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Resumen

Empiezan a faltar secuaces en el castillo. ¿Qué hará ahora Kamek para remediarlo? En este principio de mes típico del verano van a llegar por diversos motivos varios personajes que ya han aparecido en la serie y uno que no: Goombi. ¿Qué habrá sido de este Goomba tan joven?

Intro LTS Temp.5. Habitación Korokoopa noche

(Una noche en el Castillo de Bowser se ven luces desde las ventanas de los pasillos, producidas por antorchas encendidas, como siempre. Korokoopa se encuentra en su habitación metido en la cama. No para de moverse de un lado al otro, quitándose la sábana de encima)

- Korokoopa. (Se levanta de la cama y se queda sentado en ella. Está sudando) Puf, esto es insoportable. Primero no puedo dormir por las fiestas del Trío de Élite y ahora que no están tampoco puedo dormir por el calor que hace por las noches. ¡Maldito verano! ¡Maldito castillo! ¡Maldito todo!

(Se oye a Don Huesito desde la ventana de su habitación)

- Don Huesito. ¡A callar, que es muy tarde!

(Se asoma por otra ventana Kamek, y Korokoopa hace lo mismo y saca su cabeza por la ventana para mirar desde abajo a Don Huesito y a Kamek)

- Kamek. ¿Queréis volver a dormir ya?

- Korokoopa. No se puede. ¡Hace un calor terrible!

- Don Huesito. (Mira a Kamek desde su ventana) ¿Hasta durmiendo llevas el traje puesto? ¿No tienes calor?

- Kamek. No. Cuento con un potente ventilador. Aquí se está muy fresquito.

- Korokoopa. Oye, pues ya que Bowser nos ha pagado televisiones y ordenadores, ¿por qué no un ventilador por habitación?

- Kamek. (Empieza a reirse) Jajaja. Muy buen chiste, Korokoopa.

- Korokoopa. Hablaba en serio...

- Kamek. Pues si quieres un ventilador, te lo pagas tú.

- Don Huesito. Yo convocaría una reunión mañana para sugerir la idea de construir una piscina al lado del castillo.

- Kamek. (Habla en ironía) Sí, y ya de paso otra piscina climatizada en el local de la planta baja.

- Korokoopa. Oye, pues no es mala idea. Es casi tan práctico como el bar que había antes.

- Don Huesito. ¡Reunióoon! ¡Reunióoon!

- Korokoopa. ¡Reunióoon!

- Kamek. ¡Vale, vale! Pero callaos de una vez. (Cada uno deja de asomarse y todos vuelven a sus camas menos Korokoopa)

- Korokoopa. (Justo al sentarse en la cama llaman a la puerta) Vaya. Será alguien que se queje de los ruidos... (Se acerca a la puerta y la abre) ¿Sí? (Ve a Kaproopa con una maleta)

- Kaproopa. ¡Hermano Korokoopa!

- Korokoopa. ¡Hermanita! ¿Qué haces aquí?

- Kaproopa. Os prometí que volvería al castillo cuando tuviera vacaciones de nuevo. ¡Y aquí estoy!

- Korokoopa. (Mira su reloj; son las doce menos cuarto de la noche) Un poco tarde has llegado... ¿no?

- Kaproopa. ¿Eh? Qué pronto os acostáis aquí en el castillo. Normal que tengáis tanta energía. (Entra en la habitación, deja la maleta en la cama y mientras la abre y saca las cosas que hay dentro de ella habla con Korokoopa) Dime, ¿estáis todos igual que después de que me fuera?

- Korokoopa. Ehmmm... Mujer, ha habido algunos cambios. Mañana te los contaré todos.


Diálogo

(Las cinco de la mañana. En la habitación de Korokoopa, Kaproopa duerme profundamente. Korokoopa, en cambio, no puede dormir a causa de los mosquitos)

- Korokoopa. Ah. ¡Ya estamos otra vez! (Se levanta de su cama, saca el insecticida que llevaba guardado y empieza a rociar con él la habitación) ¡Muerte, mosquito, muere!

- Kaproopa. (Se despierta y dice muy somnolienta) Hmmm... Korokoopa, intenta dormir...

- Korokoopa. (Nota en su brazo un mosquito y con su otra mano intenta aplastarlo fallidamente) ¡Si es que hay mosquitos por todas partes! Voy a tapar la ventana con una cortina.

- Kaproopa. No, que aumenta el calor...

