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Máquina atención

Este capítulo es especialmente largo. Es aproximadamente el doble de largo que un capítulo normal, y lo he alargado tanto porque es uno de mis capítulos preferidos. Disfrutad.

(En uno de los pasillos del Castillo Bowser, están caminando los tres secuaces hacia la sala de Kamek...)

- Goombilón. (Bostezando) ¿Por qué nos habrá llamado Kamek a estas horas de la mañana?

- Paratroopi. No se... Se cree que nunca nos cansamos... (Bosteza también)

- Guydo. (Se queda parado) Chi-chicos... ¡mirad! (Señala algo en frente suya)

- Goombilón. ¡Es Spiriny! ¿Qué le ha pasado? Está verde...

- Guydo. Está envenenado, ¡hay que llamar a algún médico del castillo! ¡Rápido!

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(En la sala de Kamek, se encuentran los tres secuaces y Kamek...)

- Paratroopi. Kamek, ¿qué ha ocurrido?

- Kamek. Según nos han contado los médicos, ha ingerido una seta venenosa. Ahora mismo le están haciendo un lavado de estómago. Dentro de unas semanas estará totalmente recuperado.

- Goombilón. Kamek, ¿cómo puede haberla ingerido? Todos sabemos perfectamente el aspecto de una seta venenosa.

- Kamek. Eso es lo que nos gustaría saber... Spiriny es un buen investigador... Ahora nadie va a poder investigar esto...

- Guydo. Kamek, nosotros podríamos ser quienes investigáramos. Danos una oportunidad.

- Kamek. Mejor que nada... Está bien. Hasta que Spiriny se recupere de su accidente, vosotros os encargaréis del asunto. Por cierto, antes de que os vayáis, he creado una reunión dentro de unas cuantas horas para tratar este asunto. Me gustaría que todos los que están en el castillo supieran lo ocurrido, y entre ellos vosotros.

- Paratroopi. Allí estaremos, Kamek.

(Los tres secuaces salen de la sala dispuestos a recoger pistas. Cuando llegan a la habitación de Spiriny para comenzar su trabajo, se encuentran a Ratónito)

- Ratónito. ¿Vosotros qué hacéis aquí, eh?

- Goombilón. Hemos venido para investigar. Nos manda Kamek. ¿Y tú? ¿Por qué estás aquí?

- Ratónito. No tengo por qué responderos Son asuntos míos.

- Guydo. (Susurrando a sus amigos) Para mí que Ratónito trama algo...

- Paratroopi. (Susurrando también) A mí me parece lo mismo...

- Ratónito. ¡Eh! ¡Dejad de parlotear entre vosotros! Si no os váis de aquí, ordenaré a mis Ratrulladores que os echen.

- Goombilón. Chicos, deberíamos irnos. Se me ha ocurrido otra manera de obtener pistas. Ratónito, ¿puedo hacerte una pregunta?

- Ratónito. Qué pesados sois. ¿Qué quieres?

- Goombilón. Tú conoces a Spiriny. ¿Sabes si tenía algún amigo o enemigo?

- Ratónito. Si tuviera algún gran enemigo, no estaría yo aquí lógicamente.

- Paratroopi. ¿Cómo que no estarías tú aquí?

- Ratónito. Creo que he hablado demasiado... Por cierto, creo que un tal Korokoopa es amigo suyo. Id a verle dondequiera que esté.

(Los tres secuaces salen de la sala hacia donde pudiera estar Korokoopa)

- Guydo. Goombilón, ¿cuántas pruebas más necesitas para darte cuenta?

- Goombilón. Esto es igual que con el caso pasado del Equipo A... Si le pilláramos una sola vez de verdad...

- Paratroopi. Pero, ¿qué más crees que puede significar la frase que pronunció Ratónito?

- Goombilón. No se, pero eso lo descubriremos después. Preguntemos a Korokoopa. ¡Mira, está en su habitación!

