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Resumen

Parece que ya se sabe una de las causas por las que Bowser siempre secuestra a la princesa. Un simple récord que intenta batir. Si se descuida, puede que alguien le robe el primer puesto en la famosa actividad del secuestro de princesas.

(Un buen día, en el tranquilo sótano del Castillo de Bowser, pasea Kamek, vigilando que todas las actividades que se realizan se encuentran en correctas condiciones...)

- Kamek. Sala-hospital, (mira el interior de la gran sala) correcta. Sala de aprendizaje de magia, (mia la sala mencionada) en su sitio. Cámara frigorífica, (mira la puerta de la cámara) sellada...

(Mientras tanto, en la sala anterior a la final del sótano, donde se guardan los tesoros y el oro del rey Bowser, Panyo consigue adentrarse en ella)

- Panyo. (Riéndose) No hay barreras para Panyo, el ladrón oscuro. (Mira hacia todos los lados) ¿Dónde estarán las monedas? Recuerdo esta sala... Juraría que estoy cerca... (Da unos pasos, y tras hacerlo Kamek le ve)

- Kamek. ¡Eh, tú! ¿Qué te crees que estás haciendo en el castillo del rey Bowser? (Se acerca a Panyo)

- Panyo. Eh... Nada... Yo sólo paseaba por aquí...

- Kamek. ¿Y por dónde has entrado, intruso? (Le comienza a mirar) Un momento, tú eres el ladrón que se hizo pasar por el maquinista, ¿no?

- Panyo. ¿Yo? No...

- Kamek. Por tu culpa Bowser se cogió un cabreo monumental. Me las vas a pagar. (Usa su varita y crea un Goomba, un Lakitu de tierra y un Helicoguy) ¿A qué esperáis? ¡Atacad!

- Helicoguy. ¿A quién, jefe?

- Kamek. (Se lleva la mano a la cabeza) Al ladrón, imbécil.

- Lakitu. N-no hay ningún ladrón...

- Kamek. ¿Cómo que no? (Mira a todos lados desesperado, y cuando se da la vuelta, ve a Panyo que intenta escapar) ¡Ahí está! ¡Guardías! ¡A por él! (Dos Jaulitos le impiden el paso a Panyo, y uno de ellos le propina un golpe con su escudo de acero, que tira al suelo inconsciente a Panyo) Bueno, por ahora no os necesito, volved a mi varita. (El Goomba, el Lakitu de tierra y el Helicoguy se transforman en pequeñas esferas de luz que vuelven a la varita de Kamek)

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(En la sala de Bowser, Kamek entra con dos Jaulitos que sostienen a Panyo, quien se va despertando poco a poco)

- Bowser. Kamek, ¿qué quieres?

- Kamek. Te traigo a un intruso que quería robar a su malignidad.

- Bowser. ¡¿Qué?! (Mira a Panyo) ¿Cómo te atrev...? (Se le queda mirando, y Panyo también le mira recíprocamente)

- Kamek. Bowser, ¿qué ocurre?

- Bowser. Este tipo me... me suena de algo... Juraría haberle visto en algún lugar... pero no consigo acordarme.

(Todos los soldados de la sala se sorprenden)

- Panyo. A mí también me suenas mucho...

- Kamek. Bueno, vamos al grano. ¿Qué hacemos con él? ¿Le tiramos a un caldero de lava?

- Panyo. (Se asusta gravemente) Por favor, no me hagas nada. ¡Te lo suplico!

- Bowser. (Se lo piensa durante un momento) Está bien. No te castigaré.

- Kamek. Pero Bowser, ¡qué dices! Si se enteran nuestros soldados, esto será un caos.

- Bowser. No quiero castigarle porque no sé qué tipo de relación tuvimos él y yo. A ver si ha venido a por algo importante y me quedo sin saberlo...

- Kamek. Pero, ¿a qué va a venir? ¡Sólo a robar!

- Bowser. Kamek, he tomado una decisión. Tus berrinches no servirán de nada conmigo. Por supuesto, (se dirige a Panyo) me harás un favor.