- Korokoopa. (Rascándose todo el cuerpo) Ay... Cómo pican esos condenados bichos... Voy a bajar al hospital a ver si me dan algo... (Korokoopa se levanta y se dirige hacia la puerta para salir)

- Kaproopa. No tardes... (se vuelve a dormir)

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(En el sótano del castillo camina Korokoopa. Justo cuando llega al hospital, mira a su izquierda y ve la puerta de la sala de tesoros de Bowser un poco abierta)

- Korokoopa. Voy a cerrar esa puerta, no se nos vaya a meter alguien... (se dirige a la puerta y oye algún ruido. Se asoma por el hueco que deja la puerta y ve a Ratónito cogiendo dinero y metiéndoselo) Uoh... Esto es impresionante... (Mete sus manos en sus bolsillos rápidamente) ¡¿Dónde tendré el móvil?! (Lo encuentra, se alegra y se pone a grabar a Ratónito) Je, je. Me parece que me lo voy a pasar muy bien a partir de ahora...

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(En la sala de Bowser por la mañana, se encuentran Kamek y Bowser. Este último está sentado en su trono)

- Kamek. Amo Bowser, ¿qué tal se encuentra?

- Bowser. Por tercera vez en este día, ¡¡muy bien!! ¡¿Pero qué te pasa hoy?!

- Kamek. Amo Bowser, el otro día le dio un infarto y pasé mucho miedo al pensar que se nos iba.

- Bowser. Que no fue un infarto... Fue un ataque de ansiedad.

- Kamek. No, eso te lo habrán dicho para no preocuparte.

- Bowser. Kamek, ¿tú eres médico?

- Kamek. No...

- Bowser. ¡Pues a callar! Habla de lo que sabes.

- Kamek. Pues tengo que darle una mala noticia... Hemos perdido a dos trabajadores en el castillo.

- Bowser. ¡¿Qué?! ¿Quiénes son?

- Kamek. Son Fuzzya Espinosa y Roger el Fantasma Enjarronado. La primera expresó claramente que nos fuéramos todos a tomar por saco y el segundo se ha ido el muy tonto a la Isla Yoshi de vacaciones.

- Bowser. A mí Roger me da igual, pero Fuzzya es una importante pérdida. Llevaba las cuentas del castillo. ¿Qué haremos ahora?

- Kamek. Hasta que encuentre al candidato adecuado, me encargaré yo. Si me disculpa, amo Bowser, me tengo que ir. Hoy tengo el día realmente completo.

- Bowser. Adelante, puedes marcharte.

(Kamek sale de la sala)

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(Fuera de la sala de Kamek, minutos después, hay una cola de secuaces. Los primeros entran en la sala, donde se encuentra el Magikoopa)

- Hermanos Koopa. Buenos días, Kamek. ¿Nos había llamado?

- Kamek. Sí, adelante. Quería contaros una cosa. Veréis... Ya habéis saldado la deuda que os obligó a venir a este castillo a trabajar. (Los Hermanos Koopa se alegran) Así que podéis iros de este castillo si queréis. (Los cuatro se miran unos a otros)

- Koopa rojo. Kamek, creo que nos vamos a quedar un tiempo más aquí.

- Kamek. ¿Cómo? No sé si me habréis oído bien, pero dije que podéis marcharos.

- Koopa amarillo. Te hemos oído perfectamente, pero hemos echado raíces aquí.

- Koopa verde. Hemos conocido a gente maravillosa, mejor que la que conocemos en nuestro castillo.

- Koopa negro. Si pudiéramos quedarnos un poco más...

- Kamek. Podéis quedaros hasta que encuentre a un nuevo recluta que sustituya a la Fuzzya que está en paradero desconocido.

- Koopa rojo. Muchas gracias, Kamek.

- Kamek. De nada. ¡¡Siguiente!! (Los Hermanos Koopa abandonan la sala y entra una Paragoomba hembra seguida de tres Microgoombas) ¿Y tú qué quieres?

- Paragoomba. Kamek, no te hagas el loco. Cuando comencé a trabajar para este castillo se me prometió un sueldo y he recibido menos de lo que me debéis.

- Kamek. Es que no hay dinero suficiente.

- Paragoomba. ¡Sí que lo hay! He visto el sótano.

- Kamek. ¿Acaso sabes cuál es la fuente de ingresos para mantener todo ese dinero de ahí? (Paragoomba niega con la cabeza) Ninguna. Por eso tenemos que reducir los pagos hasta que encontremos una.

- Paragoomba. Bah, pues ahí os quedáis. Yo me voy.

- Kamek. ¡No puedes abandonarel castillo sin un despido formal!

- Paragoomba. Adelante, despídeme.

- Kamek. Ahhh... No me da la gana.

