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Resumen

LTS. Temp 3. Ep 1

¡Preparaos lectores porque está temporada está llena de misterios por resolver y conflictos inesperados! Por supuesto no me he olvidado de añadirle momentos cómicos y divertidos para que disfrutéis aún más.

El Trío de Élite por fin viajará a esa isla que tantas aventuras ha vivido en diversas series en busca de Kamek. Pero, ¿se encontrarán en su camino a alguien más?

Máquina atención

Recordad que el prólogo es una escena graciosa que nada tiene que ver con el transcurso de la historia.

Sin más dilación, ¡que comience la nueva temporada!

(En la sala de los tres secuaces, está el Trío de Élite mirando su ordenador. Alguien llama a la puerta)

- Paratroopi. ¡Pase!

- Goombilón. ¿Quién será a estas horas? (Alguien abre la puerta)

- Mario. ¡Hola!

- Guydo. ¡¿Súper Mario?! ¿Qué haces aquí?

- Mario. El castillo de Peach ha perdido el Internet, y un técnico Toad lo está revisando. No quiero perderme este episodio de Los Tres Secuaces, y os he venido a ver. (Se sienta con los tres secuaces)

- Paratroopi. Ah, bueno. No importa que te quedes aquí, pero luego te vas, ¿no?

- Mario. No, vengo también a rescatar a Peach, pero puede esperar hasta que acabe esto... Je, je...

- Goombilón. Luego nos tendrás que contar cómo te las apañas para llegar tan rápido aquí, ¿eh? (Todos se ponen a leer el episodio en el ordenador)

(En una de los pasillos anchos del castillo, se encuentra Korokoopa hablando con una trabajadora cuya especie es de Pokeys y con una Elastopiraña)

- Korokoopa. Oye, ¿sabéis que se comenta por ahí que parte del Bosque Hoyuelo ha sido ocupado por un grupo de Boos salvajes?

- Popkey. Caray, ¿y qué harán ahí?

- Korokoopa. Ni idea, pero al parecer les gusta jugar con aquellos que se adentren en su territorio...

(Llega el Trío de Élite al lugar, y al ver a Korokoopa y a los otros se paran a conversar)

- Guydo. Buenos días.

- Korokoopa. ¡Hola, Trío de Élite!

- Goombilón. ¿Quiénes son tus compañeros, Korokoopa?

- Popkey. Yo soy Popkey, encantada de conoceros.

- Elastopiraña. Yo soy una Elastopiraña.

- Paratroopi. Ah... Eh... ¿Las dos chicas?

- Elastopiraña. Yo soy chico... (dice en voz muy baja) imbécil...

- Guydo. (Hablando con Goombilón susurrando) Qué carácter...

- Korokoopa. Chicos, una cosa, ¿habéis visto a Kamek? No le veo desde hace tres días, cuando lo del juicio.

- Goombilón. Ni tú ni nadie. Ha abandonado el castillo... para siempre...

(Todos se sorprenden)

- Korokoopa. Y... ¿quién sustituirá a Kamek?

- Paratroopi. Pues la misma que la última vez... Kammy Koopa...

(Todos pegan un bote de la sorpresa)

- Popkey. ¡Casi explotan mis pompas de la impresión!

- Paratroopi. ¡Ja, ja! Muy buena broma.

- Popkey. (Se enherva) Qué pasa, ¿que te piensas que las cosas no explotan? ¡¿Eh?! ¡Pues sí! (Se empieza a poner triste) Yo tenía un novio...

- Paratroopi. (Habla con un tono de broma hacia ella y sus amigos) ¿Y qué le pasó, explotó? Ja, ja... (Popkey se pone a llorar desconsoladamente ante Paratroopi) Oh, oh... Explotó... ¿no...?

- Korokoopa. Qué bocazas eres, de verdad...

- Popkey. (Para de llorar, pero habla con voz entrecortada) Éramos muy felices, pero un día explotó y no le volví a ver nunca más...

- Goombilón. Pero siempre cualquier Bob-Omb consigue regenerarse varias horas después de explotar... Tal vez desapareció...

(Popkey se acerca muy enfadada, parecida a Kamek, a Goombilón, quien se asusta)

- Popkey. ¿Estás insinuando que mi novio me abandonó...?

- Goombilón. Eh... Esto... Yo... (es interrumpido por Kammy, quien llega muy enfadada)

- Kammy. ¡Por fin os encuentro! ¡¡Qué lata me dáis!!

- Guydo. Eh... Lo sentimos, Kammy...

- Kammy. A mí tratadme con el respeto que me merezco, llamadme por un mejor nombre...

- Guydo. Lo sentimos, Kammy Koopa...

- Kammy. ¿Sois tontos? Estiraos más...

- Guydo. ¡Lo sentimos, excelentísima y jovencísima Kammy Koopa! (Sus cinco compañeros se quedan boquiabiertos)

- Kammy. Mejor así. Por cierto, como ya sabéis, mi hijo Kamek está en paradero desconocido, y como vosotros habéis tratado mucho con él durante cinco meses...

- Paratroopi. (Interrumpe a Kammy) Años.

