FANDOM


¿Por qué tienen que rescatarme? es el primer episodio de la serie Frozen Peach, estrenado el domingo 7 de diciembre de 2014.

Sinopsis

Es un nuevo día en el Reino de los Hongos, un día soleado, los pajaritos cantando, con un pequeña princesa jugando; Peach Toadstool. Pero pronto su diversión acabará, pues sus lecciones de comportamiento acaban de comenzar.

Trama

Está amaneciendo en Ciudad Toadstool, capital del Reino de los Hongos; es un hermoso día de verano, y la mañana esta más fresca de lo acostumbrado. En el Palacio Toadstool, residencia del rey George I y de toda la familia real, ha despertado una niña muy curiosa, de rubios cabellos y de blanca piel: Peach, la heredera al trono. Se encuentra jugando por el patio, imaginando todo un mundo fantástico, donde ella es libre de hacer lo que quiera; pero su diversión no dura mucho, pues uno de los más leales consejeros del rey, el sabio Toadswoarth le dice que detenga su imaginación

Toadswoarth: Pequeña Peach, deje de jugar, no vaya a ser que su madre, la reina Caroline, la encuentre haciendo eso.

Peach Toadstool: Pero, ¿por qué tengo que dejar de jugar?

Toadswoarth se acerca a la princesita Peach.

Toadswoarth: ¿Que acaso no se acuerda de lo que le dijo su madre, la última vez que la vio jugando?

Peach Toadstool: Sí, sí me acuerdo.

Días antes, la reina Caroline de las Islas había castigado a Peach por estar jugando, pues, según ella (PD: El siguiente diálogo es un recuerdo de Peach).

Caroline de Islandia: Las buenas princesas no juegan todo el tiempo, tienen que saber comportarse.

La pequeña Peach le dio la espalda a Toadsworth, respiro profundamente y declaró.

Peach Toadstool: Bueno, dejaré de jugar. Pero antes, ¿ya está listo el desayuno?

Toadswoarth: Sí, princesa Peach.

Peach Toadstool: ¡Excelente!

Peach, que en ese momento tenía ocho años de edad, corrió rápidamente a su habitación, la cual no estaba muy lejos del jardín del palacio; se alistó y deprisa caminó hacia el comedor. Todos los sirvientes sentían gran cariño por la princesita, pues, después de todo, era muy amable; Peach se sentó en el asiento que le correspondía, y esperó a que bajaran sus padres.

Peach Toadstool: (Espero que no tarden).

En ese momento, se vislumbraron llegar los dos monarcas del reino champiñón; el rey George I y la reina Caroline. Entraron desde el pasillo que conecta al comedor con la sala principal.

Sirvientes: Buenos días Sus Majestades.

George I de Hongueria: Buenos días.

Caroline de Islandia: Buenos días.

George I de Hongueria: Peach, qué sorpresa que estés levantada tan temprano.

Peach Toadstool: Estaba esperando el desayuno.

Caroline de Islandia: ¿Y qué? ¿No nos darás un abrazo?

Peach Toadstool: Ay madre mía.

Peach se levanto y abrazó a sus dos padres. En eso, entró un sirviente.

Sirviente: Sus Majestad y Su Alteza, el desayuno está listo.

George I, Caroline de Islandia y la pequeña Peach se sentaron a la mesa, mientras otros sirvientes traían un suculento desayuno, digno de la realeza de los Hongos. Tras comer, la reina Caroline le preguntó lo siguiente a la princesa.

Caroline de Islandia: No se te olvide, hija mía, que hoy continuaremos tus clases de comportamiento.

Peach Toadstool: Pero madre, ¿no podría continuarlas mañana? Es que quisiera jugar un poco.

Caroline de Islandia: Ya hablamos de eso, y sabes bien lo que pienso.

Peach Toadstool: De acuerdo madre.

Caroline de Islandia: ¿Verdad que me apoyas George?

George I de Hongueria: Por supuesto que sí; Peach, tu madre solo hace esto por tu bien, algún día recordarás lo que te enseñamos.

De la nada, entro corriendo un mensajero al comedor.

Mensajero: Disculpe Su Majestad, el Consejo lo necesito urgentemente.

George I de Hongueria: Dios, voy enseguida. Perdona mi ida tan repentina Caroline, sabes como es el Consejo.

Caroline de Islandia: No importa querido, ve con el Consejo.

El rey le dio un beso a la reina y después fue a con la princesa.

George I de Hongueria: Adiós hija mía. Cuídate, y hazle caso a tu madre, ¿de acuerdo?

Peach Toadstool: De acuerdo padre.

George I le dio un fuerte abrazo a su hija, y se retiro de la escena.

Caroline de Islandia: Bueno, Peach, alístate, que saldremos del palacio.

Peach Toadstool: ¿Enserio madre?

Caroline de Islandia: Por supuesto hija mía.

Peach Toadstool: ¡Si!

Caroline de Islandia: ¡No corras por el palacio! Recuerdas que es de mala educación.

Peach Toadstool: De acuerdo madre.