- Paragoomba. Te crees muy gracioso, ¿no? Pues no me lo vas a impedir. (Cuando Kamek se acerca para pararla, esta le lanza un Goomba un poco más grande que los Microgoombas normales. Este se queda dando vueltas alrededor de su cabeza mientras la Paragoomba hembra sale volando por la ventana)

- Kamek. ¡Ya volverás, ya! ¡Y me reiré de ti cuando necesites un trabajo! (Se queda mirando al Microgoomba, que sigue dando vueltas) ¡Quita! (El Microgoomba cae al suelo. Kamek mira al Microgoomba, que tiene cara triste, y pone él cara alegre. Le brillan las lentes de sus gafas) ¡Ohh! ¡Mira qué Goomba más bonito! ¿Cómo te llamas, pequeño?

- (Microgoomba). No tengo nombre.

- Kamek. Hmmm... Te llamaré... Goombi. ¿Te parece bien? (Goombi asiente) Si no vuelve tu madre, yo cuidaré de ti. (Mira a la puerta de su habitación) ¡Siguiente! (Entra Kammy) Hola madre. ¿Qué hacías esperando en la cola en vez de entrar?

- Kammy. Vi la cola de secuaces y pensé que regalabas algo.

- Kamek. Madre, si regalara algo y hubieras venido aquí por ello, ten por seguro que como hijo tuyo que soy te cobraría por ello. (Se empieza a reir)

- Kammy. Jajaja. Cómo me voy a reir cuando te portes peor y te mande a un internado.

- Kamek. ¡Jajajaja! Pues yo me reiré más cuando consiga enviarte a una residencia. (Kammy se calla)

- Kammy. (Ve a Goombi) ¿Y este quién es, tu hijo? ¡¿Me has dado un nieto sin consultarme?!

- Kamek. No, pero cuidaré de él si su madre no vuelve.

- Kammy. Kamek, ¡sabes de sobra que no soporto a los niños!

- Kamek. Pues mira, así conseguiré que te vayas más fácil.

- Kammy. (Empieza a mentir con una sonrisa falsa) Niño, dale un abrazo a la yaya... (Kammy abraza a Goombi y le susurra al oído) Más te vale no ponerte pesado ni llorar ni nada. Mi paciencia es muyyy limitada. ¿Entendido? (Goombi asiente muy temeroso)

- Kamek. Ahh. Qué escena más tierna. Mi madre parece conservar algo de sentimientos en lo más profundo... pero más y más profundo de su corazón... tal vez detrás de algún recobeco. (Kammy mira furiosa a Kamek) Vale, ya me callo... ¡Siguiente! (Nadie entra) Pues no era tan larga la cola...

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(Korokoopa llama a la puerta de la habitación de Ratónito. Este la abre)

- Ratónito. Korokoopa, ¿querías algo?

- Korokoopa. (Sonriente) ¿Te acuerdas de todas esas veces que te has reído de mi?

- Ratónito. Ah, sí, sí. Jajajajaja. ¿Por?

- Korokoopa. (Le enseña su móvil y se lo vuelve a guardar en un bolsillo de su caparazón) Esta noche estuviste ocupado, ¿eh?

- Ratónito. (Nervioso, disimula) N-no...

- Korokoopa. Ratónito, no te hagas el loco, tengo un vídeo grabado que prueba que acabas de robar dinero al amo Bowser.

- Ratónito. Korokoopa, entiéndeme. Me pagan poquísimo, y necesito el dinero.

- Korokoopa. Te pagan poquísimo porque no trabajas casi nada.

- Ratónito. Y trabajo casi nada porque me pagan poquísimo.

- Korokoopa. Porque trabajas casi nada.

- Ratónito. Porque me pagan poquísimo.

- Korokoopa. Porque trabajas casi nada.

- Ratónito. Porque me pagan poquísimo.

- Korokoopa. Bueno, ¡dejemos esta rueda infinita!

- Ratónito. Sí, es como la pescadilla que se muerde la cola.

- Korokoopa. Bueno, en este caso la rata que se muerde la cola. Jajajaja.

- Ratónito. Uh, ¡¡retira eso!!

- Korokoopa. Ah, no, no. ¿Quieres que le mande un adelanto a Bowser sobre lo que has hecho?

- Ratónito. ¡Ni se te ocurra enseñárselo o me despedirá!

- Korokoopa. (Sonríe) Todo tiene un precio, hasta mi silencio...

- Ratónito. ¿Qué quieres de mí?

- Korokoopa. (Se ríe) Ya lo verás, ya...

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(Alguien llama a la puerta de la habitación de Kamek. El Magikoopa abre la puerta)

- Kamek. Ho... (en mitad de su saludo, ve a quien había llamado y se queda boquiabierto)

- Bombazulina. Hola, Kamek...