- Kammy. (Habla tranquila) Cabo Paratroopi, si me vuelves a interrumpir otra vez por cualquier cosa, aunque sea una emergencia, te haré esto... (levanta su varita y con su magia ahoga a Paratroopi. Levanta a Paratroopi y en el aire sigue ahogándole mientras intenta suplicar que pare)

- Korokoopa. Pe-pero, Kammy, ¡que le vas a matar! (Se dirige a Popkey y a la Elastopiraña) ¿No váis a hacer nada? (Sus amigos se niegan con la cabeza. Kammy devuelve al suelo al asustado y medio ahogado Paratroopi)

- Kammy. Sigo... Como decía, vosotros sois los que más cerca habéis estado de Kamek. ¿No tendréis alguna cosa que indique dónde se puede encontrar él?

(Los tres secuaces se miran mútuamente)

- Goombilón. No...

- Kammy. ¿En serio...?

- Paratroopi. Tienes nuestro palabra de que no... (Tose)

- Kammy. Si mentís, os arrepentiréis...

- Guydo. Que no tenemos nada... Bueno, nos tenemos que marchar por una misión, adiós a todos... (Se marchan del lugar en dirección a la biblioteca de Kamek. Una vez allí, empiezan a buscar algo...)

- Paratroopi. Kamek debe de tener un mapa de la Isla de Yoshi por aquí... (retira un libro y lo encuentra) ¡Aquí está! (Sus compaeros se arrimar para verlo) Aquí está el castillo de Bowser... y este que está justo al comienzo de la montaña, ¡debe de ser el castillo de Kamek!

- Guydo. Cojamos entonces uno de los Helibotes, pero sin que nadie nos vea. Es mejor que nadie sepa esto...

(El Trío de Élite se dirige a la sala que guarda todo el armamento pesado, y se llevan un Helibote. Tras una hora de vuelo, llegan a dicha isla)

- Goombilón. (Montado en el Helibote) ¡Guao! Es muy bonita.

- Guydo. Este fue el primer lugar en donde aparecieron los Shy Guys. Luego consiguieron llegar al reino y esparcirse. Esta isla de caracteriza por tener muchísimas especies de criaturas, de cualquier medio.

- Paratroopi. Estoy deseando llegar a la isla...

- Guydo. No vamos a visitarla. Vamos a ir directamente al castillo de Kamek para hablar con él y conseguir que vuelva.

(Aparece a lo lejos un Bill Bala rojo. Los tres secuaces se giran y se asustan)

- Goombilón. ¡Sargento Guydo, a la izquierda! ¡¡Deprisa!!

(No consiguen esquivar el Bill Bala rojo, y este destruye una de las hélices del helibote, y comienzan a descender bruscamente hacia el agua salada. Antes de impactar, saltan al agua. Varios minutos despues, consiguen llegar a la orilla, mojados y cansados)

- Paratroopi. (Tose) ¡Maldita sea! ¡¿Qui-quién ha disparado ese Bill Bala?!

- Guydo. No sé, pero venía del Reino Champiñón...

- Goombilón. Seguro que ha sido ese tío del que no sabemos nada... Pero bueno, creo que ha fracasado en su intento de matarnos...

- Guydo. Para nada... Si su objetivo era matarnos, ha dado en el clavo. Esta isla, como ya dije antes, está llena de muchísimas criaturas, y como cualquier criatura, estas necesitan comer, y unos invitados como nosotros seríamos un plato muy apetecible... (Sus compañeros se asustan)

- Goombilón. ¡¿Y ahora qué vamos a hacer?! No tenemos provisiones, no tenemos medio de transporte, y nadie sabe que estamos aquí...

- Paratroopi. Bueno, sí hay alguien que sepa que estamos aquí... (señala a un Metalón gris y a un Barbagrejo, que les miran sorprendidos)

- Guydo. Chi-chicos... somos lo suficientemente fuertes como para derrotar a esos dos... ¿No creéis?

(Sus dos contrincantes se lanzan hacia ellos furiosamente. El Sargento Guydo golpea al Metalón gris, pero nada le hace, y este le da un cabezazo. Mientras, el Cabo Paratroopi y el Recluta Goombilón golpean numerosas veces al Barbagrejo hasta dejarle sin barba y derrotarlo. Después de derrotarlo, el Sargento Guydo se levanta, el Cabo Paratroopi se mete en su caparazón, y Guydo utiliza su martillo para golpear el caparazón rojo y derrotar al Metalón gris)

- Goombilón. Buf... No ha sido para tanto... al final...

- Guydo. Ya te digo...

(Se introducen en el profundo bosque. Cuando ya están dentro, oyen ruidos y ven arbustos que se mueven. Los tres secuaces se quedan parados, y comienzan a salir Guys Guerreros por todos lados con lanzas y escudos)

- Paratroopi. ¡Ah, un Guy salvaje! (Señala un Guy) ¡Ah, otro Guy salvaje! (Señala otro Guy) ¡Ah, un Guy salvaje verde! (Señala al Sargento Guydo)

- Guydo. ¡Ese soy yo! (De repente, para sorpresa de sus enemigos, llega un grupo de Yoshis, y se empiezan a comerse a los Guys Guerreros, sin dejar ni uno) ¡Madre mía! Yoshis, os agradecemos que... (uno de los Yoshis mete en su boca al Sargento Guydo mientras otros se acercan a Goombilón y a Paratroopi, quien sale volando)

- Goombilón. ¡Eh! ¡Pero no me dejes aquí tirado, cobarde!