- Panyo. Dime. Haré lo que sea con tal de no caer en ese caldero de lava.

- Bowser. En este reino hay una princesa que he intentado secuestrar siempre, pero en este último año no ha habido manera de conseguir mi propósito, y como veo que tu pareces un maestro en robar cosas, ¿por qué no intentarlo con una princesa?

- Panyo. Por supuesto que puedo, yo soy Panyo el ladrón oscuro. Nada se me resiste.

- Kamek. Bueno, menos esta vez... Je, je...

- Bowser. (Hablando hacia Panyo) Lo que tú digas. Además, hoy se producirá una celebración en el jardín principal del castillo. Peach será un blanco fácil...

- Panyo. ¿Peach?

- Bowser. La princesa que tienes que secuestrar…

- Panyo. Oh, vale.

- Bowser. Y para comprobar que no te escaqueas ni haces lo que no debes, el Trío de Élite te acompañará en tu corto viaje, ¿entendido?

- Panyo. Bien. ¿Dónde están esos novatos que me tienen que acompañar?

- Kamek. Te estarán esperando en la salida del castillo, yo te acompaño.

- Bowser. (Pensando para sí mismo) Cada vez me suena más, pero, ¿quién será...?

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(En el jardín que se encuentra al lado de la entrada del Castillo de Peach, muchos Toads, Goombas y Koopas están reunidos. Un Lakitu subido en una nube sostiene una cámara, para grabar la fiesta que la Princesa Peach ha creado)

- Toadbert. (En una de las mesas, habla a sus compañeros) Oye, ¿sabéis por qué Peach ha organizado esta fiesta?

- Toadette. Pues la verdad es que no lo sé...

- Maestro Kinopio. Es normal que no lo sepáis. Hoy Peach celebra el día en donde Mario la rescató del malvado rey Bowser por primera vez.

- Birdo. (Llega al lugar) ¿En serio? ¿Y cuándo fue eso?

- Maestro Kinopio. Cuando Mario y Peach eran pequeñitos, y yo era un joven que miraba por su futuro...

- Toadbert. Corta el rollo, anda.

(Birdo abandona el lugar. Mientras tanto, Panyo y los tres secuaces se encuentran escondidos en unos arbustos. Birdo, mientras pasea, gira su cabeza y ve a Panyo. Panyo también la mira. Birdo le echa una mirada enfadada y se va del lugar tranquilamente, y Panyo se la queda mirando sin recordar quién es. A continuación, aparecen Mario y Luigi y se colocan a ambos lados de la princesa. Panyo tampoco consigue recordar, aunque lo intenta, a esos fontaneros que tanto le suenan)

- Panyo. ¿Por qué en este reino me suenan todos?

- Goombilón. ¡Silencio! Ahí está la princesa.

- Panyo. ¿Es esa mujer de rosa?

- Guydo. Exacto.

- Panyo. Esperaré a que esté sola.

- Paratroopi. Ey, ey. ¿Estás seguro de que puedes secuestrarla estando Mario y Luigi presentes?

- Panyo. ¿Es que acaso no sabes que soy Panyo, el ladrón oscuro?

- Guydo. Tú lo que eres es tonto, y no intentes presumir de lo que no eres... De lo contrario, demuéstranoslo.

- Panyo. Está bien... (Desaparece del lugar y reaparece en un momento. Tras reaparecer, habla al Sargento Guydo) Tú, mira tu mochila.

- Guydo. (Saca su mochila y mira todo lo que hay en ella) Mi... ¿Mi varita? ¿Dónde está?

- Panyo. (Sosteniendo la varita de Guydo) Je, je... ¿suficiente?

- Goombilón. Mira, ahí esta Peach a punto de dar una charla. Aprovecha el momento.

- Panyo. No se si me quedan judías lanzahumo...

- Paratroopi. ¿Judías lanzahumo? ¿Qué son esas cosas?

- Panyo. (Saca una judía gris) Ahh, la judía preferida de cualquier ladrón maestro. Sólo necesito lanzarlo muy muy lejos...

