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¡50 episodios!

Resumen

¿No parecen suficientes competiciones las que se han celebrado hasta ahora? No lo parece, porque el Trío de Élite se ha quedado con más ganas de concursar. Pero tanta competición al final implica más riesgos: alguien puede hacerse daño, las relaciones se pueden resentir... o también se puede tirar la televisión de un superior por la borda.

(En la sala de Kamek del Castillo de Bowser, un día por la mañana, se encuentran Kammy y su hijo descansando tranquilamente)

- Kamek. (Tumbado en una cama, suspira y mira a Kammy, quien está en otra cama) Ah, qué bien se está sin hacer nada. Por fin tengo un descanso, que me lo merezco, ¿a que sí, madre? (Kammy no responde) No debe de tener el audífono puesto.

- Kammy. Te equivocas, sí lo tengo. Lo que pasa es que no tengo ganas de contestarte. ¡Vago, que eres un vago!

- Kamek. Pues ahora me estás contestando, por si no te habías dado cuenta. Ah, y si soy vago será porque he aprendido de la maestra. (Kammy se levanta de la cama)

- Kammy. ¡¿Me estás llamando vaga?!

- Kamek. No... (Dice en tono irónico) Digo que descansas demasiado...

- Kammy. Eso a mi edad es normal, así que te aguantas.

- Kamek. Por fin reconoces que estás mayor.

- Kammy. ¡¿Me estás llamando vieja?!

- Kamek. ¡Madre, cálmate de una vez! No se puede hablar contigo. Cada cosa que digo te molesta.

- Kammy. Claro, porque las mentiras me cabrean.

- Kamek. (Dice en bajito) Sí, y las verdades mucho más.

- Kammy. (Su cara se oscurece y de sus gafas sale fuego) Que... has... ¡¡¿dicho?!! (Kamek está asustado. Un Koopatrullero llama a la puerta)

- Kamek. ¡V-voy! (Corre hacia la puerta y la abre. Ve al Koopatrullero) ¿Sí? ¿Qué quieres?

- Koopatrullero. El amo Bowser quiere verle urgentemente, jefe Kamek.

- Kamek. (Mira a Kammy) ¿Quién es el vago aquí, eh? (Kammy se acerca a él furiosa y Kamek desaparece asustado usando su magia)

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(En la sala de Bowser, entra Kamek abriendo la puerta sin llamar previamente)

- Kamek. ¡Buenos días, am...! (Le da en la cabeza un bloque que parece de hierro) ¡Ahhh!

- Bowser. (Choca sus manos con alegría) ¡Por fin! ¡Por fin he logrado darte después de tantas ocasiones entrando aquí sin llamar con lo que te lanzo! Da gracias que no fue una bola con pinchos.

- Kamek. Puf... (mira al bloque) Pues estuviste cerca, eso es un bloque de hierro.

- Bowser. Je, je, je... Estás equivocado. (Hace un chasquido de dedos y el bloque resulta ser un Boo camuflado. El Boo desaparece de la sala)

- Kamek. Ahhh, ya decía yo que me había dolido demasiado poco. En fin, amo Bowser, ¿qué desea de mí?

- Bowser. Pues un favor personal que si te niegas se convertirá en una orden.

- Kamek. ¿Y bien?

- Bowser. Verás, es complicado decírtelo a ti... Porque se que vas a decir que no en cuanto te lo diga.

- Kamek. Por favor, amo. Dímelo sin miedo. Hay confianza.

- Bowser. Está bien. Quiero que te hagas cargo de los Koopalings por un tiempecito. (Kamek pone cara de susto y de sorpresa mezclados)

- Kamek. ¡¿Qué?! ¡No, no, no!

- Bowser. Me dijiste que había confianza.

- Kamek. Yo digo muchas tonterías. Lo bueno es no hacerme caso...

- Bowser. No te hagas el duro, si ya me han contado los Koopalings lo bien que se lo han pasado contigo los días anteriores.

- Kamek. Sí, pero seguro que no te han contado lo bien que me lo he pasado yo arreglando lo que estropeaban.

- Bowser. Kamek, ¡es una orden! Si total van a ser unos días... unas semanas tal vez... (Kamek palidece) Un mes como mucho. (Kamek cae al suelo por la frustración) Les estoy buscando una nueva guardería para que se queden otros seis años lejos de nosotros.

- Kamek. Amo Bowser, yo le pregunto, ¿por qué volvieron aquí ellos?

- Bowser. Pues está claro, porque los de la guardería antigua se cansaron de ellos. ¿O murieron de agotamiento? No lo recuerdo bien... (Kamek sale de la sala de Bowser hundido en la frustración)


Diálogo

(Al bar del Castillo de Bowser llegan Korokoopa, Spiriny y Fuzzya caminando)

- Korokoopa. Fuzzya, ¿qué te cuentas? Hacía días que no te veía.

- Fuzzya. Pues aquí, escondiéndome de Don Huesito. Es un pesado...

- Spiriny. Puf, ya me contarás a mi. El otro día me lo encontré y nada más decirle una cosa se puso a contarme la historia de una isla a la que viajo hace nosecuanto.

- Korokoopa. ¿En serio? ¿Pero qué cosa le dijiste?

- Spiriny. Le dije: “Hola, Don Huesito”. (Korokoopa y Fuzzya se empiezan a reir) No os riáis tanto, que la próxima vez no le dirijo la palabra.

- Korokoopa. Es que como siga así, la próxima vez te contará una historia con solo mirarle a los ojos, jajaja.

- Spiriny. Hay que buscarle a alguien que esté con él y que escuche sus aburridísimas historias.