- Guydo. (Hablando desde dentro del Yoshi) ¡Ni a mí!

- ???. (Llega al lugar y habla a todos los Yoshis) ¡Tú! Suelta al Shy Guy que llevas en la boca, y vosotros, desapareced de mi vista si no queréis pasarlo mal...

(Los Yoshis comienzan a comunicarse entre ellos, y finalmente se van, no sin antes soltar a Guydo, quien está lleno de babas)

- Guydo. Puaj, ¡qué asco! (Mira a su salvador) No te lo agradezco, porque temo que nos quieras comer tú, como me acaba de pasar antes...

- ???. No vengo a comeros. Lo que pasa es que he visto tu bandera, con ese símbolo, y he pensado que trabajáis para Bowser, ¿me equivoco?

- Paratroopi. (Descendiendo el cielo) ¡Es correcto! ¿Cómo lo sabes?

- Boshi. Decidle a vuestro jefe que os ha salvado Boshi. Le debía una a Bowser, y se la he devuelto.

- Goombilón. ¡Ah! Tú eres Boshi... Pues... No me suenas... (Todos caen al suelo)

- Boshi. Yo soy el Yoshi más rápido que existe. Puedo recorrer largas distancias en apenas unos segundos. Soy más rápido que... ¿cómo se llamaba...? Ese puercoespín azul... Eh...

- Guydo. Ni idea... Oye, por cierto, veo que llevas unas gafas de sol... ¿Conoces por algún casual al Equipo A?

- Boshi. Por supuesto, somos muy buenos amigos. ¿Qué tal están? (El Trío de Élite cae al suelo de la impresión, pero se levantan)

- Goombilón. ¿Te refieres a antes de intentar destruir el Castillo de Bowser o después?

(A Boshi se le caen las gafas de la impresión)

- Boshi. Pu-pues... No sé, contádmelo todo. ¿Qué ocurrió?

- Paratroopi. Oh, nada, una cosa sin importancia... Intentaron explotar el castillo por una seta de oro, y días después aparecieron dos de ellos muertos por envenenamiento y uno en coma...

- Boshi. ¡¡¡QUÉ!!! ¡Pe-pero quién ha podido hacer algo así!

- Guydo. Eso es lo que queremos saber. ¿Tú sabes si el Equipo A tenía un jefe o algo así?

- Boshi. No, en aquellos tiempos en que estábamos juntos eran un grupo solitario...

- Goombilón. Bueno... Oye, Boshi, ¿por qué no nos acompañas en nuestro camino?

- Boshi. ¿Qué os creéis, que tengo tiempo para eso? Estoy liadísimo aquí. Ha sido toda una casualidad que nos encontráramos...

- Paratroopi. (Hablando en voz bajita) Sí, sí, claro...

- Boshi. ¿Decías?

- Paratroopi. ¿Pero por qué todo el mundo me oye cuando no quiero? (Sus amigos le intentan tranquilizar)

- Boshi. Bueno, me marcho, que me esperan... (Desaparece del lugar, y los tes secuaces se ponen a caminar un poco frustrados. De repente, vuelven a ver un arbusto moviéndose, y se preparan para un posible ataque...)

- Guydo. Debe de ser un Guy Guerrero que se ha escapado... Preparad el Lanzabills Banzai...

- Paratroopi. Te recuerdo que no nos llegamos a llevar tu querido Lanzabills...

- Guydo. Pues entonces tú, Paratroopi, prepárate para lanzarte hacia lo que sea que está detrás de este arbusto... Y tú, Goombilón, si llego a darte la señal, te lanzas al enemigo... ¿entendido?

- Goombilón y Paratroopi. ¡Entendido!

(El Sargento Guydo se acerca lentamente con varita en mano al arbusto, y cuando se acerca lo suficiente, sale una Koopa grande, asustándoles...)

- Guydo. ¡Alto! ¡Ni un solo movimiento!

- ???. ¡Vale, vale!

- Goombilón. ¡Sabe hablar! ¿Cuál es tu nombre?

- ???. Me llamo... Clawdia...

- Paratroopi. (Pensando para sí mismo) ¿Dónde he escuchado yo ese nombre en el Reino Champiñón...?

- Clawdia. (Escucha lo que ha dicho Paratroopi) ¡Llevadme al Reino Champiñón! (Coge agresivamente por los hombros al Sargento Guydo)

- Guydo. ¡Suéltame o te arreo con la varita!

- Clawdia. ¡Llevadme al Reino Champiñón! ¡¡Llevadme!! ¡Os lo exige la reina! ¡En cuanto regrese, temblará todo el reino con el poder oscuro!