- Guydo. Déjamelo a mí. (Coge un tubo oscuro pequeño y se lo coloca en uno de los agujeros de una máscara, como si fuera un Snifit. A continuación, introduce la judía en ese tubo. Mientras tanto, en el jardín de Peach, la princesa se sube a un altar para hablar)

- Peach. Buenos días, gente. Hoy os he reunido para celebrar algo muy especial. Hoy, hace muchos años, Mario me salvó por primera vez de las garras de Bowser, y siempre le estaré agradecida. (Todos los reunidos comienzan a aplaudir) Y ahora, comenzaremos con la comida.

(Aparece la judía lanzahumo y para en el centro del jardín)

- Maestro Kinopio. (Hablando a Peach) ¿Y esa cosa gris?

- Peach. Ni idea, pero da igual. La celebración va bastante bien, como lo previsto.

(El cielo se llena de un humo grisáceo que impide la visión. La princesa consigue salir de la zona llena de humo, y es sorprendida por Panyo, quien se la lleva y desaparece del lugar. Después de desaparecer el humo, todos miran a todos los sitios en un intento en vano de encontrar a la princesa)

- Maestro Kinopio. Oh, no. Hoy no, Bowser. ¡Hoy no!

- Mario. Hombre, yo le encuentro sentido... Si hoy celebramos el primer rescate de Peach, Bowser tendrá que secuestrarla para que yo la vuelva a rescatar, ja, ja...

- Maestro Kinopio. Pero, ¡a qué estás esperando! ¡Vete a salvarla de una vez!

- Luigi. Hermano, ¿quieres que te acompañe?

- Mario. Pero, ¿quién te has creído que soy? Puedo hacerlo solo... (Se marcha del lugar)

- Luigi. Caray, que borde está...

- Maestro Kinopio. Ya estará cansado de irse de acá para allá siempre en busca de la princesa... Déjale tranquilo; él sabe lo que hace.

- Goombilón. (Habla a sus compañeros) ¡Oye, que Mario va hacia el castillo!

- Guydo. El Trío de Élite no fallará esta vez. ¡Vamos, grupo!

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(En el Lago Migraña, varios Colmenramas recolectan miel en sus bases hexagonales. Mario, de repente, aparece corriendo muy rápido, pero se para al ver a Goombilón y a Paratroopi)

- Mario. Habéis sido vosotros, ¿verdad?

- Goombilón. Bueno, no del todo. Utilizamos a un ladrón para que nos hiciera el trabajo sucio. De todos modos, el Trío de Élite está aquí para impedir que llegues al castillo.

- Mario. Pero si sólo sois Goombilón y Paratroopi... No conseguiréis nada...

(Goombilón silba, y de repente llegan 15 Goombas, que rodean a Goombilón)

- Goombilón. ¿Y ahora qué?

- Mario. Sois patéticos... (resopla) Un momento, ¿dónde está vuestro compañero, el Sargento Guydo?

(Aparece un Lanza Bills Banzai junto con Guydo, y Goombilón, Paratroopi y los Goombas se apartan)

- Guydo. ¡¡Aquí!! (Presiona el botón que hace disparar el Bill Banzai. Mario se agacha y lo esquiva, pero rápidamente llegan Goombilón y Paratroopi, seguidos por los 15 Goombas y consiguen inmovilizar duramente a Mario. Tiempo después, atan a Mario a una roca gigante) ¿Ahora qué piensas hacer, Mario?

- Mario. ¿Pues tú que crees? Soltarme. A menos que me soltéis primero, claro.

- Paratroopi. Bowser te quiere vivo, así que te dejaremos aquí hasta que tengamos a Peach en el castillo. Disfruta del paisaje, ¡hasta luego!

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(En la entrada del Castillo de Bowser, Kamek está esperando impaciente mientras ve llegar al Trío de Élite)

- Kamek. ¡Ya era hora! ¿Y la princesa?

- Guydo. Pe-pero... creíamos que ese ladrón ya te había dado a la princesa...

- Kamek. ¡¿Qué?! ¡No ha llegado aún! Madre mía, la que se va a armar... ¿Y Mario? ¿Sabe algo?