- Kamek. Uh, ¿tú qué haces aquí? ¿Has vuelto?

- Bombazulina. (Habla en tono irónico) No, me he ido. Pues claro que he vuelto, Kamek.

- Kamek. ¿Y sigues enfadada por lo de Goombilón?

- Bombazulina. (Intenta no llorar) Como el primer día.

- Kamek. Madre mía, en cuanto vuelva Goombilón de su viaje entre mis regaños y tu presencia se vuelve a intentar suicidar.

- Bombazulina. ¿Se intentó suicidar?

- Kamek. Por lo que me contaron sí. Yo estaba borracho y cuidando de los Koopalings, que ya no están de nuevo.

- Bombazulina. (Mira a Kamek confusa) Veo que las cosas no han cambiado por aquí...

- Kamek. Bueno, pasa amiga y cuéntame dónde has estado y todo lo demás.

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(Mientras tanto, cerca del Castillo de Bowser aterriza un Helibote del que sale el Trío de Élite)

- Goombilón. No la hemos encontrado... Y mira que hemos visto reinos y marquesados e islas...

(Se ponen a caminar en dirección a la sala de Kamek. Entran al castillo)

- Paratroopi. Goombilón, tienes que cambiar el chip de una maldita vez. Reconoce que Bombazulina se ha ido para no volver.

- Guydo. Ya pronto habrá pasado un año. ¿Cuánto tiempo más aguantarás con ese dolor?

(Suben las escaleras que conducen a la planta tercera)

- Goombilón. Tranquilo, Guydo. Este viaje que hemos hecho me ha hecho pensar. Y ya he olvidado a Bombazulina. Ahora creo que tengo que buscar a alguien. Tal vez podría tirarle los tejos a Fuzzya. Yo creo que le gusto.

(Suben a la tercera planta, y mientras Goombilón sueña despierto, Paratroopi y Guydo ven cómo Bombazulina sale de la sala de Kamek)

- Kamek. Toma las llaves de la habitación de Fuzzya. Está libre. Tengo que hacer algunos cambios y dirigir algunos asuntillos, así que no te asientes del todo en esa habitación. Tal vez tengas que mudarte a otra dentro de este castillo.

(Paratroopi y Guydo se miran mutuamente y dicen en alto)

- Paratroopi y Guydo. Ostras marinas...

- Goombilón. (Deja de soñar y mira a sus compañeros) ¿Ocurre algo?

- Paratroopi. (Él y Guydo se dan la vuelta y se la dan también a Goombilón) Pensándolo mejor, no creo que sea bueno que hayas olvidado así de repente a Bombazulina.

- Guydo. Eso, eso. Nunca se sabe cuándo puede reaparecer en tu vida...

- Goombilón. Chicos, me estáis liando.

- Guydo. Mira, pues mientras resuelves ese lío que tienes en tu cabeza, ve a nuestra habitación y colócalo todo en su sitio. Nosotros iremos a ver a Kamek.

- Goombilón. Oye, ¿por qué yo me tengo que llevar la peor parte?

- Paratroopi. Uy, suponiendo que Kamek esté cabreadísimo con nosotros, no sé quién se lleva la peor parte... ¡Anda! (Paratroopi le da a Goombilón un pequeño empujoncito y este se va hacia las escaleras. Paratroopi y Guydo se cruzan con Bombazulina)

- Paratroopi y Guydo. Buenos días. (Bombazulina los ignora y sigue caminando. Cuando los dos secuaces llegar a la sala de Kamek...)

- Kamek. ¡¡¿Cómo se os ocurre iros sin avisar a hacer un viaje de tal duración?!! ¡¿Acaso queréis que Bowser me mate o qué?!

- Guydo. Kamek, era un favor que le debíamos a nuestro amigo.

- Kamek. En cuanto se vean él y Bombazulina va a estallar un caos en el castillo.

- Paratroopi. No podremos separarlos de por vida. Algún día tendrán que verse por fallo nuestro o por necesidad.

- Kamek. Pero cuanto más tarde suceda eso, mejor. La herida de mi amiga está cicatrizando muy lentamente.

- Guydo. Lamentarse por algo que ni siquiera ha ocurrido y que ni siquiera iba a ocurrir... Qué tontería.

- Kamek. Bueno, ya que habéis vuelto vosotros, puedo convocar una reunión dentro de una hora. Pero por favor, evitad que venga Goombilón.

- Guydo. ¿Y qué quieres que hagamos?

- Kamek. ¡Atadle a una silla si hace falta! (Alza su varita y magia empieza a aglutinarse alrededor del extremo de la varita) ¡¡Marchando!! (El Trío de Élite se va y Goombi sale de una de las salas anexas a su habitación)

- Goombi. Guao, ¿cómo hiciste eso?