- Paratroopi. ¿Qué dice de reina? Se ha vuelto loca...

(El Sargento Guydo utiliza uno de los hechizos que recuerda para golpear a Clawdia y a la vez electrocutarla. Esta cae al suelo)

- Guydo. (Levantándose del suelo) Hala, ¡a dormir unas horitas, que falta te hacen! Sigamos con nuestro camino... y dejadme de mirar así... (Siguen caminando por el camino)

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(Por otra parte, en Cabo Eructo, Korokoopa aparece con cuatro Koopas)

- Koopa 1. ¿Qué hacemos aquí, jefe?

- Korokoopa. ¿Os lo tengo que explicar otra vez? A ver... Hemos venido a desenterrar unos huesos, tampoco es tan difícil...

- Koopa 2. ¿Y de quién son esos huesos, si se puede saber?

- Korokoopa. Qué metomentodos sois... Pues son de una tal Clawdia Koopa, que no sé quien es, pero le demostraré que no estoy haciendo el vago estos días... ¡Ale, a cavar!

- Koopa 3. ¿Cómo que acabemos, si aún ni sabemos dónde están esos huesos?

- Korokoopa. No he dicho que acabéis, ¡sino que cavéis, cabezas de chorlito!

(Se dividen por toda la zona para cavar)

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(Tiempo después, llegan los tres secuaces y el recluta al lugar nevado de la isla)

- Paratroopi. ¡No os tumbéis en la nieve! ¿Y si se nos echa el tiempo encima? O peor, ¡¿y si nos ataca un monstruo?!

(Guydo y Goombilón se levantan de la nieve)

- Goombilón. Qué pesado eres, Paratroopi, pero ya que estamos levantados, sigamos... (nadas más dar un paso, ven a lo lejos un Pingüino de Hielo de pie sobre un gran lago congelado. Está asustado, porque no paran de molestarle un Señor Frido y un Muñeco de Nieve) ¡Mirad allí!

- Paratroopi. Qué estampa más bonita, un pingüino jugando con dos muñecos de nieve.

- Guydo. ¡Pero cómo va a estar disfrutando si está más asustado que Luigi en una Mansión Boo!

- Goombilón. Yo creo que deberíamos hacer algo... ¿no creéis?

- Guydo. Eh, eh, que no hemos venido aquí para hacer el bien. Somos malvados, ¿recordáis?

- Goombilón. Hombre, siempre se puede unir a nuestro grupo. Tal vez si nos encontramos con alguien que no sepamos cómo combatir, puede que él si que lo sepa, ¿no?

- Paratroopi. Yo estoy empezando a tener frío, así que haced lo que queráis, pero hacedlo pronto...

(Los tres secuaces se suben a la gruesa capa de hielo resbaladizo, y se dirigen hacia los muñecos de nieve)

- Goombilón. ¡Eh! ¡Vosotros! ¡Dejadle en paz ahora mismo! (El Señor Frido y el Muñeco de Nieve dejan en paz al Pingüino de Hielo, que se queda sentado en el suelo llorando, y se giran mirando al Trío de Élite. Sin dejar ni un momento para reaccionar, el Señor Frido lanza una bola de nieve a Goombilón, la cual impide cualquier movimiento, y el Muñeco de Nieve le embiste, enviándole lejos de ellos. Paratroopi y Guydo se quedan impresionados. Goombilón se levanta, se aleja de la zona de hielo, y cuando encuentra una pendiente con nieve, se lanza rodando) Ahora os vais a enterar de lo que es un buen muñeco de nieve... (finalmente se cae rodando por la pendiente. Va acumulando nieve y va formando una bola cada vez más grande. Esta cae al hielo y sigue deslizándose con la misma velocidad. Al ver esto, Paratroopi, Guydo y el Pingüino de Hielo se apartan del lugar y la bola destroza a los contrincantes. Cuando la bola gigante de nieve choca contra una pared, Goombilón cae al suelo liberado. El Pingüino de Hielo se acerca a Goombilón muy contento)

- Guydo. Creo que no puede hablar, pero se nota que está muy agradecido.

- Paratroopi. Goombilón, ¡eres el mejor! ¡Ese ataque ha molado mucho!

- Goombilón. (Tambaleándose) ¿Po-po-por qué dáis todos vueltas a mi alrededor...? (Cae al suelo)

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(Mientras tanto, en la sala de Kamek, Kammy aguarda impaciente a la llegada de uno de sus soldados)

- Koopatrullero. (Abre la puerta de la sala) Buenos días, Kammy Koopa.

- Kammy. ¡De buenos días nada! ¡Ya me estás diciendo todo lo que sabes!

- Koopatrullero. Mis compañeros y yo hemos buscado al Trío de Élite por todos los rincones del castillo, pero no les hemos encontrado.