- Guydo. Le hemos atado a una roca en el Lago Migraña. No nos molestará en un tiempo.

- Kamek. ¡Ahora mismo id a buscar a ese ladrón! ¡¡YA!!

- Goombilón. Kamek, no te preocupes. El Trío de Élite lo encontrará en un instante. Confía en nosotros.

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(Varias horas después, en la sala de Bowser...)

- Goombilón. Rey Bowser, no hemos encontrado a ese tipo. Él y la princesa han desaparecido.

- Bowser. (Expulsa fuego por su boca mientras grita) ¡¡¡Cómo os atrevéis a venir aquí para decirme eso...!!! ¡Kamek, ordena que todos los helibotes, tanques y la mayor parte de los soldados busquen a Peach!

(Cuando todos salen de la sala, el Trío de Élite se pone a hablar con Kamek)

- Paratroopi. ¿Qué le ocurre al rey Bowser? Ha enviado todo el ejército pesado por todo el reino.

- Kamek. ¿Pero es que no lo sabíais? Bowser ha establecido un récord de tiempo que aguantó en separar a Peach de Mario. Si alguien pasa más de un día y cuatro horas con la princesa sin ser derrotado y no rescatamos a la princesa antes de que esa judía maldita rompa el récord de Bowser, todos nos iremos a la calle... o peor... seremos castigados duramente...

- Guydo. Estimo que ya han pasado unas 5 horas...

- Kamek. Por la noche será imposible buscar nada. Estamos en desventaja. Sumémosle ocho horas, por ejemplo. Quedan para que anochezca unas tres horas. Sumando las que nos quedarían antes de que ese ladrón rompa el récord, creo que sólo nos quedan unas 5 horas de búsqueda.

- Goombilón. Madre mía. El reino es demasiado grande para estar buscando por cualquier esquina o fondo...

- Kamek. No sé cómo puedo deciros esto... pero... necesitamos toda la ayuda posible, así que desatad a Mario.

(El Trío de Élite se queda sin palabras al oírlo)

- Paratroopi. Pe-pero... ¿cómo vamos a contarle lo sucedido, antes de que nos mate sin dejarnos acabar?

- Kamek. Ahhh, vosotros lo atásteis, y vosotros lo desataréis. (Kamek se une al grupo de búsqueda)

- Goombilón. Osea, que cuando no conseguimos capturar a Mario, mal, pero si lo hacemos, seguimos haciéndolo mal. ¿Esto es normal?

- Guydo. No sé, pero deja de decir “mal”, que ya te hemos oído suficiente.

- Goombilón. Pero si sólo he dicho dos veces “mal”...

- Paratroopi. No. Lo has dicho cuatro veces: “mal”, “mal”, “normal” y “mal”.

- Guydo. A ver, un poco de seriedad, que debemos liberar a Mario.

- Paratroopi. ¿A quién? ¿A Malio? Ja, ja, ja...

- Guydo. Te mereces una torta bien dada.

- Paratroopi. Mejor que me la des mal dada, ja, ja, ja...

- Goombilón. ¡Basta ya! ¡Dejad de decir tonterías y vayamos a por Mario!

- Guydo. Oye, que eso lo digo yo. Últimamente me estas robando varias frases mías.

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(En el Lago Migraña, Mario sigue atado, intentando escaparse. Esta todo tranquilo, hasta que aparece un Colmenrama)

- Mario. Esto es un horror... Luigi, ¿por qué nunca estarás cuando te necesito? ¡¿Por qué?! (Un Colmenrama se acerca a Mario atraído por el grito. Mario, aterrorizado e inmovilizado, le mira asustado. Del Colmenrama salen dos Abejotellos que empiezan a volar cerca de su cabeza. Mientras, Mario piensa...) Maldita sea. ¿Por qué cuando un enemigo me daña ya no me hago pequeño, como antiguamente...? Si eso pasara, me libraría de esta atadura... (Llega el Trío de Élite y espanta al Colmenrama y a los Abejotellos) No, vosotros otra vez no, por favor...

