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Máquina atención
Este episodio es independiente; no tiene nada que ver con la historia principal de la serie. Además, si quieres trabajar con la lectura y la música a la vez, es recomendable que tengas dos pestañas. Una con la que leas y otra con la que actives y desactives la música.

Resumen

¡Se ha abierto un portal que comunica el mundo de Mario con tres juegos diferentes! Con él, cientos y cientos de monstruos de tres tipos han aparecido con ganas de luchar. ¿Podrá el Castillo de Bowser "ganar la partida" esta vez?

Este episodio lo he escrito para hacer referencia a juegos que he jugado reciente (y muy recientemente) y con los que me he divertido mucho. Ellos son: Slither.io (el primero que jugué), Agar.io (el segundo que jugué, apenas lo jugué un sólo día) y Diep.io (el que más he jugado y que sigo jugandoen la actualidad).

Música

Música 1.
SMBZ Back to mad - Texas Faggott (smbz edit by bobalgeria)

SMBZ Back to mad - Texas Faggott (smbz edit by bobalgeria)

(Un día en el Castillo de Bowser, el Trío de Élite se encuentra reunido con Kamek en la sala del Magikoopa. Kamek sujeta un móvil cerca de su oído)

- Guydo. Hola, jefe Kamek.

- Goombilón. ¿Hoy qué misión toca?

- Kamek. (Se aparta el móvil) Ah... Vuelve a saltar el contestador. (Mira al Trío de Élite) Hoy vais a ir a las Dunas Duales. Hace un día y medio que envié un equipo de investigación y todavía no ha vuelto.

- Paratroopi. ¿Un equipo de investigación?

- Kamek. Exacto. Estamos investigando el terreno, para ver si encontramos algo muy valioso.

- Guydo. ¿Y habéis encontrado algo?

- Kamek. Un diente picado enterrado... Seguro que pertenece a la antigua Playa Picada. (El Trío de Élite se decepciona al oir lo que ha dicho Kamek) Pero he leído en un libro muy antiguo de mi biblioteca que hay un tesoro enterrado. Dice algo de un portal dimensional o algo.

- Paratroopi. Kamek, ya nos enfrentamos una vez a un portal de esos. No queremos más.

- Goombilón. Acabó con indigestión de Bill Banzai, jajaja. (Ve que sólo se rie Guydo) Pues bien gracioso que es...

- Kamek. En fin, haré como que esto no acaba de ocurrir. En el libro no se dice que tenga vida. Seguro que es un mito falso de esos.

- Guydo. Uh, a ver si se ha tragado ese portal al equipo.

- Kamek. Por eso quiero que vayáis al lugar que especifica este mapa... (les da un mapa del Reino Champiñón. Les señala una equis) Es donde se encuentra esa cruz)

- Goombilón. Ah, pues no está tan lejos. Es cruzar el puente que une las Dunas Duales con este castillo y ya.

- Kamek. ¡¡En marcha!! Basta de vaguear. (El Trío de Élite sale de la sala de Kamek rápidamente. En ese momento, Kamek invoca un refresco y unas gafas de sol) Qué estresante es ser jefe.


Diálogo

(En la superficie de las Dunas Duales, cerca de donde una vez Mario combatió al Rey Pokey, camina el Trío de Élite)

- Paratroopi. (Sujetando el mapa) No estamos muy lejos del lugar indicado...

- Guydo. (Sudando mucho. Tiene el traje empapado) Puf, puf, puf. La próxima vez me traigo un ventilador.

- Goombilón. ¿Y dónde lo enchufas? ¿En una duna?

- Guydo. Pues... pues entonces me traigo un abanico.

- Goombilón. Esto es increíble. Yo no veo nada más que arena y bloques. Ni equipos, ni portales, ni tesoros ni nada...

- Guydo. Paratroopi, ¿hemos llegado ya o qué? Al fondo veo las Praderas Solana; estamos saliendo de las Dunas Duales...

- Paratroopi. Hmmm... No sé, me he perdido.

- Guydo. Trae el mapa. (Lo mira y se queda sorprendido) Paratroopi, ¡el mapa está al revés! (Goombilón cae al suelo frustrado y se vuelve a levantar) Perfecto, ¡estamos perdidos!

- Paratroopi. Lo siento... Tengo una idea. Preguntemos a alguien de por aquí.

- Guydo. ¿A quién? (Gira sobre si mismo) ¿Tú ves a alguien por aquí?

- Paratroopi. Probemos a ver... (Paratroopi da unos golpecitos en un roca como si fuera una puerta a la que llama. De repente, salen alrededor de ellos gran cantidad de Arenoncios, Pokeys, Pinchones y Spikes que estaban enterrados en la arena. Paratroopi mira a Guydo y le sonríe)

- Arenoncio. ¿Podemos ayudaros en algo?

- Paratroopi. Sí, mira. (Le enseña el mapa) ¿Hacia dónde debemos ir para llegar a la crucecita?

- Guydo. O al menos dinos dónde nos encontramos.

- Arenoncio. A ver. Os dáis la vuelta, camináis todo recto. Giro a la derecha, giro a la izquierda, caminad haciendo zig-zag entre varias dunas. Cuando lleguéis a una roca con forma de champiñón girad a la izquierda, caminad recto, girad a la derecha, girad de nuevo a la derecha, girad después a la izquierda, todo recto y acabaréis allí. ¿Lo habéis entendido? (Los tres secuaces dicen “no” con la cabeza)

- Goombilón. Madre mía, no recordaba que este desierto fuera también un laberinto...

- Arenoncio. Bueno, os acompaño hasta allí, ¿vale? (Los tres secuaces asienten alegres) Es cuestión de vivir unos años aquí.

- Goombilón. Una cosa, ¿qué hacíais todos escondidos? (Todos empiezan a ponerse nerviosos)

- Spike. Unas serpientes muy largas...

- Pokey. No, a mí me parecían lombrices...

- Arenoncio 2. Acompañados de tanques azules...

- Pinchón. Lanzaban balas rojas...

- Pokey 2. Y no te olvides de esas figuras deformes...

- Spike 2. ¡Ahh! Todavía recuerdo cómo se tragaron a mi amigo...

- Guydo. (Mira al primer Arenoncio) ¿Qué les ocurre?

- Arenoncio. Estamos muy extrañados. Hace un rato nos atacaron unas criaturas muy raras. Todavía las recuerdo en mi mente.

- Paratroopi. ¿Y qué ha sido de ellas?

- Arenoncio. Ni idea. Yo me tragué una y no siento nada. Todos nos escondimos al ver tantas y hasta que habéis llegado vosotros no hemos salido de nuestros escondites.

- Goombilón. ¿Y por qué nosotros?

- Arenoncio. Hemos visto los símbolos de Bowser en vuestro equipamiento. Tal vez podáis vosotros acabar con ellos.

- Guydo. No sabemos ni cómo son, ni sus debilidades ni cómo pueden llegar a ser. Primero vayamos al lugar que teníamos en mente, ¿vale? (El Arenoncio asiente y los cuatro marchan hacia el lugar)

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(Una vez en ese lugar, no se ve a nadie. Llegan el Trío de Élite y el Arenoncio)

- Goombilón. Esto también parece inhabitado.