- Kamek. ¿El qué?

- Goombi. Hacer brillar esa varita.

- Kamek. Ah, lo que brillaba era magia.

- Goombi. ¡Hala! Mola. También he visto que tras esa puerta hay una biblioteca llena de libros y algunos secuaces parecidos a ti pero de color rojo y con unas hélices.

- Kamek. Esa es mi biblioteca, donde hay libros de lectura, de magia, esbirros, Aterratas, Swoopers, Bichacuos...

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(Fuera de la habitación en la que ahora se encuentra Bombazulina, esperan Korokoopa, Kaproopa, Popkey, Spiriny y los Hermanos Koopa)

- Kaproopa. Ahí en esa habitación hay alguien viviendo.

- Popkey. ¿Pero no se había ido Fuzzya del castillo?

- Spiriny. Habrá vuelto, digo yo.

- Korokoopa. No puede ser ella. Antes he llamado a la puerta y no me han abierto. Y eso qu soy amigo de Fuzzya.

- Koopa negro. (Da varios golpes a la puerta) Hola, somos compañeros de otras partes del castillo. Si pudiera abrir la puerta para conocernos... (No pasa nada)

- Koopa amarillo. No parece que quiera abrir.

- Koopa verde. A lo mejor es que no puede porque tiene algún problema.

- Korokoopa. ¿Nada más llegar? Venga, hombre... (da golpes más fuertes a la puerta) ¡No podrás aguantar para siempre ahí dentro! ¡Ya saldrás, ya!

- Kaproopa. Hermano, no le digas eso. A ver si se va a asustar y ya sí que no nos abre la puerta...

- Popkey. Hoy hay reunión, así que podemos comentárselo a Kamek. (Todos asienten y se van yendo lentamente del castillo)

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(Varios minutos después, Kaproopa y Korokoopa se dirigen a su habitación. Kaproopa entra en ella primero y encuentra a Ratónito limpiando. Ambos se miran)

- Kaproopa. ¿Ho-hola...?

- Ratónito. (Dice entre dientes) Buenos días... (sigue limpiando mientras Kaproopa se vuelve y ve a Korokoopa)

- Kaproopa. Hermano, ¿qué hace el director del equipo de limpieza limpiándonos la habitación?

- Korokoopa. Le estoy chantajeando. ¿No es genial? (Se ríe)

- Kaproopa. Yo... lo veo un poco extraño todo. Deberías llevarte bien con todos tus compañeros, que luego se puede pasar muy mal...

- Korokoopa. Eso es precisamente lo que él, (señala a Ratónito) no ha hecho. Ahora que puedo le estoy haciendo pagar.

- Kaproopa. Bueno, yo no me meteré en lo que no me llaman. Oye, por cierto, ¿y mi querido Paratroopi? (Korokoopa pone cara de susto)

- Korokoopa. (Dice en su mente) Ya estamos otra vez... Tarde o pronto tenía que ocurrir... (Habla en alto ahora) Pues... está de vacaciones fuera de este reino.

- Kaproopa. Ah.

- Korokoopa. Kaproopa, te voy a decir algo. No quiero que te juntes con ese tipo. ¿Me oyes?

- Kaproopa. ¿Pero por qué siempre me has estado diciendo eso?

- Korokoopa. Porque tú no les conoces como yo. Si hubieras vivido cerca de ellos todo lo que he vivido yo te darías cuenta. Él y sus amigos no están muy bien de la cabeza. Yo les tengo mucho cariño, pero...

- Kaproopa. Korokoopa, la última vez que nos viste juntos intentaste clavarle un cuchillo a Paratroopi...

- Korokoopa. Kaproopa, son rocecillos tontos.

- Kaproopa. Ya, ya...

- Korokoopa. Además, que tú no sabes lo que pueden llegar a hacer. Una vez me congelaron en la cámara frigorífica del castillo y Guydo se hizo pasar por un amigo mío.

- Kaproopa. Ah, jajaja. Esa historia ya me la han contado esta mañana.

- Korokoopa. Además, no me han dejado dormir durante meses por fiestas esporádicas que hacen.

- Kaproopa. Bueno, no me cuentes más, que así me entretengo con mis nuevos amigos.

- Ratónito. (Se entromete en la conversación) Korokoopa, ya están limpios suelo y paredes...

- Korokoopa. Pues ahora limpia el techo y por detrás de los armarios. (Ratónito pone cara furiosa) Y rapidito, ¿eh?

- Ratónito. S-s-sí…

- Korokoopa. Kaproopa, hay reunión en nada. ¿Te vienes?

