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Resumen

Unas Navidades un tanto complicadas para el castillo. ¿O tal vez no? ¿Será todo un cuento al final? De todos modos, aunque el Trío de Élite no consiga directamente lo que espera, tiene muchas ideas para conseguirlo indirectamente

(El día de Nochebuena, víspera de Navidad. El castillo está por fuera muy decorado. Muchas luces de colores están apagadas esperando la noche para parpadear. Dentro del castillo, hay un árbol de Navidad muy decorado al final de cada pasillo de cada piso. En el techo cuelgan muchos adornos navideños. El Trío de Élite se encuentra en el segundo piso junto con Korokoopa, Kamek, los Hermanos Koopa, un Elastopiraña y un Boo)

- Goombilón. ¡Qué ganas de que llegue la Navidad! Todo tan bonito...

- Korokoopa. Yo quiero que llegue para que nos den la paga extra. Ya me lo estoy imaginando... (pone cara alegre, mientras los demás le miran)

(Hay una pantalla grande en cada piso rodeado de dos altavoces. Se enciende y aparece la imagen de Bowser sentado en su trono)

- Bowser. ¿Esto ya está encendido? Oh, ya veo. Queridos secuaces que habéis trabajado para mí durante todo este año y durante todos los anteriores. Os deseo una feliz Nochebuena, y como siempre os digo todos los años, aquellos que tuvieren que salir a trabajar fuera de este castillo, no tienen por qué hacerlo, estos días os dejaré quedaros aquí. Ah, y casi... eh... casi se me olvida... (Empieza a hablar rápido) Este año, como muchos de vosotros sabréis, la economía del castillo está por los suelos, y no podréis recibir la paga extra. Bueno, disfrutad de estos días. (Se apaga la pantalla, y sin palabras se queda absolutamente todo el castillo. Ni siquiera los Podoboos saltan de la lava)

- Guydo. ¡¡Qué!! ¡Esto es una vergüenza! Economía por los suelos dice. ¡Pero si el sótano está lleno de oro!

- Kamek. Bueno, joyas más bien... No creo que el amo quiera darnos por paga coronas y demás...

- Guydo. ¿Pues sabes qué? Se me ha ocurrido algo que hará que recibamos todos, TODOS, la paga que nos corresponde.

- Korokoopa. ¿Y eso? Bowser es listo, ¿eh?

- Guydo. ¿Habéis oído alguna vez el cuento de los fantasmas de la Navidad?

- Kamek. A mí me suena. Esperad, creo que tengo un libro con esa historia. Voy a mi biblioteca y os lo traigo. Oh, ya me acuerdo. ¿Trata sobre ese tipo que es visitado por tres fantasmas...?

- Guydo. (Dice sin dejarle acabar) Sí. Exacto.

- Kamek. Bueno, ¿y de dónde piensas sacar los dobles de Bowser? (Los demás no entienden nada. No saben de qué sirven los dobles de Bowser)

- Guydo. (Mira a los Hermanos Koopa) ¿No construisteis alguna vez un Bowser de cartón?

- Kamek. Oh, esto sí que no, ¿me oyes? Va a ser poco creíble.

- Guydo. Dejádmelo todo a mí. ¿Cuándo os he fallado? (Todos se miran sabiendo la respuesta) Vaaale... Ya se que algunas veces las cosas han salido mal, pero esta vez presiento que nos saldremos con la nuestra. ¿Qué decís?

- Goombilón. Yo me apunto. Yo también quiero mi paga.

- Paratroopi. Y yo.

- Hermanos Koopa. ¡Y nosotros! A ver cuándo nos vamos de este loco castillo...

- Korokoopa. (Todos miran a Korokoopa, muy pensativo) Venga, vale. Total, si falla uno es como si lo hubiéramos hecho todos...

- Kamek. (También muy pensativo. Todos le miran) Bueno... Puede funcionar si trabajamos en equipo... (Todos empiezan a aplaudir)

- Guydo. ¡Bien! ¡Voy a avisar al resto del castillo!