- Fuzzya. Pues tal como lo has dicho, eso va a ser difícil. (Llegan al bar y lo ven cerrado) Uh, ¿pero todavía está cerrado? Korokoopa, ¿qué hora es?

- Korokoopa. (Mira su reloj) Las nueve y media casi. Ya debería estar abierto desde hace más de una hora.

- Spiriny. (Asomado a una ventana) ¡Chicos! Está afuera. (Los tres salen del castillo. Fuera, encuentran al camarero Parakoopa frente a la pared colgando un papel que pone “Se vende negocio”. A su lado hay una maceta con flores) ¿Y esto qué es?

- Camarero. Ha ocurrido lo que tenía que ocurrir. Mi negocio no me renta y lo voy a vender.

- Korokoopa. Pero no puedes hacerlo. ¿Qué va a ser de nuestros desayunos? ¿Dónde almorzaremos?

- Camarero. En la Ciudad Champiñón hay multitud de restaurantes. Cuando venda esto iré allí a montar un nuevo negocio. (Todos se quedan boquiabiertos)

- Spiriny. ¡¿Pero cómo vamos a ir a la Ciudad Champiñón?! Si está en la otra punta del reino.

- Fuzzya. Yo para eso mejor no como. (Dice en tono irónico) ¿Alguien sabe cómo hacer la fotosíntesis?

- Spiriny. (La responde también irónicamente) Es muy complicado. Tienes que enterrarte un poco en el suelo y mantenerte en el sitio todo el día.

(Aparece Don Huesito de repente)

- Don Huesito. Eso no es del todo correcto, Spiriny. (Todos se pegan un susto por la entrada tan sigilosa de Don Huesito) La fotosíntesis es un proceso metabólico que requiere de... (Spiriny le interrumpe)

- Spiriny. Ya, Don Huesito, ya. Estaba de broma.

- Don Huesito. Bueno, de todos modos me voy corriendo al bar de la Ciudad Champiñón, que sino se me pasa la hora del desayuno. (Se va corriendo, ante las miradas de Korokoopa, Fuzzya y Spiriny. Korokoopa se acerca al camarero)

- Korokoopa. Oye, de todos modos antes de vender un negocio, el vendedor suele dejar todo muy barato, a partir de descuentos del 80%.

- Camarero. Ya, pero como sólo suele, yo no lo hago. Anda que... (Se va del lugar. Korokoopa, Fuzzya y Don Huesito se quedan mirando)

- Spiriny. Volviendo al tema de antes, hay que buscarle alguien a Don Huesito. Está insoportable.

- Fuzzya. Ya, pero la cuestión es: ¿quién? (Del jarrón con flores sale de repente Roger, quien estornuda asustando a los tres secuaces de Bowser)

- Korokoopa, Fuzzya, Spiriny. ¡¡Ahhh!!

- Roger. (Respira fuerte tras estornudar) Ah… qué afurrido estoy. Hasta estornudar me afurre. (Korokoopa, Fuzzya y Spiriny se miran sonrientes)

- Korokoopa. Roger, ¿conoces a Don Huesito? (Roger se queda pensativo)

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(En la habitación de los tres secuaces, estos están discutiendo)

- Paratroopi. Yo soy el que más puede respirar bajo el agua.

- Guydo. En eso estás muy equivocado.

- Goombilón. Y tanto. El que más puede soy yo.

- Guydo. Por favor, si los Goombas al tocar el agua sois derrotados.

- Goombilón. No, lo que pasa es que los Goombas de hoy en día no están nada entrenados. Yo, en cambio, sí lo estoy..

- Guydo. Y yo.

- Paratroopi. ¿Ah, sí? Pues compitamos entonces.

- Goombilón. Lo malo es que tenemos que trabajar en este castillo.

- Paratroopi. Pues nos vamos a escondidas.

- Goombilón. No, no. Que siempre nos ocurre algo cuando vamos así.

- Paratroopi. Goombilón, todo son pegas, ¿eh? Esto me huele a cobardía...

- Goombilón. ¡¿Qué?! Yo me refería a que por una vez actuáramos coherentemente. Pidámosle al amo Bowser eso.

- Guydo. ¿Y eso lo ves coherente? ¿Qué le vas a decir? (Comienza a hablar en tono irónico) Buenos días, amo. ¿Podríamos dejar nuestros trabajos por un momento e ir al mar a comprobar quién puede bucear más?

- Paratroopi. Buena idea, Sargento Guydo. (Guydo al oirle se lleva la mano a la máscara y niega con la cabeza) Pero creo que antes de ir a ver a Bowser deberíamos ver primero a Kamek... (Los tres secuaces abandonan la sala a un ritmo normal)

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(Mientras tanto, en la sala de Kamek se encuentran el Magikoopa y los siete Koopalings armándola brutalmente como siempre. En la sala tienen el control el desorden y el ruido. Aviones de papel volando, pelotas y anillos moviéndose por toda la sala... Kamek está acorralado en un rincón, con cara de cansancio y tristeza)

- Kamek. (Repitiendo todo el rato en alto la misma frase) Un mes como mucho... Un mes como mucho... Un mes co... (Kammy entra en la sala)

- Kammy. (Con el tono de la típica madre que llega a casa) Ya estoy aquí, niños.

- Kamek. Menos cachondeo, madre. ¿Has traido los purés?

- Kammy. (Pone cara de sorpresa) ¡Hala! Con que eso era lo que me faltaba.

- Kamek. (Casi a punto de llorar del disgusto) Ma-madre. Sé que esta es tu pequeña venganza por lo mal que nos llevamos, pero haz el favor de traer la comida a esos diablillos ya. Te lo pido como hijo, si alguna vez me has querido.

