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Resumen

¡Son las partidas definitivas! Por fin descubriremos quién es el ganador del magnífico premio que ofrece el castillo de Bowser en su concurso. Un momento, ¿podrán ofrecerlo, o por lo contrario será demasiado dinero?

(El 12 de septiembre de 2015 a las cinco de la mañana, Bombazulina está en su habitación con lágrimas en los ojos, haciendo una maleta)

- Bombazulina. Todos son iguales. Y yo he sido muy tonta. Tanto tiempo perdido... (se suena los mocos y se limpia las lágrimas. Coge la maleta y sale de su habitación. Va a su derecha, a la habitación de Kamek, y llama a la puerta. Se pueden oir voces de Kamek mientras se acerca por el otro lado a abrir la puerta)

- Kamek. (Medio somnoliento) Dejadme en paz de una vez, ¡que no son horas! (Abre la puerta y ve a Bombazulina triste) ¿Bo-Bombazulina? ¿Por qué estás despierta a estas horas?

- Bombazulina. Me voy de este castillo.

- Kamek. ¿Qué? ¿Por qué? (Cambia su cara) Ahh... Es por lo de Goombilón, ¿no?

- Bombazulina. (Le vuelven a salir lágrimas) Din, din, din... Respuesta acertada.

- Kamek. Mujer, no te enfades por cosillas tontas.

- Bombazulina. ¡¿Cosillas tontas?! Bueno, en fin, que no me convencerás. Antes de irme quería despedirme de mi único amigo y en quien puedo confiar aquí.

- Kamek. ¿Quién?

- Bombazulina. ¡Tú, idiota!

- Kamek. Ah... Perdóname, pero es que me caigo del sueño... Además, ¿cómo te vas a ir del castillo? Si renuncias a este trabajo lo perderás.

- Bombazulina. Ya lo tenía pensado. He hablado con el amo Bowser por chat y me ha encomendado una nueva misión supersecreta en el Reino Judía.

- Kamek. Bombazulina, piénsatelo muy bien. Hace unos meses hacía muchos años que estabas en ese reino.

- Bombazulina. Y más que voy a estar. Kamek, te lo pido por tu vida, ni se te ocurra contarle dónde estoy ni a Goombilón ni a nadie, ¿entendido? (Kamek asiente) ¡¿Entendido?!

- Kamek. ¡Que sí, pesada! Te voy a echar mucho de menos... (Kamek y Bombazulina se abrazan)

- Bombazulina. Dile a Goombilón dos cosas: primero, que le den. Y segundo, que no me intente buscar.

- Kamek. Entendido. Ahora vete antes de que alguien te vea, que hasta de noche no te puedes fiar por estos pasillos... (Bombazulina asiente llorando y se va intentando hacer el menor ruido posible)

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(Fuera del Castillo de Bowser, un Helibote con un Shy Guy naranja espera a Bombazulina. Mientras esta deposita la maleta en la parte trasera del Helibote, aparece Ratónito)

- Ratónito. ¿Bombazulina? ¿Eres tú? (Bombazulina pega un bote del susto y hace gestos para que Ratónito se calle) ¿A dónde vas?

- Bombazulina. (Casi llorando, intentando contener las lágrimas) Al sótano.

- Ratónito. Pero si por ahí no se va al sótano.

- Bombazulina. ¡Calla! Yo voy al sótano como me da la gana. (Se sube en el Helibote y cuando este empieza a elevarse, Bombazulina dice en bajito y dirigiéndose al castillo y a Ratónito) ¡Que os den a todos! (El Helibote se pierde en la oscuridad de la noche y Ratónito se queda pensativo unos momentos)

- Ratónito. Anda, qué morro tiene. No se ha llevado a la Bob-Pulta.

Diálogo

(En la actualidad, en el Castillo de Bowser, en la sala de Bowser, Kamek llega abriendo la puerta rápidamente)

- Kamek. ¿Sí, amo Bow...? (Esquiva por muy poco una bola con pinchosque le ha lanzado Bowser)

- Bowser. Y sigues sin aprender... ¡¡que no entres sin llamar antes!!

- Kamek. Amo, lo siento pero no entiendo por qué tengo que hacerlo.

- Bowser. ¿Y si estoy haciendo algo importante?

- Kamek. Pues lo deja para otro momento.

- Bowser. ¿Y si quien entra es Mario?

- Kamek. Pues le lanza como a mí esa bola de acero.

- Bowser. Kamek, últimamente estás muy respondón. ¿Ocurre algo?

- Kamek. Nada, que desde que vivo con mi madre he cambiado mucho.

- Bowser. Y tanto, y tanto. Sólo te falta insultar para parecerte a ella.

- Kamek. ¿Qué quería su malignidad?

- Bowser. Ah es verdad, que casi se me olvida. (Su cara cambia a una furiosa) ¡¡Kamek!! ¡Me dijiste que este concurso me haría ganar más dinero del que iba a invertir, y aún no he visto ni una moneda!

- Kamek. Ya... Las cadenas no nos han pagado aún por la retransmisión del concurso. No ha salido como esperaba...

- Bowser. Ya, ya lo veo. Pues o recuperas el dinero invertido, o de lo contrario lo pagarás con tu sueldo.

- Kamek. (Palidece e invoca con su varita una calculadora. Tras realizar varias operaciones, dice) Pero amo Bowser, eso es mucho dinero...

- Bowser. Ya veo. Me parece que vas a volver a cobrar cuando seas anciano.

- Kamek. No, pero aún. Volveré a cobrar si mis cálculos no fallan varios años después de haber muerto.

- Bowser. (Le da unas palmaditas en la espalda) Ale, pues lo dicho, a devolverme el dinero como sea. (Empuja a Kamek y este abandona la sala)

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(En la sala de los tres secuaces, Kamek está terminándoles de contar lo que le ha sucedido)

- Kamek. ...y así acaba la historia. ¿Qué os parece?

- Guydo. Pues nos parece que si quieres un consejo nuestro nos tendrás que pagar.

- Kamek. Guydo, ¿puedes decir cosas lógicas? Soy vuestro jefe, no os pagaré nada. Es más, debería cobraros por darme consejos. (Guydo y Goombilón se rien)

- Paratroopi. Venga ya. Sabes que nos necesitas, y podrías hasta pagar por ello.

- Kamek. ¡No os pienso pagar, leches!