- Paratroopi. A mí me está entrando un poco de miedo.

- Guydo. ¡Sé valiente! Un miembro del Trío de Élite no se puede permitir tener la mentalidad de alguien como Luigi. ¿Entendido? (Paratroopi asiente)

- Arenoncio. Bueno, yo ya he cumplido. ¡Nos vemos! (Se mete en la arena, pero Guydo le llama)

- Guydo. ¡Espera! ¿No nos acompañas?

- Arenoncio. Si hubieras visto lo que yo, te meterías también bajo la arena... Adiós. (El Arenoncio desaparece. El Trío de Élite se pone a buscar por todos lados al equipo)

- Goombilón. Yo no veo a nadie por aquí...

- Guydo. Chicos, mirad esto... (Goombilón y Paratroopi se acercan a Guydo y ven lo que él: un Helibote pequeño tirado en el suelo y lleno de golpes por todos lados. Las hélices están destrozadas y hay agujeros redondos de bala por todas partes. Cerca del Helibote hay una fila de esferas que emiten una luz débil y que flotan un poco sobre el suelo)

- Paratroopi. ¿Pero qué?

- Goombilón. Sea lo que sea que haya pasado por aquí ha dejado este Helibote fatal...

- Guydo. Me temo que el equipo que envió Kamek no puede haber quedado mucho mejor...

- Paratroopi. (Coge una de las esferas y la mira fijamente) No sé qué hace esto luminoso aquí. ¿Qué pensáis vosotros?

(Se oyen unos ruidos y el Trío de Élite mira en varias direcciones)

- Goombilón. ¿Ho-hola?

- Guydo. Arenoncio, ¿eres tú?

(De detrás de una duna aparece una célula de color verde. Esta se desplaza a velocidad normal)

- Paratroopi. Uh, ¿qué es eso? (Coge la célula y esta se escurre, cae al suelo y se dirige hacia las esferas luminosas) Qué raro...

- Guydo. Parece un moco, qué asco. (La célula fagocita todas las esferas y crece en tamaño. Ahora tiene el tamaño de Goombilón y casi el de Guydo) ¡Ostras!

- Goombilón. ¿Qué rayos es eso? (La célula se acerca a Goombilón y se adhiere a él) ¡Ahhh! ¡Suéltame! ¡Que alguien me ayude! (Paratroopi le quita la célula de encima y esta desaparece al entrar en contacto con Paratroopi. Guydo mira hacia un lugar y queda atónito)

- Paratroopi. ¿Qué está pasando aquí? Goombilón, ¿te ha hecho daño?

- Goombilón. No... Sólo notaba un ardor cuando tenía esa cosa pegada a mí.

(Paratroopi y Goombilón se acercan a un agujero que hay detrás del Helibote destrozado. En el centro se puede ver un segundo agujero de paredes moradas. Del agujero sale una culebra muy pequeña a la superficie. Al ver a los dos secuaces de Bowser, sale disparada hacia otro lado)

- Paratroopi. Sargento Guydo, tienes que ver esto...

- Guydo. No... Vosotros sí que tenéis que ver eso... (Paratroopi y Goombilón miran a Guydo, quien está señalando algo en lo alto de una duna de arena) Es... es... ¡un francotirador apuntándonos! (Ese algo resulta ser un tanque azul con un cañón largo gris que apunta a Guydo)

- Goombilón. No hagáis movimientos bruscos. Tal vez sea inofensivo.

- Guydo. Sí, claro. Entre un gatito y esa cosa me fio más de ella. ¿Eres tonto? (El francotirador dispara una bala redonda roja hacia Guydo, pero este la esquiva ante los ojos que no dan crédito de Goombilón y Paratroopi)

- Paratroopi. Vamos al Castillo de Bowser, ¡rápido!

- Guydo. Ni de broma. Yo no huyo de los enemigos. Y menos cuando casi me matan. (El francotirador dispara otra bala, Guydo la vuelve a esquivar y este saca de su mochila el Lanza-Bill Balas. Aprieta el botón adecuado, el Lanza-Bill Balas aumenta de tamaño y se convierte en Lanza-Bills Banzai y Guydo dispara un Bill Banzai) Toma balazo. (El tanque intenta esquivar el ataque, pero es muy lento. El Bill Banzai impacta contra el tanque y lo hace desaparecer)

- Paratroopi. ¡Sí!

- Goombilón. ¡Muy bien, Sargento Guydo!

- Guydo. Os lo he dicho. El Sargento Guydo no le teme a nada ni a nadie. (Ve que Paratroopi y Goombilón se ponen pálidos) ¿Qué ocurre? ¿Otro francotirador? (Guydo se da la vuelta y ve encima de la duna una docena de células de diferentes tamaños, un par de culebras, un tanque estándar y un tanque con dos cañones. Guydo se queda sin palabras) Eh, bu-bueno. No le temo a nada ni a nadie excepto a esto... ¡¡Corred!! (Guydo reduce el tamaño de su arma portable, se la guarda en la mochila y el Trío de Élite se pone a correr en dirección al Castillo de Bowser)

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(Tiempo después, en la sala de Kamek aparecen los tres secuaces sin llamar a la puerta, sudando mucho. Kamek se encuentra junto con Korokoopa)

- Kamek. Oye, aquí para entrar se llama a la puerta.

- Guydo. Jefe Kamek, esto es una emergencia. Tenemos que preparar al castillo para una defensa inminente.

- Kamek. ¿Qué alucinaciones estáis teniendo?

- Paratroopi. ¡Es verdad! Debes creernos, jefe Kamek.

- Kamek. A ver, todo a su tiempo. ¿Habéis encontrado al equipo de investigación?

- Guydo. No. Creo que han sido brutalmente atacados.

- Kamek. ¡¿Qué?! ¿Cómo lo sabéis?

- Goombilón. Porque nosotros también hemos sido atacados. Kamek, déjanos que te lo expliquemos todo.

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(Kamek mira extrañado a los tres secuaces tras la explicación. Korokoopa, sin embargo, no está confuso)

- Kamek. En resumen, que una especie de moco viscoso, unas serpientes y unos francotiradores os han intentado matar. ¿Es así? (Los tres asienten a la vez) Chicos, os he dicho mil veces que os llevéis agua para beber durante la misión. Los golpes de calor son muy traicioneros...

- Guydo. Por favor, Kamek, tienes que creernos.

- Kamek. ¿Pero quién se va a creer tales chorradas?

- Korokoopa. Kamek, llámame loco pero... ¿y si es verdad lo que dicen?

- Kamek. Korokoopa, esto no me lo esperaba de ti. ¡Si seguro que se han quedado cerca del castillo tomando el sol y todo eso son escusas!

- Korokoopa. (Niega con la cabeza) Esos “mocos” a los que os referís son células de gran tamaño. Esas serpientes son en realidad culebras. Y esos francotiradores son uno de los muchos tipos de tanques que existen en el juego.

