FANDOM


Resumen

El Gran Hermano Martillo siempre ha sido uno de los enemigos recurrentes de la serie, pero en este episodio ambientado en el 2005, él va a ser el protagonista y se encontrará en el bando del Bowser de la época. ¿Quieres saber por qué se convirtió en un traidor malvado? Descúbrelo en este episodio.

(Año 2005. El Castillo de Bowser lo forman Bowser; Kamek, Bombazulina y el Gran Hermano Martillo por debajo de él, y una gran cantidad de secuaces por debajo de todos ellos. Un día, en la habitación de Kamek se encuentran el Magikoopa, Bombazulina y el Gran Hermano Martillo charlando)

- Kamek. ¿Os podéis creer que me han pedido unos secuaces una subida de sueldo? Todavía sigo sin creérmelo.

- GHM. Es que hoy en día los secuaces están muy mimados. Hace unos años cuando les torturábamos no pedían más dinero nunca.

- Bombazulina. Y por eso nunca hemos conseguido derrotar a Mario. Si maltratamos a los secuaces, malo porque no luchan todo lo que pueden. Si no lo hacemos, peor, porque se niegan a trabajar.

- Kamek. Y luego eso nos repercute a nosotros. ¿Qué imagen le estamos dando al gran amo Bowser?

- GHM. Pues mala, como siempre. Si yo fuera amo de este castillo, las cosas cambiarían... Pero no voy a hacerme ilusiones; no creo que llegue nunca al nivel de Bowser.

(Entra un Koopatrullero en la sala)

- Koopatrullero. El amo Bowser quiere verle, Gran Hermano Martillo.

- Kamek. (Dice irónicamente) Mira, ahí viene tu oportunidad para subir de nivel.

- GHM. Menos risas, Kamek, que pareces un Boo.

(El GHM y el Koopatrullero salen de la sala)

...............................................................................................................................

(En la sala real de Bowser, el GHM y Bowser conversan)

- Bowser. Dado que tus compañeros están bastante ocupados en este castillo y que tú eres el candidato perfecto, te voy a encomendar una misión especial a ti.

- GHM. Dígame lo que quiere y yo lo haré.

- Bowser. Hace tiempo que nadie de aquí va a una isla alejada de este reino llamada Isla Tropicocal. Hace unos años cerraron los helipuertos sin un motivo aparente, pero tu misión será ir allí.

- GHM. ¿Para qué?

- Bowser. Necesitamos recursos. Si pudieras robar alguno de alguno de esos pueblos sería fantástico.

- GHM. Sus deseos son órdenes, amo Bowser. Ahora mismo me encargaré de formar el equipo de la misión para partir mañana por la mañana.

- Bowser. Genial, pero por cierto, ten cuidado. Se corre el rumor de que últimamente en esa zona han aparecido especies de seres agresivos. Si ocurre cualquier contratiempo, volved inmediatamente. ¿Entendido?

- GHM. Por supuesto, amo Bowser. Pero recuerde que yo no le fallaré.

- Bowser. Así me gusta.

(El Gran Hermano Martillo abandona la sala y Bowser mira desde su trono real por una ventana)


Diálogo

(En la habitación del Gran Hermano Martillo, se encuentran este, Kamek y Bombazulina. El GHM está haciendo una maleta mientras le miran sus compañeros)

- Kamek. Gran Hermano Martillo, ¿qué pinta una maleta en todo esto? No te vas a ir de vacaciones.

- GHM. Voy a guardar aquí los recursos necesarios.

- Bombazulina. Un cepillo de dientes, ropa... Anda, y una revista de crucigramas. ¿Eso es un recurso necesario?

- GHM. Por supuesto. El aburrimiento siempre acecha y hay que combatirlo.

- Kamek. (Le susurra a Bombazulina) Este ha oído que la Isla Tropicocal contiene especies salvajes y sólo piensa en combates.

- GHM. Basta de bromas, que me están esperando mis secuaces. (Alegra la cara) Esto es lo bueno de ser el jefe; puedes permitirte llegar tarde sin que te castiguen. (Sale de la sala acompañado de Kamek y Bombazulina)

- Kamek. Buen viaje, Martillo de Hierro.

