FANDOM


¡No sigas jugando! es el segundo episodio de la serie Frozen Peach, que se estrenó el domingo 14 de diciembre de 2014 (aunque se su estreno se atrasó para el miércoles 17 de ese mismo mes).

Sinopsis

En un día de campo, la pequeña princesita Peach se escabulle de la rígida autoridad de su madre, consiguiendo jugar con unos cuantos niños que estaban por esos rumbos. Sin embargo, su diversión no durará...

Trama

La familia real Toadstool ha salido del palacio hacia las afueras de Ciudad Toadstool, en un lugar conocido como el Valle Manzano (lugar donde abundan dichos árboles frutales). Faltan pocos días para el cumpleaños nueve de la heredera, con lo cual la alegría invade todo su cuerpo de ella; se puede notar un gran brillo en sus ojos, sumándose una esplendorosa sonrisa. El rey George I y la reina Caroline se encuentran de muy buen humor, pues el reino de los Hongos, también llamado Hongueria, ha tenido buenas relaciones con los demás reinos fronterizos, tales como la monarquía natal de la reina, Islandia, y el reino de Desertón... pero bueno, hablando de la visita a Valle Manzano, la familia real ya ha llegado.

Guardián: Sus Majestades, Su Alteza, bienvenidos sean a Valle Manzano, esperamos que su estancia sea placentera.

George I de Hongueria: Gracias por la hospitalidad, con su permiso.

Guardián: Propio Su Majestad.

Valle Manzano era un lugar público, pero visitado principalmente por los miembros de la alta aristocracia, la nobleza y la realeza (aunque también había algunos visitantes de los estratos más bajos de la sociedad de Hongueria). Asimismo, Valle Manzano era prácticamente un parque muy grande donde abundaban primordialmente los manzanos; estaba adornado con varios caminos de piedras, así como algunas lagunas y ríos artificiales, además de contar con algunas áreas con asientos y mesas para comer... Mientras caminaban por uno de los caminos de piedra, encaminándose para ir a comer, la pequeña Peach, viendo jugar a unos niños, le preguntó a su madre.

Peach Toadstool: Querida madre, usted sabe que mi cumpleaños esta cerca, ¿verdad?

Caroline de Islandia: Por supuesto mi niña

Peach Toadstool: Y pues, ¿ya tienen mi regalo?

Caroline de Islandia: Eso es secreto y lo sabes muy bien.

Peach Toadstool: De acuerdo... pero bueno querida madre, ¿usted cree que yo podría ir a jugar con los niños que están allá?

Caroline de Islandia: Peach, ya hemos hablado sobre el tema, y sabes muy bien cual será mi respuesta.

Peach Toadstool: Por favor madre, le prometo ya no seguir insistiendo en mi deseo, por favor se lo ruego.

Caroline de Islandia: No Peach, recuerda que la forma en que nos ven los demás es muy importante.

Peach Toadstool: Pero madre, también tengo derecho a jugar...

Caroline de Islandia: Por el amor de Dios, Peach, ¿que no entiendes que tu no eres una niña cualquiera? Eres heredera al trono del reino de los Hongos.

Peach Toadstool: ¡Y eso qué importa!

Caroline de Islandia: No me contestes Peach, soy tu madre y me debes respeto.

Peach Toadstool: ¿¡Por qué tengo que ser perfecta!? ¡¿Por qué?!

La cara de alegría que había tenido la princesita había cambiado por una llena de desesperación y amargura; el ceño fruncido y los ojos llorosos. El rey George I y algunas otras personas se percataron de la situación, mientras que a la reina Caroline se le estaba acabando la paciencia con su pequeña hija.

George I de Hongueria: Peach, no le contestes a tu madre.

Peach Toadstool: Pero padre.

George I de Hongueria: Ni peros, luego hablamos de esto en el palacio.

Peach guardó silencio; el ambiente se puso tenso, mientras la familia real continuaba su caminata; poco antes de llegar al lugar donde iba a almorzar, la reina Caroline se acercó a Peach.