- Kamek. ¿Juego?

- Korokoopa. Me parece que ese agujero morado que visteis es el portal mencionado en el libro. Conecta a este mundo con uno digital y en dos dimensiones. Incluso podría afirmar que conecta con hasta tres mundos.

- Kamek. ¿Nos estamos volviendo todos locos o qué?

- Korokoopa. Todo lo que han descrito estos... (señala al Trío de Élite) es idéntico a lo que he encontrado en tres juegos que he jugado estos últimos meses.

- Kamek. Uh, ¿desde cuándo te pagamos para jugar a juegos?

- Korokoopa. Desde que no me vale la pena trabajar...

- Kamek. Mirad, yo no soy tan idiota como para creerme que unos monstruos cibernéticos andan por ahí amedrentando al personal. Seguro que fueron imaginaciones vuestras.

(Aparece un Koopa Paratroopa volando por la ventana. Tiene rasguños por todas partes y al entrar cae al suelo)

- Korokoopa. ¿Qué te ha ocurrido?

- Koopa Paratroopa. Lombrices... Dejad de rodearme, por favor...

- Goombilón. Mirad su mano. Tiene algo ahí... (Guydo coge un aparato que tenía el Koopa Paratroopa en la mano)

- Guydo. Esto indica una cuenta atrás...

- Korokoopa. (Mira a Kamek) ¿Sigues sin creer ahora en lo del juego?

- Kamek. Cállate. Esto debe de ser un conjunto de coincidencias absurdas.

- Korokoopa. (Coge el aparato) Según esto, nos quedan veinticuatro horas. No sé si de juego, de vida o yo qué sé.

- Kamek. Madre mía, cómo estáis todos hoy. En comparación con vosotros, mi madre estaba cuerda... (Se oyen gritos) Uh, ¿quién osa gritar?

- Paratroopi. Creo que vienen de abajo. ¡Bajemos a la planta baja!

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(Cuando Kamek, Korokoopa y el Trío de Élite bajan a ese piso, encuentran toda la sala principal llena de culebras, tanques estándar y células de varios tamaños. Kamek no da crédito a lo que ve)

- Kamek. Por el gran Goomboss, ¡¿qué es esto?!

- Korokoopa. Te lo dije, Kamek. ¡Te lo dije!

- Kamek. ¡Cállate ya!

(Las paredes tiemblan a causa de los disparos de los tanques, las lombrices derrotan a varios Koopatrulleros a la vez raspándoles con sus cuerpos y las células crecen de tamaño fagocitando a los secuaces que se encuentran. Ratónito consigue escapar e ir hacia donde se encuentran Kamek y los demás)

- Ratónito. Uf, uf, uf... Kamek, si has soltado a esos bichos para que hagan limpieza en el castillo, haz el favor de calmarlos un poco.

- Kamek. Yo no he soltado nada, imbécil.

- Korokoopa. Por favor, ¿podéis dejar de discutir? Llamadme egoísta, pero preferiría conservar la vida antes de que nos maten esas criaturas...

- Kamek. ¿Y cómo las derrotamos, eh?

- Korokoopa. Cada una tiene un punto débil...

- Kamek. Ah, a tomar por saco. No hay tiempo. (Alza su varita y empieza a crear Bob-Ombs. Estos caminan en dirección a las criaturas. Un Bob-Omb es fagocitado poruna célula, explota dentro de ella y miles de celulas diminutas salen disparadas en todas direcciones)

- Korokoopa. ¡Pero qué has hecho, loco! Ahora tendremos que ocuparnos de ellas una por una.

(Otro Bob-Omb se acerca a un tanque, pero este le dispara una bala y explota sin llegar a rozarle. Otro Bob-Omb se acerca a una culebra, pero es tan rápida y gira en círculos delante del Bob-Omb que le hace explotar mareado. El resto de Bob-Ombs consiguen poco más)

- Ratónito. Por el amo Bowser, esto es peor que una lucha contra Mario.

- Kamek. Claro, porque tú nunca luchas contra él; le dejas pasar.

- Ratónito. ¿Para qué me voy a enfrentar contra él si ya sé que acabaré derrotado?

- Korokoopa. ¡¡Callad ya!! ¡¡¡Callad ya!!! (Todos los monstruos dejan de perseguir a los secuaces y miran a Korokoopa y a los que están a su lado. Korokoopa y los demás palidecen de repente)

- Guydo. (Dice en bajito) Korokoopa, esta te la guardo...

- Kamek. (Añade también en tono bajo) Te la guardamos todos... (Deja de hablar en bajito) ¡Id a por la rata! (Kamek empuja a Ratónito)

- Ratónito. (Se adelanta varios metros por el empujón) ¡Malditos! ¡Os juro que...! (Mira a a todos los monstruos y se pone a correr, perseguido por estos) ¡Ayuda! ¡¡Ayuda...!!

- Kamek. (Se ríe) Mira cómo corre cuando quiere...

- Korokoopa. ¡Deja de ser tan cruel y escúchame! Si todas esas criaturas son como las del juego, sus debilidades serán las mismas.

- Kamek. ¿Y cuáles son?

- Korokoopa. Para derrotar a una lombriz es necesario que su cabeza choque contra un obstáculo: un muro, nosotros mismos o incluso otra lombriz. Las células desaparecen en cuanto las fagocita algo de mayor tamaño.

- Goombilón. Tiene sentido. Un Arenoncio se tragó uno de esos.

- Korokoopa. Y los tanques son lentos tanto en movimiento como en disparo.

- Guydo. Yo derroté a uno con un Bill Banzai.

- Korokoopa. (Hace un chasquido de dedos) Sargento Guydo, ¿te queda otro? (Guydo asiente) ¡Perfecto! Vamos a terminar con estos monstruos de un golpe. Tú hazme caso en lo que te diga, ¿vale? (Guydo asiente) Bien, prepara el Lanza-Bills Banzai y sitúalo mirando hacia las puertas de entrada del castillo. (Guydo hace lo dicho por Korokoopa) ¡Dispara! (Guydo dispara un Bill Banzai, que se lleva por delante varios tanques, docenas de células y decenas de culebras. El Bill Banzai abre de cuajo las puertas del castillo y se pierde por las Dunas Duales)

- Kamek. Puf, todavía quedan algunos.

- Korokoopa. Pero por lo menos ya podemos hacernos con el control de la situación.

- Kamek. ¡Cerrad las puertas del castillo y atrancadlas con cadenas! (Todos los soldados que hay en la sala hacen un gesto de haber entendido la orden tras acabar con la vida de los monstruos que hay allí) ¡También tapad todas las ventanas y cualquier entrada que haya en el castillo! De aquí no sale ni entra nadie.

(Todos se ponen a trabajar lo más duro posible)

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(Una hora después, en la sala de reuniones del castillo se encuentran Kamek, Ratónito, el Trío de Élite, Korokoopa, Spiriny, Fuzzya y Don Huesito reunidos)

- Kamek. Bien. Esta reunión la he querido hacer antes pero por motivos que ahora explicaré no he podido hasta ahora.