- Kammy. (Se acerca a Kamek tranquila) Hijo, por supuesto que te he querido... (cambia su gesto totalmente) Pero luego te hiciste adolescente y me comenzaste a poner de los nervios. (Sonríe irónicamente mientras le da unas palmaditas en la espalda. Kamek le devuelve la sonrisa irónica y Kammy se va de la habitación. Entra el Trío de Élite)

- Paratroopi. Jefe Kamek, queremos decirte algo.

- Kamek. (Se acerca a los tres secuaces y les da la vuelta, en dirección a la puerta) Pues contádmelo otro día, que hoy ya he tenido bastantes disgustos. (El Trío de Élite sale de la habitación de Kamek casi a la fuerza. Kamek resopla y se sacude las manos con cansancio. Fuera de la habitación de Kamek, los tres secuaces se miran unos a otros)

- Paratroopi. Pues vamos entonces al amo Bowser. Qué remedio.

- Guydo. Cabo Paratroopi, que nos va a decir que no.

- Goombilón. O tal vez se ría de nosotros...

- Paratroopi. Que no, que no va a pasar nada. Tranquilos, yo me encargo.

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(En la sala real de Bowser, se encuentran el Trío de Élite, Bowser y un par de Koopatrulleros vigilando la puerta de entrada)

- Bowser. ¿Un paseo por el mar? ¿Con uno de mis barcos?

- Paratroopi. Exacto.

- Bowser. (Se queda mirando serio al Trío de Élite. De repente, se rie a carcajadas) ¡Jajajaja!

- Goombilón. (Susurra a Paratroopi) Te lo dije...

- Bowser. ¿Y a qué se debe ese viaje?

- Paratroopi. Eh... Esto... Queremos examinar Cheep Cheeps, Bloopers y otras especies marinas.

- Bowser. Ni de broma.

- Paratroopi. Pero amo Bowser, yo y mis amigos queremos ampliar nuestro conocimiento sobre los seres vivos que viven en el mar. (Mira a Goombilón y a Guydo) ¿A que sí? (Ambos asienten)

- Bowser. Pues leeros un libro de la biblioteca de Kamek, pero a mi dejadme en paz.

- Guydo. Si nos ha echado por la fuerza de su habitación. ¿A quién se le ocurre ponerse a cuidar de los Koopalings? Hace falta ser tonto... (Bowser se cabrea, sin que el Trío de Élite sepa la razón)

- Bowser. Secuaces, que no vais a ir de escursión. Cuando digo que no, ¡es que no!

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(En la orilla de la playa que hay al sureste de las Dunas Duales, algunos dientes picados se conservan de la antigua Playa Picada. Bowser y el Trío de Élite se encuentran esperando justo en frente de un barco en el que varios Koopatrulleros están guardando material. Varias cañas para pescar, cebos, una televisión moderna...)

- Paratroopi. Amo Bowser, ¿para qué trae una televisión?

- Goombilón. Le agradecemos su simpatía.

- Bowser. De simpatía nada. Me voy con vosotros. (Se pone unas gafas de sol y los tres secuaces palidecen)

- Guydo. ¿Có-cómo?

- Bowser. Alguien os tendrá que vigilar, ¿no? ¿Y quién mejor que vuestro amo? Además ya va haciendo calor y tengo ganas de disfrutar el mar. (Se quita las gafas) Ah, por cierto, nada de tocar mi preciada televisión de plasma, ¿eh? (Los tres secuaces asienten. Cuando Bowser se mete en el barco, antes de hacerlo los secuaces susurran entre ellos)

- Goombilón. Paratroopi, ¿tenías esto también previsto?

- Paratroopi. Eh... No, pero ya se nos ocurrirá algo.

- Guydo. Si es que deberíamos habernos ido sin decir nada. Kamek no habría notado nuestra ausencia.

- Goombilón. ¿Y yo qué sabía? Ahora intentemos disimular hasta encontrar algún momento para competir.

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(Por otra parte, en el Castillo de Bowser, Spiriny, Korokoopa y Fuzzya están haciendo diversas tareas. Korokoopa, por una parte, camina por el pasillo del tercer piso junto con Roger el Fantasma Enjarronado buscando a Don Huesito)

- Korokoopa. ¿Cuál será la habitación de Don Huesito?

- Roger. (Dando saltitos con el jarrón para avanzar) Ni idea. ¿Por qué no se te ocurrió preguntarle a ese ratón que faguea todo el rato?

- Korokoopa. ¿A Ratónito? Pues no se me había ocurri... (ven a Don Huesito caminando) ¡Ahí está! (Van los dos hacia donde está Don Huesito) ¡Buenos días!

- Don Huesito. ¡Korokoopa! Que alegría verte. Hacía días que no hablábamos, ¿eh? El otro día me ocurrió una cosa muy graciosa. Verás... (Korokoopa le interrumpe)

- Korokoopa. Perdona interrumpirte, pero es que quiero presentarte a un amigo. (Señala al jarrón en el que se encuentra escondido Roger)

- Don Huesito. (Mira extrañado el jarrón) ¿U-una maceta con plantas? Bu-buen amigo, quién lo duda...

- Korokoopa. (Mira al jarrón esperando ver a Roger fuera, pero se rie) Ah, no. Es que es un poco tímido. Roger... (Roger sale de repente del jarrón pegando un susto a Don Huesito)

- Don Huesito. ¡Caray! Qué susto. Hola, eh... ¿Roger te llamabas?

- Roger. Sí. Y tú defes de ser Don Huesito, ¿ferdad?