- GHM. (Dice bromista) Que te lo pases bien en este castillo, Kamek.

- Kamek. (Le responde del mismo modo) No tanto como tú. Si te come alguna bestia salvaje, mándanos un mensaje.

- Bombazulina. Kamek, no te pases. Gran Hermano Martillo, ten mucho cuidado.

- GHM. Bah, si no será nada peor que combatir contra el fontanero Mario. Hasta la vista. (Se va caminando con la maleta)

- Bombazulina. Espero que vuelvan él y su equipo sanos y salvos.

- Kamek. No te preocupes. Por cierto, les voy a gastar una broma tremenda a ellos. Les he colocado un reproductor de sonidos dentro del Helibote, así que dentro de un tiempo empezará a emitir sonidos. En cuanto oigan gritos saliendo del lugar se van a pegar un susto... Jajajaja.

- Bombazulina. Qué malo eres, Kamek.

- Kamek. Ya verás lo que nos reiremos los dos del Gran Hermano Martillo cuando vuelva, jajaja.

...............................................................................................................................

(Cinco minutos después, en la parte trasera del castillo se encuentran 30 Hermanos Martillo rodeando un Helibote de gran tamaño. Bowser está también al lado esperando al Gran Hermano Martillo)

- Bowser. Has tardado. ¿Qué te pasaba?

- GHM. Nada, que me han entretenido unos compañeros. ¿Partimos ya?

- Bowser. Correcto. Os deseo mucha suerte. Y tened también cuidado.

- GHM. Lo tendremos. Estaremos de vuelta en un periquete.

(Van entrando los Hermanos Martillo en el Helibote y el GHM es el último en entrar. Instantes después, el Helibote despega y se despiden de ellos Bowser desde el suelo y Kamek y Bombazulina desde la ventana de la habitación del Magikoopa)

_______________________________________________________________

(Bastantes horas después, el Helibote aterriza en un campo llano de la Isla Tropicocal. Al lado del Helibote hay un panel que aún sigue funcionando a pesar de estar polvoriento y cubierto por hojas y algún tallo. El panel muestra una imagen de la isla y dice “Bienvenidos a la Isla Tropicocal”)

- GHM. (Sale del Helibote y se estira) Uaaah... Qué viaje más largo.

(Salen rápidamente cinco Hermanos Martillo y rodean al GHM)

- Hermano Martillo 1. ¡Cuidado, jefe!

- Hermano Martillo 2. ¡¡Todos en posición!!

- GHM. ¿Qué demonios ocurre? ¿Nos atacan?

- Hermano Martillo 3. No, pero nos encontramos en un territorio hostil. Debería tener cuidado.

- GHM. ¿Te crees jefe para dar órdenes? A este lugar no le pasa nada. Es una isla normal y corriente.

- Shy Guy. (Sale del Helibote) Bowser me ha comunicado que dentro de unas horas estéis aquí de vuelta.

- GHM. Por supuesto. No necesitaremos mucho tiempo para robar recursos.

(El GHM y los treinta Hermanos Martillo se adentran en el bosque mientras el Shy Guy se mete en el Helibote. Aparecen tallos de Planta Piraña que rodean el panel mencionado antes)

...............................................................................................................................

(Diez minutos después, el equipo camina por el bosque cansado)

- GHM. Madre mía, en qué momento se me ocurriría meterme en un bosque tropical en pleno verano. (Se pasa la mano por la frente para secarse el sudor)

- Hermano Martillo 1. Jefe, ¿no podríamos ir un poco más ligeros de ropa? Estamos todos sudando.

- GHM. (Dice irónicamente) Ya, claro, y vamos a ir a un poblado a robar alimentos en calzoncillos, ¿no? ¡Hay que ser fuertes!

- Hermano Martillo 2. Pero jefe, con este tiempo vamos a morir por deshidratación.

- Hermano Martillo 3. Y por hambre. ¿Por qué no nos hemos llevado provisiones?

- GHM. ¡Porque se supone que iba a ser una misión fácil! Si tienes hambre, aprende a hacer la fotosíntesis.

(Cae un Hermano Martillo al suelo y el resto va a socorrerle)

- Hermano Martillo 2. ¡Se ha desmayado!