- Kammy. Me dijeron que iban a cumplir una misión, ¡pero yo era entonces la que me encargaba de eso! Mira, les voy a dejar que hagan lo que quieran. Ese grupo me tiene hasta la coronilla con sus gamberradas... Eso sí, en cuanto vuelvan, si es que vuelven, la que les va a caer es buena... Si ya lo sé yo... (Mira al Koopatrullero, que está de pie sin saber qué hacer) Y tú, ¡qué miras! ¡A trabajar ahora mismo! (El Koopatrullero abandona la sala)

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(Los tres secuaces, seguidos de su nuevo recluta, el Pingüino de Hielo, se encuentran ahora frente a las puertas del Castillo de Kamek)

- Guydo. (Tocando las paredes) Qué asco da este castillo. Qué poco lo cuidan...

- Paratroopi. Será mejor que entremos antes de que nos busquemos más problemas... (Nada más entrar, Goombilón pisa en el suelo un interruptor con forma de baldosa de piedra, y ante los ojos de nuestros protagonistas se mueve rápidamente y de un lado para el otro del pasillo una gran bola con pinchos sujetada por una cadena. Todos gritan del susto)

- Guydo. Creo que los problemas los hemos encontrado ya... Pero bueno, sigamos...

(El Trio de Élite y su nuevo recluta cruzan pasillos con grandes trampas mortales, y al final llegan a la penúltima sala del castillo. Es una sala amplia, cuadrada y con una puerta al final cerrada. A ambos lados de la sala hay tres jarrones de la misma forma y color, todos sosteniendo flores amarillas)

- Goombilón. La llave debe de estar en uno de estos seis jarrones...

- Guydo. Pues a buscar se ha dicho... (Todos se ponen a meter las manos dentro de los jarrones, menos Goombilón, quien se asoma en el borde del jarrón para ver si hay algo. Paratroopi mete la mano y se extraña)

- Paratroopi. Chicos... ¿vosotros también notáis algo gelatinoso dentro de los jarrones?

- Guydo. No... ¿por? (Paratroopi retira rápidamente la mano, y del jarrón sale un fantasma transparente y gelatinoso, con una gran boca y cejas pero con pequeños ojos negros)

- ???. ¡Foo...!

(Todos se asustan dando un bote)

- Goombilón. ¿Qui-quién eres...?

- Roger. ¡Soy Roger, tamfién conocido como el fantasma enjarronado!

- Guydo. Eh... vale...

- Roger. ¡Qué hacéis fosotros por aquí!

- Guydo. Venimos a ver a Kamek Koopa, somos un grupo de la Élite de Bowser.

- Roger. ¡Haféis dicho Fowser!

- Paratroopi. No... Hemos dicho Bowser... Bow-ser...

- Roger. Ya, claro, eso es lo que yo he dicho...

- Paratroopi. ¿Pero no habías dicho Fowser?

- Roger. Mira, déjalo, que eres un pesado. Si queréis la llafe que yo porto, quiero que me lleféis a donde está Fowser. Esto es muy afurrido... Además no le feo desde que era un fefé. Ya defe de estar muy alto, ¿no?

- Guydo. Hombre, los bebés crecen con el paso del tiempo... de muchísimos años...

- Roger. Tomadla... (les da la llave escupiéndola por su boca) Kamek está al otro lado de la puerta...

(El Sargento Guydo mete la llave en la cerradura y la gira para abrir la puerta. Cuando lo hace, el Trío de Élite y el Pingüino de Hielo entran en la última sala y ven a alguien con un traje azul claro, igual al de Kamek)

- Goombilón. ¡Sorpresa, Kamek!

(El individuo se gira sorprendido)

- Kamek (padre). ¡Eh!

- Goombilón. (Confunde a Kamek con su padre, al igual que sus amigos) Ka-Kamek... ¿eres tú?

- Kamek (padre). Sí, pero la pregunta es... ¡¿quiénes sois vosotros?!

- Guydo. ¿Cómo has envejecido tanto en un día?

- Kamek (padre). (Cabreándose) Pero, ¿de qué habláis? Además repsondedme a la pregunta anterior si no queréis saber lo que es bueno...

- Paratroopi. Pobrecito, ya tiene amnesia... Con lo joven que era antes de irse, con toda una vida por delante...

- Guydo. Tampoco te pases, que no era un adolescente...

- Paratroopi. Eso también es verdad...

- Kamek (padre). Mira, no sé de qué vais vosotros, mequetrefes, pero me habéis cansado... ¡Salvo! ¿Dónde te escondes?

- Trío de Élite. (Dice al unísono) ¿Salvo? ¿Y ese quién es?

(Aparece una sustancia amarillenta y semiviscosa en el techo de la sala. Todos miran al techo y, de repente, esa sustancia se acumula formando una Gota de Limón que cae al suelo)

- Goombilón. Ah... qué cosa más bonita... ¿Es este Salvo?