- Guydo. Pues iremos contando por ahí que no puedes pagar el premio del primer puesto del concurso.

- Kamek. Seréis hijos de... (se calma) En fin, accederé a vuestro chantaje. Decidme una cantidad.

- Paratroopi. Queremos el 15% del premio, gane quien gane.

- Kamek. ¡¿Estáis locos?! Eso son... (saca su calculadora y opera) ¡¡Más de 2.000 monedas de oro!! ¡Eso es lo que cobro yo en más de tres años! El ganador me matará, Bowser me matará, y yo no tendré dinero ni para vivir. La única solución que me quedará será la muerte.

- Goombilón. Kamek, no intentes darnos pena.

- Guydo. Eso, que para eso ya está Goombilón. (Goombilón le mira con mirada desafiante)

- Kamek. Negociemos... Si funciona vuestro consejo, os daré un 3% del premio.

- Paratroopi. 15%.

- Kamek. 3%.

- Paratroopi. 15%.

- Guydo. A ver, que alguien cambie la cifra o si no no vamos a acabar nunca.

- Kamek. 3%.

- Paratroopi. 17%.

- Kamek. ¿Pero por qué subes, zopenco? En negociaciones se tiende a bajar.

- Paratroopi. Ah, pues... 13%.

- Kamek. 3%.

- Paratroopi. 10%. (Goombilón y Guydo se miran extrañados mutuamente)

- Kamek. 3%.

- Paratroopi. 5%.

- Guydo. Será mejor que paremos esto… (Kamek le manda guardar silencio)

- Kamek. 3%.

- Paratroopi. 3%.

- Goombilón. ¡Pero no bajes más!

- Kamek. ¡Shhhh! 3%.

- Paratroopi. 1% y es mi última oferta.

- Kamek. (Dice riéndose) ¡¡Acepto!! (Goombilón y Guydo se pegan cabezazos mutuamente)

- Guydo. Cabo Paratroopi, ¡¿por qué has pedido menos de lo que él quería?!

- Paratroopi. ¿No me dijisteis que bajara?

- Goombilón. ¡Pero no tanto!

- Kamek. ¡Silencio! Las 150 monedas serán vuestras si me contáis lo que pensáis.

- Goombilón. Yo creo que podrías decir que el premio no es válido o algo. Así evitarás que se entregue.

- Kamek. Ya claro. Y luego el ganador me mata por no darle el premio. ¿Queréis pensar otra cosa?

- Guydo. Yo me quitaría a Kammy de encima.

- Kamek. (Mira a Guydo unos segundos) ¿Y? ¿Qué leches tiene que ver con lo del premio?

- Guydo. No sé, pero el estar sólo te ayudaría a pensar mucho mejor.

- Kamek. En eso tienes razón, pero es que no sé cómo echarla de casa. Lo he intentado miles de veces y nada, Bowser lo intentó una vez y se encerró en mi habitación. ¡Es imposible!

- Guydo. No si la engañas bien... (Kamek se le queda mirando un rato) A ver que me explique. Miéntela. Busca una residencia con mucha seguridad y lejos de aquí y dile que es otra cosa. Una nueva urbanización.

- Kamek. (En tono irónico) Ya, y cuando vea a los enfermeros, ¿qué le digo que son: los de la mudanza?

- Paratroopi. ¡Buena idea! (Kamek se lleva la mano a la frente y sale lentamente de la habitación)

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(En el bar del castillo, por la mañana aún, Kamek está sentado en un taburete frente a la barra. En el otro lado se encuentra un camarero Parakoopa)

- Camarero. (Ve que Kamek suspira) ¿Se encuentra bien, Kamek?

- Kamek. Mi vida es un sinvivir. Qué paradoja.

- Camarero. Tranquilícese. Presiento que algo bueno le va a ocurrir hoy.

- Kamek. Pues espero que ocurra pronto, porque me queda poco para derrumbarme. (Mira al camarero) Ponme un café y algo de comer.

- Camarero. ¿Algo en concreto?

- Kamek. Sorpréndeme. (El camarero se va y aparece Korokoopa)

- Korokoopa. ¡Kamek! ¿Cómo está mi jefe favorito?

- Kamek. Korokoopa, soy tu único jefe... ¿O es que has empezado a trabajar para el equipo de limpieza de Ratónito?

- Korokoopa. Caray Kamek, qué malos humos traes hoy. ¿Qué te pasa?

- Kamek. Hoy no tengo buen día...

- Korokoopa. Déjame que adivine. ¿Es por Kammy Koopa? Jajaja

- Kamek. Un poco de todo...

- Korokoopa. Te digo yo que mayormente es por eso. Yo intentaría sacarla del castillo como pudiera, pero ya veo que es difícil.

- Kamek. Difícil no, imposible más bien.

- Korokoopa. Kamek, ¿sabes qué? Me apostaría lo que quieras a que no sacas a tu madre del castillo en menos de tres días.

- Kamek. (Levanta la cabeza decidido) Pues apuéstate el premio de 15.000 monedas de oro del concurso.

- Korokoopa. ¿Y si no gano?

- Kamek. Tranquilo, te dejaré hacer trampas.

- Korokoopa. Hecho, pero ten en cuenta que he apostado con cabeza. Si en tres días tu madre no está fuera del castillo, habrás perdido la apuesta y además me deberás un 5% más.

- Kamek. (Dice en bajito) ¿Qué les ha dado a todos con los porcentajes?

- Korokoopa. ¿Qué has dicho, Kamek? No te he oído.

- Kamek. No, nada. Que acepto... (Vuelve a decir en bajito) Qué remedio me queda... De perdidos, al río.

(Korokoopa se va y viene el camarero con el desayuno de Kamek, que deja en la mesa)

- Camarero. Aquí tiene. (El camarero se vuelve a meter en una sala de dentro del bar, dejando a Kamek pensativo)

- Kamek. ¿Cómo puedo convencer a mi madre? (Golpea la mesa con entusiasmo) ¡Ya está!

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(En la habitación de Kamek, este está hablando con su madre ambos de pie)

- Kamek. Es un edificio lleno de habitaciones para la diversión y el disfrute de todo el que vaya allí. Y hay piscina, gimnasio, teatro, más de 2.000 metros cuadrados de estancias...

- Kammy. ¿Tú dónde me quieres meter, en una residencia?

- Kamek. (Disimula) No, no... Es... Una urbanización nueva que ha construido lejos, muy lejos de aquí...