- GHM. Manda narices. Cada vez Bowser me da secuaces más débiles.

- Hermano Martillo 3. Por favor, jefe, ¡hay que devolverle al Helibote!

- GHM. Está bien. Que dos de vosotros le llevéis a rastras hasta el Helibote. Nosotros seguimos con nuestra misión. (Siguen caminando los indicados) Los problemas que da un solo secuaz...

(Llegan a un campo amplio sin árboles y con una fuente en el centro. Todos se quedan admirados por la belleza del paisaje)

- Hermano Martillo 1. Qué lugar más bonito.

- GHM. La verdad es que sí. ¡Mirad! Ahí hay una fuente donde podemos beber agua.

(Todos se acercan a ella corriendo)

- Hermano Martillo 3. Ey, esperad un momento. ¿Esa agua es potable?

- GHM. Esa agua es agua, y no hay más que decir. ¿Prefieres morir de deshidratación? (El secuaz niega con la cabeza) Pues deja de preguntar tonterías.

- Hermano Martillo 4. Y yo me pregunto, ¿qué hace una fuente aquí, en mitad de la nada?

- GHM. (Dice irónicamente) Pues para dar de beber al típico grupo que quiere robar en un pueblo perdido en una isla. (Durante un momento un reflejo a lo lejos deslumbra al GHM) Uh, ¿habéis visto eso?

- Todos. No, jefe.

- GHM. Voy a ver qué era eso. Acompañadme cinco de vosotros por si acaso.

(Mientras el GHM y los cinco Hermanos Martillo se dirigen hacia el foco del brillo, el resto bebe de la fuente)

...............................................................................................................................

(Cuando llegan, los seis ven un nuevo lugar un poco más cerrado que la zona anterior. Hay una cueva con un cartel luminoso que tiene la forma de las gafas y la sonrisa de Grácovitz)

- GHM. Este cartel parece de una feria. ¿Se harán aquí eventos o algo?

- Hermano Martillo 3. El cartel luminoso no funciona y todo parece muy antiguo. No creo que nadie haya pisado este lugar en mucho tiempo...

- GHM. (Mientras los Hermanos Martillo investigan la zona, el Gran Hermano Martillo encuentra cerca de la cueva unas gafas semejantes a las de Grácovitz) Hmmm... Seguramente sea esto lo que haya reflejado la luz del sol. A ver qué tal me quedan. (Se las pone y de repente se siente raro) Uh, ¿qué... qué me pasa?

(Como si se tratara de una película, el GHM ve imágenes a través de las gafas. Se muestra una zona del reino judía, lleno de árboles sonrientes y seres vivos de muchas especies. Por uno de los extremos de la imagen llega un habitante judía bastante joven caminando con un saco a sus hombros)

- Judía. (Se para en mitad de la imagen y deja su saco en el suelo. Saca de él lo que llevaba guardado y lo contempla: se trata del Gracodeslizador) Ah... Qué bien me ha quedado esta máquina. Ojalá tuviera amigos para jugar con ella...

- ???. ...

- Judía. Uh, ¿qué es eso de ahí? (Se acerca al lugar donde se encuentra el ser extraño) Parece... ¿un murciélago? (Toca el murciélago) ¿Est´s bien, pequeñín?

- ???. (Abre los ojos y empieza a volar) Eyehahaha...

- Judía. (Sorprendido) ¿Te pasa algo?

- ???. (Decenas y decenas de murciélagos del mismo aspecto que el primero se unen y forman la figura de una persona) No tengas miedo...

- Judía. ¿Quién eres?

- ???. (El rostro del personaje se hace ahora visible) Soy Cackletta. Aunque también me suelen llamar la Bruja Jijí. Eyehahahaha.

- Judía. ¿V-vas a hacerme daño?

- Cackletta. No, claro que no. Puedo sentir tu profundo rencor, tu insuperable odio. Y eso me alegra.

- Judía. ¿Por qué?

- Cackletta. Quiero que seas mi ayudante. Eres un gran creador de artilugios por lo que veo. (Señala con un dedo el Gracodeslizador y un rayo cae en él, convirtiéndolo en una verdadera máquina malvada) Con tu habilidad creadora y mi magia, tú y yo podemos llegar lejos.

