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Resumen

La era del antiguo Egipto, cuando se creaban las grandes pirámides. En el Reino Champiñón esta era se desarrolló de una manera semejante, pero cosas bastante peculiares ocurrieron. ¿En qué lío se habrá metido el Trío de Élite de esta generación?

Mkscyoshidesert

(En la sala real de Bowser, cuando el sol se ha puesto y llega la noche, Bowser se levanta de su trono real)

- Bowser. Ya es tarde. Voy a dormir. ¡Guardias, preparadme un cepillo de dientes! No quiero que la caries me ataque mientras duermo.

- ???. (El Koopatrullero se quita su disfraz y revela su verdadera identidad) Hola, Bowser.

- Bowser. ¿Gran Hermano Martillo? ¿Qué haces aquí?

- GHM. Vengo a contarte un cuento.

- Bowser. ¿Pero tú no estabas muerto o algo así?

- GHM. Que sí, cállate. Este es el nuevo papel que me han dado en producción.

- Bowser. Uy, qué mal te ha sentado el regreso. Te crees que estás en una escena.

- GHM. Bowser, ¿podrías dejar que te cuente un cuento en paz, por favor?

- Bowser. ¿De qué va?

- GHM. Es una historia muy interesante de acción y aventuras.

- Bowser. Pues acompáñame a mi dormitorio. Me contarás el cuento para que consiga dormir.

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(En la habitación real de Bowser, el amo se encuentra tumbado en la cama y el Gran Hermano Martillo sentado cerca suyo)

- GHM. Bien, pues este cuento se inspira en el antiguo Desierto Koopa de hace unos 3000 años. Un faraón llamado Tutankoopa, dueño y maestro de Chomps Cadenas, utilizó el trabajo de cientos de sus esclavos para construir una de las más grandes pirámides que han existido. Lo que no se esperaba era la curiosidad de un pequeño grupo de sus esclavos...


Diálogo

(Año 2500 a.C. Una parte del Reino Champiñón es desierto. Hay algunas pirámides distribuidas por la zona, aunque destaca una bien grande. El faraón Tutankoopa se encuentra frente a la pirámide y a sus cientos de esclavos)

- Tutankoopa. Esta pirámide es el fruto de un gran trabajo y un continuo esfuerzo desde hace años. Cuando la hora de mi muerte llegue y escape de este mundo que nos retiene a todos, esta pirámide en la que deberéis enterrarme será muy bien valorada por las generaciones futuras.

- Koropa. Ahora que esto está terminado. ¿Por fin podremos ser libres?

- Tutankoopa. (Se empieza a reir) Jaja... ¡Jajajaja! (Se pone serio) No. Ni en sueños. Vosotros váis a servirme hasta la muerte.

- Spirineon. ¿Hasta la muerte de quién: suya o la nuestra?

- Tutankoopa. La respuesta está clara. ¿Eres tonto? Bueno, ya que hemos terminado esta magnífica estructura, vamos a construir otra.

(Todos los esclavos empiezan a quejarse)

- Goombimón. ¿Otra pirámide? Puf, qué pereza.

- Pataroopi. ¿No podemos descansar ya?

- Tutankoopa. ¿Y dejar que todos vosotros os estéis tocando las narices? Ni hablar. Aquí se van a construir tantas pirámides como yo quiera. Hoy os dejaré descansar porque estoy de buen humor, pero mañana os quiero a todos listos para el recuento, ¿entendido? (Algunos esclavos refunfuñan) ¡¿Entendido?! (Todos asienten) Así me gusta. Si nos negáis, seréis pasto de mis Chomps Cadenas.

(Los esclavos se van yendo del lugar, algunos forzados por Snifits dirigidos por Tutankoopa. Goombimón, Pataroopi y Guydam se van solos y se dirigen hacia la pirámide)

- Pataroopi. Guydam, ¿a dónde vamos?

- Guydam. Quiero ver el interior de la pirámide.

- Goombimón. ¿Estás loco? Puede ser peligroso.

- Guydam. A ver, ¿no vamos a tener derecho de verla habiéndola construido?

- Pataroopi. El amo se va a enfadar.