(Entran en su habitación y comienzan a preguntar a Korokoopa si Spiriny tenía algún enemigo. De repente, en mitad de una pregunta, la cara de Korokoopa comienza a ponerse verde, y siente un malestar que le impide mantener el equilibrio. Mientras Korokoopa cae en los brazos de Paratroopi, abre la puerta Ratónito y les pilla en una escena confusa)

- Guydo. ¿Ra-Ratónito? ¿Tú que estás haciendo aquí?

- Ratónito. ¡Con que érais vosotros! No conformes con envenenar a Spiriny, habéis envenenado a su amigo. ¡Lo sabía! Ahora mismo se lo contaré a Bowser.

- Paratroopi. ¡Espera, te confundes! (Suelta a Korokoopa) Amigos, ¡a seguirle!

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(Los tres secuaces, intentando para a Ratónito, lo consiguen delante de la sala de reuniones. El ruido y chillidos hacen que Kamek y el Gran Hermano Martillo salgan de la sala)

- Kamek. ¿Qué hacéis? ¡Secuaces, soltad a Ratónito!

- Ratónito. ¡Kamek, son ellos los envenenadores!

- Kamek. Pero, ¿cómo iban a ser ellos?

- Paratroopi. ¿Lo ves, Ratónito? Nosotros no somos.

- Ratónito. ¡Pero si vi cómo caía Korokoopa en sus brazos envenenado!

- Kamek. ¡¿Qué?! ¿Y no le habéis ayudado? ¡Soldados, llamad a un médico!

- Goombilón. ¿Nosotros?

- Kamek. ¡No! Mis guardias personales. Vosotros seguid con la investigación.

- Ratónito. ¿Es que acaso vais a dejar que esos asesinos anden sueltos por el castillo?

- Kamek. A ver, Ratónito, yo a ellos les conozco de cinco años de trabajo. Tus ilusiones e imaginaciones no me harán creer que son unos envenenadores.

- Guydo. Muchas gracias, Kamek.

(Los tres secuaces se van investigando)

- Paratroopi. Perfecto, no podemos encontrar más pistas, pues ya no encontraremos más conocidos de Spiriny.

- Goombilón. Lo que podemos hacer es esperar...  (Después de una hora de caminar y caminar por el castillo) Creo que hemos hecho tiempo hasta la reunión. Vayamos a la gran sala. Bueno, id vosotros primero. Creo que voy a decirle a Kamek lo que creemos de Ratónito.

- Paratroopi y Guydo. Vale, luego nos vemos.

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(En la sala de Kamek, entra el Recluta Goombilón en busca de Kamek, sin darse cuenta de que ya se ha ido a la sala grande de reuniones)

- Goombilón. ¿Kamek? Parece que no está... (Ve un papel que resalta en la sala) Hmmm... ¿Qué pondrá ahí? (Lo lee en voz alta) “Por fin todos conocerán mi venganza, las setas venenosas funcionan muy bien en modo de polvo venenoso... Firmado por: Kamek” (Piensa para sí mismo) ¿Polvo venenoso? Voy a dirigirme a la sala de reuniones. Espero no llegar demasiado tarde...

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(En la gran sala de reuniones, están reunidos todas y absolutamente todas las criaturas del castillo: Boos, Koopas, Goombas, Paratroopas, Spinys, Huesitos, Shy Guys de diferentes colores, Shy Guys blancos que sujetan Rocas Picudas de tres en tres, Hermanos Martillo, Hermanos Boomerang, Magikoopas y Tortuesos. Fuera de la sala, están vigilando Bill Bala Expertos, Olfiti Hormigueros, Hermanos Fuego y Merodeaguys con sus respectivos Chomp Cadenas. En el medio de la gran sala, está sentado el rey Bowser, contemplando cómo Kamek presenta el tema que se va a tratar. El Cabo Paratroopi y el Sargento Guydo están dentro de la sala a ambos lados de la puerta de entrada)

- Kamek. Como ya la mayoría sabréis, hay alguien suelto por el castillo que ha suministrado a varios soldados de bastante prestigio un potente veneno. No os preocupéis, pues estos dos soldados están bien y pronto se recuperarán. Hemos reunido a todos los soldados del castillo para que protejan esta sala y evitar cualquier trampa. En esta reunión vamos a intentar estrechar el cerco que nos impide resolver el misterio de las setas venenosas. Pero antes, sin más dilación, ¡Ratónito (comienza a susurrar), la rata vaga! (Baja del escenario rumbo a la salida)

- Ratónito. (Habla por el micrófono mientras oye aplausos) Gracias, gracias. Gracias en especial a ti Kamek (comienza también a susurrar) el gran payaso...