- Judía. Hmmm... No sé, tengo un poco de miedo.

- Cackletta. Acepta. Vamos a hacernos con el control de este reino. ¿No querrías ser por una vez el que mande aquí y sentirte superior a cualquiera?

- Judía. Sí. Odio este lugar y a todos sus habitantes. ¿Qué tengo que hacer para convertirme en tu ayudante?

- Cackletta. (De debajo de su capa saca unas gafas circulares con espirales en su interior, semejantes a las que se ha puesto el GHM) Ponte estas gafas especiales y serás mi fiel seguidor mientras las lleves puestas.

- Judía. (Las coge y las mira dudoso) Está bien. Me las pondré.

- Cackletta. Perfecto. Los dos vamos a ser los grandes conquistadores del Reino Judía. ¡Eyehahahaha!

(Mientras el habitante judía, o también llamado Grácovitz, se coloca las gafas, el GHM empieza a escuchar un ruido cada vez más ensordecedor. La película que le mostraban las gafas desaparece y lo ve todo negro)

- Hermano Martillo 1. ¡Jefe, ¿qué le ocurre?!

- GHM. ¡¡Aaaahhh!! ¡¡Mis oídos!! ¡Mi vista! ¡Las gafas! (Intenta quitárselas, pero no puede)

- Hermano Martillo 1. Anda, es verdad. Qué chulas las gafas, jefe. No le quedan mal.

- GHM. ¡¡Que me las quites, pedazo de idiota!! ¡¡Socorro!!

(El Hermano Martillo 1 tira de las gafas y consigue quitárselas. Las lanza bien lejos)

- Hermano Martillo 1. ¿Se encuentra bien?

- GHM. Creo que sí... (se lleva la mano a la cabeza) Vayámonos de aquí, dejemos de perder el tiempo.

(Aparece otro Hermano Martillo corriendo)

- Hermano Martillo 5. ¡Jefe, jefe! Hemos encontrado a poca distancia lo que parece ser un poblado.

- GHM. Perfecto, de allí sacaremos los recursos.

- Hermano Martillo 5. Eh... Tengo que decirle que hay algo extraño allí...

- GHM. ¿El qué?

_______________________________________________________________

(Después de otros diez minutos de camino, llegan al pueblo mencionado y todos menos el GHM se quedan sorprendidos. No hay nadie, es un pueblo desierto. Hay hojas caídas por todos lados, algunas casas están cubiertas por tallos y no hay nada que inspire algo bueno)

- GHM. No entiendo por qué estáis tan asustados. Si no hay nadie, mejor. Así nos ahorraremos la lucha por la comida.

- Hermano Martillo 2. Jefe, yo tengo miedo. ¿Y si es una ciudad fantasma?

- GHM. Secuaz, te advierto que más miedo tendrías que tener de mí que de este lugar. ¿Queréis que me enfade? (Todos lo niegan) Pues formad grupos y buscad alimentos por las casas. (Todos están paralizados por el miedo) ¡¡Vamos!! (Ahora todos se empiezan a mover) Que dos se vengan conmigo.

(Todos se dispersan por el pueblo y se meten en las casas deshabitadas. El GHM y sus dos secuaces se meten en una. Es una casa de un solo piso, pero con muchas habitaciones)

- Hermano Martillo 3. Yo investigaré en la zona norte.

- GHM. Bien, tú (señala al otro) investiga la zona este y yo la oeste.

(En una de las habitaciones, el GHM siente un dolor de cabeza que le hace sentarse en una silla polvorienta. Empieza a escuchar voces en su cabeza)

- Voz 1 (Grácovitz). Yo fui quien la salvó. Sin mí, ella no habría sido nada. ¡Nada!

- Voz 2 (Cackletta). Juntos podremos gobernar el mundo.

- Voz 1 (Grácovitz). Pues ya estoy cansado, ¡al traste! Ya está bien de ser un siervo. Yo mismo me convertiré en el gobernante de todo lo que existe.