- Fuzzya. Kamek, exigimos una explicación de lo que ha ocurrido hace una hora.

- Don Huesito. ¿Qué eran esas cosas? En ningún sitio en el que he estado fuera de este reino he visto tales criaturas.

- Kamek. Según fuentes de infomación, son criaturas que pertenecen a unos juegos de ordenador. Han llegado hasta aquí a través de un portal dimensional.

(Spiriny, Fuzzya y Don Huesito quedan atónitos)

- Spiriny. ¿Es una broma?

- Kamek. No, ya lo habéis visto.

- Spiriny. ¿Y de dónde ha salido ese portal?

- Kamek. Envié a un equipo de investigación a buscar un tesoro, y vi en un libro que este podía guardar un portal o algo.

- Fuzzya. Ah, y a tieso no te echó para atrás, ¿verdad? Pues mira el lío en que nos has metido.

- Don Huesito. Bueno, parece que todo está un poco más tranquilo ahora, ¿no?

- Kamek. Pues no creo. Hemos recibido de ellos un aparato con una cuenta atrás que indica que nos quedan unas veintitrés horas.

- Don Huesito. ¿Veintitrés horas de qué?

- Kamek. Ni idea. Lo estamos intentando descifrar.

(Entra Popkey en la sala de reuniones)

- Popkey. ¡¡Aaaaahhh!! ¡He visto por una de las ventanas que aún no han sido tapadas unaa gran cantidad de criaturas parecidas a las que nos han atacado a lo lejos!

- Guydo. Oh, oh...

- Popkey. ¡Y de la Ciudad Champiñón salía mucho humo!

- Spiriny. Puf, han destruido la ciudad.

- Kamek. Sí, pero con este castillo no podrán hacer nada. Somos muy fuertes.

- Ratónito. (Dice irónicamente) Sí, sólo hay que ver la escena que montamos hace una hora...

- Goombilón. Jefe Kamek, hay que hacer algo cuanto antes. A la velocidad que llevan, dentro de dos o tres horas esa masa de monstruos estará aquí.

(Entra Bowser. Todos le hacen una reverencia)

- Bowser. Por fin os encuentro a todos.

- Kamek. Buenos días, amo Bowser.

- Bowser. (Escupefuego sin dar a nadie) ¡Ni buenos días ni leches! ¡¿Qué ha ocurrido en mi castillo esta mañana?!

- Kamek. Nada que no esté controlado, amo. Vuelva a su sala a descansar.

- Bowser. No habrán tocado mi dinero, ¿verdad?

- Kamek. (Palidece) Ostras, el sótano... (Todos le miran preocupados) No sé si los Koopatrulleros habrán atrancado esa puerta también... ¡¡Vamos todos allí!!

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(Varios minutos después, Ratónito asoma la cabeza por la entrada al sótano. Sólo se ve lava y el suelo que está encima. No hay Podoboos saltando ni nunguna otra criatura)

- Ratónito. Despejado. (Todos siguen por detrás a Ratónito) Que sea la última vez que me convencéis para esto. No pienso volver a dar la cara, que seguro que en adelante aparecen criaturas de esas.

- Bowser. Tú harás lo que se te diga, si quieres seguir cobrando claro.

(Todos caminan intentando no hacer ruido. Cuando pasan por la cámara frigorífica, oyen algunos golpes en la puerta de seguridad)

- Spiriny. Parece que hay alguien dentro congelándose...

- Kamek. Vamos a ver quién es.

- Korokoopa. No, ¡ni se os ocurra! ¿Y si hay algún monstruo dentro?

- Kamek. Tranquilo, vamos a apuntar con armas la entrada. Así, cuando abramos la puerta, podremos disparar y acabar con lo que haya dentro o no.

(Mientras Kamek presiona los botones adecuados para abrir la cámara, todos los demás preparan su ataque. Guydo prepara su Lanza-Bills Banzai y lo orienta hacia la cámara frigorífica, Bowser coge aire para lanzar llamas, Spiriny forma una pelota con su caparazón y se prepara para disparar espinas y el resto miran. Cuando Kamek presiona los botones adecuados, el cerrojo de la puerta se va abriendo lentamente. Kamek se echa hacia atrás y alza la varita para prepararse para lanzar un hechizo. De repente, aparece del aire una Roca Resfriacuda)

- Roca Resfriacuda. ¡Alto, deteneos! (Todos se asustan y disparan sus ataques hacia ella a causa de un acto reflejo. La Roca Resfriacuda se eleva esquivando los ataques rápidamente) ¡¡Ahhh!! ¡Parad, por favor!

- Bowser. ¡¿Quién te crees que eres para interrumpirnos, eh?!

- Roca Resfriacuda. Esta cámara está llena de ellos.

- Kamek. ¡Pero haberlo dicho antes, condenado secuaz! (Intenta parar la puerta, que no para de abrirse. Cuando ya está abierta del todo, todos pueden ver unos cincuenta monstruos casi congelados que se dirigen lentamente hacia los secuaces)

- Guydo. ¡Atacad todos! (Guydo dispara un Bill Banzai que elimina a varios monstruos, Bowser quema con sus llamaradas a varios de ellos, Kamek invoca a secuaces con su varita y transforma a los monstruos en otros nuevos...)

- Bowser. Mi dinero. Tengo que ver cómo está... (Deja de atacar y se va a la sala final del sótano que guarda todos sus tesoros)

- Paratroopi y Goombilón. Amo Bowser, ¿a dónde va? ¡Espere! (Persiguen a Bowser)

(Bowser llega a la sala de los tesoros,abre la puerta y encuentra a muchas células comiéndose las montañas de monedas)

- Bowser. ¡¡¡Aaaahhh!!! ¡¡Dejad de hacer eso!! (Escupe fuego por su boca y quema algunas células. Llegan Paratroopi y Goombilón)

- Paratroopi. Amo Bowser, deje las monedas, que es demasiado tarde ya...

- Bowser. (Se resiste) ¡No!

- Goombilón. ¡Están viniendo cada vez más! (Bowser, Paratroopi y Goombilón salen por fin de la sala y se encuentran con el resto de personajes, que siguen luchando contra los monstruos) ¡Debemos irnos! ¡Son demasiados!

- Kamek. Propongo subir a la planta baja y cerrar bien la puerta que la comunica con el sótano. ¿Estáis deacuerdo? (Todos asienten)

- Ratónito. Como para no estarlo...

(Todos salen corriendo perseguidos por muchos monstruos. Al llegar a laplanta baja, taponan la puerta cerrada con muebles y con una estatua de Bowser)

- Bowser. De ahí no pasan.

- Korokoopa. Se acabó, yo me marcho de este castillo.

- Kamek. Korokoopa, no puedes hacer eso. ¿Nos piensas dejar tirados?

- Korokoopa. Kamek, ¿acaso no has visto lo que han hecho esas criaturas en hora y media? Aún nos quedan más de veintidós horas hasta que algo que ni siquiera sabemos suceda.