- Kaproopa. No, yo me daré ahora una ducha. Pero luego me cuentas lo que habéis hablado. ¿Vale? (Korokoopa asiente y se va. Kaproopa se mete en el baño mientras Ratónito tira la fregona al suelo por el cabreo)

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(Mientras tanto, el Trío de Élite se prepara para la reunión inminente)

- Goombilón. Bueno, ya estamos listos. ¿No? (Paratroopi y Guydo se ponen nerviosos) ¿Ocurre algo?

- Guydo. N-no. Es que... hemos pensado que podrías quedarte aquí.

- Goombilón. ¿Por qué?

- Paratroopi. Porque aquí podrás pensar mejor en cómo enamorar a Fuzzya, por ejemplo.

- Goombilón. ¿Tú crees que tengo posibilidades?

- Paratroopi. ¡Por supuesto! Pero quédate aquí pensando algo que hacer. ¿Vale? (Goombilón asiente y Guydo y Paratroopi se van tranquilos)

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(Poco tiempo después, la sala de reuniones del castillo está ocupada por Bowser y Kamek subidos en la plataforma del fondo, Paratroopi, Guydo, Spiriny, Korokoopa, Popkey, los Hermanos Koopa, Kammy y Goombi.  Todos hablan unos con otros)

- Kamek. (Cogiendo el micrófono) A ver, silencio. ¡Silencio! (Todos siguen hablando) ¡¡Que os calléis de una vez!! (Todos se callan) Bien, nos encontramos hoy aquí a las... (se remanga y mira su reloj) dos menos veinte del mediodía reunidos y en presencia del excelentísimo amo Bowser.

- Korokoopa. Las dos menos veinte. Qué hambre tengo.

- Guydo. Oye, hablando de hambre. ¿Dónde se encuentra Ratónito? Nunca se pierde una reunión.

- Korokoopa. No sé. Yo no lo he visto. ¿Alguien sí? (Todos se quedan callados)

- Kamek. Estará vagueando como siempre.

- Paratroopi. Kamek, ¿y ese Goomba pequeño que está a tu lado? ¿Es tu hijo?

- Kamek. ¡Que no, por segunda vez!

- Kammy. (Mira a Kamek) Hijo, ¿ves como no soy la única?

- Kamek. Este niño está bajo mi tutela hasta que vuelva su madre, si es que vuelve.

- Spiriny. Kamek, ¡¿has robado un niño?! ¿Nos hemos vuelto locos?

- Kamek. (Ve que Bowser se rie un poco) ¡Que no! La madre de este crío en un arrebato de furia me lo lanzó. Y como es tan bonito me lo quedé.

- Koopa rojo. Jefe Kamek, no puedes quedarte cualquier cosa que te encuentres. Ese niño necesita una familia equilibrada.

- Kamek. Pues aquí la tiene.

- Koopa negro. (Se ríe) Kamek, él ha dicho equilibrada. (Bowser se rie más)

- Bowser. (Se ríe mucho) Qué pena que no haya venido antes a estar reuniones. Lo que me he estado perdiendo.

- Kamek. Bueno, si me dejáis todos, empezaréla reunión informativa. En primer lugar, varios de nuestros secuaces han abandonado el castillo. Ellos son: Fuzzya, quien se ha ido tras insultarnos; Roger, quien se ha tomado unas vacaciones, y Don Huesito, quien tras enterarse de lo de Fuzzya esta mañana se ha dado de baja por depresión. Por ello habrá que ocupar dichos puestos que han dejado libres.

- Korokoopa. ¿Y quién lo hará?

- Kamek. El puesto de Fuzzya ya está ocupado.

- Hermano amarillo. ¿Y quién es el o la “afortunada”?

- Bombazulina. (Abre las puertas de entrada a la sala de reuniones) Yo. (Todos al mirarla quedan impresionados, menos los Hermanos Koopa, que no la conocen, y Paratroopi y Guydo, que ya sabían que estaba en el castillo. Bombazulina camina hacia un asiento seguida por las miradas de todos los secuaces allí presentes)

- Spiriny. Madre mía, ha vuelto...

- Korokoopa. (Busca por todos lados a Goombilón, sin encontrarle) Qué pena que no esté Goombilón. Si no, me habría echado unas risas. (Bombazulina se sienta)

- Bombazulina. Aprovechando que ya estamos todos, o casi todos presentes... Hacedme todas las preguntas que queráis, que yo las responderé.

- Popkey. ¿Dónde has estado todo este tiempo?

- Bombazulina. En el Reino Judía.

- Guydo. (Se miran Paratroopi y Guydo mutuamente) ¡Maldita sea! Tan cerca estaba y no fuimos allí...