- Guydam. Que no. Que no se va a enterar. Además, ¿qué mal le vamos a hacer visitando su tumba?

- Pataroopi. Yo nunca he entendido por qué construyen estas cosas tan grandes si luego van a ser encerrados en un sarcófago pequeñito en una de las miles de salas perdidas por dentro de la pirámide.

- Goombimón. Será para fardar. Ya me gustaría ver la cara que pondrían faraones anteriores al ver esta pirámide tan majestuosa.

(Los tres entran a uno de los pasillos en el interior de la pirámide)

- Guydam. Si yo muriera no me gustaría que me dejaran en un sitio como estos.

- Goombimón. (Aguanta la risa) Mejor que no te guste, porque siendo un esclavo eso estaría muy lejos de suceder.

- Guydam. Como te encanta estar recordándome siempre que soy un esclavo, ¿eh? (Da patadas en el suelo)

- Pataroopi. Guydam, creo que Goombimón hablaba en broma.

- Guydam. Ya, pero es que aun así me cabreo... (sigue dando patadas y aparece una brecha en el suelo) ¡¡Me cabreo mucho!! (Da patadas cada vez más fuertes)

- Goombimón. (Pálido) Compañero, de-deja de dar patadas...

(La brecha se hace tan grande que parte del suelo del pasillo se desprende y los tres caen al vacío)

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(Horas después, los tres esclavos despiertan lentamente en una sala oscura, muy poco iluminada por una antorcha tirada en el suelo. A su alrededor hay escombros por todos lados)

- Pataroopi. Uh... ¿Dónde... Dónde estamos...?

- Guydam. En el paraíso... ¿A ti qué te parece?

- Pataroopi. Uh, pues se han dejado las luces apagadas... (Guydam se lleva la mano a la máscara)

- Goombimón. Debemos encontrar una salida pronto. No podremos sobrevivir aquí mucho tiempo.

- Guydam. Pues a menos que sepas ir hacia arriba dudo mucho que consigas salir de aquí.

- Goombimón. Hombre, imagino que habrá pasillos que conduzcan al principal, ¿no?

- Guydam. Sí, pero esto es un laberinto. Sin un plano la escapatoria es casi nula.

- Pataroopi. (Coge la antorcha, y en ese mismo momento la llama cobra fuerza e ilumina mejor la sala) Guao. Ha sido tocarla con mi mano y avivarse la llama.

(Aparece Robertsés)

- Robertsés. Hola, chicos.

(Los tres esclavos se asustan)

- Guydam. ¿Quién eres tú?

- Robertsés. Un antiguo esclavo que se perdió en estas confusas salas y que murió. Y aquí estoy, vagando por ellas como un fantasma.

- Goombimón. ¿N-nos vas a matar?

- Robertsés. Por supuesto que no. Para unos amigos que encuentro en años, no voy a perderlos de manera tan tonta.

- Pataroopi. ¿Nos puedes ayudar a salir de aquí?

- Robertsés. Negativo. Soy intangible.

- Goombimón. Bueno, miremos el lado positivo de esto. Al menos aquí dentro no nos vamos a morir de calor, jaja...

- Guydam. Ya, pero aquí nos vamos a morir del hambre. (Goombilón se calla) Ya no te hace tanta gracia, ¿eh? Esto no es una broma.

- Pataroopi. (Leyendo unos símbolos de la pared) ¿Alguien sabe leer? No entiendo lo que pone aquí. (Guydom y Goombimón se acercan, pero saben lo mismo que Pataroopi)

- Robertsés. Yo en todos estos años he aprendido a identificar los símbolos. Esta lectura dice... Hmmm... “Aquellos hombres que en esta sala entren, hallarán la muerte por encima de sus pensamientos”.

- Pataroopi. Esto suena a cámara de la muerte.

- Guydam. Sí, pero no entiendo lo de la muerte.

- Robertsés. Es una pista. Creo que la muerte acecha encima de vosotros. (Pataroopi ilumina el techo y se descubre un techo lleno de pinchos) Supongo que habrá un interruptor que active la trampa.

- Goombimón. Ey, chicos, he encontrado un botón en la pared. ¿Lo presiono? Tal vez nos ayude.