- Kamek. Sí lo he visto, pero se me ha ocurrido algo que podemos hacer. Y necesitotu ayuda, Korokoopa.

- Korokoopa. ¿Qué necesitarías?

- Kamek. Si no nos hubiera interrumpido Popkey antes, podría haber dicho el segundo punto de la reunión... Gracias a unos paneles solares situados en lo alto del castillo, hemos acumulado energía suficiente como para crear y mantener durante un buen rato un campo protector alrededor de todo el castillo.

- Todos. ¿Eh?

- Kamek. Con ayuda... (dice mientras tose) ... ejem, secreta, ejem... (para de toser) ...de mano de obra Koopa y Ninji construimos un sistema de defensa hace unos meses. Con la energía suficiente, es capaz de aislar el castillo de cualquier amenaza exterior.

- Bowser. Y tan secreta fue la ayuda que yo no lo sabía. ¿Y con qué dinero has pagado ese gran gasto, eh?

- Kamek. Con el que obtuve dejando sin una sola moneda todos los Islotes Vivorretrato, donde se encuentran todas nuestras prisiones. Si conseguimos elevar el castillo con los propulsores conectados en la sala de máquinas del castillo y activamos el campo, ¡podremos ser inmunes durante las veinticuatro horas próximas!

- Bowser. Puf, ¿te refieres a los propulsores que utilizó la judía verde esa hace más de seis años?

- Kamek. Sí.

- Bowser. ¿Y los mismos que hicieron flotar al castillo en el cielo esquivando un Bill Banzai disparado por estos antiguos traidores? (Señala al Trío de Élite)

- Kamek. Sí...

- Bowser. ¿Y los mismos que permitieron al castillo caer encima de mí y hacerme gigante?

- Kamek. Amo, basta ya. Le he dicho a su malignidad que sí.

- Bowser. Pero si esos son muy antiguos. Seguro que ni funcionan ya. Un día pensé en llamar a un técnico para que estudiara su estado, pero se me pasó.

- Kamek. Para ello tenemos a Korokoopa. ¿Quién hay aquí mejor que él?

- Korokoopa. Gracias, pero hay un problema. La sala de máquinas se encuentra en el sótano. ¿Y quién hay en el sótano que nos quiere matar?

- Paratroopi. ¡Oh, yo lo sé! (Levanta el brazo) ¡Yo lo sé! Esos monstruos salidos de los juegos. ¿Acerté? (Todos ignoran a Paratroopi)

- Kamek. Tengo una idea. Hay que intentar que todos los monstruos estén pegados al pasillo que comunica esta planta con el sótano. Nosotros salimos del castillo y nos metemos dentro del sótano por la sala que guarda los tesoros...

- Bowser. (Interrumpe a Kamek) A estas horas ya no habrá tesoros... Malditos monstruos.

- Korokoopa. Me parece un buen plan Kamek, pero responde a esto: ¿cómo vas a hacer que piquen el anzuelo todos y cada uno de los monstruos?

(Kamek se queda pensativo)

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(Un cuarto de hora después, muchos secuaces de Bowser golpean las paredes que comunican con el sótano y hacen mucho ruido. La estatua de Bowser sigue estando pegada a la puerta para que no entren las criaturas. Todas ellas empiezan a golpear la puerta atraídas por el ruido. Kamek y Korokoopa se encuentran junto con cinco Koopatrulleros a punto de abrir las puertas de entrada al castillo)

- Kamek. Korokoopa, en cuanto los Koopatrullerosabran las puertas debemos salir disparados hacia la parte trasera del castillo para llegar al sótano. ¿Entendido? (Korokoopa asiente) Si nos encontramos con algun bicho de esos, deberemos pasar de él y no enfrentarnos. No hay que perder tiempo.

- Korokoopa. Madre mía. Yo esto lo cuento y no se lo cree nadie...

- Kamek. A la de una, a la de dos... ¡y a la de tres! (Dos de los Koopatrulleros abren las puertas; salen Kamek, Korokoopa y tres Koopatrulleros; y vuelven a cerrar y a atrancar las puertas. Kamek mira a Korokoopa, que está parado mirando al frente) ¡¿Qué haces ahí parado?! ¡Vamos!

- Korokoopa. (Señala el horizonte) A-ahí... A lo lejos...

- Kamek. ¿Qué pasa a lo lejos?

- Korokoopa. Un... U-un tanque...

- Kamek. ¿Y qué pasa con él?

- Korokoopa. Desde aquí puedo ver su forma... Y no es nada buena. Lo llaman el “Destructor”.

- Kamek. Bah, no será para tanto.

- Korokoopa. Yo no estaría tan seguro... Las balas que dispara tienen el tamaño del amo Bowser. (A Kamek casi se le caen las gafas de la impresión) Lo único menos malo es que esun tanque muy lento. Aún tardará en llegar aquí.

- Kamek. Bueno, ahora que nuestra vida corre verdadero peligro, ¿por qué no vamos mejor al sótano? (Los cinco se dirigen allí)

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(En la sala de máquinas del sótano del castillo se encuentran Kamek, Korokoopa y los tres Koopatrulleros. Korokoopa está tocando unos cables)

- Kamek. Korokoopa, ¡date prisa! No creo que podamos aguantar mucho más.

- Korokoopa. ¿Acaso crees que no lo sé?

- Koopatrullero. Jefe Kamek.

- Kamek. ¿Qué quieres? ¿No ves que estamos ocupados?

- Koopatrullero. Quería saber cómo íbamos a volver a la planta baja del castillo. Han cerrado la puerta de entrada y la otra está plagada de esas criaturas.

- Kamek. ... Ostras, ¡es verdad!

- Korokoopa. Tranquilidad. Sé cómo deshacerme de todos nuestros enemigos.

- Kamek. ¿Qué se te ha pasado por la cabeza?

- Korokoopa. Ya lo verás. Os sugiero que os agarráis a lo que podáis. Una tubería por ejemplo. (Kamek y los Koopatrulleros se agarran donde pueden. Korokoopa une unos cables) Los propulsores están conectados. (Mira un panel con tres botones y un mando. Este panel controla los tres propulsores y el movimiento del castillo mientras flota)

- Kamek. Madre mía. Vaya viaje nos vamos a pegar...

- Korokoopa. ¡Adelante, castillo, flota como tú sabes! (Pulsa los tres botones y los propulsores lanzan fuego. El Castillo de Bowser sobrevuela un suelo hecho de lava sobre el que se sostiene en tierra. Algún monstruo cae al vacío)

- Kamek. Korokoopa, agradezco que hayas conseguido poner en funcionamiento esto, pero tu plan de deshacerte de los monstruos no ha funcionado.

- Korokoopa. Eso es porque mi plan aún no ha terminado. Chicos, ¡agarraos bien fuerte! (Korokoopa vuelve a presionar uno de los botones del panel y desactiva uno de los tres propulsores. El Castillo de Bowser pierde estabilidad, se tuerce a la izquierda considerablemente y empieza a ir hacia su izquierda lentamente. Empiezan a caer al vacío decenas y decenas de criaturas. Muchas caen en la lava y mueren. Otras caen en el suelo y escapan asustados)

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(Mientras tanto, en la planta baja del castillo, todos han caído al suelo y se van apelotonando en las paredes)

- Bowser. ¡Ahhh! ¡Qué está pasando! (Un Goomba choca en su cara) ¡Ahh! ¡Quita de en medio!