- Don Huesito. Exacto. (Le mira de arriba abajo) Oye, tú eres una especie de fantasma que mola mucho. ¿De dónde eres?

- Roger. De la Isla de Yoshi. Ahí sólo quedamos unos pocos.

- Don Huesito. Hmmm... Interesante. El próximo verano tengo pensado ir allí a conocer nuevas especies de seres vivos.

- Roger. Pues si quieres te acompaño y hago de guía.

- Don Huesito. ¡Eso estaría bien!

- Korokoopa. Eh, perdonad. Siento volver a interrumpiros, pero Don Huesito, cuéntale a él lo que me querías contar a mí, que me tengo que ir. (Don Huesito asiente y Korokoopa se gira y camina extremadamente feliz)

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(Varios minutos después, en el bar cerrado del castillo, se encuentran Spiriny y Fuzzya preparando uns cuantas cosas. Llega Korokoopa corriendo)

- Spiriny. ¿Qué tal ha ido todo?

- Korokoopa. ¡Perfecto! Nos acabamos de quitar de en medio a Don Huesito.

- Fuzzya. Sí, pero la pregunta es, ¿hasta cuándo?

- Korokoopa. Esperemos que lo suficiente hasta que podamos descansar. ¿Y qué tal va lo vuestro?

- Spiriny. En cuanto lo vea el Parakoopa, seguro que continúa con el negocio.

- Fuzzya. Pues por allí viene, ¡todos a sus puestos! (Se colocan delante de una mesa. Llega el antiguo camarero Parakoopa) ¡Hombre! ¿Qué tal?

- Parakoopa. Pues no especialmente bien. Ahora estoy pensando cómo puedo continuar con mi vida.

- Spiriny. Pues deja de pensar y mira la idea que hemos tenido para que el negocio vuelva a seguir como antes. (Todos se apartan y el Parakoopa ve una mesa con un vaso lleno de un líquido)

- Fuzzya. Adivina lo que es.

- Parakoopa. No sé. Pueden ser muchas cosas.

- Korokoopa. Una pista... Se hace con limón...

- Parakoopa. ¿Limonada?

- Fuzzya. ¡Din, din, din! ¡Acierto! ¿Qué te parece?

- Parakoopa. Pues que agradezco vuestra aportación, pero que no creo que vaya a servir de mucho.

- Spiriny. Por favor, si en este castillo se han hecho en el último año dos fiestas de la limonada y nadie en el castillo se lo ha perdido. Es un éxito.

- Parakoopa. Sí, pero este tipo de cosas sencillas acaban aburriendo a la gente a largo plazo. Yo necesito una mezcla que impresione y guste. (Llega Kamek acompañado de los siete Koopalings) Buenos días.

- Kamek. (Cabreado) Serán para ti. Hala, niños, a jugar por toda la sala y a dejarme en paz. (Los Koopalings se esparcen por toda la planta baja, ante los ojos del Magikoopa y de sus secuaces) No se si os lo parecerá, pero son inaguantables.

- Korokoopa. Ni que lo digas.

- Kamek. Ahora que tengo un rato, voy a descansar. Tú, camarero, ponme una bebida.

- Parakoopa. Lo siento, Kamek, pero he cerrado el bar. Dentro de poco me marcho del castillo.

- Kamek. (Se lleva las manos a la cabeza) Madre mía, yo así no voy a poder resistir...

- Fuzzya. Jefe, ¿quieres una limonada?

- Kamek. Puf, así sola no me gusta mucho. Si le echárais algo más... (Korokoopa, Spiriny, Fuzzya y el camarero se miran)

- Parakoopa. Bueno, voy a ver qué queda en el bar... (Se mete dentro y minutos después sale con una botella. Susurra a sus compañeros sin que Kamek le oiga) Lo único que he encontrado es alcohol. ¿Se lo echamos a la limonada?

- Spiriny. (En su cabeza surge una nueva idea) Chicos, ya tengo la idea del nuevo producto. Lo llamaremos Limonol. Mezcla de limonada con alcohol. (Empiezan a mirar sus compañeros a Spiriny asombrados)

- Korokoopa. El nombre engancha. Puede funcionar.

- Parakoopa. Eso sólo lo sabremos si lo comprobamos con un cliente. (Mira a Kamek) Dadme el vaso, que se lo doy yo a Kamek. (Se dirige con el vaso en mano a Kamek) Aquí tiene.

- Kamek. Hmmm... Un olor diferente a la limonada de antes, pero parece tener un color parecido... (Lo prueba y espera unos segundos pensativo y serio. De repente su cara cambia por completo) ¡Hmmm! No está mal, no está mal. Tiene algo... Algo que no acabo de adivinar. ¿Qué es?

- Parakoopa. Es secreto, Kamek, lo sentimos.

- Kamek. Está muy bueno. Voy a anunciar esta bebida al resto del castillo para que venga a probarlo. (Se termina la bebida y desaparece mágicamente. El camarero y los secuaces pegan saltos de alegría)

- Parakoopa. ¡Muchísimas gracias por la ayuda! ¿Qué puedo hacer por vosotros para recompensaros?

- Spiriny. Con que mantengas el bar abierto como siempre nos basta.

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(Mientras tanto, en mitad del mar, el barco de Bowser se mantiene a flote. Los tres secuaces esperan el mejor momento para ponerse a competir mientras Bowser se encuentra dentro de una de las habitaciones que tiene el barco)

- Guydo. Yo sugiero que alguien vaya a mirar a ver qué hace el amo Bowser. Así podremos ver si podemos meternos en el agua.

- Goombilón. Tienes razón, Sargento Guydo. Ve tú.