- Guydam. ¡¡No!! ¡¡Estate quieto!! (Goombilón lo presiona con la cabeza) ¡¡Todo el mundo a correr!!

(Todos salen corriendo y escapan de la trampa que casi les conduce a la muerte)

- Goombimón. ¿Eso qué ha sido?

- Guydam. Una bienvenida, ¡¿a ti qué te parece?! ¡Era una trampa!

- Goombimón. ¿Pero a qué clase de idiota se le ocurrió poner trampas aquí dentro? Los muertos no pueden escaparse.

- Robertsés. Tenéis que tener mucho cuidado. Os habéis adentrado en la zona de máximo peligro.

- Pataroopi. Vaya casualidad.

- Goombimón. Maldita la hora en que nos metimos dentro de esta pirámide... ¿Cómo salimos ahora de aquí?

- Guydam. Pues avanzando por los pasillos. No nos queda otra.

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(Mientras tanto, fuera de la pirámide se encuentran Spirineon y Koropa acompañados de varios personajes más moviendo piedras grandes. Con ellas, consiguen taponar la entrada a la pirámide)

- Spirineon. Vaya trabajos nos manda el amo. Que si mueve una roca para allá, que si coloca esta roca acá...

- Koropa. Normal. Es que no quiere que nadie se cuele en esta pirámide hasta su muerte.

- Spirineon. ¿Y qué más da que se cuele alguien? Dentro no hay nada valioso que poder robar. En fin, si así lo quiere el amo...

- Koropa. Oye, por cierto, ¿has visto a Guydam?

- Spirineon. No. Ni tampoco a Pataroopi ni a Goombimón.

- Koropa. Se habrán escaqueado del trabajo, como siempre.

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(Horas después, los tres personajes, seguidos por Robertsés, siguen caminando. Están más cansados y heridos, seguramente por la variedad de trampas que han ido encontrando por el camino)

- Goombimón. Yo ya no puedo más. Esto es un maldito laberinto.

- Robertsés. Me conozco la pirámide de pe a pa, y sé que por aquí llegaremos en cuestión de minutos a la salida.

(Se oyen ladridos de Chomp y todos se asustan)

- Pataroopi. ¿Qué ha sido ese sonido?

- Guydam. Un ladrido de Chomp. Parece mentira que no lo reconozcas.

- Goombimón. ¿Cómo puede haber vida dentro de esta pirámide?

- Robertsés. Los Chomps son muy resistentes a las trampas y pueden vivir sin apenas comida o aire.

- Guydam. ¿Y qué comen por poco que sea? ¿Las paredes?

- Robertsés. Buena pregunta.

- Pataroopi. ¡Mirad! ¡Este es el agujero por el que caímos!

- Guydam. ¡Eso significa que estamos bien cerca de la entrada!

- Goombimón. Pero es extraño que esté todo tan oscuro.

- Pataroopi. Tal vez se haya hecho de noche antes de lo que esperábamos.

- Robertsés. Me temo que no... Alguien ha obstruido el paso con una roca gigante...

- Todos. ¡¿QUÉ?!

- Guydam. Ya estamos oficialmente muertos. La única salida no vale ya.

- Goombimón. Fantasma, ¿no puedes salir y avisar a nuestra gente de que estamos aquí atrapados?

- Robertsés. Lo siento, pero esta pirámide es mi prisión. Nunca he podido atravesar estas paredes aun siendo intangible.

(Detrás de los cuatro aparecen tres Chomp Cadenas)

- Pataroopi. Oh, oh... Nos han descubierto estos… adorables perritos.

- Goombimón. ¡¿Por qué se le ocurriría al amo meter a estas bestias aquí dentro?!

- Robertsés. Quería que mientras estuviera muerto le acompañasen en su largo viaje.

- Guydam. Pues me parece que los que vamos a viajar somos nosotros...

(Los Chomps se acercan furiosos, pero de repente se oye otro ruido lejano y los Chomps huyen del lugar. Todos se miran confusos)

- Pataroopi. ¿Qué se supone que ha sido eso?

- Robertsés. Oh, oh... Nos ha encontrado…

- Guydam. ¿Quién nos ha encontrado?