- Goomba. (Se deposita cercade Bowser, encima de otros secuaces) Disculpe, pero es su malignidad la que se ha chocado conmigo.

- Bowser. Uh, ¿cómo te atreves?

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(Korokoopa vuelve a presionar el botón de antes, el tercer propulsor vuelve a funcionar y con ayuda del mando, el Castillo de Bowser flota encima del suelo que soporta su peso. Todos vuelven a permanecer en el suelo relativamente tranquilos)

- Kamek. ¡Increíble, Korokoopa!

- Korokoopa. Antes de aterrizar dime dónde se encuentra la máquina que activa el campo protector.

- Kamek. Está a la derecha del panel que has utilizado... (se lleva la mano a la cabeza)

- Korokoopa. Ah... (presiona el botón y una circunferencia azul en tres dimensiones aparece rodeando el castillo. Este aterriza a continuación)

- Kamek. Korokoopa, recuérdame que te suba el sueldo.

- Korokoopa. Sí, jefe Kamek.

- Kamek. Bueno, mejor dicho... recuérdaselo al amo Bowser...

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(Varias horas después, todos los personajes se encuentran reunidos en la gran sala de reuniones del castillo, incluso Bowser)

- Kamek. Bien, como todos habréis notado y en presencia de nuestro excelentísimo amo Bowser, el Castillo de Bowser está libre de amenazas. (Todos se levantan de los asientos y aplauden) No sólo hemos sacado a la fuerza a esos bichos, sino que tenemos un campo que nos aislaráde ellos durante... ¡veinticuatro horas! Es capaz de resistir a todos los enemigos que había hasta el momento, así que podemos sentirnos muy seguros.

- Guydo. No cantemos victoria. Todavía nos quedan dos asuntos que resolver. El primero es eliminar a todos esos monstruos que han venido a destrozar el reino.

- Kamek. Yo ya no vuelvo a enviar Helibotes...

- Guydo. Y el segundo es este... (les enseña a todos el aparato que contiene un marcador en cuenta atrás) Este cacharro dice que quedan veinte horas para que algo ocurra.

- Korokoopa. Yo creo que ese marcador indica el fin del juego. Tal vez todos nuestros enemigos desaparezcan cuando el contador llegue a cero.

- Spiriny. Bueno, lo importante es que se han asustado todos los tanques, que son los más peligrosos.

- Korokoopa. El Destructor se puede ver a lo lejos desde cualquiera de las ventanas del castillo. Parece que nos está mirando todo el rato.

- Popkey. Mientras sólo mire...

- Kamek. Eso significa que nos tiene miedo. Bueno, ahora todos podemos volver a nuestra vida normal.

- Fuzzya. ¿Vida normal? Si lo que no pase aquí...

.(Todos van saliendo de la sala lentamente)

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(Al día siguiente, queda media hora para que el contador de la máquina llegue a cero. Kamek se encuentra junto con el Trío de Élite)

- Kamek. Estoy deseando ver qué ocurre cuando eso llegue a su fin.

- Guydo. Nosotros también, jefe Kamek.

(Entra Korokoopa sin llamar a la puerta, muy apresurado)

- Korokoopa. ¡Kamek, Kamek!

- Kamek. ¿A qué viene tanta prisa?

- Korokoopa. He descubierto algo que puede acelerar nuestra victoria.

- Kamek. ¿El qué, el qué?

- Korokoopa. Gracias al campo que nos rodea, el castillo se ha convertido en una especie de jugador ficticio en esta batalla.

- Kamek. ¿Cómo? No entiendo.

- Korokoopa. ¡Que ahora el castillo entero es como si fuera uno de nosotros! Esta mañana he estado justo al lado del campo protector, en frente de muchas células y culebras. Cuando las células tocaban el campo protector desaparecían, como si hubieran sido fagocitadas. Y las lombrices desaparecían al chocar contra el campo.

- Kamek. ¿Qué me estás contando? Ahora sí que podemos hacer frente a todos esos enemigos. Y con ventaja.

- Korokoopa. ¡Claro que sí! El tamaño del castillo supera al de cualquier célula, y sus armas pueden derrotar a cualquier tanque y culebra.

(El Castillo de Bowser empieza a vibrar. Todos casi pierden el equilibrio)

- Goombilón. ¿Qué ha sido eso?

(El castillo vibra esta vez un poco más fuerte)

- Paratroopi. Esto me da mala espina...

- Guydo. Salgamos al pasillo y miremos por una ventana.

(Cuando salen los cinco, se cruzan con Popkey, Spiriny, Ratónito, Fuzzya y otros más)

- Spiriny. Kamek, ¿esto qué clase de broma es?

- Ratónito. ¿No estábamos totalmente seguros?

- Kamek. Eso es lo que creíamos... (Todos se asoman por la ventana y ven al tanque Destructor cerca del campo, disparando balas de muy gran tamaño) ¡Será...!

- Korokoopa. Te lo dije, Kamek. Lo que me sorprende es que el escudo esté aguantando tantos golpes por parte de esas balas.

- Fuzzya. Pero, ¿no eran todos los tanques pequeños? ¿Este qué es, el jefe?

- Korokoopa. No. Lo que pasa es que cuantas más cosas destrocen estos tanques más crecen. Este ha alcanzado el nivel suficiente como para evolucionar a un tanque mejor.

- Guydo. Jo, para media hora que queda ese tanque nos la va a amargar.

- Kamek. Y tanto que nos la va a amargar... El campo no aguantará mucho más, hay que pararle los pies.

- Popkey. Ese tanque no tiene pies.

- Kamek. Bueno, pues... las ruedas.

- Popkey. Ese tanque no tiene ruedas.

- Kamek. ¡Pues el cañón!

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(Comienza la música 1)

(Al rato, se asoman de cada una de las ventanas del castillo Lanza-Bill Balas. Kamek se encuentra sobrevolando el castillo con un megáfono)

- Kamek. ¡¡Fuego!! (Todos los Lanza-Bill Balas disparan Bill Balas de color rojo. Estos se dirigen hacia el Destructor. El tanque dispara una bala hacia ellos y destruye unos cuantos, otros chocan contra tanques que pegan saltos y que protegen al destructor y sólo unos pocos llegan a chocar contra ese tanque. No hay daños en él aparentemente visibles) ¡Hemos fallado! ¡¡Seguid disparando!!

(Al ver que las balas se van acabando y que el tanque está apenas dañado, Kamek vuelve al interior del castillo, junto con el resto de personajes)

- Fuzzya. Por lo que veo no sólo nos atacan, sino que se coordinan.

- Kamek. Hacía mucho tiempo que no sabía qué hacer, y hoy me ha vuelto a ocurrir. No tienen puntos débiles.