- GHM. (Agita la cabeza para dejar de escuchar las voces y mira por una ventana que hay sin cristal mientras dice en voz baja) Yo mismo me convertiré en el gobernante de todo lo que existe... No necesito a Bowser, tengo que eliminar mis obstáculos... (Descansa un rato y ve un libro polvoriento colocado encima de una cama. Decide abrirlo y leerlo en voz alta) “Diario de viajes del Profesor Kolorado. Día 274. He decidido ir a visitar a mi tío, quien vive en una isla paradisíaca, llamada la Isla Tropicocal” (Deja de leer) Bah, esto tiene pinta de ser aburrido... (Sigue pasando hojas y llega a la última en la que hay algo escrito) “Día 296. Algo raro está ocurriendo en el lugar. Todos los días desaparecen una o dos personas por extrañas circunstancias. En las noticias dicen que puede deberse a una especie de plantas agresivas que han aparecido, pero los equipos de control de plagas no responden” “Día 297. Hoy nos iremos de este lugar yo y mis familiares. Todos tenemos miedo. Esta noche he oído algún rugido que me ha hecho temblar de miedo. Espero que...” (El GHM deja de leer porque ya no hay más palabras escritas. Cierra el libro y lo deja de nuevo sobre la cama)

- Hermano Martillo 1. Jefe.

- GHM. ¡¡Ahh!! ¡Qué susto me has dado! ¿Qué quieres?

- Hermano Martillo 1. Tiene que ver esto inmediatamente. (Sale de la habitación)

- GHM. ¿El qué?

...............................................................................................................................

(Cuando llegan a la otra habitación el GHM y los dos Hermanos Martillo, estos ven un esqueleto y una Planta Piraña bebé)

- GHM. ¿Me habéis llamado apresurados para mostrarme unos huesos?

- Hermano Martillo 1. Jefe, lo importante no son los huesos, sino quién los ha dejado ahí.

- GHM. ¿Pero qué tontería es esa? Los huesos serían de uno que se moriría.

- Hermano Martillo 2. Ahí está el misterio. ¿Por qué murió?

- GHM. Pues por vejez, ¿a mí qué me cuentas?

- Hermano Martillo 1. ¿Y por qué está aquí el cadáver? Si lo hubiera visto alguien se lo habría llevado de aquí.

- GHM. A ver, ¿acaso Bowser nos ha enviado aquí como equipo de investigación? No. ¡Pues hagamos el favor de no desviarnos de nuestra misión!

(Suena el móvil del GHM y todos pegan un bote del susto. El GHM contesta la llamada)

- Kamek (voz). Hola.

- GHM. ¿Qué quieres, Kamek? Ahora ando ocupado.

- Kamek (voz). Qué grosero estás, ¿eh? Y yo que llamaba para preguntarte qué tal iba todo...

- GHM. Kamek, ahora no es buen momento, llama dentro de unos minutos, ¿quieres? (El GHM cuelga enfadado)

- Hermano Martillo 1. Mirad, la pequeña planta parece haberse despertado.

- GHM. Genial por ella. Nosotros vamos a seguir buscando alimentos. (Se oyen gritos a lo lejos) ¿Qué demonios ha sido eso? (Por las ventanas rotas entran Plantas Piraña verdes) Oh, oh... (Sólo el GHM y uno de los Hermanos Martillo esquivan los mordiscos. El otro es devorado por una planta) ¡Nos atacan! ¡¡Nos atacan!!

- Hermano Martillo 1. ¡Ostras! Se lo ha merendado enterito.

- GHM. ¡¿No se supone que era esto una ciudad fantasma?!

- Hermano Martillo 1. T-tal vez sean espíritus de Plantas Piraña enfurecidos.

(El GHM coge por el cuello a una de las Plantas Piraña que se acercan a él y utiliza uno de sus martillos de hierro como palanca para arrancarle un colmillo a esa Planta Piraña)

- GHM. (Viendo cómo la Planta Piraña se retuerce de dolor) ¡El dentista de hierro sale victorioso!

- Hermano Martillo 1. ¡Jefe, huyamos de aquí!

(Salen corriendo del lugar)

...............................................................................................................................

(De las diferentes casas del lugar salen Hermanos Martillo corriendo. Todos se agrupan en la periferia del poblado, asustados)

- GHM. ¿Cuántos quedamos sanos?

- Hermano Martillo 3. Quince, jefe.