- Kammy. ¿Pero no era un edificio?

- Kamek. ¡Ay, madre! Ve allí y entérate mejor, que yo lo he visto por el ordenador. Tal vez te guste.

- Kammy. No, yo no voy a esas cosas, que luego te sacan el dinero a lo tonto por todas partes. (Kamek aprieta los dientes con fuerza)

- Kamek. ¡Pero si ya he firmado unos cuantos papeles para que vayas!

- Kammy. ¿Pero no lo habías visto por la máquina esa?

- Kamek. (Traga saliva del susto) Eh, sí. Pero es que hasta con el ordenador se pueden hacer esas cosas. ¿A que te están entrando ganas?

- Kammy. Ninguna. Me voy a aburrir mucho ahí.

- Kamek. Madre, pero si hay gente anciana de tu edad.

- Kammy. ¡Qué has dicho! Yo no soy vieja.

- Kamek. No, no.

- Kammy. Soy joven aún.

- Kamek. Sí, sí. (Dice en un tono muy bajo) Pero de mente sólo, desgraciadamente.

- Kammy. ¡¡¿Qué me has llamado?!! ¡Me has llamado demente! ¡No estoy loca!

- Kamek. (Piensa en su mente) ¡Ostras! Se me olvidó lo del audífono. (Habla en alto) Yo no he dicho demente. He dicho que tu mente es joven.

- Kammy. Ya, pues ten mucho cuidado. No te vaya a dar un tortazo un día de estos.

- Kamek. ¿Entonces vas a ir?

- Kammy. ¡¡Que no!! (Kamek agacha la cabeza de la frustración que tiene)

- Kamek. (Piensa en su cabeza) Ya caerá, ya...

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(Fuera del castillo, al mediodía, Lakireporteros aparecen por el aire, unos grabando y otros hablando con un micrófono. Estos van descendiendo lentamente hacia las gradas)

- Lakireportero 1. ¡Buenos días, queridos telespectadores! Hoy se celebra la segunda fase del concurso que ha organizado el Castillo de Bowser. Esta vez estaremos a punto de presenciar un concurso en el que imperarán varios de los famosos microjuegos desarrollados por el también conocido Wario. Aquellos dos concursantes que lleguen más lejos, es decir, que superen más microjuegos en el tiempo establecido serán los que lleguen a la tercera y última fase que terminará mañana.

- Lakireportero 2. Entre los futuros concursantes se encuentran el Cabo Paratroopi, el Sargento Guydo, Korokoopa Blantuga, Fuzzya Espinosa... (se toca el pinganillo que tiene en el oído, y aparece Fuzzya)

- Fuzzya. ¡Eh! Que yo no quedé seleccionada.

- Lakireportero 2. Es verdad, lo siento, error mío. El ganador fue Don Huesito. (Fuzzya se lleva el micrófono del reportero)

- Fuzzya. ¡Hermanito, saludos desde el Reino Champiñón! Si me estás viendo dale al botón de grabar de la televisión. Tienes que ir al panel de control y después... (el Lakireportero 2 le quita bruscamente el micrófono)

- Lakireportero 2. ¡Ya está bien! Primero el Magikoopa y la rata esa y ahora un... ¿qué eres?

- Fuzzya. ¡Soy una Fuzzy, idiota! Hay que viajar más, ¿eh?

- Ratónito. (Aparece por detrás de Fuzzya) ¡Y yo no soy una rata! ¡¡Soy un ratón!! Te vas a tragar el micrófono, ¿me oyes?

- Lakireportero 2. (Se eleva utilizando su nube) Vaya grupo más raro. (Un Lakicámara le vuelve a apuntar con su cámara) Bien, la fase segunda está a punto de empezar. El escenario donde participarán los concursantes está ya preparado.

(En el gran campo, una plataforma grande se sostiene sobre el suelo. En ella se encuentran formando una línea los ganadores de la primera fase. Entre ellos están los que ha mencionado el Lakireportero 2 más el Hermano Koopa Negro, varios Koopalings y algún soldado de menor categoría. Cada uno cuenta con un panel táctil que representa la misma imagen que la que proyecta una gran pantalla en frente de todos ellos. En la pantalla gigante aparece una cuenta atrás de cinco segundos)

- Guydo. Ni que esto fuera un cine...

- Korokoopa. Guydo, no te pongas nervioso, si ya sabes que vas a perder. (Se ríe y a continuación mira a Kamek, quien está sentado en la primera fila de las gradas. Ambos sonríen y asienten como señal de cumplir el trato que antes han pactado. En la pantalla gigante aparece una grabación de Wario)

- Wario. ¡Hola! ¿Estáis preparados para comenzar a jugar muchísimos microjuegos? (Todos gritan que sí, pero son cortados por la grabación de Wario que no les deja tiempo para contestar) ¡Perfecto! Estáis a punto de enfrentaros a una sucesión infinita de microjuegos en los que ganará el más hábil. Por cierto, tengo que añadir que esto está patrocinado por mi empresa WarioWare, Inc.

(La grabación desaparece y aparece un árbitro Lakitu descendiendo montado en su nube. La gran pantalla ahora muestra una ruleta)

- Árbitro. Giraré la ruleta digital y podremos escoger un tema de microjuegos. (El árbitro toca un botón y la ruleta gira, hasta que se para en la casilla de Dribble y Splitz) ¡Ya está decidido el juego! (El público aplaude)

(La pantalla muestra la introducción. Después de ella, comienza la música 1. En el primer microjuego, todos superan fácilmente la prueba. Cuando han pasado varios y la velocidad ha aumentado un poco, Kamek hace una de las suyas y mágicamente consigue acelerar la velocidad de uno de los microjuegos. Así, todos menos Korokoopa y Don Huesito pierden una vida)

- Paratroopi. ¡¿Qué ha pasado?!

- Guydo. ¡Esto ha sido un error!

(Los siguientes microjuegos se desarrollan con normalidad. Cuando Korokoopa se confunde, Kamek consigue que no pierda vidas, menos en una ocasión para disimular)

- Don Huesito. Korokoopa tiene demasiada suerte. Ya debería haber perdido.

- Koopa Negro. Seguro que está haciendo trampas.

- Korokoopa. Tú calla y sigue jugando, envidioso. Además, si hubiera hecho trampas no habría perdido vidas, y me quedan tres de cuatro.

