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Oh... Pues qué os puedo contar... Yo era una chica normal de secundaria a la que le gustaba mucho Mario, sí. Desde pequeña siempre me ha gustado mucho la franquicia del fontanero bigotudo que antes era carpintero. El primer juego del fontanero que tuve entre mis manos fue el Super Mario World de SNES, ese juego me encantó, y lo rejugué muchas veces. Desde entonces compré todos los juegos de Mario que pude, por lo menos todos los de Nintendo. Era una chica feliz, hasta que un día todo cambió...

Como dije anteriormente, a mí me gustaban mucho los juegos de Mario, y por eso decidí conseguir todos los juegos. Una noche de septiembre del 2014 me encontraba revisando los juegos que tenía y viendo en la Super Mario Wiki la lista de juegos de la franquicia. Al ver que los tenía todos me sentía en la gloria, ¡había cumplido por fin uno de mis objetivos! Así que empecé a pensar que solo necesitaba comprar los que próximamente salieran para tener siempre la colección de juegos completa.

Dos lunas después mi madre me llevó con ella a un mercadillo para comprar ropa, lo cual no me agradaba mucho, me dijo que podía comprarme algún capricho que no costara más de 35$, así que fuimos al mercadillo y empezamos a buscar ropa, de un momento a otro me encontré con un puesto muy extraño, era solo una mesa, sobre esa mesa había un juego que yo diría según la forma y el color de la caja que sería de la Nintendo GameCube, yo me acerqué al puesto y vi que no tenía las imágenes de la portada y la contraportada, solo había un papel blanco pegado con cinta adhesiva donde debería estar la portada, en ese papel estaba escrita la palabra "Luigi y la pintura del mal", yo supuse que sería algún tipo de hack del videojuego Luigi's Mansion, ya que eso de Luigi y la pintura del mal no podría ser algo de Super Mario Sunshine. A pesar de todo eso, yo decidí comprarlo por curiosidad, le pregunté a la señora que había detrás de la mesa cuánto valía, y ella me contestó "Serán 7$, pero si me prometes no devolvérmelo, te lo daré gratis", eso me extrañó y perturbó, pero decidí no hacerle caso y me lo llevé tras prometerle no devolvérselo, al fin y al cabo ¡era gratis!

Cuando volvimos a casa, yo entré directamente a mi habitación, desempolvé mi Nintendo GameCube e inserté el disco que había dentro de la caja. Entonces me quedé boquiabierta... ¡MALDITA VIEJA! ¡ESTO ES UN VÍDEO DE LA COMUNIÓN DE TU NIETO MALDITA SEA!

Y así termina mi historia en la que una vieja me timó haciéndome pensar que viviría un creepypasta, cuando solo me regaló un vídeo de la comunión de su nieto en la cual este se cae y le baja los pantalones a su padre. 

Moraleja: No comprar en el mercadillo juegos de la franquicia Mario.

Les ha hablado A-Drossbat Espeon, y les deseo buenas noches.

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