- GHM. Bien. ¿Alguien me puede explicar qué demonios les pasa a esos monstruos?

- Hermano Martillo 4. No sé, pero tengo mucho miedo. ¡Se han zampado a varios de los nuestros!

- GHM. ¡¿Y cómo os dejáis comer, inútiles?! Vámonos de este lugar antes de que alguien más salga herido.

(Salen todos corriendo. Durante la carrera, varios Hermanos Martillo más caen en las trampas de las Plantas Piraña)

- Hermano Martillo 5. Lo tenían todo planeado. ¡Son plantas muy inteligentes!

- GHM. ¡Deja de hablar y corre por tu vida!

(Justo cuando llegan a la zona del Helibote, se paran para descansar)

- GHM. ¡Pero no os paréis ahora! Si ya no queda nada.

(Emerge de la tierra junto al Helibote el jefe de todas las Plantas Piraña, la Piraña Ombligona, semejante a la de la Isla de Yoshi. Todos los Hermanos Martillo se quedan alucinados)

- Piraña. ¡¡Groooaaarrrgggg!! (Emergen otras plantas a su alrededor con aspecto amenazador)

- Hermano Martillo 1. Ya está, este es nuestro fin.

- GHM. ¡Cállate! A ver, equipo. Vamos a utilizar nuestro ataque de lluvia de martillos, ¿listos? A la de una, a la de dos y a la de... ¡tres! (Todos lanzan martillos hacia el cielo. Los martillos caen encima de las plantas. Muchas mueren, menos la Piraña ombligona. Al poco tiempo aperecen más plantas a su alrededor)

- Hermano Martillo 5. Es demasiado persistente. ¿Qué vamos a hacer?

- GHM. Pues buscar puntos débiles.

- Hermano Martillo 5. No parece que los tenga...

- GHM. Pues estamos muertos. (Suena de nuevo el móvil del GHM) Otra vez Kamek, qué pesado. (Contesta la llamada)

- Kamek (voz). ¿Hola?

- GHM. Kamek, ¿qué quieres, pesado? Ya te he dicho que no era buen momento.

- Kamek (voz). Y te he llamado minutos después, como dijiste.

- GHM. Kamek, ahora no tengo tiempo para perderlo contigo. Estoy a punto de morir.

- Kamek (voz). ¿A punto de morir? Oh, que era una broma. ¿Por qué me intentas tomar el pelo?

- GHM. No es una broma, voy a morir de verdad. Te presento a mi futuro asesino. (Orienta el móvil hacia la Piraña Ombligona, esta ruge de furia y el GHM se vuelve a colocar en el oído el móvil) ¿Ahora te lo crees?

- Kamek (voz). Ahora mismo envío varios Helibotes de rescate para allá. ¡Aguanta!

- GHM. No, no. Si por lo que veo no te molestes; no creo que aguantemos mucho. Oye, por cierto, ¿por qué me has llamado?

- Kamek (voz). Quería preguntarte si ya habías oído algún grito saliendo del Helibote.

- GHM. ¿Algún grito? ¿A qué te refieres?

(El reproductor de sonidos de Kamek emite gritos dentro del Helibote. La Piraña Ombligona dirige su cabeza hacia el Helibote y deja al descubierto un chichón en su tallo)

- Hermano Martillo 1. ¿Y ese bulto?

- GHM. Parece una herida. Hmmm. Esto lo he visto yo en algún juego. Creo que hay que intentar golpear esa zona para ganar.

- Hermano Martillo 4. ¿Tú crees?

(El GHM se acerca a la Piraña Ombligona, pero varias Plantas Piraña le cortan el paso)

- GHM. ¡Necesito refuerzos! (Se colocan delante suya cinco Hermanos Martillo y las cinco Plantas Piraña se comen a los cinco secuaces) Uh... Podríais haberlas golpeado, pero dejarlas comer para dejarme libre el paso parece también una buena idea. (Sigue avanzando y llega hasta el chichón) Este es tu fin, planta maldita... (saca su martillo de hierro y golpea fuertemente el chichón)

- Piraña. (Coge aire) ¡¡¡AAAAHHHHH!!! ¡¡¡Grrooooaaaarrrgggg!!! (Mira dolorida y furiosa al GHM)

- GHM. Oh, oh... Me da que está un poco enfadada conmigo... (Su cara cambia por completo) ¡Claro! En los juegos siempre hay que golpear varias veces al enemigo. A ver si con tres golpes basta... (da con su martillo de hierro dos toques más al chichón y la planta desaparece dejando unas cuantas monedas) Vaya, qué predecible... (Mira a su alrededor y las Plantas Piraña no han desaparecido. Siguen devorando a sus secuaces) Uh, ¿y esas no desaparecen? Debe ser que no tienen conexión con este jefe...