- Guydo. (Nervioso) ¡¿Qué?! Yo no. Yo lo sugiero, pero quien lo tiene que hacer es otro. Paratroopi, ¿qué tal si lo haces tú?

- Paratroopi. No, gracias, estoy agusto así.

- Guydo. Te recuerdo que tú eres el que propuso la competición.

- Goombilón. Y quien dijo: “tranquilos, yo me encargo de todo”.

- Paratroopi. (Apretando con fuerza los dientes) Está bien, iré yo, quejicas... (Paratroopi se levanta y camina con sigilo  hasta la puerta de entrada a la habitación de Bowser en el barco. La abre sin hacer ruido y encuentra a Bowser durmiendo en su cama real frente al televisor de plasma encendido. Piensa en su cabeza...) Me tengo que llevar esa tele para que no se despierte el amo... (Lentamente va hacia ella, la apaga y la coge. Aunque le resulta pesada, consigue sacarla de la habitación. La coloca, una vez fuera, en el borde del barco)

- Goombilón. (Ya en el agua desde hace medio minuto, como Guydo) Paratroopi, ¿qué haces con la televisión del amo?

- Paratroopi. La coloco aquí para que no lo moleste durante sus sueños.

- Guydo. (Echando agua a Goombilón y viendo que Paratroopi tirita) ¡Paratroopi, no tengas miedo! Tírate.

- Paratroopi. (Tiritando un poco) Y-yo no le tengo ningún miedo al agua.

- Goombilón. Pues más te vale, porque el reto lo has propuesto tú...

- Paratroopi. Estáis pesaditos, ¿eh? La próxima vez me callo y no propongo nada. (Dice para él mismo) Está bien... Tú corre hacia el borde sin mirar y así no verás el mar. Una vez caigas, o sales vivo o mueres ahogado, pero eso ya no es culpa tuya... (Cierra los ojos y se pone a correr. Da sin darse cuenta una patada al televisor y ambos caen al agua. Goombilón y Guydo se apartan del lugar nadando al ver la caída del televisor y de Paratroopi)

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(En el bar del castillo, Spiriny, Korokoopa y Fuzzya gritan constantemente mientras Kamek es el único cliente ahí, bebiendo limonol)

- Spiriny y Korokoopa. ¡Vengan aquí, señoras y señores!

- Fuzzya. ¡Al rico limonol! Una mezcla asombrosa de sabores.

- Kamek. (Mira a sus secuaces) Si de verdad queréis que la gente se entere, id de puerta en puerta, o repartid papelitos.

- Korokoopa. Jo, lo que me parece absurdo es que todos los días a estas horas esta planta del castillo esté atestada de gente y que justamente hoy no venga nadie.

- Spiriny. (Susurra a Korokoopa y Fuzzya) Yo creo que es por los Koopalings, que nadie los soporta...

- Fuzzya. (Susurra también) ¿Y cómo podríamos sacarlos de aquí si Kamek no se quiere ir de aquí?

- Korokoopa. (Susurra también) Tranquilos, que tengo una idea. (Korokoopa se acerca a Kamek) ¡Felicidades, jefe Kamek! Has ganado un bono de diez bebidas de limonol gratis. (Hace un gesto al camarero para que sirva los diez vasos.

- Kamek. Caray, desde que he salido de mi habitación mi suerte ha cambiado. Mi madre está cargada de energía negativa, parece. (Sigue bebiendo y los secuaces siguen gritando las frases repetitivas)

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(Una vez salidos todos del agua, subidos al barco, dejan en el suelo la televisión. Los tres secuaces están nerviosísimos)

- Goombilón. Paratroopi, antes de que a uno de nosotros nos de un ataque al corazón, intenta encender la televisión. (Paratroopi presiona el botón repetidas veces, pero no se enciende)

- Guydo. Madre mía, esto no nos lo va a perdonar el amo...

- Paratroopi. Si es que, ¡¿a quién se le ocurre llevarse al mar una televisión?!

- Goombilón. ¡Al que tenía una mente parecida al que se le ocurrió ponerla en el borde del barco! (Empieza a tiritar) Todos vamos a morir, lenta y dolorosamente en cuanto lo descubra el amo Bowser.

- Guydo. (En su mente se enciende una idea) ¿Y si no lo llega a descubrir?

- Paratroopi. Shhhh, Guydo tiene una idea.

- Guydo. El amo Bowser no va a encender la televisión hasta que llegue a su habitación en el castillo. Seguro que ni la enciende hasta tiempo después de haber llegado.

- Goombilón. Ya, pero como Bowser va a encenderla tarde o pronto, ¿nos quieres decir qué vas a hacer?

- Guydo. Goombilón, intenta llevar tú la televisión al castillo, acompañado de varios Koopatrulleros claro, mientras nosotros dos nos adelantamos e improvisamos un señuelo.

- Goombilón. ¿Un señuelo? (Goombilón pone cara de preocupación) Sargento Guydo...

- Guydo. Tú confía en nosotros. Cuando llegues al castillo, diles a los Koopatrulleros que tú te encargas de la tele y la dejas cerca de la entrada. Nosotros la llevaremos a arreglar y volveremos tiempo después al castillo.

- Goombilón. Muy ingenioso, no cabe duda, pero... ¿cómo lo haréis para que nadie os vea?

- Guydo. Conseguiremos sacar a todos del castillo. En concreto, conseguirás.

- Goombilón. ¿Cómo lo haré?

- Guydo. Te vas a intentar suicidar... Je, je... (Goombilón mira a Guydo confuso)

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(En el bar del Castillo de Bowser, Spiriny, Korokoopa, Fuzzya y el camarero Parakoopa esperan encontrar clientes. Kamek sigue bebiendo)

- Spiriny. No logro entender por qué nadie pasa por aquí. ¿Hay algún tipo de sustancia tóxica en el ambiente?