Caroline de Islandia: Hija, sabes que te quiero, y todo esto que hago lo hago por tu bien. Tal vez hoy no me entiendas, pero algún día te acordarás de todo aquello que te he dicho.

Caroline de Islandia abrazó a Peach, y esta aceptó aquel abrazo. La cara de tristeza de la princesita permanecía, pero sus ojos ya no estaban llorosos (con lo cual podía pensarse que a la brevedad se pondría feliz). Luego, la familia real se acercó a una mesa.

George I de Hongueria: Mi reina, mi princesita, siéntense en esta mesa, vamos a esperar el almuerzo.

Caroline de Islandia: ¿Qué comeremos?

George I de Hongueria: Una ensalada de frutos silvestres, unas papas cocidas y de beber agua fresca.

Caroline de Islandia: Excelente

La heredera mantenía su vista perdida en todo el horizonte; pensaba en como todos aquellos niños se divertían, mientras ella tenía que permanecer firme y ser la "perfecta heredera". Tras pensar un poco, ella decidió que lo mejor sería tomarse un minuto a solas.

Peach Toadstool: Madre, ¿puedo ir a caminar?

Caroline de Islandia: ¿Me prometes que no jugarás?

Peach Toadstool: Te lo prometo.

Caroline de Islandia: Esta bien, ve a caminar.

Peach Toadstool: Con su permiso.

Caroline de Islandia: Propio hija, propio.

La pequeña Peach se fue caminando por otro camino de piedras, que se dirigía hacia una fuente; caminaba muy lentamente, con la mirada perdida y la cabeza baja. Al llegar a la fuente, se sentó en una banca cercana a la misma; ella veía como muchas personas pasaban alegres, sonrientes, felices, libres. La tristeza llenó nuevamente toda su alma, la cual estaba oprimida por ser algo que ella no quería ser, por soportar la seriedad y soledad diarias, por tener que ocultarse de los demás... Sus grandes ojos azules se empezaron a llenar de lágrimas. Para evitar ser descubierta, decidió sentarse junto a un árbol, solamente viendo un pequeño pero amplio valle; ya en ese lugar, dejó fluir todo su sentir, todas sus penas. Se sentía totalmente sola, sin ningún amigo en el mundo... Temporalmente se quedó dormida, hasta que unos niños la despertaron.

Niño 1: Disculpa, ¿estás bien?

Peach Toadstool: Ah, pues sí, podría decirse que sí.

Niño 2: Estábamos jugando cuando te vimos muy sola, con lágrimas en tus ojos.

Peach Toadstool: No, no pasa nada, a veces me ocurre.

Niña: ¿No quisieras jugar con nosotros?

Peach Toadstool: Pues...

Tras decir esto, regresaron a ella las palabras de su madre, la reina: "No has de jugar".

Peach Toadstool: No, no puedo, disculpen, mi madre me está esperando.

Niño 1: Vamos, no te desanimes, seguramente tu madre podrá ser paciente.

Peach Toadstool: Ustedes no la conocen...

Niño 1: ¿Qué tal si solo jugamos unos momentos? Posiblemente tu madre no se dará cuenta.

Niño 2 y Niña: Por favor, solo unos cuantos minutos.

La mente de la princesita se llenó de varios pensamientos, hasta que finalmente exclamó con una sonrisa.

Peach Toadstool: Acepto.

Peach y esos tres niños jugaron durante algunos minutos, los cuales se fueron volando; la sonrisa en ella era tan notoria que se la contagió a aquellos niños que jugaban con ella...Mientras tanto, la reina Caroline empezaba a desesperarse debido a la demora de la princesa.

Caroline de Islandia: ¿No crees que deberíamos ir a buscarla? ¿Y si esta jugando?

George I de Hongueria: No creo que vaya a desobedecer tus órdenes, posiblemente esta viendo los lugares más lejanos del valle.