- Kamek (padre). No del todo, pero no os preocupéis, que le vais a conocer muy bien... (Saca su escoba mágica, alza su varita y comienza a hechizar a la Gota de Limón. Mientras tanto, Roger se acerca al Trío de Élite dando saltitos)

- Roger. He oído ruidos, y decidí venir a ver qué... (ve a la Gota de Limón crecer hasta convertirse en una babosa gigante) pasaba... pe-pero mejor os dejo a solas... ¿no os parece...? (Sale de la sala asustado)

- Kamek (padre). Esto es lo que pasa cuando alguien me hace enfadar... (alza su varita y cierra con su magia las puertas y ventanas del castillo, pero enciende las antorchas para poder ver en la oscuridad provocada. También consigue transformar bloques en lava, para hacer el combate más interesante)

- Guydo. Paratroopi, ¡métete en tu caparazón! (Paratroopi lo hace, y cae al suelo. Guydo saca su martillo y golpea con toda su fuerza el caparazón rojo en dirección a Salvo, quien se acerca furioso. El caparazón no daña al enemigo, sino que se adentra en su cuerpo viscoso y se queda ahí atrapado. Sus compañeros se asustan)

- Goombilón. Madre mía, se lo ha tragado... (ve que el Pingüino de Hielo salta nerviosamente) Creo que tiene una idea nuestro recluta...

- Guydo. Veo que está fabricando una bola de nieve... Un momento... A ver si este pingüino va a ser como un Spike...

- Goombilón. ¡Probablemente!

- Guydo. ¡Nuevo plan! Distraigamos a ese Salvo hasta que el pingüino cree una bola de nieve gigante.

(Eso mismo hacen los dos secuaces. Esquivan los movimientos de Salvo con soltura todo el rato. Una vez lista la bola gigante de nieve, Guydo y Goombilón se apartan y la bola gigante de nieve empuja a Salvo hasta la lava, derrotándolo al instante y liberando a Paratroopi, todavía dentro de su caparazón)

- Kamek (padre). (Bajando del techo frustrado y cabreado) ¡No! ¡Mi mascotita! Salvo, ¿qué te han hecho...? ¡Vosotros! Me las vais a pagar...

(De repente, tras abrir las puertas y ventanas, entra Kamek por una de las ventanas)

- Kamek. Hola padre, mira lo que he traído... (saca seis frutas de la Isla de Yoshi, de intensos colores y sabores dulces) Padre, ¿a quién miras? (Gira la cabeza y ve al Trío de Élite. Suelta sin querer las frutas de la tremenda sorpresa inesperada) No... No puede ser... ¡Qué hacéis aquí!

- Kamek (padre). Hijo, ¿les conoces?

- Trío de Élite. ¡¿Hijo?!

- Kamek. Son mis secuaces en el Castillo de Bowser, pero no sé qué hacen aquí...

- Goombilón. Kamek, venimos a hablar contigo para que no sigas enfadado con el rey Bowser y para que pares con esto de la huida...

- Kamek. (Les dice muy nervioso y en voz baja) ¡¡Pero callaos...!!

- Kamek (padre). Pero Kamek, ¿no me habías dicho que venías aquí a pasar unos diítas de vacaciones?

- Kamek. Ehmm... Esto... Yo... Vale, es mentira... Vine aquí porque ya ocurrió una cosa en el castillo que fue la gota que colmó el vaso...

- Kamek (padre). ¿Qué ha pasado ahora...?

- Kamek. Lo que pasa es que llevo desde niño sirviendo lealmente al rey Bowser y todavía sigue sin confiar en mí.

- Kamek (padre). Hijo, ya sabes cómo es el rey Bowser. Por fuera se hace mucho el duro. ¿Qué te crees, que yo no sé todo lo que has sentido tú? Cuando era un bebé cascarrabias muchas veces pensé en dejarlo todo, pero siempre me acuerdo de la posición en la que estuve gracias a él... bueno, mejor dicho gracias a sus padres...

- Kamek. Padre, no me entiendes. Casi me condena de no ser por ellos... (señala al Trío de Élite)

- Kamek (padre). Hijo, estoy seguro de que ha sido un gran fallo por su parte, pero tienes que perdonarle...

- Kamek. Para eso quiero que se disculpe él primero...

- Guydo. Pues eso va a estar muy complicado...

- Kamek. Además, seguro que vosotros tres estáis aquí porque os ha enviado Bowser... o mi madre, tal vez...

- Kamek (padre). (Interrumpe levemente la conversación) Ah, ¿pero Kammy sigue trabajando ahí? Qué peligro...

- Goombilón. Kamek, nadie nos ha obligado a ir. Lo hemos decidido nosotros.

- Kamek. Ah, ¿sí? ¿Y cómo sé que eso es verdad?

- Paratroopi. Porque sin ti el castillo no es lo mismo. Los días son muy aburridos, no hay nada emocionante que pase. Nosotros y nuestros compañeros te necesitamos.

- Kamek. Bah, pero si hasta ahora os he tratado fatal, y lo sabéis.

- Goombilón. ¿Acaso crees que nos sentíamos mejor tratados hace seis años, antes de que tú y tu grupo nos salvárais de aquellas bestias que intentaban devorarnos? Por favor, Kamek, piénsalo bien. Estos seis años han sido los mejores de nuestras vidas, y una de las razones ha sido tu presencia...

(Kamek empieza a mirar hacia abajo, conmovido)

- Guydo. Anda, Kamek, vuelve con nosotros...