La princesa Peach fue caminando hacia su cuarto, primero pasando por la sala principal, subiendo las escaleras (las cuales llevan a un nuevo nivel del palacio) y entrando a su habitación. Se puso su habitual vestido rosado, se peino mejor y bajo hacia la sala principal, donde la esperaba su madre, la reina Caroline, que portaba un vestido morado y su corona.

Caroline de Islandia: Mi niña, sígueme, nuestro carruaje nos esta esperando.

Peach Toadstool: Por supuesto madre.

La reina y la princesa salieron del palacio, caminaron por el puente que conectaba al palacio y se subieron al carruaje. La ciudad no estaba muy lejos, y no tardaron en visualizarla; la pequeña Peach siempre se asombraba cuando veía a todos los toads pasear por las calles de aquella ciudad (pues casi siempre estaba dentro de palacio). El carruaje paró en la banqueta del parque más grande de toda Ciudad Toadstool (literalmente, era muy grande, el más grande, incluso, de todo el reino de los Hongos). La monarca y la heredera estaban escoltadas por dos soldados del ejército real, y caminaron hacia una fuente, donde se sentaron.

Caroline de Islandia: Bueno, hija mía, vamos a ver si te acuerdas de mis enseñanzas.

Peach Toadstool: Con mucho gusto contestaré todo lo que usted me pregunte.

Caroline de Islandia: De acuerdo; si estas caminando por la calle, andas cargando algo, cuando alguien se te cruza en tu camino y hace que se te caiga dicho objeto. ¿Que debes hacer, esperar a que ese alguien te levante el objeto o tu debes de levantarlo?

Peach Toadstool: Debo esperar a que ese alguien lo levante.

Caroline de Islandia: Y, ¿que tienes que hacer si esa persona no lo levanta?

Peach Toadstool: Tengo la obligación de reprender a esa persona por su falta de respeto hacia mi persona.

Caroline de Islandia: Bien, y ¿si ese alguien se mantiene en su misma posición de no querer ayudarte?

Peach Toadstool: Debo buscar la forma de que el lo levante, tal vez humillarlo públicamente o castigarlo de alguna manera.

Caroline de Islandia: Esta es la última pregunta que tiene que ver con el problema que te puse, ¿Si esa persona es mujer, debes reprenderla más o menos que si fuese hombre?

Peach Toadstool: Menos, pues es una dama al igual que yo.

Caroline de Islandia: ¡Excelente hija mía! Has aprendido bien.

Hubo un momentáneo silencio; Peach vio como otros niños estaba jugando, y se le ocurrió preguntar lo siguiente a su madre.

Peach Toadstool: Madre mía, ¿puedo ir a jugar?

Caroline de Islandia: Ay Dios Peach, ¿que no te acuerdas lo que te dije hace unos días?

Peach Toadstool: Si madre, si me acuerdo, pero ¿que acaso una niña no puede divertirse?

Caroline de Islandia: ¡No me contestes! Además, tu no eres una niña cualquiera, eres heredera del reino de los Hongos, princesa y miembro de la realeza. Recuerda que debemos dar una buena imagen ante la sociedad.

Peach Toadstool: Pero madre.

Caroline de Islandia: ¡Pero nada!...Dios, perdóname hija, no quería gritarte de esa manera, ¿podrías perdonarme?

Peach Toadstool: Por supuesto, después de todo, yo fui la culpable de tu enojo.

Caroline de Islandia: Gracias por tu perdón, y, ahora hija, para olvidarnos de nuestra anterior discusión, quiero que aprendas una importante lección.

Peach Toadstool: ¿Cual sería esa?

Caroline de Islandia: Las buenas princesas, en caso de que algún villano las secuestre, deben esperar a que su héroe las salve; jamás deben intentar escapar por ellas mismas.

Peach Toadstool: ¿Porque madre?

Caroline de Islandia: Porque verás, hija mía, las buenas princesas deben evitar hacer la mayor cantidad de esfuerzo posible. Deben ser amables, bondadosas y carismáticas; ante la sociedad se ve mal que una princesa abandonada.

Peach Toadstool: Pero, ¿por qué tienen que rescatarme? ¿Y si ese héroe no llega? ¿Tengo que esperarlo hasta el día de mi muerte?

Caroline de Islandia: Todos los días que sean necesarios hija mía.

Peach Toadstool: Yo lo veo injusto.

Caroline de Islandia: No lo es hija; además, te aseguro que, si te fuesen a secuestrar, un gran héroe ira en tu búsqueda para rescatarte de las garras del mal.

Peach Toadstool: Bueno, si usted lo dice.

A lo lejos, se veía que un guardia corría hacia donde estaba la reina.

Guardia: Su Majestad, el carruaje las esta esperando a usted y a su hija.

Caroline de Islandia: Peach, levántate, tenemos que irnos.

Peach Toadstool: Esta bien.

Y se fueron la princesa Peach y la reina Caroline de regreso al carruaje, quedandose la pequeña e inocente Peach con el deseo de haber jugado; pero, como decía su madre, "eso no lo hacen las buenas princesas".

El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.