- Robertsés. Creo que es buen momento para explicar por qué estoy yo aquí con vosotros... Cuando quedé atrapado dentro de la pirámide cuando aún se seguía construyendo, vino hacia mi Anubis...

- Goombimón. ¿Anubis? ¿Quién es ese?

- Robertsés. Un dios encargado de escoger quién debería vivir eternamente y quién debería morir dolorosamente en función de los pecados y buenas actuaciones que hubieras realizado durante la vida. Situó mi corazón en una balanza junto con la Pluma de la Verdad. Si la Pluma de la Verdad pesaba más que el corazón, significaría que su alma estaría limpia y que serías merecedor de la vida eterna. Pero si por el contrario la pluma pesara menos que el corazón... La muerte acabaría con todo tu ser...

- Guydam. ¿Y qué ocurrió en tu caso?

- Robertsés. Ambos pesaban exactamente lo mismo. Ante esto decidieron dejarme aquí anclado para el resto de mi vida.

- Pataroopi. Bueno, creo que nosotros no hemos cometido muchos pecados... ¿no? (Mira a sus compañeros, quienes tienen pinta de asustados) Puf, no me lo creo ni yo, vale...

- Goombimón. No debemos dejar que ese Anubis llegue hasta nosotros.

(Aparece Anubis por el pasillo. Resulta ser un personaje que asemeja la cara de Bowser)

- Guydam. A buenas horas...

- Anubis. ¡¡Grooaaarrgghhh!!

- Pataroopi. ¡Ni se te ocurra acercarte a nosotros!

- Anubis. (Alza una mano) ¡Groargh! (Las figuras de las paredes con formas de Goombas y Koopas se desprenden de ellas y se acercan a los tres esclavos)

- Goombimón. Uh, vaya cosas más raras. ¡Pero al ataque! (Empiezan a combatir ante los ojos de Anubis, quien aprovecha el momento para ir sacando la balanza y la Pluma de la Verdad)

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(Por otra parte, fuera de la pirámide, Spirineon y Koropa siguen charlando)

- Spirineon. Oye, ¿no has oído gritos desde dentro de la pirámide?

- Koropa. Yo creo que tienes voces en tu cabeza. Siempre estás igual.

- Spirineon. No, no. Creo que esta vez es de verdad. (Se acerca a la entrada obstaculizada por una gran roca) Acércate. Se oyen golpes y cosas raras.

- Koropa. Serán ratas que se han colado.

(Aparece Ratónito dentro de una nube que lo engloba en el cielo)

- Ratónito. Que soy un ratón. ¡¡RA-TÓN!!

(Ratónito y la nube desaparecen y la historia sigue desarrollándose)

- Spirineon. ¡Creo que oí a Goombimón pidiendo ayuda!

- Koropa. ¿Cómo han conseguido entrar con esta roca de por medio?

- Spirineon. Ni idea, pero corre a llamar a más gente. Hay que apartar esta roca cuanto antes.

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(Dentro del pasillo de la pirámide, algunas figuras han caído rendidas. Los tres personajes siguen en pie, hasta que Anubis decide participar en la lucha)

- Anubis. (Lanza la balanza y golpea a Pataroopi con ella, dejándole instantáneamente fuera de combate) Groargh...

- Guydam. ¡Amigo! (No puede rescatarle porque sigue luchando contra las figuras)

- Anubis. (Se acerca a Paratroopi, le coge por el cuello y le extrae el corazón. Después lo deja en el suelo inconsciente y recoge la balanza)

- Robertsés. Ay, madre... Ya no hay vuelta atrás.

- Goombimón. ¡Hay que arrebatarle el corazón!

(Anubis coloca el corazón en la balanza y corre a buscar la Pluma de la Verdad. En ese momento Goombimón y Guydam consiguen dejar fuera de combate a todas las figuras)

- Guydam. ¡Debemos pararle cuanto antes!

- Robertsés. Ya no hay marcha atrás. Paratroopi ha perdido el corazón. Ya sólo le queda ascender a la vida eterna o descender al mundo de los muertos...