(Siguen jugando. Korokoopa mira a Kamek y ambos vuelven a sonreir, pero Korokoopa vuelve a fijar la vista en la pantalla táctil. Cuando llegan al juego del jefe, Kamek vuelve a usar su magia y consigue que todos menos Korokoopa jueguen el juego del jefe a la máxima dificultad. Korokoopa es el primero en terminar, y varios concursantes empiezan a perder las cuatro vidas y a ser expulsados)

- Árbitro. (Dice en tono bajo) Caray, yo me esperaba algo más de ellos... (Habla en tono alto) ¡Guao! Ya están empezando a perder algunos de nuestros concursantes. Quedan 7 todavía de los cuales sólo dos ganarán.

(La velocidad aumenta, y con ella pierden varios participantes. Van quedando cada vez menos, hasta que sólo quedan tres: Korokoopa con dos vidas y Paratroopi y Don Huesito con una sola)

- Korokoopa. ¡Rendíos ya! No podéis ganar, ¡jajaja!

(Al final, Don Huesito acaba siendo el perdedor, dejando a Paratroopi y a Korokoopa como ganadores. Para la música 1)

- Árbitro. (A medio metro del suelo, en su nube, sube uno de los brazos de cada concursante ganador) ¡Aquí tenemos a los futuros participantes de la tercera y última fase! (El público aplaude mientras Korokoopa y Paratroopi sonríen y hablan entre ellos entre dientes)

- Paratroopi. (Dice a Korokoopa sin variar su sonrisa, entre dientes) Has tenido mucha suerte, pero ya fallarás...

- Korokoopa. (Le responde también entre dientes, sin dejar de sonreir) No cantes victoria tan rápido...

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(Varias horas después, Kamek vuelve a su habitación. Mientras camina por el pasillo del tercer piso, escucha ruidos en su sala)

- Kamek. (Pega la cara a la puerta para escuchar mejor) ¡Ah! ¡Hay alguien en mi habitación! (Se queda escuchando unos momentos) Esta no es mi madre. Ya verás como me estén robando... (Coge su varita y abre la puerta rápidamente) ¡Alto ahí! (Lanza varios hechizos sin mirar a quién está disparando. Cuando para, mira quién estaba en su habitación, y ve a los Koopalings alborotándolo todo) ¡¿Koopalings?! ¿Qué hacéis en mi habitación?

- Kammy. (Se acerca sigilosamente a Kamek por detrás) Yo les he dejado. (Kamek pega un bote del susto)

- Kamek. ¡Y se puede saber por qué!

- Kammy. Hijo, he estado dando unos paseos y no quería dejar la habitación vacía.

- Kamek. Sí, sí. Tú siempre tienes respuesta para todo. (Mira a los Koopalings con cara furiosa) ¡Todos fuera de aquí! (Todos los Koopalings dejan de remover papeles, sillas y muchos objetos más por toda la sala, menos Lemmy Koopa, quien está abriendo y cerrando un cajón del armario de la habitación de Kamek) ¡Tú, Lemmy Koopa! Te he dicho mil veces que pares de tocarme los cajones. ¿Qué no entiendes? (Lemmy Koopa se va de la habitación arrepentido, junto con sus hermanos)

- Kammy. Hijo, tengo que decirte algo...

- Kamek. ¿Sí?

- Kammy. He estado pensando bien lo que me dijiste y… me voy de casa. No he estado dando paseos, sino que he bajado al sótano para preparar la maleta.

- Kamek. ¿La maleta para...? Oh, es verdad. Casi se me olvida lo de la nueva urbanización en la que estarás unos diitas.

- Kammy. ¿De verdad que no te importa que te deje aquí sólo? Lo digo porque eres un desastre.

- Kamek. ¡No, no, no! Si yo puedo dirigir el castillo perfectamente. Tú vete tranquila y relájate. (Entra en la habitación Iggy Koopa) ¿Y tú qué quieres ahora? Ya os he dicho que os vayáis fuera. (Iggy le muestra el eslabón de una cadena metálica de un Chomp Cadenas y Kamek se queda pálido) ¡Aaaahh!

- Kammy. ¿Qué ocurre?

- Kamek. El... El-el Chomp está... liberado... (Entra el Chomp y mira a Kamek) Ostras, nos ha encontrado. (Se acerca lentamente al Chomp, con la varita) Bonito, no te asustes... Kamek no te va a hacer nada... (Mientras tanto, piensa en su mente) A ver qué hechizo puedo escoger...

- Chomp. ¡Woof! (Kamek salta del susto y mira a su madre)

- Kamek. Madre, si quieres te dejo los honores de eliminarlo tú.

- Kammy. No, ya que tú puedes dirigir el castillo perfectamente, hazlo tú.

- Kamek. (Mira a Kammy furioso. El Chomp Cadenas aprovecha el momento para comerse la varita de Kamek de un solo bocado) ¡Ostras! ¡¡Ostras!!

- Chomp. ¡Woof! ... ¿Woof? (Escupe la varita y la tira a otro lado. Furioso, enrolla su cadena alrededor del cuerpo de Kamek, inmovilizándolo de manos. Kamek cae al suelo y se autoinmoviliza de pies)

- Kamek. ¡Socorro! ¡Que alguien me ayude por favor! (El Chomp empieza a desplazarse rápidamente hacia la pared de la habitación que da al exterior del castillo) ¡¡No!! ¡Ni se te ocurra, que estamos en un tercer piso! (El Chomp salta por la ventana junto con Kamek y caen. El Chomp, en plena caída, utiliza su boca para morder y agarrarse fuertemente a una de las rocas de la pared exterior del castillo. Kamek queda colgado por debajo de él, aún atrapado en su cadena) ¡Madre mía, qué alto está esto! Chomp, por toda tu familia, ni se te ocurra soltarme. ¡¿Me has oído?!

(Kammy se asoma por la ventana de la habitación de Kamek)

- Kammy. Nunca te cansas de hacer el ridículo. Siento vergüenza ajena.

- Kamek. ¡Tú métete para dentro y vete de una vez! Ya me las arreglaré solito. (Kammy deja de asomarse por la ventana y Kamek mira el suelo, aún muy lejos de él por encontrarse colgado entre el tercer y el segundo piso) Madre mía, ahora ya sé lo que sienten las bolas de Navidad al estar colgadas en el árbol...