- Kamek. Ey, ey, para el carro. Antes de nada, vamos a ver: ¿quiénes harán de los tres fantasmas? (Todos miran al Trío de Élite)


Diálogo

(En la gran sala de reuniones, se encuentra todo el castillo menos Bowser y algunos Koopatrulleros. La sala está abarrotada, casi no caben todos los soldados. En las filas primeras se encuentran los personajes más conocidos. Sobre un escalón al final de la sala, se encuentran Kamek y Guydo y al fondo  Ratónito. Todos están bastante callados. Kamek coge el micrófono)

- Kamek. Me parece increíble que no haya un ruido molesto y continuo.

- Spiriny. Es que aquí casi no se puede ni respirar. Es un gasto inútil de aire...

- Popkey. Madre mía. Noto que me falta el aire... (empieza a respirar fuertemente por la boca)

- Korokoopa. Pero si estás hecha de pompas, no digas tonterías.

- Fuzzya. Bueno, a ver, ¿podemos empezar con todo esto? ¿Por qué nos has reunido está vez, Kamek?

- Kamek. Porque el Sargento Guydo tiene algo que decirnos para que todos recibamos el dinero que nos corresponde mañana, día de Navidad. (Todos se quedan asombrados y se ponen a hablar entre ellos) ¡No! ¡Shhh! ¡Silencio! Como nos oiga Bowser estamos todos muertos. (Todos se callan) Adelante, Sargento Guydo. (Kamek se va hacia atrás y Guydo se coloca delante del micrófono, no sin antes colocarlo conforme su estatura)

- Guydo. Bien, ejem. Si os hemos reunido a todos aquí es porque necesitamos vuestra ayuda. Todos sabemos de sobra que Bowser está forrado.

- Fuzzya. Pues propón una revuelta. ¿De veras nos reúnes a todos para decirnos eso?

- Guydo. A ver, lo que quiero decir es que representemos en la realidad un cuento. (Todos se ponen a hablar) Bowser va a presenciar las pasadas Navidades, las Navidades presentes y las futuras. (Nadie dice nada)

- Roger. ¿Y eso?

- Guydo. Goombilón, Paratroopi y yo haremos de cada uno de los fantasmas de la Navidad, y le haremos ver cómo se comporta hacia nosotros Bowser las pasadas Navidades, las presentes y las futuras. ¿No es genial?

- Don Huesito. Una pregunta: ¿qué pintamos nosotros?

- Guydo. Entre cambio temporal, vosotros deberéis cambiar las decoraciones del escenario de la sala del bar.

- Fuzzya. ¿Y cómo representaréis a los tres Bowsers?

- Hermano Koopa rojo. Yo y mis compañeros creamos una vez un Bowser de cartón. Tal vez valga.

- Guydo. Bueno, pues antes de terminar, quiero añadir que Kamek coordinará nuestros trabajos para que no nos llevemos sorpresas. Nos volveremos a ver todos por la noche. (La sala se empieza a vaciar rápidamente)

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(25 de diciembre. Las dos de la mañana. Bowser duerme profundamente en su habitación real, cuando se abre la puerta y alguien entra. Ese alguien le pone la mano en el hombro a Bowser)

- ???. Despierta... Despierta...

- Bowser. (Abre lentamente los ojos) ¡Ah! (Lanza una llamarada, pero la esquiva la criatura que Bowser comienza a reconocer lentamente) ¡Pero qué!

- Koopatrullero. Perdone que le moleste, amo, ¿pero puedo descansar ya? No creo que haya peligro ya a estas horas.

- Bowser. ¡Para esto me llamas! Condenado Koopa. La respuesta es no. Todo el castillo estará cabreado hasta en sus sueños. De aquí no te mueves hasta que todo se calme. Y ahora vete. (El Koopatrullero sale, Bowser apaga las luces y se vuelve a dormir. Al poco tiempo, se abre otra vez la puerta y entra alguien) ¡Y ahora quién es! (Enciende unas antorchas de una llamarada) ¿Goombilón? ¡Cómo te han dejado los Koopatrulleros entrar!