(Llegan muchos, muchísimos soldados a la planta baja. Spiriny, Korokoopa y Fuzzya ponen cara de alegría)

- Korokoopa. ¡Compañeros, venid aquí!

- Fuzzya. ¡Al rico limonol!

- Boo 1. ¡Hala! Es verdad lo que nos dijo el jefe Kamek.

- Goomba 1. Estoy deseando probar la nueva bebida. (Todos los que allí están se acumulan frente a la barra del bar para pedir la bebida. El camarero está a punto de empezar a servirlas muy contento)

- Camarero. ¡Sí, por fin! Creo que está a punto de comenzar una nueva etapa en la historia de este bar. (Antes de servir la primera bebida a uno de los secuaces, aparece de repente Popkey gritando muy nerviosa)

- Popkey. ¡¡Ahhhh!! ¡Hay un tarado subido en lo alto del castillo amenazando con tirarse! (Todos miran a Popkey sorprendidos y salen afuera del castillo rápidamente, dejando al Parakoopa camarero profundamente frustrado)

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(En lo alto del castillo, encima de la gran cabeza de piedra de Bowser, Goombilón está con el walkie-talkie comunicándose con Guydo y Paratroopi)

- Goombilón. Aquí suicida01. Atención, repito, atención. Los secuaces han picado y están saliendo. Tenéis vía libre para llevaros la televisión. Cambio.

- Guydo. (A través del walkie-talkie) Recibido. Buen trabajo, suicida01. Aguanta en tu posición por lo menos dos horas, hasta que volvamos. Cambio y corto.

- Goombilón. ¡¿Qué?! ¡No me dijiste eso antes! (Se da cuenta de que Guydo ya no le oye) Condenado equipo... (Se guarda de nuevo el walkie-talkie y habla a todos los soldados y trabajadores que con nervios le miran desde el suelo) ¡Que nadie se acerque a mí o me lanzo al vacío!

- Korokoopa. (Mirando hacia arriba, muy nervioso) ¡¡Goombilón!! ¡No lo hagas, por favor!

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(Tiempo después, en las Praderas Solana, Guydo y Paratroopi acaban de encontrar al Topo Tompty, quien dirige una tienda con otros amigos)

- Paratroopi. ¡Hola, Topo Tompty!

- Tompty. (Se alegra) ¡Amigos! Hacía muchísimo tiempo que no os veía. ¿Qué es de vuestras vidas? ¿Y Goombilón?

- Guydo. Nosotros estamos bien, gracias. Goombilón, eh... (intenta contener la risa, al igual que Paratroopi) se está debatiendo entre la vida y la muerte.

- Tompty. (Boquiabierto) ¡¿Qué?! ¿Qué le ha ocurrido al pobre?

- Paratroopi. Las escaleras, que son muy malas cuando uno tiene prisa en bajarlas...

- Tompty. ¿Se cayó por las escaleras? Qué mala suerte. Un día iré a visitarle al castillo.

- Guydo. Bueno, dejando de lado el tema, necesitamos un grandísimo favor.

- Tompty. ¿Cuál?

- Guydo. ¿Podrías arreglarnos esta televisión (la señala) que se nos ha caído al agua, lo más rápido posible?

- Tompty. (La mira por todos lados) Vaya, vaya... ¿Os han subido el sueldo o qué? Qué pedazo de televisión.

- Paratroopi. No es nuestra, es de nuestro amo Bowser.

- Tompty. Puf, pues si que os urge entonces. El precio de reparación os saldrá por unas... hmmm... 1.500 monedas Toad. (Guydo y Paratroopi pegan un bote de la impresión)

- Guydo y Paratroopi. ¡¿Cuánto?!

- Guydo. ¡Oye, ese precio no es de amigo, ¿eh?!

- Tompty. Lo siento, pero yo vivo de esto. El precio es este y punto en boca. (Guydo y Paratroopi se miran)

- Guydo. ¡Ah! ¡Está bien! ¿Podemos pagarlo a plazos?

- Tompty. Como queráis. Si queréis podéis pedir un préstamo a un grupo de ratones que vive cerca de aquí.

- Paratroopi. No, no, gracias. La última vez que hicimos eso recibimos una paliza por parte de uno de los ratones esos.

- Tompty. Entonces os lo dejaré en 100 plazos. En cada uno deberéis pagar 15 monedas Toad.

- Paratroopi. Amigo Tompty, ¿y cuándo nos la traerás arreglada?

- Tompty. En unas pocas horas. Un día como mucho... (Guydo y Paratroopi se ponen nerviosos)

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(Mientras tanto, fuera del Castillo de Bowser, casi todos los que allí viven se encuentran agrupados mirando a lo alto a Goombilón)

- Goombilón. ¡No lo repito! Si alguien se acerca y hace el más mínimo movimiento, me tiro

- Korokoopa. ¡Goombilón! Si todo esto es por lo de las fiestas nocturnas, no me quejaré, pero baja de ahí.

- Popkey. (Le empuja un poco) ¡Pero no le digas que baje de ahí, que sino se tirará!

- Korokoopa. No, pero con lo que dije me refiero a que baje despacito, por donde ha subido.

- Goombilón. ¡Que no! Que ese no es el motivo por el que estoy aquí.

- Korokoopa. Ah, ya se. Goombilón, ya sé que formas parte de un equipo al que no suelen salirle bien las misiones, que tus superiores no te respetan, que a veces alguno nos burlamos de ti, que Bombazulina te dejó por una razón equivocada humillándote, pero eso no es motivo suficiente para hacer lo que piensas hacer tú, ¿no? (Mira a sus compañeros de alrededor) ¿N-no...?