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(Más tarde, en la habitación del Trío de Élite...)

- Goombilón. ¡Esto va a ser increíble! Tú, Cabo Paratroopi, contra Korokoopa.

- Guydo. Aún no sabemos en qué consistirá la tercera fase, pero tengo que decir que tanto Goombilón como yo confiamos en ti.

- Paratroopi. Muchas gracias, amigos.

- Guydo. Pero ten cuidado. Creo que Korokoopa está haciendo algo de trampas.

- Paratroopi. Yo también, pero no tenemos pruebas. Ni siquiera sabemos quién le está ayudando.

- Goombilón. Yo tengo que decir que desde el principio lo sabía. (Se pone a reflexionar) Claro, por eso me venció, porque alguien le estaría soplando chistes desde fuera...

- Guydo. Goombilón, yo no le veo tan retorcido. Él es más simple.

- Goombilón. ¡Que te digo que si hubiera jugado limpio desde el principio habría ganado yo! (Alguien llama a la puerta, y Guydo la abre. Son los Hermanos Koopa)

- Koopa Amarillo. ¡Hola!

- Koopa Verde. ¡Buenas!

- Koopa Rojo. Cabo Paratroopi, mis más sinceras felicitaciones. Has estado increíble.

- Paratroopi. Muchas gracias.

- Guydo. Pasad, pasad. Que queremos preguntaros algo. (Los Hermanos Koopa entran en la habitación del Trío de Élite)

- Koopa Rojo. Antes queríamos deciros algo porque sabemos que os encantan las noticias del castillo.

- Goombilón. (Dice curioso) ¡Cuenta, cuenta!

- Koopa Rojo. Kammy Koopa se ha ido del castillo. No sabemos a dónde, pero se ha ido.

- Goombilón. ¡Guao! ¡Notición! Vamos a ver a Kamek cuanto antes.

- Paratroopi. Sí, se habrá quitado un peso de encima.

- Guydo. Antes quiero preguntaros algo, Hermanos Koopa. ¿Habéis notado algo raro en Korokoopa mientras concursábais en la segunda fase?

- Koopa Amarillo. Yo le he visto demasiado creído.

- Koopa Verde. Sí, como si supiera que iba a ganar aun sin saber de qué iba el concurso.

- Koopa Negro. Además muchas faltas se las han consentido.

- Paratroopi. Es que creemos que ha hecho trampas. (Los Hermanos Koopa se quedan atónitos) Alguien le ha estado ayudando.

- Koopa Negro. ¡Se va a enterar el Koopa ese! (El Hermano Koopa Negro sale de la sala hecho una furia. Sus hermanos intentan pararle, pero no lo consiguen, y el Trío de Élite los siguen)

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(Mientras tanto, en la habitación de Korokoopa, que está debajo de la del Trío de Élite, Korokoopa mira al techo enfadado)

- Korokoopa. ¡Cuánto ruido están haciendo los de arriba! Seguro que han montado otra fiesta en secreto. (Alguien llama a la puerta y va a abrirla. Es Kamek) Kamek Koopa, ¿qué tal?

- Kamek. (Muy sonriente) Como nunca, jeje. Por si no te has enterado, Kammy se ha ido del castillo hace unas horas. (Korokoopa mira a Kamek con los ojos bien abiertos)

- Korokoopa. No puede ser. Pero si es como una ventosa, una vez que se te pega es difícil quitarla. ¿Qué le has dicho?

- Kamek. (Se toca la cabeza con uno de sus dedos índices) Querido Korokoopa, ¿para qué está esto? Para pensar.

- Korokoopa. Ya, pero no cantes victoria. Aún queda más de un día hasta que acabe la apuesta. Todavía puede regresar.

- Kamek. No lo creo, jeje... Ahora está donde tenía que estar desde hace tiempo.

- Korokoopa. (Tan pálido como su caparazón) ¿La has matado, bruto?

- Kamek. ¡¿Qué?! ¡No! La he mandado a una residencia.

- Korokoopa. Bueno, yo por si acaso intentaré ganar con tu ayuda. No vaya a ser que vuelva Kammy y que el dinero se lo lleve Paratroopi.

(Aparece caminando rápidamente el Hermano Koopa Negro hacia Korokoopa, seguido por sus hermanos y por el Trío de Élite. El Hermano Koopa Negro coge por el cuello del caparazón a Korokoopa y lo levanta un poco en el aire)

- Koopa Negro. ¡Maldito tramposo!

- Korokoopa. ¡Qué dices! ¡Suéltame!

- Kamek. (Mirando a los dos Koopas y recordando lo de las trampas) Bu-bueno, yo mejor me voy... (Kamek se da la vuelta y se cruza con el Trío de Élite, quien le habla)

- Guydo. Kamek, has sido muy valiente.

- Goombilón. Y yo que creía que nunca te rebelarías... ¡Muy bien hecho, Kamek!

- Paratroopi. Esa mujer no te hacía ningún bien. Ni a nadie del castillo.

- Kamek. A ver, que no me estoy enterando de nada.

- Guydo. Ya nos han contado que has echado a tu madre de casa.

- Kamek. ¿Eh? No, la verdad es que... (se queda parado un momento) La verdad es que no sólo la he echado, sino que le he dicho lo mal que se comporta con todos nosotros. Le he dado tanto miedo que se ha ido rápido.

- Goombilón. ¡Ese es nuestro Kamek!

- Kamek. Ahora volved al trabajo. (Mira a su lado al Hermano Koopa Negro levantando a Korokoopa e intentando ser parado por sus hermanos) Yo me voy de aquí antes de que todos vayamos ante el amo Bowser. (Kamek se va rápidamente, mientras el Trío de Élite se une a la pelea)

- Korokoopa. ¡Socorro! ¡Me quieren matar!

- Koopa Negro. ¡Te soltaré si confiesas todo!

- Koopa Rojo. Por el amo Bowser, hermano, ¡suéltalo!

- Paratroopi. Hermano Koopa Negro, suéltalo, por favor. Tengo que decirle algo a Korokoopa. (El Hermano Koopa Negro lo suelta y Paratroopi se acerca a Korokoopa. De repente, Paratroopi hace lo mismo y lo levanta en el aire) ¡¡Confiesa!!