- Goombilón. Eh... No. No soy Goombilón.

- Bowser. Uy que no, pero si eres él. A mí no me intentes engañar, ¿eh?

- Goombilón. ¡Que no! Soy un espíritu.

- Bowser. ¿Un Boo?

- Goombilón. No soy como esos. Soy el fantasma de las Navidades Pasadas.

- Bowser. ¿Y eso? Pues te has confundido de tiempo. Vete al año pasado.

- Goombilón. ¡Deja que te explique!

- Bowser. Goombilón, ¡soy tu amo! ¡Hablame de usted!

- Goombilón. (Dice en voz baja) Por el gran Goomboss, esto va a ser más difícil de lo que pensé...

- Bowser. ¿Qué murmuras?

- Goombilón. Pues digo que soy un fantasma enviado a hacerte ver cómo te comportaste ante todo tu castillo en las Navidades pasadas.

- Bowser. ¿Es que acaso no tienes nada mejor que hacer?

- Goombilón. Vengo a que cambies tu modo de pensar hacia los que te sirven. Ya sabes a lo que me refiero. Acompáñame para ver tu pasado.

- Bowser. ¿Y si me niego?

- Goombilón. Pues te ocurrirá algo malo, pero eso lo verás en las Navidades futuras.

- Bowser. Hmmm... Está bien. Te acompañaré. (Goombilón se alegra, empieza a caminar, y Bowser le sigue. Mientras tanto, en la sala principal del castillo, en el bar, se encuentra medio castillo cambiando un poco el aspecto de las paredes y otras partes de la sala)

- Kamek. (Goombilón le habla a través de un aparatito colocado en su oído) ¡Ya vienen! ¡Todos a sus posiciones! ¡Hermanos Koopa, id sacando el Bowser falso! (Todos se colocan frente a las mesas. Llegan Goombilón y Bowser y se ponen todos a actuar)

- Bowser. ¿Y esta sala es del pasado? No ha cambiado mucho.

- Goombilón. Bowser, sólo ha pasado un año, ¿qué esperas?

- Bowser. Vale, ¿y qué quieres que vea aquí?

- Goombilón. Pues está claro. Mira a tus secuaces el día de Navidad. Han recibido su dinero correspondiente, están felices.

- Bowser. Ah, no. Si vienes a convencerme para que les pague no lo conseguirás. (Se gira)

- Goombilón. ¡Espera! Aún queda más... (Bowser se gira)

- Bowser. Una cosita, ¿nos pueden ver?

- Goombilón. No, ni pueden oirnos ni nada. Es como si no existiéramos. Pero como te he dicho, mira lo que va a ocurrir. (Se abren unas puertas)

- Ratónito. ¡Oh! ¡Es nuestro magnífico amo Bowser! (Sale de las puertas un Bowser grande hecho de cartón, cuadriculado, con brazos y piernas rectos que no se mueven y con ruedas pequeñas bajo los pies que permiten que se desplace el falso Bowser. Todos, incluso el verdadero Bowser, se quedan atónitos al verlo. Todos tragan saliva e intentan seguir actuando)

- Bowser. Pe-pero... ¡¿ese soy yo?! ¡Estoy horrible!

- Goombilón. Ya, eh... esto... es que en esos momentos estabas un poco enfermo, con todo el frío que hacía...

- Bowser. ¿Y qué enfermedad tenía? (Todos se quedan parados)

- Goombilón. ¿Eh? Eh... Pues... Cu... Cuadriculitis... Cuadriculitis aguda.

- Bowser. ¿Cuadriculitis aguda? No lo recuerdo...

- Goombilón. Ya, es que esa enfermedad lo hace pasar tan mal que lo olvidas poco después de curarte.