- Paratroopi. Hoy es tu día de suerte, venimos a desatarte.

- Mario. ¿Cómo? ¿Esto es una broma?

- Goombilón. (Susurrando a sus compañeros) Creo que es mejor contárselo todo deprisa, sin parones. Vamos, Guydo, líder del Trío de Élite, te cedemos los honores.

- Paratroopi. Yo controlaré el Lanza Bills Banzai, por si Mario se lo toma muy mal.

- Guydo. (Tras ver que Paratroopi apunta a Mario con el Lanza Bills Banzai) A ver, Mario, esto es duro de contar, pero... el ladrón que secuestró a Peach se ha fugado con ella y los dos han desaparecido mientras creíamos que venía a entregárnosla. Sí, has oído bien. No sabemos dónde se encuentra Peach ni si sigue viva... (ve que la cara de Mario se pone roja, y no se le llegan a ver los ojos, aunque se note toda su furia. Un aura de fuego le rodea, y las cuerdas se queman)

- Goombilón. Ha... ha quemado... las cuerdas... ¡¡Paratroopi, prepara el cañón!!

(Mario coge furioso al Sargento Guydo y comienza a hablarle muy enfadado)

- Mario. Más os vale que Peach regrese sana y salva. De lo contrario, tú y tus compañeros vais a ver lo que es bueno.

- Paratroopi. Da casi más miedo que Bowser... Qué terror...

- Guydo. (Intentando hablar, dominado por el miedo) ¡No te pre-preocupes! Confía en el Trío de Élite...

- Goombilón. Guydo, todos sabemos lo que pasó la última vez que dije eso...

- Guydo. Quedan aún dos horas de luz. Todo el Castillo Bowser está buscando a Peach, por una competición que tiene Bowser... Bueno, es una larga historia.

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(Una hora antes de anochecer, nadie ha encontrado a la princesa, y Kamek y los demás están volviendo al castillo)

- Mario. Se acabó. Es imposible que aún no la hayáis encontrado. (Se va corriendo rumbo al Castillo de Bowser)

- Guydo. ¡Eh! ¿A dónde vas? ¡Que Bowser nos manda a la calle! (El Trío de Élite se pone a correr detrás de él)

- Mario. Voy a vuestro castillo. ¡Sois unos embusteros! En cuanto libere a Peach, ¡vais a recibir todos!

- Goombilón. ¿Qué te crees, que todo esto es un montaje? ¡Espera!

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(En el Castillo Bowser, Mario se adentra en el pasillo principal. Todos los miembros se le quedan mirando. Mario gira a la izquierda después de pasar el largo pasillo principal y baja las escaleras hacia el sótano. El Trío de Élite le sigue por detrás pidiendo que se pare de una vez, pero hace caso omiso. Al llegar a la prisión del castillo, una sala que se encuentra cerca de la sala que guarda las riquezas del castillo, Mario y los tres secuaces se quedan atónitos al ver a Peach encerrada en una de las mazmorras)

- Mario. ¡Peach!

- Guydo. Pe-pero, ¡¿cómo ha llegado aquí?!

- Mario. No os hagáis los locos... (Sonríe) Bueno, lo prometido... (Comienza a golpearse los puños mientras ve las caras asustadas de sus enemigos)

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(Menos de una hora después, en la sala de Bowser están reunidos Kamek, Ratónito, Korokoopa, el Trío de Élite, Spiriny y varios soldados)

- Spiriny. Según las pruebas recogidas, el ladrón ese del que habláis podría haber dejado a Peach en la mazmorra durante la ausencia de la mayoría de sus tropas, rey Bowser. Hay huellas que lo justifican.

- Bowser. (Se alegra) Entonces, ¿nadie ha roto mi insuperable récord?

- Spiriny. Por supuesto que no.

(Bowser se alegra mucho)

- Bowser. Y... ¿por dónde salió ese tipejo?

- Spiriny. Salió por la sala del oro... creemos que se llevó un pequeño regalo por el secuestro...

- Bowser. (Vuelve a escupir fuego por la boca mientras grita) ¡¡¡Qué!!!