- Korokoopa. ¡Que yo no he hecho nada! (Consigue que Paratroopi le suelte) Vo-vosotros estáis muy mal de la cabeza. ¡¿Es que no podéis entender que alguien os gana limpiamente en un juego?! (Los Hermanos Koopa y el Trío de Élite se miran unos a otros callados) Eso de tener tan mal perder demuestra que sois unos inmaduros. Dais vergüenza.

- Koopa Rojo. Korokoopa, sentimos mucho lo que acaba de pasar. Intentaremos que no vuelva a suceder.

- Korokoopa. Pues eso espero. ¡Buenos días! (Cierra la puerta enfadado)

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(En un lugar alejado del Reino Champiñón, hay una residencia para personas mayores. Kammy llega al lugar pensando que es un edificio en el que pasará unos días de vacaciones. Al pisar la tierra, deja las maletas en el suelo para descansar un rato y después continúa su viaje. Al llegar a la puerta de la residencia, vuelve a dejar las maletas cansada)

- Kammy. Puf, uf... Ya podría estar esto más cerca del mar. (Salen de la residencia dos Koopas con bata blanca) Vosotros, ¿podéis ayudarme?

- Koopa 1. Por supuesto, señora. (Cada Koopa coge una maleta, y Kammy les acompaña. Cuando entran todos, hay un Hermano Martillo de caparazón blanco en la puerta)

- Hermano Martillo. Señora, debe dejar cualquier arma aquí en la entrada.

- Kammy. Uh, ¿por qué?

- Hermano Martillo. Para garantizar la tranquilidad en todo el edificio.

- Kammy. Hmmm... Está bien... (Secretamente, invoca una varita falsa y se guarda la verdadera en su vestido. Le da al Hermano Martillo la varita falsa) Aquí tiene. (El Hermano Martillo la coge convencido. Kammy sigue caminando hacia una zona de la sala en la que atienden a las personas) Buenos días.

- Pokey. (Atiende a Kammy Koopa) Buenos días. ¿En qué puedo ayudarla? ¿Quiere ingresar aquí?

- Kammy. Sí, mi nombre es Kammy Koopa. Mi hijo se ha encargado de hablar con ustedes.

- Pokey. (Mira una larga lista) Kammy... Kam... Oh, Kammy Koopa, aquí está apuntada. Muy bien.

- Kammy. ¿Dónde está mi habitación?

- Pokey. Tranquila, no se tiene que preocupar de eso. Un encargado le llevará a donde sea necesario.

- Kammy. Hala, qué bien. Qué servicio más bueno tienen.

- Pokey. Veo que con su edad va a necesitar una silla de ruedas. Mire, por ahí viene el encargado. (Un Koopa con bata blanca se acerca por detrás con una silla de ruedas)

- Kammy. ¡¿Qué ha dicho?! ¡Yo no soy ninguna vieja!

- Pokey. ¿Entonces qué hace aquí? Venga, déjese de tonterías.

- Kammy. Yo he venido de vacaciones a un edificio que tiene muchas cosas: teatro, piscina...

- Pokey. (Se aguanta la risa) Sí, sí. Lo que usted diga. Siéntese en la silla, que dentro de nada le darán las pastillas.

- Kammy. ¿Qué pastillas? No entiendo nada.

- Pokey. Para que se tranquilice. A ver, está en una residencia, ¿me entiende?

- Kammy. En... En... ¡¡¿En una qué?!! ¡Aaaahhh! (Varios se alteran con los gritos de Kammy) Kamek, ¡me las vas a pagar! Ya lo creo que lo harás.

- Pokey. ¡Seguridad! Controlen a esa mujer de una vez, por favor.

- Kammy. (Llegan dos Hermanos Martillo blancos y le sujetan a Kammy por los dos brazos) ¡Soltadme, leches! (Le hace la zancadilla a uno y saca su varita mágica, apuntando a otros Hermanos Martillo blancos que se están acercando) ¡Que nadie se mueva o no respondo de mis actos!

(Todos levantan las manos y Kammy se teletransporta a otro lugar mágicamente. Todos se quedan atónitos)

- Pokey. Se ha dejado las maletas. Bueno, para nosotros...

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(En la sala de Kamek, se encuentran el Magikoopa, Korokoopa y el Trío de Élite)

- Kamek. La tercera y última fase es decisiva. Consistirá en una lucha entre vosotros dos. El que supere el límite de daños establecido, perderá. Sólo podréis atacar con vuestros conocimientos de lucha, sin armas.

- Korokoopa. ¡Sí! Por fin podré liberar los nervios y las pequeñas venganzas que tengo por culpa vuestra, Trío de Élite.

- Paratroopi. Yo no estaría tan seguro. Tengo ventaja: puedo volar.

- Kamek. Por eso he decidido atarte las alas antes del combate para evitar las trampas. (Paratroopi cae al suelo por la frustración)

- Goombilón. (Susurra a Paratroopi cuando se levanta) Tenías que abrir la bocaza esa, ¿eh?

- Kamek. Paratroopi, vete a descansar. Que mañana será el día decisivo.

- Guydo y Goombilón. ¿Y nosotros?

- Kamek. ¡A trabajar, panda de vagos! (El Trío de Élite abandona la sala) Uy, cada vez me voy pareciendo más a mi madre... Y hablando de mi madre. (Se acerca a Korokoopa) Ya debe de haber llegado a la residencia, así que vete despidiéndote del premio, jajaja.

- Korokoopa. Te dije que no te confíes. Aun así, me dejarás hacer trampas, ¿no?

- Kamek. Por supuesto.

(Korokoopa abandona la sala. Mientras tanto, en el pasillo se encuentra el Trío de Élite hablando)

- Paratroopi. Madre mía, qué nervios...

- Goombilón. Tú tranquilo. Si Korokoopa es un blandengue. Ni te rozará con sus puños siquiera.

- Paratroopi. ¿En serio lo crees?

- Goombilón. (Pone cara un poco triste) La verdad es que no mucho... Si ha hecho trampas antes, seguro que las volverá a hacer.

- Paratroopi. (Un poco enfadado e irónico) Hombre, gracias por apoyarme.

- Goombilón. Si yo lo digo con toda la sinceridad del mundo...

- Guydo. A ver, Paratroopi. Tanto Goombilón como yo confiamos plenamente en ti. Pero si eres miembro del Trío de Élite, que en tantos combates se ha metido.

- Goombilón. (Dice en bajito) Sí, y que en pocos ha salido victorioso...