- Bowser. Ya... Y... ¿Esto es lo que querías enseñarme? Osea, que piensas que cambiaría de opinión al verme a mí mismo enfermo. Qué raro eres...

- Goombilón. Eh...

- Bowser. Ah, y además, si he venido aquí es por una cosa. ¿Dónde está ese condenado Gran Hermano Martillo? Aunque no me pueda sentir, se va a enterar. (Todos pegan un salto de susto. Goombilón está sudando y está nervioso)

- Guydo. (Hablando en voz baja) ¡Maldita sea! Esto no lo habíamos previsto...

- Goombilón. ¿Que dónde está... el Gran Hermano Martillo? Eh... Es que se ha ido a cumplir una misión fuera del castillo.

- Bowser. ¿Cómo? Pero si siempre os tengo dicho que no tenéis por qué salir.

- Goombilón. Ya, pero es que se empeñaba en hacerlo. Quería cumplir la misión antes de irse a descansar. Oops, nos tenemos que ir... que le toca el turno a mi compañero.

- Bowser. ¿Cómo que a tu compañero?

- Goombilón. Volvamos a tu habitación, que mi turno ha acabado.

- Bowser. No comprendo...

- Goombilón. ¡Que me sigas! (Se van)

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(Una hora después, Bowser está dormido, y entra alguien a la habitación abriendo la puerta)

- Bowser. ¡¡Quién es ahora!! ¡Siempre digo que llaméis antes de entrar!

- Paratroopi. Perdone amo Bow... Es decir, hola.

- Bowser. (Un poco extrañado) Eh, hola. ¡¿Qué haces aquí?!

- Paratroopi. Soy el Fantasma de las Navidades Presentes.

- Bowser. Venga ya. ¿Y quién será el siguiente, el Sargento Guydo?

- Paratroopi. Eh... Eso no importa ahora. Acompáñame a la sala de la planta baja. Allí podrás ver cómo van a celebrar la Navidad este año todos tus secuaces.

- Bowser. Un momento, todavía no han celebrado en la realidad la Navidad, ¿verdad?

- Paratroopi. No... ¿Por?

- Bowser. Entonces me vas a llevaar al futuro, y no serían las Navidades presentes.

- Paratroopi. ¿Qué? Bueno, a mí me han dicho que me acompañes.

- Bowser. ¿Quién te lo ha dicho?

- Paratroopi. (Asustado, intenta pensar algo que poder decir) Eh... Esto... ¿qué?

- Bowser. Que quién te ha dicho que yo tenga que acompañarte.

- Paratroopi. Ah... Nadie.

- Bowser. ¿Entonces por qué has dicho eso?

- Paratroopi. ¿Decir qué?

- Bowser. Mira, dejémoslo. No serás el Cabo Paratroopi, pero tienes su inteligencia.

- Paratroopi. (Dice alegre, sin comprenderlo correctamente) Ah, muchas gracias. Ahora, acompáñame. (Los dos salen de la sala. Mientras tanto, Kamek está dirigiendo el trabajo del bar de la sala de la planta baja del castillo)

- Kamek. ¡Rápido, todos a sus posiciones! Madre mía... Lo que hay que hacer para conseguir un puñado de dinero... (Todos se colocan, y entran Bowser y Paratroopi)

- Popkey. ¡Ah! ¡Qué infelicidad! Tengo ganas de morirme.

- Korokoopa. (Le susurra) No te pases, que a ver si nos va a descubrir...

- Paratroopi. Mira, Bowser, a tus súbditos. ¿Qué ves?

- Bowser. Pues veo que entre las Navidades pasadas y las presentes la mesa no se ha movido un milímetro... (Todos se ponen nerviosos)

- Paratroopi. Eh... En eso no te fijes. ¿No ves nada que haya variado entre ambas Navidades?

- Bowser. Sí.

- Paratroopi. ¿Qué ves?

- Bowser. Que no están pasando como antes las Navidades, pero a mí me da igual. ¿Cuándo terminamos? Tengo sueño.