- Korokoopa. ¿Por qué has vuelto a este castillo? ¿Te has reconciliado con Goombilón?

- Bombazulina. No, y lo de mi regreso son asuntos privados.

- Spiriny. (Le susurra al oído de Korokoopa) Sigue enamorada...

- Bombazulina. (Ha conseguido escuchar a Spiriny) ¡No!

- Paratroopi. Yo tengo otra pregunta. ¡¿Por qué has vuelto?! ¡¿Quieres rematar a Goombilón ahora que por fin te ha olvidado?!

- Kamek. Por favor, sigamos con la reunión. Además Bombazulina ha ocupado la habitación de Fuzzya hasta que encuentre a alguien que sustituya a Don Huesito.

- Korokoopa. ¿Y qué hacía Don Huesito?

- Kammy. Pues lo mismo que todos vosotros, nada. Panda de vagos.

- Guydo. (Dice en bajito) Ya estaba tardando Kammy...

- Kammy. Te he oído. Tengo el audífono.

- Kamek. Don Huesito hacía de consejero real.

- Popkey. ¿Tú no eras el consejero de Bowser?

- Kamek. También, pero en menor medida. Yo soy su mano derecha y director de tropas, ataques y otros asuntos de todo el castillo.

- Korokoopa. Bueno, celos aparte... ¿queda algo que comentar en esta reunión?

- Kamek. Sí. Y deberíais saberlo tú y Don Huesito, que os pusisteis muy pesados. (Mira a Bowser) Amo Bowser, nuestros secuaces solicitan un ventilador en cada una de sus habitaciones.

- Guydo. O un aparato de aire acondicionado. Como lo veas.

- Bowser. La madre que me trajo... Ahora ya entiendo por qué me habéis llamado a esta reunión. Osea, ¿que os pago gratis una televisión y un ordenador por habitación y encima pedís más? (Todos menos Kamek asienten) ¡Pues no me da la gana! Eso os lo pagáis vosotros.

- Kamek. Si ya se lo dije, pero no hacen caso.

- Korokoopa. Y también queremos hacer una sugerencia. El local que antes era un bar y que ahora está vacío podría convertirse en una piscina climatizada.

- Spiriny. Y queremos que se construya una piscina al lado del castillo. Preferentemente en la parte trasera de este.

- Bowser. (Se empieza a reir) ¿Y yo qué gano con eso?

- Kamek. ¡Eso!

- Koopa verde. Entiéndanos, amo Bowser. Con una piscina podríamos pasar todo este calor mucho mejor y trabajar de manera más eficiente.

- Bowser. ¿Más eficiente? ¡Juajuajuajua! Bobadas. (Se queda pensando unos segundos) Oye, lo de la piscina exterior no es mala idea.

- Kamek. ¡¿Cómo?! No, no.

- Todos. ¡Sí, sí!

- Bowser. El verano pasado la playa de la Isla Almohada me hizo reflexionar sobre esto. Decidido. Llamaré a los obreros para que construyan una piscina.

- Kamek. En fin, prepararé un presupuesto.

- Koopa rojo. ¡¿Cómo?! Pensé que lo pagaba el amo.

- Bowser. (Dice irónicamente) Jaja, sí.

- Kamek. En fin. Si no hay nada más que añadir, la reunión ha terminado.

(Todos se levantan)

- Korokoopa. (Mira a Bombazulina) Oye, aún hay una cosa que no me ha quedado clara. Si estabas en la habitación de Fuzzya, ¿por qué no nos abrías?

- Bombazulina. Porque Kamek me pidió que no abriera nadie. Por si estaba Goombilón cerca.

- Spiriny. (Le susurra al oído de Korokoopa) Está claro, todavía le quiere.

- Bombazulina. ¡¿Cuántas veces tengo que decirte que no?! ¡Todo el mundo fuera de esta sala! (Todos van saliendo con prisa)

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(Mientras tanto, Ratónito sigue en la habitación de Korokoopa. Se pone a abrir cajones y mirar bajo los muebles)

- Ratónito. Maldita sea. ¿Dónde estará el móvil de Korokoopa? (Mira el baño) ¡Claro! A lo mejor lo ha dejado ahí. (Abre la puerta del baño y se mete en él. Segundos después se oyen los gritos de Kaproopa. Justo en ese momento Korokoopa entra en la sala y salen del baño Ratónito y Kaproopa)

- Korokoopa. Ya estoy... (ve a Ratónito y a Kaproopa juntos. Kaproopa lleva sólo una toalla que le cubre todo el cuerpo. Korokoopa continúa su frase alucinado) en casa...