(El Recluta Goombilón llega a las puertas de la gran sala de reuniones)

- Goombilón. (Suelta el papel que lleva en la boca) Guardias, dejadme pasar. ¡Os lo ordeno!

- Hermano Fuego. Lo sentimos. Según las órdenes de Kamek, todo aquel que se encuentre ahora fuera de la sala pasará un control para evitar trampas.

- Goombilón. ¿Cómo que trampas? Oid, yo no tengo nada que ver con lo del envenenamiento, ¿eh? Por cierto, esas rendijas, ¿para qué son?

- Hermano Fuego. Son para la ventilación de la sala.

- Kamek. (Abre la puerta) Goombilón, que alegría verte, pensaba que no ibas a venir.

- Goombilón. ¡Apártate, asesino! (Entra en la sala e interrumpe el discurso de Ratónito) ¡Atención, la sala está a punto de llenarse de veneno por el conducto de ventilación! ¡Salid todos!

(El caos predomina y se hace dueño de la gran masa de gente. Todos intentan salir rápidamente del lugar. Media hora después, cuando todos están bastante calmados...)

- Paratroopi, Guydo y Kamek. Goombilón, ¿qué has hecho?

- Goombilón. ¡Kamek! ¡Eras tú!

- Kamek. Yo, ¿qué?

- Goombilón. ¡Que tú eras quien envenenó a Korokoopa y Spiriny! Y aquí tengo una prueba que lo demuestra. (Señala la carta que dejó en el suelo)

- Kamek. (Tras cogerla y leerla) Esta carta no es mía. Primero porque no es mi letra, y segundo porque no sería tan estúpido como para admitir que soy el envenenador en una carta.

- Guydo. (Les interrumpe) Oye, ¿ha visto alguien a Ratónito? No le veo desde antes de la evacuación...

(Los tres secuaces y Kamek entran en la sala con mucha precaución)

- Goombilón. Pues no parece que la sala esté envenenada...

- Paratroopi. ¡Mirad! Allí está Ratónito (Señala a Ratónito tirado en el suelo, con la cara verde, por los efectos del veneno)

- Kamek. Goombilón, ¿también he sido yo quien ha envenenado a Ratónito?

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(Fuera de la sala, los médicos se llevan a Ratónito. Toda la muchedumbre está relativamente calmada. Kamek está en una esquina con los tres secuaces)

- Kamek. Ya me he dado cuenta de lo que está ocurriendo...

- Paratroopi. ¿El qué?

- Kamek. Quienquiera que sea, está envenenando a todos aquellos que más apoyan al Rey Bowser. Si os dáis cuenta, han resultado envenenados sólo Ratónito, Spiriny y Korokoopa. Si no me equivoco, los siguientes seremos el Gran Hermano Martillo, yo (hace una breve pausa en la que suspira) y vosotros... Por precaución, os proporcionaré uno de mis hechizos. No puedo evitar que nos envenenen a los cuatro, pero puedo paliar sus efectos con mi hechizo de cura de estado.

- Guydo. Te lo agradecemos, Kamek, pero nosotros estando unidos nunca resultaremos envenenados. Preferimos que uses tú el hechizo de los cuatro.

(Se oyen gritos de Koopas que dicen “¡Oh, no! ¡Es terrible!”. Los tres secuaces y Kamek se dirigen al centro de la gran masa que observa algo. Es el Gran Hermano Martillo, tirado en el suelo)

- Goombilón. Oh, no. Otro caso. Es como dijo Kamek. Un momento. (observa al Gran Hermano Martillo) ¿Cómo es que su cara no está verde, como los demás?