- Paratroopi. Bueno, veo que esto no funciona, así que... hmmm... Le dejo el turno a mi último compañero. Vuelve a tu cama.

- Bowser. A mí no me mandas, ¿me oyes? ¡Soy tu amo!

- Paratroopi. Eh, vale, lo que tú digas, pero vuelve a tu habitación.

- Bowser. Lo voy a hacer, pero porque quiero, no porque me lo mandes tú. ¿Entendido? (Paratroopi asiente un poco asustado. Bowser se va mientras los demás se echan las manos a la cara. Por otra parte, en el interior de Playa Picada, se encuentra Kammy Koopa intentando dormir. Se mueve de un lado para otro. Finalmente se levanta de la cama y se asoma a la ventana de su habitación)

- Kammy. Uh, las luces del castillo parecen seguir encendidas... ¡Estos se lo están pasando de miedo y yo aquí! Sola... (De repente le cambia la cara) ¡Ya sé qué hacer! (Se separa de la ventana)

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(Aproximadamente una hora después, Goombilón, Paratroopi y Kamek esperan fuera de la puerta de la habitación de Bowser)

- Kamek. ¡E-esto es impresionante! Ni se ha inmutado el amo Bowser al vernos.

- Goombilón. Kamek, tranquilízate, que falta el Sargento Guydo por visitarle.

- Guydo. Además mi intervención va a ser fuerte. En cuanto lo vea Bowser, seguro que cambia su modo de pensar. (Le susurra a Kamek lo que va a hacer. Kamek pone una cara de sorpresa)

- Kamek. No... No serás capaz, ¿no? Si lo de antes costó credibilidad, esto ya supera la realidad.

- Guydo. Tú ve preparando la sala para el momento fatal.

- Kamek. No, si ya estarán terminando la decoración. Ahora bajo a añadir lo que falta. (Kamek, Goombilón y Paratroopi bajan al bar mientras Guydo entra lentamente por la puerta de la habitación de Bowser)

- Bowser. (Se despierta por el ruido, coge un jarrón y lo lanza. Guydo en la oscuridad sale ileso) ¡Quién anda ahí! (Bowser enciende las luces de una llamarada y ve a Guydo) Oh, no. Esto ya es de chiste. No, no digas nada, Sargento Guydo, que sé lo que vas a decir: ‘hola, Bowser, soy el Fantasma de las Navidades...’

- Guydo. (Añade al instante) ...Futuras. Exacto. Me impresiona que sepas quién soy.

- Bowser. Bueno, ¿vas a enseñarme lo que quieras enseñarme? Quedan pocas horas antes de que salga la luz...

- Guydo. Eh... Sí, sígueme por aquí, por favor. (Salen de la sala. Mientras tanto, Kamek baja a la sala principal y se queda impresionado al ver las paredes grises con tornillos, paneles por todos lados. El suelo también está gris, como si toda la sala fuera de acero)

- Kamek. Pe-pe... ¡¡¡PERO QUÉ ES ESTO!!!

- Fuzzya. ¿No habías pedido una sala del futuro?

- Kamek. ¡Sí! ¡¡Pero no de dentro de cincuenta años!! Por el amo Bowser, que no puede cambiar todo tan rápido en un año.

- Fuzzya. Pero...

- Kamek. ¡Ni peros ni leches! ¡¡Qué ya viene el amo Bowser!! ¡Todos a quitar el decorado!

- Don Huesito. Esto... Va a ser un poco difícil. Los tornillos son de verdad.

- Kamek. Que los... (se va enfadando cada vez más) Mira, ya da igual. Hay que poner en el centro un ataúd (todos se miran unos a otros) ¡¡Venga!! (Cogen un banco gris y alargado en el medio de la sala. Todos se colocan frente al ataúd. Cuando llegan Guydo y Bowser, se ponen todos a saltar, a cantar y a bailar alegres)

- Bowser. ¿Ves cómo se les pasa el cabreo?