- Korokoopa. (Hace de nuevo un chasquido de dedos) ¡Sí los tienen! Si el tanque no va al castillo, el castillo irá al tanque.

- Kamek. ¿Eh?

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(Poco tiempo después, Korokoopa y Kamek se encuentran en la sala de máquinas del castillo, el castillo está volando gracias a los propulsores y Bowser prepara sus puños frente a la pared de la planta baja. Kamek y Bowser están comunicados mediante walkie-talkies)

- Kamek. Korokoopa, yo esto no lo veo...

- Korokoopa. Es nuestra última oportunidad. Prepara a todo el castillo. (Kamek habla con Bowser por el walkie-talkie y le da a continuación el visto bueno a Korokoopa. Korokoopa desactiva los propulsores y el castillo cae al suelo. Al estar rodeado de un campo, el castillo no toca el suelo, sino que se queda flotando un poco en el aire mientras que el escudo sí que roza el suelo) Ahora dile al amo Bowser que golpee el muro orientado hacia el Destructor. Vamos a pillar a ese tanque por sorpresa.

- Kamek. Amo Bowser, ¿me recibe? Luz verde para el golpe, repito, luz verde para el golpe. Cambio y corto.

- Korokoopa. Kamek, hagámonos una bola en el suelo cubriéndonos la cabeza. (Korokoopa se mete en su caparazón y Kamek usa su magia para protegerse. Mientras tanto, en la planta baja del castillo...)

- Bowser. ¡Todos cubríos las cabezas y protegeo! Vamos a  hacer un viajecito con turbulencias... (Todos hacen caso a Bowser y se protegen. Bowser mira su puño derecho, sonríe y lo besa) Vamos a solucionar esto al estilo de Bowser. (Bowser pega un golpe fortísimo en el muro. El castillo, como si estuviera metido dentro de una canica gigante, empieza a dar vueltas y a moverse a gran velocidad hacia el tanque Destructor, como una rueda)

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(Dentro del castillo, todo da vueltas. Las estatuaschocan contra el suelo, el techo, las paredes. Todos los secuaces y Bowser hacen lo mismo)

- Todos. ¡Uuaaaaauuuuaaaaahhh!

- Don Huesito. ¡Ahora sé lo que siente la ropa cuando entra en la lavadora! ¡¡Uuaaaahhh!!

- Fuzzya. (Ve entre bruscos choques y movimientos que Paratroopi selo está pasando muy bien) ¡Oye! ¡Aquí o nos divertimos todos o no se divierte nadie!

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(El castillo se acerca al Destructor mientras elimina a cientos y cientos de tanques, culebrasy células)

- Tanque Destructor. (Lenguaje traducido) Lenguaje expresado no permitido. (El tanque no cesa de maldecir en sus pensamientos al castillo por la muerte que se le avecina. Finalmente, el Destructor desaparece como muchos otros. Bowser consigue parar el castillo pegando al muro adecuado)

- Bowser. (Sale por el hueco que hay en la boca de la cabeza de Bowser de piedra en lo alto del castillo) ¡Aquí llega Bowser! (Abre su boca y empieza a espirar al estilo Mario y Luigi: Viaje al centro de Bowser, pero de un modo mucho más potente. Cuando las criaturas absorbidas rozan el escudo, desaparecen eliminados. Bowser deja de ver enemigos cerca y para de aspirar) Bueno, ahora toca volver al punto de partida... (se golpea los puños)

(Para la música 1)

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(Una vez el castillo recolocado, todos se encuentran asomados por las ventanas de este)

- Kamek. (Junto con Korokoopa, sostiene el aparato cuya cuenta atrás es de 30 segundos) ¿Qué hacéis asomados por las ventanas?

- Paratroopi. Si el contador no se ha detenido seguro que es porque aún quedan enemigos que derrotar.

- Guydo. Madre mía, con lo bien que iba todo vamos a perder...

- Goombilón. Uh, ¡he visto un tanque pequeñito al fondo!

- Todos. ¿Dónde?

- Paratroopi. ¡Yo también lo he visto!

- Guydo. ¡Y yo!

- Kamek. Quedan diez segundos, pero le tengo muchas ganas a ese condenado tanque. Trío de Élite, el castillo es demasiado grande como para derrotar a un tanque que puede esconderse en cualquier rincón. La última misión que os encomendaré hoy es la de salir del castillo y acabar con él. (El Trío de Élite asiente. En ese momento, suena a lo lejos una sirena y una voz que dice...)

- Voz. Atención. El arena está cerrado. (Korokoopa palidece y de las Dunas Duales salen rayos de luz que terminan de iluminar por completo el Reino Champiñón por la mañana)

- Bowser. Korokoopa, ¿qué te ocurre, soldado? Te veo pálido.

- Korokoopa. (Ve que sus compañeros están celebrando lo que han oído) Dejad las celebraciones para más tarde... (Todos paran en seco y miran a Paratroopi)

- Kamek. Pero Korokoopa, si acabamos de oir todos que la lucha se ha acabado.

- Korokoopa. No, no. Error... Lo que se ha acabado es el tiempo de lucha. Cuando eso ocurre en el juego, el sistema se encarga de acabar con ella.

- Kamek. ¿Y cómo lo hace?

- Korokoopa. Enviando al campo de batalla a unos tanques especiales a los que llamo los tanques Terminales... Estos persiguen a todos los jugadores hasta que sólo quede un equipo en pie... (Todos se asustan) Y dado que todos nosotros estamos agrupados aquí... Lo más probable es que vengan a por nosotros y nos eliminen.

- Bowser. Bah, unos cuantos tanquecitos no nos van a amedrentar. Hemos podido contra todo un ejército.

- Korokoopa. Ya, pero es que los Terminales están programados para no perder... Tienen una vida demasiado alta. Estimo que tendrá una vida superior a cien veces la de este castillo. (Todos pegan un grito de susto) Y una fuerza y ataque muy potentes, iguales a los del destructor.

- Bowser. Entonces sólo nos queda evacuar hasta que todo se calme. Korokoopa, haz volar a este castillo. (Korokoopa asiente y se dirige a la sala de máquinas)

- Kamek. (Mira al Trío de Élite) Vosotros salid de este castillo ahora que podéis e id a la entrada de las Dunas Duales, donde debe de estar el tanque, sin que os vean los Terminales. (El Trío de Élite también asiente y se va del lugar corriendo)

- Spiriny. ¿Y qué hacemos los demás?

- Kamek. Colocad de nuevo Lanza-Bill Balas y esperemos que todo salga bien...

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(Comienza de nuevo desde el principio la música 1)

(Un cuarto de hora después, se pueden ver al fondo doce tanques Terminales que se dirigen hacia el castillo)

- Kamek. ¡Ya están aquí! ¡Todos a sus posiciones! ¡¡Fuego!! (Decenas y decenas de Bill Balas rojos son disparados y chocan contra los doce tanques. Kamek queda atónito) Ni un solo rasguño en ninguno, ¡qué horror!

(Los Terminales desplazan sus cañones hacia atrás y comienzan a disparar para que el impulso del disparo les haga moverse hacia el castillo más veloces)

- Bowser. (Asomado por una ventana) ¿No... No serán capaces?