(Varios sarcófagos flotantes con forma de Snifits impiden el paso a Goombimón y a Guydam. Guydam arranca furioso la máscara Snifit del sarcófago y se la pone encima de su máscara. Con ella, dispara hacia Anubis varios proyectiles, pero no hieren al antagonista. Este coloca la pluma en la balanza y lentamente se muestra cuál de los dos, el corazón de Paratroopi o la Pluma de la Verdad, es el más pesado)

- Goombimón. Que se salve Pataroopi, por favor...

(La Pluma de la Verdad resulta ser más pesada, hecho que provoca que Pataroopi disfrute de la vida eterna en el más allá)

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(Mientras tanto, fuera de la pirámide se han agrupado más compañeros a parte de Spirineon y Koropa)

- Koropa. Aquí viene más gente.

- Spirineon. Bien. Vamos a colocarnos para quitar esta roca de en medio.

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(Dentro de la pirámide, Anubis ha cogido a Guydam por el cuello)

- Guydam. ¡¡Aaaah!! ¡Suéltame, por favor! He cometido muchos pecados y no quiero ir al mundo de los muertos.

- Goombimón. (Intenta golpear a Anubis, pero no le hace daño) Eso te pasa por no autocontrolarte.

- Guydam. ¡Cállate! (Mira a Anubis) Mira, si me dejas vivir, seré bueno, muy bueno. Compensaré todos los pecados que cometí.

- Goombimón. Ya. Eso no te lo crees ni tú.

- Guydam. ¿Quieres cerrar el pico, bocazas? Oye, Elnusis, ¿por qué no te lo llevas a él en vez de a mi?

- Robertsés. Se llama Anubis, A-nu-bis. (Anubis se enfada)

- Guydam. Eso, como sea. Ejem, como decía... (Anubis le arranca el corazón y deja a Guydam inconsciente en el suelo)

- Goombimon. ¡¡No!! ¡¡Guydam!!

(Repite el mismo proceso que con Pataroopi, pero esta vez el corazón pesa más que la pluma)

- Robertsés. Oh, oh... Este se va al infierno.

(Empiezan a entrar rayos de luz escasos por la entrada y se oyen mientras los gritos de Spirineon)

- Spirineon. (Desde fuera) ¡¡Chicos, aguantad!! ¡Ya vamos a sacaros de ahí!

- Goombimón. Como no os déis prisa ya no hace falta que lo intentéis...

- Spirineon. (Desde fuera) ¿Por qué?

- Goombimón. Nada importante. Hay un dios mandándonos al más allá uno a uno.

- Spirineon. (Desde fuera) ¡¿Qué?! ¡No te oigo bien!

- Goombimón. ¡Digo que...! (Anubis coge a Goombimón por el cuello) Argh... Creo que ha llegado mi hora, ¿no es así?

- Anubis. Groargh... (asiente)

- Goombimón. Oye, fantasma, ¿no puedes ayudarme?

- Robertsés. Lo siento, amigo, soy intangible. Además si se ayudo Anubis me mandará al infierno.

- Goombimón. Pues como me mande a mí allí me encargaré personalmente de volver para llevarte conmigo, ¡¿eh?! (Anubis le extrae el corazón y Goombimón cae al suelo como sus compañeros)

- Robertsés. Bueno... Lo hice lo mejor que pude... En fin, me voy de aquí. (Desaparece)

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(Dos minutos después, la roca está casi apartada de la entrada)

- Koropa. ¡Un último esfuerzo, compañeros!

(Todos se esfuerzan y apartan la gran roca de la entrada. La luz entra rápidamente iluminando el largo pasillo principal. Todos los que estaban apartando la roca, casi una decena de hombres, entran al interior del pasillo en busca de sus compañeros, pero no los encuentran)

- Spirineon. ¿Goombimón? ¿Pataroopi? ¡Guydam! ¿Dónde estáis? (Mira las paredes del pasillo y se queda boquiabierto)

- Koropa. Hemos encontrado un gran agujero en mitad del pasillo. Tal vez se hayan caído por ahí. Teniendo en cuenta que este lugar está lleno de trampas mortales, podemos darlos por perdidos. (Mira al boquiabierto de Spirineon) ¿Te encuentras bien? Parece como si hubieras visto un fantasma.

- Spirineon. Mi-mi-mi... Mira los símbolos de la pared... ¿Son... son nuestros amigos?