- Medikoopa. (Nada más llegar a la escena y oir al Recluta Goombilón, le responde) Los efectos del veneno de seta venenosa actúan al instante, pero sus síntomas como el color verde pueden aparecer hasta una hora después de haber ingerido la seta. Nos lo llevaremos también para hacerle un lavado de estómago.

- Hermano Martillo 1. ¡Eh! Mejor nos lo llevamos nosotros.

- Hermano Martillo 2. Sí, que nosotros tendremos mucho más cuidado.

- Hermano Martillo 3. ¡Pobre de nuestro querido jefe!

(Cuatro Hermanos Martillo sujentando al Gran Hermano Martillo se van del lugar. Kamek, callado, parece estar meditando)

- Guydo. Kamek, ¿estás bien?

- Kamek. No...

- Goombilón. ¿Por qué? (Se preocupa)

- Kamek. Porque esta es la primera vez en unos nueve años que no se realmente qué hacer... Siempre he intentado proteger a Bowser, como mi padre hizo durante la infancia del rey, y aunque siempre he sido derrotado, al menos sabía a quién me enfrentaba... Esta vez todo está confuso. Nadie sabe quién es el que está haciendo todo esto, y me preocupa mucho.

- Goombilón. Kamek, no te preocupes. Para eso nos tienes. Nosotros descubriremos quién ha hecho todo esto antes de que empeore.

- Kamek. Estás equivocado. Esto ya ha llegado demasiado lejos. Cuatro soldados de prestigio han sido derrotados y todavía no hemos logrado saber qué ha pasado. Lo único que puede hacer que la situación empeore es que esto repercuta gravemente en el Amo Bowser... Disculpadme, pero me voy a reflexionar a mi sala.

- Paratroopi. Será mejor que le acompañemos...

(De repente, antes de dar un solo paso, llega un Hermano Martillo rápidamente para hablar con los tres secuaces)

- Hermano Martillo 4. ¿Sabéis que al parecer han capturado a un posible sospechoso? Venid conmigo y junto con la muchedumbre.

- Goombilón. Mientras vosotros lo veis, yo iré a ver a Kamek. No conviene que vaya solo.

- Paratroopi. Está bien. Recluta Goombilón. Ten mucho cuidado, ¿me oyes?

- Hermano Martillo 4. Recluta Goombilón, ¿seguro que no quieres ir? Es una oportunidad única de descubrir al posible participante de esto.

(El Recluta Goombilón niega la pregunta y se va corriendo hacia la sala de Kamek lo más rápido que puede. Cuando llega, abre la puerta de un cabezazo)

- Goombilón. ¿Kamek? ¿Estás ahí? Qué oscuro está todo... (Entra en la sala. Nada más dar cinco pasos, ve el cuerpo de Kamek tirado en el suelo) ¡Kamek! (Se acerca a él, le mira la cara y no le ve verde) He legado demasiado tarde. Soy... soy...

(Alguien cae del techo. Justo detrás de ese desconocido tapado por una capa de sombra se encuentra la puerta de salida de la sala. Goombilón nota el leve ruido que ha provocado, pero hasta que no le habla, no se gira desesperado)

- ???. Mira a quién tenemos aquí. Goombilón el cobarde, ja, ja...

- Goombilón. (Se gira) ¡¿Qui-quién eres tú?! ¿Has sido tú el que se encuentra detrás de todo esto? ¿Qué quieres?

- ???. Me conoces muy bien... (Cierra la puerta con una llave y a continuación da un salto hacia delante. Goombilón, que prevee que intenta caer sobre él, se va corriendo hacia la puerta cerrada) Yo he estado delante de vuestras narices todo el tiempo y ni os habéis dado cuenta.

- Goombilón. Oh, madre mía, ¡cómo he podido estar tan ciego! No sé cómo no he podido saber que tú, Mouser, estabas detrás de todo esto.

- ???. ¿Qué? ¿Quién es Mouser? ¡Y además noy soy ese! ¡Soy el Gran Hermano Martillo!