(Los Terminales entran en contacto con el escudo del castillo y lo destrozan al instante. Dos de los tanques destrozan con sus cuerpos las puertas de entrada al castillo y entran en este. El castillo consigue volar en ese instante, y los diez tanques restantes se quedan en el suelo disparando hacia los propulsores para destruirlos)

- Popkey. ¡¡Aaaahhh!! ¡Han entrado dos! (Los secuaces de Bowser intentan esquivar las rápidas balas que se dirigen hacia ellos. Uno de los diez Terminales destruye uno de los tres propulsores, y otro de los diez tanques se va del lugar rumbo a las Dunas Duales. El castillo, con sólo dos propulsores funcionando, pierde de nuevo el equilibrio. Secuaces, Bowser y tanques Terminales chocan contra paredes, suelo y techo todo el rato)

- Don Huesito. Otra vez la lavadora, ¡qué mareo!

(Una estatua de Bowser cae encima de uno de los tanques y se rompe. El tanque no resulta dañado)

- Spiriny. Uuuuooooh... ¡si que tienen vida esos monstruos!

- Kamek. Ya me he cansado de huir. Voy a dejarle un regalito. (Alza su varita, invoca un Bob-Omb y se dirige hacia el tanque. Tras marearlo con varios giros, mete el Bob-Omb encendido dentro de cañón) ¡Que todo el mundo se aparte de este pringado! (Todos se van por las vueltas que da el castillo. El tanque crece de tamaño y acaba generando una explosión colosal. La explosión acaba en un solo momento con el brazo derecho del castillo)

- Bowser. ¡¡Noooo!! (Coge a Kamek por el cuello) ¡Qué has hecho, idiota, ¿qué has hecho?! ¿Por qué siempre tiene que salir tan mal parado mi castillo? ¡¿Por qué?!

- Kamek. A-amo Bowser, al menos hemos acabado con uno.

- Ratónito. Pues aún quedan once. Tenemos el día movidito hoy...

(Otro Terminal destruye el segundo propulsor, quedando el central funcionando solo. El Castillo de Bowser no puede mantenerse en el aire y cae rápidamente al suelo, aplastando a los diez tanques Terminales que había en el suelo)

- Bowser. (Aprovechando que el tanque Terminal está de espaldas a él, le pega un puñetazo y lo lanza fuera del castillo) Puf, eso ha dolido un poco...

- Kamek. Bueno, al menos parece que hemos acabado con el resto de tanques de golpe... No pueden haber resistido el impacto contra el castillo.

(Se oyen gritos que provienen del sótano)

- Korokoopa. Pues yo creo que sí...

- Kamek. ¡Rápido! ¡Hay que huir!

- Ratónito. ¡¿Por dónde?! Hay un montón de tanques en el sótano y uno esperándonos afuera.

- Bowser. Vayamos a mi sala y escondámonos ahí... ¡Los amos primero! (Bowser empuja a unos cuantos secuaces para apartarlos de su camino. El resto le siguen por detrás)

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(Mientras tanto, en la periferia de las Dunas Duales, el Trío de Élite busca al tanque pequeño)

- Guydo. Yujuu. Condenado tanqueee... Ven aquí...

- Paratroopi. Esto es imposible.

- Goombilón. ¡Tengo una idea! Voy a estirarme mi gorro azul para que me cubra todo el cuerpo y así parecer uno de los suyos. Vosotros me esperáis escondidos y disparáis un Bill Bala cuando esté cerca, ¿vale? (Guydo y Paratroopi asienten)

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(Unos minutos después, aparece el tanque pequeño y ve el gorro de Goombilón y se acerca a él. Guydo tiene preparado el Lanza-Bill Balas)

- Paratroopi. ¡Dispara!

- Guydo. Tranquilízate. No los distingo bien de lejos...

- Paratroopi. No puedo tranquilizarme, ¡un tanque de esos peligrosos viene hacia nosotros! Dispara ya, ¡ya!

- Guydo. Puf, que sea lo que la suerte quiera... (Guydo apunta el cañón hacia uno de los dos y dispara)

(Para la música 1)


(En la sala de Kamek conversan muchos personajes. Dos obreros Hermanos Martillo se encuentran al lado de Kamek sujetando un papel)

- Hermano Martillo 1. Esta es la factura por la restauración de tod el castillo.

- Kamek. (Abre la boca de la impresión) ¡Madre mía, qué cantidad de dinero! Oigan, creo que han puesto unos cuantos ceros de más por error. ¿No sobran tres o cuatro?

- Hermano Martillo 2. (Niega con la cabeza mientras sonríe) No, no, no...

- Kamek. Miren, esa factura se la dais personalmente a Bowser. Yo no quiero saber nada.

(Todos los personajes se acercan a Kamek)

- Spiriny. ¡Hurra! Este castillo ha sobrevivido al ataque de unos tanques asesinos.

- Fuzzya. Eh, no te imagines cosas que no son... Si no hubiera sido por el Trío de Élite, ahora seríamos todos cadáveres.

- Don Huesito. Puf, con las balas que disparaban, ni eso. Nos habríamos volatilizado.

- Kamek. En eso tenéis razón. Debo felicitar al Trío de Élite por su necesaria colaboración. Gracias a ellos la amenaza ha desaparecido por completo, el portal dimensional se ha cerrado y podemos sentirnos todos ya tranquilos.

- Guydo. Exacto. Gracias. Me siento orgulloso de que lo hayamos hecho todo bien.

- Paratroopi. Bueno, en realidad no todo... Guydo disparó un Bill Bala a Goombilón y después de darse cuenta de su error disparó otro al tanque...

- Guydo. ¡¿Pero te quieres callar?!

- Kamek. Bueno, Goombilón por lo que me habéis contado ha sido el más valiente. Quién lo iba a decir, con lo miedica que era hace unos años y... (Ratónito le interrumpe)

- Ratónito. Kamek, ya puedes parar de humillar al chico, ¿no crees?

- Bowser. (Aparece junto al grupo de todos estos personajes) ¡Todos a ayudarme a recoger TODAS las monedas que cayeron al suelo durante el último vuelo del castillo! Las tengo contadas, ¿eh? El que se lleve una sola moneda se lleva también una quemadura de tercer grado. ¿Entendido?

- Don Huesito. Amo Bowser, no es por disgustar a su malignidad, pero buscar todas las monedas es una tarea durísima...

- Guydo. Además, ¿quién va a acompañar hoy a Goombilón durante su estancia en el hospital por lo del disparo?

(Todos empiezan a irse con la excusa de la búsqueda del oro. Quedan solos Guydo y Paratroopi)

- Paratroopi. Parece que nosotros...

- Guydo. Eso parece...

(El día está acabando en el Reino Champiñón. La Ciudad Toad sigue destruida, pero los Toads también están trabajando en equipo para reconstruir los edificios y demás. Nadie más que el Castillo de Bowser sabe qué y por qué ha ocurrido todo esto)


Cartel
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