- Kamek. (Mira a su padre y después a los tres secuaces) Hmmm... Eh... ¡Vale! Volveré al castillo... (todos se alegran) pero sólo quiero una cosa, que Bowser se disculpe por lo que hizo...

- Guydo. Se me ha ocurrido algo que va a hacer que Bowser te eche mucho de menos... Je, je... Pero tienes que venir con nosotros... (Kamek asiente)

- Kamek (padre). Yo también voy con vosotros, a ver cómo tenéis el castillo.

- Guydo. Una última cosa, ¿tenéis un Helibote de sobra...? (Kamek y su padre se miran)

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(Al día siguiente, por la mañana, nada más amanecer, en el Bosque Hoyuelo los tres secuaces tienen montado un puesto de limonada. Toda la zona está llena literalmente de esbirros de Bowser)

- Paratroopi. (Hablando con Kamek y sus amigos) Esto de ofrecer gratis limonada y galletas ha funcionado.

- Kamek. Normal, con los salarios que pagan... (el Trío de Élite mira a Kamek) ¿Qué? Es la verdad...

(En la entrada de Bosque Hoyuelo, llega Kammy, la última secuaz que quedaba en el castillo)

- Kammy. ¡¿Qué es todo esto?! No había visto nada tan concurrido desde que dejé hace bastantes años mi puesto de trabajo...

- Kamek (padre). (Se acerca a Kammy) No me lo creo, Kammy, ¿eres tú?

- Kammy. (Ve al padre de Kamek y dice para ella misma) No puede ser. ¡Ya está el pesado!

- Kamek (padre). Que sorpresa. Me alegro de verte.

- Kammy. Pues yo no.

- Kamek (padre). Veo que todavía sigues enfadada...

- Kammy. ¡Pues claro que sí! Me abandonaste y encima lo hiciste diciéndomelo a la cara.

- Kamek (padre). Eso fue un gran error por mi parte... Tuve un mal día, y no pude aguantar más...

- Kammy. Pues menos que me vas a aguantar, porque me vuelvo al castillo... (Kamek le coge del brazo para impedir que eche a perder todo el plan)

- Kamek (padre). E-espera...

- Kammy. ¡Dime qué quieres pero suéltame!

- Kamek (padre). Me gustaría hablar sobre lo que ocurrió aquella vez...

- Kammy. ¿Aquella vez cuándo?

(Se ponen a hablar. Mientras tanto, en el vacío Castillo de Bowser, el rey se acaba de levantar de su cama real. Sale de su habitación real y mira por todos los lados)

- Bowser. Hmmm... ¿cómo es que no hay guardias...? Qué raro...

(Se va su sala real y se sienta en el gran trono, pero sigue sin ver a nadie)

- Bowser. ¡Dónde se ha metido todo el mundo! Ah... Si estuviera Kamek... ¡Ah! ¡Olvídale, Bowser! ¡Kamek se ha ido! (Cierra los ojos uso instantes) Voy a ver qué echan en la tele... (coge el mando y pone un canal...)

- Narrador del canal. Buenos días, queridos teleespectadores. Hoy vamos a ver la historia de un súbdito que le era muy fiel a su rey... (Bowser cambia de canal)

- Reportero Koopa. Este Toad perdió todo su dinero por hacer lo que no debía... (Bowser cambia de nuevo de canal)

- Psico-Kamek. Buenos días, hoy comenzamos un nuevo episodio de La magia que todo lo resuelve... (Bowser apaga la televisión)

- Bowser. Me... Me voy a dar una vuelta mejor... (Sale de su sala. Pasea sólo por los largos pasillos sin encontrar a nadie con quien hablar o comunicarse. Finalmente, tras haber recorrido su aburrido castillo, vuelve a su sala y se sienta en su trono llevándose una de sus manos a la cabeza. Nada más hacer eso, llegan el Trío de Élite y Kamek. Detrás, a varios pasillos de distancia, están a punto de llegar todos los trabajadores del castillo)

- Guydo. Bowser, mira lo que te hemos traído... (Bowser alza su cabeza y ve a Kamek, cruzado de brazos)

- Bowser. ¡Quién os ha dicho que me traigáis a este traidor!

- Goombilón. Bowser, nadie nos ha mandado. Sólo queremos solucionar de una vez este problema.

- Bowser. Este problema ya está solucionado. Kamek ha tomado una decisión y yo también la he tomado.

- Paratroopi. Amo Bowser, sabes de sobra que sin él, nada es lo mismo... (Ya llegan y se reúnen todos los trabajadores del castillo) Te hemos visto todo el rato...

- Bowser. ¡¿Vo-vosotros habíais vaciando por completo el castillo?!

- Guydo. Sí, para que te dés cuenta de la falta que hace Kamek aquí...

- Bowser. Vosotros y yo vamos a hablar luego, ¿me oís?

- Kamek. Se acabó, lo siento, Trío de Élite, lo habéis intentado, pero de nada ha servido... (se gira en dirección a la puerta de salida)

- Bowser. (Bowser se lo piensa muy bien) ¡E-espera! No tienes por qué irte. Pu-puedes quedarte aquí y haremos como que nada ha pasado...