- Guydo. (Ignora a Goombilón) Lo vas a hacer genial, confía en mí. Lo vas a hacer...

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- Paratroopi. ¡...de pena! (Dice llorando y herido por varias partes de su cuerpo) ¡Lo he hecho fatal!

(El combate ya ha pasado, y Korokoopa ha salido vencedor)

- Guydo. Tranquilo... Si ser segundo también está muy bien.

- Paratroopi. ¡¡No!! Del segundo no se acuerda nadie... ¡Nadie!

- Goombilón. Que sí...

- Paratroopi. Que no.

- Goombilón. Bueno, pues asunto resuelto. Nos hemos quedado a las puertas del tesoro y no hemos pasado. Dejémoslo para la próxima.

- Guydo. Goombilón, piensa un poco. ¿Cuándo va a volver a organizar el castillo un concurso en el que va a perder 15.000 monedas de oro?

- Goombilón. (Se queda pensativo unos instantes) Tienes razón. Lo que he dicho ha sido estúpido. (Paratroopi se pone a llorar de nuevo)

- Paratroopi. Me han quitado mis 15.000 monedas...

- Guydo. Ejem... 5.000 querrás decir. Que nosotros también nos habríamos llevado parte.

- Goombilón. Paratroopi, no se por qué sigues así cuando no te han quitado aún lo más valioso que alguien puede tener en esta vida. (Paratroopi le mira confuso)

- Paratroopi. ¿El qué?

- Goombilón. Dos mejores amigos que te apoyarán en cualquier situación. (Mira a Guydo) ¿Verdad?

- Guydo. ¡Exacto! Cuenta con nosotros siempre.

- Paratroopi. Oh. Ahora me doy cuenta de todo lo que tengo. Que Korokoopa se conforme con ese premio, ¡que yo me quedo con el mejor! (El Trío de Élite se abraza)

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(En la habitación de Kamek por la noche, se encuentra el Magikoopa preparado para dormir)

- Kamek. (Sentado en su cama, con una vela en mano que ilumina poco la sala) Ahh... Todo a salido a pedir de boca. Me he quitado a mi madre de encima, el premio del concurso queda pocas horas para que me salga gratis... Hoy sí que es mi día. (Alguien llama a la puerta) ¿Quién será a estas horas? (Se levanta e ilumina la sala entera con su vela. Abre la puerta y ve a Kammy con dos maletas) ¡¡Madre!!

- Kammy. (Suelta las maletas encima de los pies de Kamek, provocándole dolor. A continuación le pega un guantazo en la cara y consigue que Kamek tire la vela al suelo) ¡Esto por mentirme!

- Kamek. ¡Madre! No deberías estar aquí.

- Kammy. Te creías que podías engañarme, ¿eh? ¡A mi nadie me manda a una residencia sin mi consentimiento!

- Kamek. ¡Pero es que si te lo hubiera preguntado me habrías dicho que no!

- Kammy. Pero al menos no habrías recibido este tortazo que te he dado por listillo. Ni se te ocurra volvérmelo a hacer, ¿eh?

- Kamek. (Muy nervioso, pensando en su mente) Como la vea Korokoopa, todo se ha fastidiado. (Le dice a Kammy en tono normal, pero nervioso) Vale, te lo prometo. Pero ahora métete en casa antes de que te vea alguien.

- Kammy. Puf, yo me voy a ir al bar a tomarme un café o algo.

- Kamek. Madre, son las once de la noche. No vas a dormir.

- Kammy. ¡Pues un refresco! Tengo la garganta seca.

- Kamek. (Ve que Kammy camina por el pasillo) ¡No! ¡Ven aquí! ¡En casa puedes beber agua! (Ve que Kammy lo ignora) Maldita madre la mía. ¡Vuelve aquí! (Persigue a Kammy)

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(Mientras tanto, en la planta baja, Korokoopa camina despreocupado. Se cruza de repente con los Hermanos Koopa, quienes le miran muy enfadados)

- Korokoopa. ¿Qué queréis?

- Koopa Amarillo. ¿Qué tal la fase tercera del concurso? Bien, ¿no?

- Korokoopa. Sí. El dinero me lo voy a gasta a vuestra salud si estáis aquí por eso.

- Koopa Negro. No, no. El dinero no te lo vas a gastar, porque vas a morir.

- Korokoopa. ¿Ya estamos otra vez? ¡Que no hay pruebas!

- Koopa Rojo. Ah, ¿no? ¿Y esto? (Saca de su caparazón un microchip) Es un potenciador del nivel. Has jugado con habilidades extra.

- Korokoopa. (Nervioso, aunque aparenta tranquilidad. Intenta distraerlos apuntándoles hacia ellos) ¡Mirad hacia atrás! ¡Alguien os lo quiere quitar! (Los Hermanos Koopa se giran. Korokoopa aprovecha este momento para dirigirse a la habitación suya del primer piso)

- Koopa Negro. (Es el primero que ve a Korokoopa correr) ¡A por el! ¡Que no escape! (Los Hermanos Koopa persiguen a Korokoopa)

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(Por otra parte, Kamek está en el primer piso cogiéndole el brazo a su madre para que no siga andando)

- Kamek. Madre, por favor. Vuelve a casa y te lo explico. ¡Te lo prometo!

- Kammy. Kamek, suéltame o te doy otro guantazo. ¿Me oyes?

(Llega Korokoopa sudando al primer piso y encuentra a Kamek y Kammy)

- Kamek. (Dice una palabra malsonante) ***** Ya se fastidió el plan.

- Korokoopa. T-tú... ¡Mentiroso! Tu madre ha vuelto dentro del plazo de la apuesta. ¡El premio me corresponde!

- Kamek. Y un champiñón. El plazo terminó hace... hmmm... hace media hora.

- Korokoopa. Pero serás malvado. ¡Si el plazo termina mañana!

- Kamek. Bueno, son las once y cuarto de la noche. Por una hora y tres cuartos no hay importancia.

- Korokoopa. Pues claro que no hay importancia, porque como no me des el dinero ya te vas a enterar. (Se oyen gritos al fondo de los Hermanos Koopa. Korokoopa al oírlos sale escopetado hacia su habitación. El Trío de Élite baja al primer piso, donde se encuentran Kamek y Kammy)

- Goombilón. ¿Qué es todo ese ruido?

- Paratroopi. No se puede dormir.