(Sale del Helibote el Shy Guy)

- Shy Guy. ¿Qué ocurre aquí? Me estaba echando una siesta cuando oí gritos y rugidos de repente.

- GHM. No ocurre nada bueno. Vámonos de aquí cuanto antes si no queremos morir...

(Los dos se meten en el Helibote y este se eleva hasta alejarse de la peligrosa isla)

_______________________________________________________________

(Muchas horas después, en el Castillo de Bowser todo está tranquilo. En la sala real del amo Bowser, el amo está furioso y el Gran Hermano Martillo se encuentra arrepentido)

- Bowser. ¡Argh! Así que no sólo no has traído recursos para este castillo, sino que has perdido a todo tu equipo en esa isla aun habiéndote advertido que tuvieras cuidado. ¡¿Es que no tuviste cuidado?!

- GHM. Estoy muy arrepentido, amo Bowser.

- Bowser. ¿Y de qué me sirve eso? Vete, que no quiero verte. Me has decepcionado profundamente.

(El GHM sale de la sala mientras piensa en su mente...)

- GHM. Algún día me haré con el control de todo, y ese día te acordarás de todo esto que me estás haciendo pasar...

(Un día en el Reino Champiñón del pasado avanza hasta llegar la tarde)


(Año 2003. En la Isla Tropicocal todo está cambiando a causa del ataque de las Plantas Piraña. En uno de los poblados de la isla, donde estuvieron el Gran Hermano Martillo y sus soldados posteriormente, hay un ambiente de tensión. En una de las casas, por la mañana, hace la maleta en una habitación el profesor Kolorado)

- Kolorado. (Cierra la maleta) Bien. A ver cuándo terminan mis familiares y nos podemos ir de aquí. (Se sienta en su cama y coge su diario de viajes. Escribe en él hasta llegar a las últimas palabras suyas escritas) “Esta noche he oído algún rugido que me ha hecho temblar de miedo. Espero que...” (Se oyen más rugidos y entran de repente en la habitación sus tíos) ¿Ya estáis listos?

- Tío. ¡Nos atacan!

- Kolorado. ¿Quién? ¿Las plantas carnívoras?

(Una Planta Piraña se estampa contra la ventana de la habitación y rompe el cristal violentamente)

- Tía. ¡¡Ahhh!! ¿Y ahora por dónde salimos?

- Kolorado. (Deja su libro en la cama) ¡Salgamos por el tejado! (Tira de una cuerda y del techo se despliega una escalera. Por ella suben los tres mientras Plantas Piraña golpean furiosamente la puerta de entrada cerrada)

...............................................................................................................................

(Una vez en lo alto de la casa, Kolorado se queda atónito al ver lo que está sucediendo a nivel del suelo. Decenas y decenas de Plantas Piraña surgiendo de la tierra y mordiendo a los habitantes)

- Kolorado. Madre mía, qué desastre.

- Tío. Sobrino, ¿Dónde está el Helibote que llamaste hace unas horas?

- Kolorado. (Mira a lo lejos) ¡Por allí viene! Es nuestra salvación. (Mira a sus tíos) No lleváis maletas. ¿No queréis llevaros nada?

- Tía. Sí, pero no me gustaría meterme de nuevo en esta casa, ¿entiendes?

- Kolorado. Es cierto. Vayámonos de aquí. (El Helibote se acerca y permanece en el aire, muy cerca del techo. Suben rápidamente Kolorado y sus familiares y el Helibote se aleja del violento lugar para no volver nunca más)


Cartel
¿Te ha gustado este episodio? Puedes volver a la página principal de Los Tres Secuaces haciendo clic aquí.
El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.