- Kamek. (De espaldas) Adiós, Bowser... (Se pone a caminar hacia la puerta)

- Bowser. ¡No! ¡Espera! ¡Quédate en el castillo! (Ve que Kamek sigue andando hacia la puerta de salida) ¡Por favor, pe-perdóname!

- Kamek. (Para en seco, todos los allí presentes se quedan boquiabiertos y Kamek se da la vuelta) ¿Qu-qué has dicho?

- Bowser. Sé que actué mal, y... te pido disculpas... Quédate en el castillo, por favor...

- Kamek. No... no me lo puedo creer... ¡Pues claro que me quedo! (Kamek y Bowser se acercan y se dan un abrazo de reconciliación)

- Paratroopi. Esto es muy raro para los dos...

- Goombilón. Si es que Bowser en el fondo tiene buen corazón...

- Bowser. (Dice de un modo alegre y tranquilo, sin dejar de abrazar a Kamek) Goombilón, por decir eso estás suspendido de sueldo durante un mes, pero no de trabajo, así que te quiero ver trabajando todavía, ¿eh? (Goombilón se tíra al suelo de la tristeza. Mientras tanto, Bowser le dice en voz baja a Kamek) Ah, Kamek, quiero decirte una cosa...

- Kamek. (Dice susurrando también) ¿Qué quieres?

- Bowser. Si algún día vuelves a escaparte por la razón que sea y montas todo este espectáculo, te daré caza yo mismo, estés donde estés, porque podrás correr y volar, pero no esconderte... ¿entendido?

- Kamek. ¡Ah! Qué bien me siento al estar en casa otra vez...

- Kamek (padre). (Hablando a Kammy) Eh... Kammy... Antes no me he atrevido a decírtelo, pero ya que el niño está de vuelta... Kammy, ¿querrías volver con este magikoopa...?

- Kammy. (Poniendo voz de sorpresa y emoción) ¡Oh! ¿De veras me lo estás pidiendo? (Cambia completamente su voz) ¡Pues no! He descubierto durante este tiempo que prefiero estar sola... (El padre de Kamek se lleva una gran decepción. El sol sigue ascendiendo, como todas las mañanas. Esta vez, el castillo está tranquilo, algo muy poco común en este reino)

(En uno de los pasillos cercanos a la sala real del rey Bowser, Spiriny camina pensando todavía en el caso del Equipo A, que tanto tiempo le ha llevado)

- Spiriny. Casi dos meses ya van desde que comencé la investigación del Equipo A... ¿Cómo se me puede estar resistiendo tanto...? (Ve que Korokoopa y Bombazulina se juntan en frente de él y decide esconderse para que no le vean)

- Bombazulina. (Ve los huesos y pega un bote del susto y los nervios) ¡Ah! ¡Pero que haces con esos huesos!

- Korokoopa. Hacer caldo, ¿no te fastidia? Pues voy a enseñárselos a Bowser.

- Bombazulina. ¡Pero tú estás loco! ¡Bowser no los puede ver!

- Korokoopa. Anda, déjame en paz... (Consigue esquivar a Korokoopa, quien se dirige a la sala de Bowser)

- Spiriny. ¡Claro! Bombazulina debe de estar detrás de todo esto... Tengo que contárselo a alguien... (sale corriendo del lugar. Mientras tanto, el la sala de Bowser, siguen Kamek, Bowser, el Trío de Élite, Kammy y Ratónito reunidos)

- Bowser. Me alegro de que hayas vuelto, Kamek.

- Paratroopi. Yo creo que ya se puede respirar paz y tranquilidad... Qué bien, con lo que todos lo necesitábamos... (es interrumpido por Korokoopa, quien abre sin llamar)

- Korokoopa. Oops, perdón por no llamar, Bowser...

- Bowser. No importa, que pase por esta vez... ¿qué quieres?

- Korokoopa. Bowser, mira los huesos que he encontrado... (Kamek se queda sin palabras, asustado) Qué, habéis alucinado, ¿eh? (Bowser ruge de furia y todos se asustan)

- Kamek. Korokoopa, ¡por qué tuviste que meter las narices en este asunto!

- Korokoopa. ¿Qué? Pero yo... (es interrumpido por Bowser)

- Bowser. Mario, me vengaré algún día, ¡y nunca pararé hasta que lo consiga! (Alguien llama a la puerta) ¡Pase!

- Guydo. ¿Quién será, en este momento tan oportuno?

(Abre las puertas un Doctor Koopa, que entra rápidamente)

- Doctor Koopa. Amo Bowser, ¡buenas noticias! ¡El miembro del Equipo A ha despertado por fin del coma!

- Todos. ¡¿QUÉ?!

- Doctor Koopa. Aún le tenemos que hacer varias pruebas, pero sólo serán unos días como mucho.

- Paratroopi. (Hablando en voz baja para sí mismo) ¿Por qué en este castillo la tranquilidad no dura ni un minuto...? En fin... Este mes va a estar movidito...

(El sol sigue ascendiendo, el castillo está relativamente tranquilo, el Reino Champiñón ya ha terminado de despertarse un día más...)

Cartel

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