- Guydo. Kamek, ¿qué hace tu madre aquí? ¿No la habías echado bruscamente para siempre? (Kamek le hace amagos para que guarde silencio, pero nada consigue. Kammy mira a Kamek con una mirada terrorífica)

- Kammy. Ya hablaremos tú y yo en casa. ¿Vale? (Kamek asiente temeroso. Llegan los Hermanos Koopa al primer piso y todos menos el Koopa Rojo persiguen a Korokoopa. El Hermano Koopa Rojo se queda con el Trío de Élite)

- Goombilón. Hermano Koopa, ¿qué es todo ese ruido?

- Koopa Rojo. Hemos descubierto que Korokoopa ha hecho trampas y vamos a matarle. ¿Os apuntáis? (El Trío de Élite asiente y van los cuatro a acompañar a los otros Hermanos Koopa)

(Un día en el Reino Champiñón está acabando en unas zonas tranquilo y en otras muy revuelto)

(En la sala real de Bowser, se encuentra el amo y su súbdito y mano derecha Kamek)

- Bowser. ¿Has conseguido recuperar mi dinero?

- Kamek. Más o menos...

- Bowser. ¿Qué significa eso? ¡Explícate!

- Kamek. Verá, su malignidad... Hice que uno de sus soldados Korokoopa ganara el concurso haciendo trampas para que ganara el premio de 15.000 monedas de oro el cual habíamos apostado él y yo intentando ver si podía o no echar a Kammy de casa antes de tres días. Habiéndolo conseguido, Korokoopa estaba dispuesto a aceptar su derrota, pero de repente el cruel destino hizo que en el último momento Kammy volviera no sé cómo para estropearlo todo. (Bowser le mira asombrado)

- Bowser. Me soprende que vosotros no tengáis unas vidas tan aburridas como la mía...

- Kamek. Y ahora no sé qué hacer, porque Korokoopa ha visto a Kammy antes de que el plazo acabara...

- Bowser. Tengo una idea. Trae a Korokoopa ante mí.

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(Una vez Korokoopa en la sala...)

- Korokoopa. ¡Exijo mi dinero!

- Bowser. Lo siento, Korokoopa, pero va a ser que no.

- Korokoopa. Uh, ¡¿por qué?!

- Bowser. Porque tus 15.000 monedas de premio servirán para pagar nuestro silencio.

- Korokoopa. (Mira a Kamek y a Bowser) ¿Vuestro silencio? ¿De qué?

- Bowser. De no decir que has hecho trampas durante las fases segunda y tercera del juego.

- Korokoopa. (Pálido) N-no hay pruebas.

- Kamek. (Saca el microchip potenciador del nivel) Esto me lo han dado los Hermanos Koopa, quienes han recibido un aumento de sueldo por ello. Así que o te callas, o en menos de un par de horas tienes a medio castillo ante las puertas de tu habitación con sed de sangre y venganza... ¿Qué dices?

- Korokoopa. (Apretando fuertemente los dientes) ¡Vosotros ganáis! Asquerosos... (Se va del lugar furioso. Kamek y Bowser chocan los cinco, alegres)

En el próximo episodio... (Una competición de buceo y una televisión real)

(En el castillo de Bowser...)

- Paratroopi. Yo soy el que más puedo aguantar sin respirar bajo el agua.

- Guydo. En eso estás muy equivocado.

- Goombilón. Y tanto. El que más puede soy yo.

- Paratroopi. ¿Ah, sí? Pues compitamos entonces.

- Goombilón. Lo malo es que tenemos que trabajar en este castillo.

- Paratroopi. Tranquilos, yo me encargo.

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- Bowser. ¿Un paseo por el mar? ¿Con uno de mis barcos?

- Paratroopi. Exacto.

- Bowser. Ni de broma.

- Paratroopi. Pero amo Bowser, yo y mis amigos queremos ampliar nuestro conocimiento sobre los seres vivos que viven en el mar.

- Bowser. Pues léete un libro de la biblioteca de Kamek, pero a mí dejadme en paz. Cuando digo que no, ¡es que no!

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(En mitad del mar, Bowser está durmiendo dentro del barco. Mientras tanto, los tres secuaces están fuera. Guydo está en el agua y Paratroopi y Goombilón están subidos en el barco. Goombilón se tira al agua poco después, y Paratroopi coloca la televisión del barco en el borde)

- Guydo. ¡Paratroopi, no tengas miedo! Tírate.

- Paratroopi. (Tiritando un poco) Y-yo no le tengo ningún miedo al agua.

- Goombilón. Pues más te vale, porque el reto lo has propuesto tú...

- Paratroopi. (Dice para él mismo) Está bien... Tú corre hacia el borde sin mirar, y así no verás el mar. Una vez caigas, o sales vivo o mueres ahogado, pero eso ya no es culpa tuya... (Cierra los ojos y se pone a correr. Da sin darse cuenta una patada al televisor y ambos caen al agua)

(Una vez salidos todos del agua, subidos al barco, dejan en el suelo la televisión)

- Guydo. Madre mía, esto no nos lo va a perdonar el amo...

- Goombilón. Todos vamos a morir, lenta y dolorosamente.

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(En las Praderas Solana...)

- Guydo. ¡Oye, ese precio no es de amigo, ¿eh?!

- Tompty. Lo siento, pero yo vivo de esto. El precio es este y punto en boca.

- Paratroopi. Amigo Tompty, ¿y cuándo nos la traerás arreglada?

- Tompty. En unas pocas horas. Un día como mucho... (Guydo y Paratroopi se ponen nerviosos)

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(En las afueras del castillo, casi todos los trabajadores y soldados están mirando a Goombilón, quien se encuentra en la parte más alta de este)

- Goombilón. ¡Que nadie se acerque a mí o me lanzo al vacío!

- Korokoopa. (Mirando hacia arriba, muy nervioso) ¡¡Goombilón!! ¡No lo hagas, por favor!

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- Boo 1. (Susurrando a Kammy) Kammy Koopa, ¿comenzamos el plan de rescate?

- Kammy. Adelante. (Los Boos desaparecen y Kammy entra en el castillo. Mientras tanto, Goombilón sigue subido al borde del lugar más alto del castillo)

- Goombilón. (Mira a su izquierda y vuelve a mirar al frente) ¡Me voy a tirar! (Se echa para atrás y en pocos instantes coge carrerilla. Todos al ver a Goombilón gritan desde el suelo)

Cartel
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