- Koropa. (Fija la vista en el dibujo de la pared) Madre mía, ¡son ellos! Este de aquí es Pataroopi, este Guydam... ¡Y ese Goombimón! ¿Y a quién tienen a su lado?

- Spirineon. Es una criatura extraña... Parece un dios... ¡¿Qué les habrá pasado?!

- Koropa. No lo sé, pero esto me da mala espina. Vámonos de aquí.

- Spirineon. Pero no podemos dejar esto como si no hubiera pasado nada. Han desaparecido nuestros amigos.

- Koropa. Bueno, tanto como amigos no son para mí... De hecho el tal Pataroopi no me cae muy bien. Le tengo como un odio interno que no sabría explicar.

(Todos los esclavos abandonan la pirámide descontentos y muy confusos)

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(Días después, en lo más profundo de la pirámide levita por uno de los pasillos Robertsés mientras silba)

- Robertsés. Ah... Vaya aburrimiento.

- Goombimón. (Se cruza con Robert) Hola.

- Robertsés. ¿Eres tú de verdad? ¿Qué haces aquí? Creí que Anubis te había sometido al juicio espiritual.

- Goombimón. Y lo hizo, ya lo creo que lo hizo. Mi corazón pesaba lo mismo que la pluma, como a ti.

- Robertsés. Madre mía, ¿es eso cierto? ¡Qué guay! Ya dejaré de hablar solo para el resto de la eternidad.

- Goombimón. Por todos los dioses, qué larga se me va a hacer a mí la eternidad...

(Los fantasmas se ponen a conversar hasta la eternidad)


(En la habitación real de Bowser del presente...)

- GHM. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

- Bowser. zZzZ...

- GHM. Oh, qué tranquilo duerme Bowser. (Saca un martillo de hierro) Hora de asestar un ataque mortal. Dulces sueños, amo Bowser... (Cuando le golpea en la cabeza, Bowser se transforma en un Tanoomba) Uh, ¿pero qué demonios...?

- Kamek. Vaya, vaya, vaya... Mira a quién tenemos aquí, el cuentacuentos.

- Ratónito. Qué pardillo. Cómo te hemos tomado el pelo.

- GHM. ¿Dónde está el Bowser real? ¡Contestad!

- Kamek. Mientras dormía durante tu cuento, aprovechamos que estabas tú muy inmiscuido en la historia para llevarnos al amo Bowser y colocar en su lugar a un señuelo, y veo que ha funcionado perfectamente.

- Ratónito. ¿Recuerdas cuando en mitad de la historia me llamaste “rata” y yo te respondí que yo era un ratón? Pues en ese momento nos estábamos llevando al amo de aquí.

- GHM. Argh, bien jugado... Ya volveré, ya... (salta por la ventana)

- Kamek. ¿Ha saltado por la ventana?

- Ratónito. Sí, siendo un cuarto piso... Este tío o le gusta el peligro o es idiota.

(La noche sigue avanzando en este día del Reino Champiñón)

Referencias

  • 280px-Egypt dauingevekten

    El Juicio de Osiris. Anubis se encuentra a la derecha, usando la balanza

    La escena en la que aparecen Anubis, la balanza y la Pluma de la Verdad pertenece a la antigua mitología egipcia. Según esta, Anubis, dios de la muerte, extraía el corazón de la persona muerta y lo colocaba en una balanza junto con la Pluma de la Verdad. Mientras se realizaba un juicio (Juicio de Osiris) en el que el difunto era sometido a preguntas sobre su vida pasada, en función de sus respuestas la balanza mostraba como más pesado o al corazón o a la Pluma de la Verdad. Si el difunto había cometido actos inmorales durante su vida, el corazón pesaría más que la pluma y se produciría su segunda muerte. Por el contrario, si había llevado una vida correcta, la pluma pesaría más que el corazón y sería recompensado con la vida eterna.
  • Mural Koopa PMSS
    Mural Goomba PMSS
    Las figuras egipcias con forma de Goomba y Koopa que invoca Anubis son las que aparecen en Paper Mario: Sticker Star, en el nivel del Estadio Lodoseco.


Cartel
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