- Guydo. Eh... No. Mira bien. ¿Qué hay en el centro?

- Bowser. Hmmm... ¿Un banco gris? Y hablando de colores, ¿qué le ha pasado al castillo?

- Guydo. ¿E- eh? Pu-pues... Eso mismo me pregunto yo. Pero bueno, volviendo a lo de antes, no es un banco lo que hay allí, es un ataúd.

- Bowser. Pues qué cutre... Un momento. ¿Quién ha muerto? (Guydo el mira) Oh, oh...  (Levanta los brazos de alegría) ¡Sí! ¡Kammy ha muerto! Por fin nos va a dejar a todos tranquilos.

- Guydo. Eh... No. ¡Eres tú! ¡Tú morirás el próximo año!

- Bowser. ¿Cómo que yo? Si yo estoy más fuerte que un Roca Picuda. Explícamelo. (Llaman de repente a la puerta. Todos se quedan parados, menos Kamek, quien se acerca a abrir la puerta) Hmmm... ¿Quién será?

- Kamek. (Abre la puerta y ve a Kammy) Ma-ma... ¡madre! ¿Q-qué haces aquí... (mira su reloj) a las cuatro de la mañana?

- Kammy. Es que he visto que las luces estaban encendidas todavía en el castillo... y... me he dicho. Uy, a ver si va a haber un incendio y todos se están quemando...

- Kamek. Madre, ¿desde cuándo te importa la gente que haya en este castillo?

- Kammy. (Le responde del mismo modo) Hijo, ¿desde cuándo eres tan impertinente? (Se acerca Korokoopa con una sonrisa falsa hacia Kammy, y le susurra a Kamek sin perder la sonrisa)

- Korokoopa. Llévatela de aquí, que lo va a estropear todo... (Deja de susurrar a Kamek) ¡Kammy Koopa! ¡Cuánto tiempo sin verte de cerca! ¿Esos pendientes son nuevos?

- Kammy. No. Son los de siempre... (Se quedan diez largos segundos callados, en una situación tensa e incómoda. Korokoopa le da a Kamek un pequeño codazo)

- Kamek. Eh... Esto, madre.

- Kammy. ¿Sí?

- Kamek. Vamos a dar un paseo. Lejos de este castillo. Lejos.

- Kammy. ¿Ahora? Pero si es de noche... (Asoma la cabeza entre Korokoopa y Kamek) ¿No estáis de fiesta?

- Kamek. No. ¡Estate quieta!

- Kammy. Vale, vale. Pillo la indirecta. Volveré a mi casa... sola... (ve que no se inmuta Kamek) sin nadie que me acompañe... (no ocurre nada) con mi amiga, la soledad... (ve que no se inmuta, y se gira y se pone a caminar) Bah, basta de tonterías...

- Korokoopa. Pobre mujer. Me da pena...

- Kamek. Cierra, ¡cierra rápido la puerta! Que la conozco, y no se da por vencida. (Entran en el castillo y cierran la puerta. Kammy vuelve y golpea la puerta repetidas veces)

- Kammy. ¿Hola? Me lo he pensado mejor y quiero perdonaros. Dejadme entrar, anda...

- Guydo. (Hablando con Bowser) Bueno... volviendo al tema... Como ves, todos se alegran de tu muerte, Bowser. Nadie te recordará como el gran amo Bowser. (Ve a Bowser con los ojos cerrados, pensativo) ¿Y ahora qué piensas, Bowser? Todavía puedes cambiar tu futuro. Tal vez no llegues a morir si lo haces.

- Bowser. (Abre los ojos) Pues... Lo he estado pensando concienzudamente... y creo que... me sigue dando igual. (Todos se caen al suelo, y Bowser los mira impresionado) ¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué se han caído todos? (Todos se levantan rápidamente y siguen actuando)

- Guydo. ¡Pero Bowser! No me lo puedo creer. ¿Es que sólo piensas en ti mismo?