(Suena el walkie-talkie de Goombilón y este lo enciende)

- Guydo. Aquí el Guy de los bosques, repito, el Guy de los bosques, ¿me recibes? Cambio.

- Goombilón. (Dolido por lo que le ha dicho Korokoopa) Sí, te recibo... ¿Ya habéis llegado tú y Paratroopi a la tienda de Tompty? Cambio.

- Guydo. En efecto. Cambio.

- Goombilón. Pues dime que vais a tardar poco, porque me están entrando ganas de tirarme de verdad. Cambio.

- Guydo. Verás, eh... Te lo voy a explicar lentamente, que tenemos mucho tiempo...

(Mientras tanto, en el suelo, todo el grupo de soldados está nervioso y agitado)

- Fuzzya. Qué gusto. En todo el día no he visto a Don Huesito.

- Korokoopa. Fuzzya, ¿hay un Goomba a punto de suicidarse y tú piensas en eso?

- Fuzzya. Veo más sorprendente que Don Huesito no esté molestándonos a que haya alguien que se intente matar en el castillo. Ni que fuera la primera vez.

- Spiriny. En eso tiene razón.

- Korokoopa. Y otra cosa. ¿Dónde está Kamek? Con lo cotilla que es, se me hace raro no verle por aquí.

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(Por otra parte, en el bar del castillo, Kamek se encuentra sólo, sentado en un taburete y bebiendo aún limonol. Está muy borracho, y a veces erupta)

- Kamek. (Hablando sólo mientras erupta) Hip. Esta bebida revolucionará la sociedad... Hip. ¿A que sí? Hip. Pues claro...

(Llega Kammy)

- Kammy. ¡Hijo! Por fin te encuentro. ¡Vaya ssuto me has dado, condenado crío! (Mira a todos lados) ¡¿Y los Koopalings?! No me digas que los has perdido, ¿eh? ¡¿eh?!

- Kamek. ¡Ay, madre! Cállate un poco.

- Kammy. (Atónita) ¡¿Qué... qué has dicho?!

- Kamek. Que como no me dejes en paz, pesada, ya te meteré en una residencia para ancianos. Hip.

- Kammy. Estás borracho. Lo que te faltaba. Además de inútil, alcohólico perdido. ¡Vuelve a tu habitación y desordénalo todo! Que cuando he llegado esta mañana me lo he encontrado todo ordenado y limpio y se me ha caído la cara de vergüenza. (Mientras Kamek vuelve a su habitación describiendo eses “S” en sus movimientos, Kammy sale del castillo y se encuentra todo el gran grupo de trabajadores) ¿Qué haces aquí vagueando? ¡Todos al trabajo!

- Popkey. ¡Kammy Koopa! ¡Esto es terrible, Goombilón está a punto de suicidarse tirándose al vacío!

- Kammy. (Se eleva un poco por encima del gran grupo, mira hacia arriba y habla dirigiéndose a Goombilón) ¡Tú, pesado! Tírate ya y déjanos trabajar en paz.

- Korokoopa. Pero jefa Kammy, ¡no le diga eso!

- Kammy. Tú no me digas lo que tengo que hacer. (Mira a Goombilón) ¿No eres lo suficientemente valiente como para tirarte? ¡Cobarde!

- Goombilón. Oye, que desde ahí abajo todo se ve más fácil, pero desde aquí no sabes el miedo que se pasa.

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(Varias horas después, Goombilón por suerte ha conseguido aguantar en su posición sin que nadie se atreva a acercarse. Llegan a la parte trasera del castillo Guydo y Paratroopi, ambos sujetando la televisión. Guydo la sujeta con una mano y con la otra el walkie-talkie)

- Guydo. Aquí Guy de los bosques, repito, aquí Guy de los bosques, ¿me recibes, suicida01? Cambio.

- Goombilón. Aquí suicida01. ¡¿Por qué habéis tardado tanto?! Esto se me está yendo de las manos.

- Paratroopi. (Acerca su cabeza al walkie-talkie de Guydo) Anda, no exageres, que los Goombas no tenéis manos.

- Goombilón. ¡Nada de bromas! Estoy muy nervioso.

- Guydo. Y más que lo vas a estar cuando te diga que tienes que mantener la mirada de todos los soldados en ti durante 5 segundos mínimo.

- Goombilón. ¡¿Qué?! ¿Quién te crees que soy para poder conseguir eso, eh? Yo no soy el amo Bowser.

- Guydo. Por favor, que no se nos olvide decir “Cambio” al acabar de hablar. Cambio.

- Goombilón. (Tiritando) Ya está. Tengo una idea que puede costarme la vida, pero ya que estoy aquí la haré. Cambio.

- Guydo. ¿En qué consiste, suicida01? Cambio.

- Goombilón. Vosotros sólo estad atentos. Cambio y corto. (Ambos terminan la conversación y se disponen a actuar. Mientras tanto, Kammy se encuentra en el suelo apartado de la gran masa de soldados. Varios Boos y un Bill Bala Experto la acompañan)

- Boo 1. (Susurrando a Kammy) Kammy Koopa, ¿comenzamos el plan de rescate?

