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Cuento

Érase una vez tres secuaces que vivían en el centro del Bosque Hoyuelo. Cada día iban a trabajar para su malvado rey, quien recibía el nombre de Bowser. Al necesitar un cobijo, el rico rey mandó construir dos casas. Debido a los problemas económicos que el rey afirmaba, las casas construidas fueron de paja y de madera. Como cada uno quería su propia casa, decidieron dos secuaces ayudar a su compañero, y así construyeron una casa de ladrillo que principalmente sería para el tercer secuaz, pero los otros dos podrían entrar cuando quisieran...

- Goombilón. (Oyendo golpes en la puerta. Se dirige hacia ella y la abre de un cabezazo) ¿Para qué me habran puesto una puerta como esta...? ¿Sí? ¿Quién es?

- Hechikoopa. Buenos días, este el segundo aviso que el rey Bowser le proporciona para pagar el alquiler de esta casa.

- Goombilón. Mira, me pillas hoy de buen humor, así que te lo diré lo mejor que pueda. A ver si se os mete en la cabeza esto: me ha proporcionado el amo Bowser una pequeña estancia, si así se puede describir, de paja. ¿Acaso tú crees que voy a pagarle un alquiler?

- Hechikoopa. Yo he sido enviado aquí para cobrar la deuda que debes al castillo. Si te niegas a hacerlo, la próxima vez Bowser tomará cartas en el asunto.

- Goombilón. Pues a él le explicare esto, pero déjame ya.

Por supuesto no sabía lo que podía ocurrirle. Varias horas después los tres secuacitos se reunieron en un punto del bosque para hablar y charlar. Al día siguiente algo le paso al secuaz Goombilón que no se esperaba...

- Goombilón. (Oye de nuevo golpes en la puerta justo en el mismo momento que el día anterior) Ya esta ese pesado otra vez... (Da un cabezazo en la puerta) ¿Es que nunca os cansais de...? (Mira a quien había llamado a la puerta)

- Bowser. ¿Qué pasa? ¿Te impresiona mi presencia aquí?

- Goombilón. (Tartamudea) Ehh... N-no... Es que...

- Bowser. Dime ahora mismo por qué no me pagas el alquiler de esta casa. ¡Contesta!

- Goombilón. Bu-bueno, es que... el sueldo no da para pagar todo...

- Bowser. ¿Qué dices, que os pago poco? ¿Cómo osas decirme eso?

- Goombilón. No es eso, amo Bowser, lo que ocurre de verdad es... es que no creo que sea justo pagarte lo que estás pidiendo por esto...

- Bowser. ¿Estás diciendo que os he proporcionado un cuchitril inhabitable?

- Goombilón. ¡Pues sí! Ya está bien de que te aproveches de nosotros, sabemos de sobra que tienes en el sótano de tu lujoso castillo un mar de monedas y objetos valiosos, y aun así te da igual y sigues tratándonos por los suelos.

- Bowser. (Enfureciéndose) ¡¿Cómo te atreves a hablar así a tu rey?! ¡Prepárate para saber lo que es bueno! (Comienza a respirar aire)

- Goombilón. ¡Oh no! ¡Va a quemar la casa...! (Se mete dentro de la casa buscando una salida de emergencia)

El rey destruyó con sus ardientes soplidos la casa de paja en que se cobijaba uno de los secuaces. El secuaz, muerto de miedo, se adentró en el profundo bosque para encontrar la casa de madera de su amigo. Así fue, y tras introducirse en ella le explicó la historia...

- Goombilón. (Terminando de hablar) ...y eso explica el por qué de esta inesperada visita... (jadea)

- Paratroopi. Pues creo que el sufrimiento no se ha acabado...

- Goombilón. ¿Por qué?

- Paratroopi. Yo tampoco he pagado las deudas... (mira la cara asustada de su amigo) Debemos salir de aquí cuanto ant... (oye unos golpes en la puerta de madera)

- Goombilón. ¡No abras! Ese tiene que ser Bowser...

- Paratroopi. Si no abrimos sabrá que estás aquí y quemará la casa... Busca una salida sin hacer ruido mientras gano tiempo. (se acerca lentamente hacia la puerta. La abre lentamente...)

- Malarrama. Hola buenos días, ¿podría preguntaros algo?

- Paratroopi. (Respirando tranquilamente) Está bien, pregunta...

- Malarrama. Esta mañana he perdido de vista una bellota muy bonita, se llama Bellotín. Le he buscado por todos lados y no le encuentro...

(Paratroopi cierra la puerta cabreado. Oye otros golpes en la puerta y furiosamente se dirige hacia ella para abrirla)

- Paratroopi. ¿Cuántas veces...? (Mira la cara de quien llamó a la puerta) Re-rey Bowser... que coincidencia...

- Bowser. (Cogiendo a Paratroopi por el cuello) No me vaciles, dadme tú y tu amigo el dinero de las deudas...

- Paratroopi. Está... bien... (Bowser le deja en el suelo) ¡Goombilón, sal de la casa! (se mete en la casa)

- Bowser. Oh no, esta vez no os escapareis; solo hay una salida, esta. (Coge aire)

- Goombilón. ¡Tiene razón. No hay ninguna salida más!

- Paratroopi. Sí que la hay, la chimenea... (coge al secuaz)

Los dos secuacitos salieron de la casa justo antes de que el malvado rey la destrozara con su ardientes soplidos de nuevo. El secuaz Paratroopi, al no aguantar más, tuvo que dejar a Goombilón en el suelo poco después de su huida, y ambos buscaron la última casa de su amigo corriendo asustados. Al llegar a ella llamaron numerosas veces a la puerta de la casa de ladrillo muy nerviosos...

- Guydo. ¿Sí? Oh, pero si sois Paratroopi y Goombilón. ¿Qué queréis?

- Goombilón. No hay tiempo que perder, ¡déjanos entrar, cierra la puerta y te lo explicaremos!

Y los dos secuacitos le explicaron la historia al tercer secuaz...

- Guydo. Vaya... Bueno, sus ataques aquí no funcionarán...

- Paratroopi. Menos mal... (Oye que llaman a la puerta) ¡Es él!

- Goombilón. seguro que si abres la puerta no verás a Bowser, sino a otro... Tal vez sea ese Malarrama... Tiene que ser él, esto es lo que nos ha pasado antes y lo que suele pasar en las películas...

- Guydo. Está bien... Veamos quién es... (se acerca a la puerta, la abre y se asusta de un modo impresionante) ¡Es Bowser! (Cierra la puerta y mira la cara de arrepentimiento de Goombilón) No importa, sus llamas no sobrepasarán estos muros de ladrillo...

Y el rey sopló y escupió fuego y rugió de furia por no poder destruir el gran muro que le separaba de sus morosos secuaces... Y colorín, col...

- Bowser. ¡Eh, tú, narrador! ¿Crees que me quedé así? ¡Cuenta el verdadero final!

Está bien... Como iba diciendo, rugió de furia por no poder destruir el gran muro que le separaba de sus morosos secuaces. Los tres secuacitos estuvieron seguros en su casa de ladrillo... hasta que el rey envió un helibote a destruirla... Y colorín, colorado, este cuento sí que se ha acabado (un poco mal, pero qué se le va a hacer...)

Resumen

¿Crees que los tres secuacitos podrán escaparse de las garras afiladas del rey Bowser?

 ???

- Malarrama. Hola, ¿ha encontrado alguien a Bellotín? Espera, no por favor, no os vayáis...

Cartel

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