- Bowser. Eh, sí.

- Guydo. ¿No te importan tus secuaces?

- Bowser. No... Y ahora, si ya has terminado con todo esto, me vuelvo a la cama, que estoy agotado. (Se va, y el Sargento Guydo se tira al suelo. Llegan Goombilón y Paratroopi)

- Paratroopi. Venga, Sargento Guydo, no te pongas así.

- Guydo. ¿Qué ha podido fallar? Pensaba que iba a recapacitar...

- Goombilón. Nada ha fallado. Sólo es que Bowser es demasiado cabezota.

(Todos se marchan a dormir las pocas horas que quedan. Quedan Guydo, Goombilón y Paratroopi)

- Guydo. (Se levanta del suelo) ¿Tanto le gusta el dinero a nuestro amo? Pues se va a quedar sin él, por listo. (Se va sin escuchar a Goombilón)

- Goombilón. Guydo, no te busques más problemas...

- Paratroopi. (Ve que Guydo ya se ha ido) Bueno... ¿y ahora qué hacemos?

- Goombilón. (Se queda pensando unos instantes) Vámonos a dormir, que no he pegado ojo en toda la noche...


(Varias horas después, cuando ya ha salido el sol, todos los secuaces se despiertan con las risas de los Boos y los graznidos de Cuervertos. Todos, al abrir las puertas de sus habitaciones encuentran sobres. Al abrirlos, ven bastantes monedas Toad, y se alegran)

- Korokoopa. ¡Hala!

- Spiriny. ¡Caramba!

- Paratroopi. ¡Madre mía! Goombilón, ven, que parece que ha funcionado el plan.

- Goombilón. ¿En serio? (Llaman a la puerta de su habitación. Aparece un Koopatrullero)

- Koopatrullero. Trío de Élite, el amo Bowser os llama para que vayáis a su habitación.

- Paratroopi. ¿Por qué?

- Koopatrullero. No sé, para eso os llamará, supongo... (se van todos de la sala. Una vez en la sala de Bowser, también se encuentra Kamek)

- Kamek. Amo Bowser, ¿por qué nos llamas a nosotros?

- Bowser. No os hagáis los locos, que sé lo que ocurrió ayer... (Goombilón, Paratroopi y Kamek se miran asustados)

- Goombilón. ¿A-a-ayer...? ¿Qué ocurrió?

- Bowser. Lo sabes muy bien, “Fantasma de las Navidades Pasadas”...

- Kamek. Amo Bowser, no sabemos de qué nos habla.

- Bowser. Bueno, a ver si voy a estar loco ahora yo... Si os he dado vuestro dinero, es porque me habéis hecho pasar un rato divertido.

- Paratroopi. No lo recordamos...

- Bowser. Venga ya. Me he tenido que aguantar la risa con el Bowser de cartón.

- Goombilón. (Se derrumba al final) Lo sentimos mucho, amo Bowser.

- Bowser. Bueno... Ya sacaré la manera de cobraroslo, ejem, posteriormente, ejem... ¿Y Guydo? ¿Qué ha sido de él?

- Goombilón. No sé. Dijo que iba a hacer algo para vengarse de ti...

- Bowser y Kamek. ¡¡¿Qué?!!

- Goombilón. Era de preveer. Creyó que su infalible plan había fallado...

- Bowser. (Coge rápida y violentamente a Goombilón por el cuello) Dime qué te dijo exactamente.

- Goombilón. (Muy nervioso) ¿Eh? Pu-pues dijo algo de todo tu oro... (Se oyen unos gritos. Todos se asoman por la ventana y ven a Guydo en el suelo dirigiendo tres Lanzabills Banzai, que no paran de disparar monedas hacia el cielo. Goombilón cae al suelo al ser soltado por Bowser, y Goombilón, Paratroopi y Kamek no se atreven a mirar a su amo, a quien le sale fuego de sus ojos).

Cartel
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