Caroline de Islandia: ¿Y si no?

George I de Hongueria: Cálmate Caroline, Peach no tardará en venir.

Caroline de Islandia: Esta bien, espero que así sea.

Mesero: Sus Majestades, su merienda esta servida.

Los platillos fueron servidos a la mesa de los reyes de Hongueria; Caroline y George I comieron con tranquilidad, aunque la primera se mantenía preocupada, pues Peach todavía no regresaba...Al terminar el almuerzo, Caroline dijo abruptamente.

Caroline de Islandia: Perdoname George, pero ya me ganó la desesperación, voy a buscar a Peach.

George I de Hongueria: Te acompaño.

Al levantarse de su mesa, un mesero preguntó.

Mesero: Disculpen Sus Majestades, ¿desean que su mesa ya sea limpiada?

George I de Hongueria: Si, espero no sea ninguna molestia.

Mesero: Para nada Sus Majestades.

Caroline, cada vez más angustiada, expresó.

Caroline de Islandia: Con su permiso, nos retiramos.

Mesero: Propio Sus Majestades.

La reina Caroline y el rey George I fueron caminando por donde vieron que fue Peach; la desesperación de la reina aumentaba segundo con segundo, pues pensaba que algo terrible le pudo haber sucedido a su único y querida hija (sin saber lo que en verdad esta estaba haciendo)... Finalmente, Caroline de Islandia vió a la princesa jugando con tres niños; su desesperación se transformó en decepción, enojo y frustración.

Caroline de Islandia: ¡Peach Toadstool!

Peach rápidamente volteó hacia donde estaba su madre; los niños también voltearon, dándose cuenta de que la madre de la niña a la que habían invitado a jugar era la reina de los Hongos.

Peach Toadstool: Querida madre, no es lo que parece.

Caroline de Islandia: ¿¡Que no es lo que parece!?

George I de Hongueria: Caroline, por favor, cálmate.

Caroline de Islandia: Perdóname George, pero esta niña merece ser reprendida.

La princesita dirigió su mirada hacia el suelo.

Caroline de Islandia: Me has mentido Peach... lo peor no fue que hayas jugado, lo peor fue que me mentiste ¡yo que te tenía confianza! No sabes cuánto me has decepcionado.

Peach Toadstool: Pero madre, no fue...

Caroline de Islandia: ¡Ni un pero! Ahora compórtate como una princesa y despídete de esos niños, hay que ser cordiales ante toda situación.

Peach fue hacia donde estaban los niños.

Peach Toadstool: Perdónenme, espero que no tomen represalias en su contra por haber jugado conmigo.

Niño 1: No se angustie Su Alteza, fue divertido jugar con usted.

Peach Toadstool: Gracias... Dios los bendiga por haberme hecho alegre unos cuantos minutos.

Niña: No hay de qué Su Alteza.

Peach Toadstool: Que tengan buen día.

Los niños hicieron una reverencia.

Todos los niños: Igualmente Su Alteza.

Peach regresó a donde estaban su padre y su madre.

George I de Hongueria: Nuestro carruaje ya ha de estar listo, vámonos.

Caroline de Islandia: De acuerdo.

En todo el camino hacia el carruaje real, el silencio era perpetuo; el rey George, como de costumbre, se despidió de algunos miembros de la nobleza pero, de ahí en fuera, tanto él como la reina y la princesa permanecieron callados. Llegaron a su transporte en pocos minutos, se subieron a él y se dirigieron hacia el Palacio Toadstool; en todo el camino hacia casa, Peach permaneció viendo hacia el exterior de la ventanilla, deseosa de que algún día ella podría ser nuevamente alegre, libre de toda presión, libre de poder ser quién ella quisiera ser...

Curiosidades

  • En la primera descripción oficial del episodio, se menciona que Peach será sancionada severamente por la reina Caroline, aunque en ninguna parte del episodio se fuese a decir cual castigo era.
El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.