- Goombilón. Venga ya, si él está sometiéndose ahora mismo a un lavado de estómago.

- ???. ¿No me crees? Está bien. (Enciende una vela) ¿Y ahora?

- Goombilón. Pe-pero, ¡es imposible! ¿Cómo es que no estás envenenado?

- GHM. Sencillo, no me tomé ninguna seta.

- Goombilón. ¡Por eso no tenías la cabeza verde! ¿Y por qué Kamek tampoco la tiene?

- GHM. Kamek es un hueso duro de roer. Una simple seta probablemente le afectaria unos minutos después de ingerirla. Ese tiempo sería suficiente para descubrirme y derrotarme. Solo le administré un potente sedante. Justo estaba a punto de envenenarle cuando tu tuviste que entrar aquí y estropearlo todo, pero eso dara igual pronto.

- Goombilón. Tío, no se lo que pretendes conseguir con esto, pero te aseguro que los Goombas somos muy difíciles de ser pillados.

- GHM. No importa, tenemos mucho tiempo hasta que la gente comience a buscarte. Esto va a ser muy pero que muy divert... (es golpeado por una varita, y cae inconsciente al suelo)

- Goombilón. ¡¿Ka-Kamek?! ¿Cómo es que no estás inmovilizado?

- Kamek. (Sacudiéndose los hombros) Si recuerdas bien, utilicé mi hechizo de cura de estado. Mi estado pasó hace unos minutos a somnolencia, pero poco a poco fui recuperando fuerzas. Rápido, quitémosle la llave y terminemos esto de una vez por todas.

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(En la sala real de Bowser, está el rey sentado en su trono majestuoso. En frente suya y de espaldas, Goombilón acompañado de Kamek, que va a comenzar el discurso de resolución del caso. A unos metros de ellos, está el Gran Hermano Martillo atado y rodeado por dos guardias, un Hermano Matillo y un Paratroopa, y detrás más Hermanos Martillos. En el fondo, están agrupados todas las criaturas del castillo inquietas)

- Kamek. ...y ahora, Goombilón dará un discurso sobre cómo resolvió el misterio del veneno.

- Goombilón. Muchas gracias Kamek. Pues bien, al Gran Hermano Martillo, el cual podéis ver aquí, participó en 2 proyectos. El primero ocurrió hace unos días. El cerebro del plan envió una carta prometiendo al rey un tesoro que este no podría rechazar. Colocó explosivos en la zona adecuada, pero no contó con que el hombre que nos había encasquetado para interrogar en vano tenía una arma secreta, su perro. Este expandió un sonido ensordecedor que inmovilizó al líder de los Hermanos Martillo e hizo fallar en su plan “perfecto”.  Hoy, hemos pillado con las manos en la masa a este mentiroso. Proporcionó en secreto setas venenosas a los principales apoyos de Bowser, y para evitar sospechas, fingió un envenenamiento. Los soldados que le ayudaron no han sido localizados todavía, pero ya se conseguirá. Por último, no sabemos el motivo que impulsó a este tipo a cometer estos actos.

- GHM. ¿De verdad queréis saberlo? Pues os lo contaré. Hace muchos años, unos 15, comencé a trabajar para el rey Bowser como líder de una tropa considerable de Hermanos Martillo. Nuestros objetivos eran cumplir misiones encomendadas. Un día nos tocó hacer la más peligrosa que nadie debería experimentar. En esa misión perdí a todos mis hombres, y yo salí malherido. Sus restos se encuentran donde los árboles marchitos forman una especia de V... Esto me provocó un gran trauma que aun no he superado del todo. Cuando llegué al castillo y hable con Bowser, fui duramente castigado. No podía soportar a un rey tan avaricioso y cruel, y juré que algún día vengaría a mis soldados... Una vez os hubiera envenenado a todos, derrocaría al rey Bowser de su trono, y me presetaría como nuevo rey. Al no haber competencia, pues todos estaríais envenenados, yo saldría victorioso, y una nueva etapa de gloria en el castillo llegaría. Una vez os recuperárais todos, ya sería demasiado tarde.