(El sol comienza a descender hasta el ocaso. La noche se acerca una vez más. El día termina)

(En el jardín del Castillo de Peach, el Maestro Kinopio mira la hierba es busca de la judía que vió antes de que todo el humo apareciera)

- Maestro Kinopio. ¡Ahí está! (Coge la judía gris sin saber que es la que provocó todo el escándalo) Que color más poco común tiene esta judía... Es muy bonita. (Se la guarda en su bolsillo)

(Mientras tanto, en otra parte del jardín, unos policías interrogan a los miembros de la fiesta)

- Koopolicía 1. (Preguntando a Toadette) Alguien ha denunciado un secuestro, ¿podría decirnos cómo es la víctima?

- Toadette. Por favor, ¡si es la princesa Peach!

- Koopolicía 1. ¿Peach? ¿Nos han llamado para decirnos que han vuelto a secuestrar a Peach?

- Toadette. Alguien lanzó una judía rara al suelo, y todo empezó a llenarse de humo.

- Koopolicía 2. Esa es una judía lanzahumo. No es muy común por aquí, pero ahora mismo descubriremos si alguien la tiene. (Coge un aparato que se lo coloca en los ojos) ¡Ahí está el secuestrador!

(Los policías se dirigen y abalanzan hacia el Maestro Kinopio mientras le arrestan y le colocan unas esposas)

- Maestro Kinopio. ¡¡Eh!! ¿Qué estáis haciendo? ¡Yo no he hecho nada!

- Toadette. (Cogiendo a uno de los policías) Soltadle, ¡que es inocente! ¿Cómo va a ser él?

- Koopolicía 3. A este sospechoso nos lo llevamos a comisaría, y como usted no pare de interrumpirnos, (se refiere a Toadette) se viene también con nosotros. ¿Entendido?

(El tiempo pasa en el reino Champiñón y calma poco a poco a la multitud agrupada en el jardín del castillo)

Cartel

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En el próximo episodio... (Un día de vacaciones, una sustituta muy agresiva y un audífono)

(En la sala de Kamek...)

- Kamek. (Hablando al Trío de Élite) Hoy y parte de mañana no estaré aquí. Me voy de vacaciones. Durante mi ausencia me sustituirá alguien a quien quiero mucho...

- Kammy. ¡Panda de vagos! ¡Moveos! Como se nota que mi hijo os ha enseñado. Pero conmigo vais a saber lo que es bueno.

- Goombilón. (Susurrando a sus compañeros) Madre mía, es más dura que Kamek.

- Paratroopi. (Susurrando también) Yo preferiría a Kamek...

- Kammy. ¡Os he oído! ¡Menos hablar y más trabajar o vais derechitos a Bowser!

(Fuera de la sala de Kamek...)

- Guydo. Con lo vieja que es, ¿cómo puede oir tan bien?

- Goombilón. Porque lleva un audífono, ¿no lo viste?

- Paratroopi. Chicos, se me ha ocurrido algo gracioso que le dará una buena lección a esa vieja cascarrabias... Je, je...

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(En la sala gigante de reuniones, conocida como el antiguo teatro del castillo...)

- Boo. (Hablando por el micrófono) ...Por otra parte, quería dar la bienvenida a la sustituta de Kamek, ¡Kammy Koopa! ¡Un fuerte aplauso para ella!

(Todos empiezan a aplaudir, pero Kammy no se inmuta. Cuando ve que el presentador hace un gesto con los brazos y que todo el mundo a su vez aplaude, ella actúa de la misma manera)

- Kammy. Ehmmm... ¡Bravo! Ha sido una charla magnífica. (Comienza a aplaudir)

(En la sala de Bowser...)

- Bowser. Kammy, ¿qué te ocurre?

- Kammy. ¿Eh? No te oigo.

- Bowser. (Hablando a sus soldados) Habrá perdido el audífono. Ya está muy mayor para trabajar aquí... Soldados, buscad su audífono.

- Kammy. (Se toca el oído y comienza a hablar sin poder oirse a sí misma) Un momento... ¡¿y mi audífono?!

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