- Kammy. Adelante. (Los Boos desaparecen, el Bill Bala Experto apunta con su rifle a Goombilón desde tan larga distancia y Kammy entra en el interior del castillo. Mientras tanto, Goombilón sigue subido al borde del lugar más alto de este)

- Goombilón. (Mira a su izquierda, ve a sus amigos preparados y vuelve a mirar al frente) ¡Me voy a tirar! (Se echa para atrás y en pocos instantes coge carrerilla. Todos al ver a Goombilón gritan desde el suelo, pero Goombilón para en seco al llegar al borde. Mientras todos miran a Goombilón asustados, Guydo y Paratroopi aprovechan para entrar por el sótano del castillo)

- Paratroopi. ¡Perfecto! Ya estamos dentro.

- Guydo. ¡Ahora sólo queda sustituir la televisión de cartón por la verdadera!

- Paratroopi. Un momento, ¿y si Bowser está en su habitación?

- Guydo. No está. Antes de que entráramos nosotros le vi salir y unirse al gran grupo de gente. Ahora marchermos. (Guydo y Paratroopi se van con prisa a la habitación de Bowser. Mientras tanto, en lo más alto del castillo llega Kammy acompañada de dos Boos)

- Kammy. ¡Basta de escenitas, Recluta Goombilón!

- Goombilón. ¡Atrás o me tiro!

- Kammy. ¿Qué te tiras? Tú no te vas a ningún lado sin mi permiso. (Los Boos atrapan a Goombilón, quien se intenta resistir. Suelta un walkie-talkie, el cual ve Kammy Koopa. El Bill Bala Experto dispara un dardo tranquilizante y desde la larga distancia acierta y da a Goombilón. Este cae inconsciente en 10 segundos) Buen trabajo. Y ya era hora. (Los Boos se llevan a Goombilón, todos los soldados del suelo vuelven lentamente a sus trabajos y Kammy coge el walkie-talkie confusa. De repente, Guydo habla por él)

- Guydo. Aquí el Guy de los bosques. La operación de cambio de televisión real ha sido un éxito. Ya puedes dejar de actuar. ¿Me recibes, suicida01? Cambio. (Kammy no presiona el botón para contestar, pero dice para sí misma)

- Kammy. ¿Serán...? Se van a enterar.

(Ha pasado ya bastante tiempo en este día del Reino Champiñón, pero aún queda mucho más hasta que llegue la noche y todos se vayan a descansar)


(En la sala real de Bowser, se encuentran Bowser, Kammy y Kamek. Llega el Trío de Élite)

- Guydo. Buenas tardes, amo Bowser.

- Bowser. Hola, secuaces.

- Paratroopi. ¿Quería algo de nosotros?

- Bowser. Sí, una explicación. Pero prefiero que me la de Goombilón. ¡¿Qué se te pasó por la cabeza esta mañana?!

- Goombilón. (Mira con mala cara a Guydo y a Paratroopi. Después, dirige su mirada a Bowser) Pu-pues la verdad, no sé...

- Bowser. Y vosotros, Sargento Guydo y Cabo Paratroopi, no os vi durante su escenita. ¿Dónde estábais? ¿Ya no le tenéis aprecio?

- Paratroopi. Es que estábamos fuera del castillo haciendo eh... gestiones.

- Bowser. Ah, es verdad. Casi se me olvidaba. Muchísimas gracias por lo de la tekevisión. Está como nueva. (Los tres secuaces se miran confusos) Al amo Bowser no se le engaña tan fácilmente. Jajaja.

- Guydo. ¿No... no se va a enfadar con nosotros?

- Kammy. ¡Eso, eso! Yo he venido aquí para verlo.

- Bowser. Para nada, si el arreglo me ha salido gratis, jajaja. Muy bien hecho, secuaces. Ale, ahora a trabajar, ¿entendido? (Todos se quedan confusos, menos Bowser, quien alegre se rie mientras pasa la tarde en otro día del Reino Champiñón)


En el próximo episodio... (Unas puertas pintadas, una carrera peligrosa y un Chomp Tiburón controlado)

(En un programa de televisión que está viendo el Trío de Élite...)

- Presentador. Mañana se celebrará una votación absurda de puertas antiguas. ¡Llama al número que aparece en pantalla y dinos tu dirección para que podamos examinar y decidir una puerta antigua ganadora!

(En la sala de reuniones del castillo...)

- Kamek. Vamos a votar para pintar las puertas del castillo, que ya están muy desgastadas. Manos arriba... (Muchos levantan las manos) Aprobado.

- Guydo. Yo y Paratroopi nos negamos a que nos pinten las puertas.

- Kamek. Pues id preparándoos porque si no nos dejáis por las buenas, lo conseguiremos por las malas.

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(En el Castillo de Bowser...)

- Kamek. Atención, prueba de entrenamiento mensual.

- Paratroopi. Pero si nunca hemos hecho ninguna.

- Kamek. Por eso vais a empezar hoy. ¡Meteos en la tubería! (Guydo y Paratroopi se meten en una tubería y poco tiempo después caen a un suelo en el que se encuentra detrás de ellos un Chomp Tiburón. Mientras los dos corren para escapar de él, Kamek y Ratónito los miran a través de un espejo) Ale, ya están fuera de juego.

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(Tiempo después, los dos secuaces han salido ante los ojos de Kamek)

- Guydo. Kamek, ¡¿cómo has podido hacernos esto?! (Sale el Chomp Tiburón, engancha con su cadena el cuerpo de Kamek y sale del castillo arrastrando por el suelo a su presa)

- Goombilón. ¡Qué horror, se ha llevado a Kamek!

- Ratónito. ¿Y para qué lo querrá, si es un pequeñajo? Más rico estoy yo.

- Guydo. Tenemos que vencer nuestros miedos e ir a derrotar al Chomp Tiburón. ¿Por dónde ha ido, por cierto?

- Paratroopi. ¿Seguro que esto no es parte del entrenamiento?


Cartel
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