- Bowser. ¡Eso es mentira! ¡Completamente mentira!

- Kamek. Si es verdad, ¿dónde están los supuestos cuerpos de tus soldados?

- GHM. Enterrados en Cabo Eructo.

- Goombilón. ¡Ajá! Con que por eso intentaste matar allí al Amo Bowser.

- GHM. Ya está, ya nos hemos entretenido suficiente (da un cabezazo al Parakoopa, y el Hermano Martillo, que parece estar de su bando, le desata. Los otros cuatro Hermanos Martillo también son enemigos) Ya que todos los que aquí están presentes han oido esta fatídica historia, decidid: ¿queréis estar con un rey como él, o comprensivo y que os trate como vosotros queréis y merecéis?

(Todos se quedan en silencio. De repente, Guydo da un paso hacia delante y comienza a hablar)

- Guydo. No te creo. No creo que esa historia que has contado sea verdad. Y aunque lo fuera, Bowser es nuestro rey, y ha actuado lo mejor que ha podido. Ya se que a veces no se comporta como a nostros nos gustaría, pero es nuestro rey, y nadie podrá hacer nada mejor que él. Gente, ¿estáis conmigo?

(El silencio abunda en la sala. De repente, los esbirros empiezan a aclamar a Bowser)

- GHM. Perfecto. ¿Preferís a Bowser? No importa. No os necesito. ¡No os necesito a nadie! (Sale corriendo esquivando ataques de los guardias. Sale de la sala real de Bowser seguido de cientos y cientos de esbirros intentando cazarle. El Gran Hermano Martillo se precipita a un gran pozo con lava. Nadie se atreve a mirar. Salen disparadas tres monedas de oro hacia el Sargento Guydo)

- Kamek. Todo ha terminado... (Ve que el Sargento Guydo está llorando) ¿Qué te ocurre, Sargento Guydo?

- Guydo. (Llorando desconsoladamente) Es que... solo he recibido tres míseras monedas de ese truán (se rompe a llorar).

- Kamek. Ehmm... Lo siento Guydo... pero tengo que decirte otra cosa...

- Guydo. (Para de llorar) ¿El qué?

- Kamek. El Gran Hermano Martillo ha sido miembro relativamente leal a Bowser, y ha trabajado durante muchos años, por lo que sus pertenencias, en concreto esas monedas, pasan a ser propiedad de Bowser y su castillo.

(Guydo se rompe a llorar y a gritar fuertemente. El castillo está tranquilo. Todo ha terminado... hasta el próximo día, claro)

Resumen

¿Es que no hay un solo día tranquilo en el castillo? Al parecer un graciosillo está envenenando con setas a miembros del castillo. Nuestros protagonistas tendrán que dar lo mejor de ellos mismos para resolver un caso casi perfecto.

(En el Cabo Eructo, de noche, donde los árboles de hoja caduca marchitos forman una V, se encuentran Kamek y los tres secuaces. Kamek sostiene una lámpara luminosa, y Paratroopi y Guydo tienen palas. AMbos comienzan a cavar)

- Goombilón. Por fin descubriremos si la historia del Hermano Martillo es verdad.

- Paratroopi. (Cavando) No puedo esperar más.

- Kamek. ¿Acaso crees que los demás no?

- Guydo. Creo que hemos encontrado algo...

(Todos los que se encuentran ahí miran en el gran agujero iluminado...)

- Paratroopi. Estos huesos no son de Hermanos Martillo...

- Guydo. Y además solo hay uno, y bien grande... ¿Tú que piensas, Kamek? (Se gira, y ve una cara asustada e impresionada de su superior) ¿Qué ocurre?

- Kamek. Los... los rumores... eran ciertos.

- Goombilón. ¿Qué rumores?

- Kamek. Prometedme que no vais a contar nada de lo que hemos visto. Si Bowser llega a descubrir estos huesos, desataremos su peor faceta. ¿Me habéis oido?

Cartel

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