- Ratónito. Korokoopa, te juro que esto no es lo que parece. Yo... (Korokoopa le interrumpe)

- Korokoopa. Tú... Tú... ¡¿no aprendes la lección?!

- Kaproopa. Korokoopa...

- Korokoopa. Hermana, ¡¿es que no puedes enamorarte de alguien normal en este castillo?! (Mira a Ratónito y Korokoopa palidece) Ay... Si hasta prefería al desequilibrado de Paratroopi antes que tú...

- Ratónito. Oye, que yo soy muy atractivo.

- Korokoopa. Sí, en tu galaxia.

- Kaproopa. ¡A ver! Korokoopa, aquí no ha pasado nada. Hace unos segundos se metió Ratónito en el baño mientras salía de la ducha.

- Korokoopa. (Mira furioso a Ratónito) ¿La estabas espiando?

- Ratónito. No. Lo que quería era encontrar el móvil. ¡El móvil!

- Korokoopa. Nunca lo conseguirás. (Lo saca de su bolsillo) Lo tengo bien cuidado. (Ratónito aprovecha el despiste de Korokoop y coge el móvil por un extremo)

- Ratónito. ¡Suéltalo! (Ambos, durante el forcejeo, salen de la habitación. En mitad del pasillo, cerca de las escaleras que comunican con los pisos del castillo, Korokoopa y Ratónito cogen el móvil del primer personaje nombrado cada uno por un extremo)

- Korokoopa. ¡Devuélvemelo!

- Ratónito. ¡Jamás! ¡Ya verás cómo me vengaré cuando destruya las pruebas!

(Llegan Paratroopi y Guydo)

- Paratroopi. ¿Qué pasa aquí?

- Guydo. ¿A qué viene tantos gritos?

(Ven a Korokoopa y a Ratónito cogiendo el móvil)

- Paratroopi. ¡Estad quietos! No os vayáis a... (Ratónito cae por las escaleras) caer...

- Guydo. Vaya golpes se ha llevado por todo su cuerpo...

(Todos bajan las escaleras para socorrer a Ratónito)

- Korokoopa. (Se lleva las manos a la cabeza) Madre mía, ¡¿qué he hecho?!

- Paratroopi. ¡Que alguien llame a un médico!

- Korokoopa. (Se pone a gritar) ¡Médico! ¡¡Médico!!

- Paratroopi. Korokoopa, ¡¿qué haces?! ¡Me refería a que fueras al hospital a avisar a alguien!

- Korokoopa. (Con los ojos llorosos) Ay, es que estoy muy nervioso. (Korokoopa se pone a correr)

- Kaproopa. (Aún con la toalla puesta) Si es que lo sabía... (Paratroopi la mira)

- Paratroopi. Kaproopa... ¿eres tú?

- Kaproopa. ¡Cabo Paratroopi! ¡Ya volviste de tus vacaciones! (Se abrazan y se besan. Sólo queda Guydo mirando al herido Ratónito)

- Guydo. Puf, no sé si esta vez tendremos que llevar flores de vivo o de muerto…

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(En la sala de Kamek se encuentran el Magikoopa, Kammy y Goombi. Aparece la Paragoomba)

- Kamek. Me ha costado contactar contigo, pero lo he conseguido. Ha llegado el momento...

- Paragoomba. Basta de cháchara. (Mira a Goombi) Nos vamos.

- Goombi. ... No...

- Paragoomba. ¡Que vengas te he dicho!

- Kammy. Niño, vete con tu madre de una vez.

- Goombi. No quiero...

- Paragoomba. ¿Acaso quieres quedarte sin familia?

- Goombi. Yo ya tengo una familia... (Se acerca a Kamek. El Magikoopa está sorprendido. Kammy se acerca a Kamek y le susurra al oído)

- Kammy. Por favor, ni se te ocurra ceder. ¡Para esto!

- Paragoomba. No te lo volveré a repetir. ¡Ven conmigo!

- Kamek. Alto. Osea, primero lo abandonas sin ningún miramiento y ahora que tienes una nueva oportunidad, ¿le tratas así?

- Paragoomba. Tú calla, Kamek. No eres su padre.

- Kamek. Tal vez no lo sea, pero lo hago mejor que tú.

- Paragoomba. Uh, ¡retira eso!

- Kammy. (Se acerca a la Paragoomba) Perdone a mi hijo. Está ahora en la edad de querer ser padre. Pero todo tiene su solución. Se le puede quitar al niño por la fuerza.

- Kamek. ¡Ni de broma! Ahora soy yo el que no quiere que Goombi se vaya.

- Kammy. Kamek, no me fastidies...

- Kamek. Goombi quiere estar con nosotros. Y me parece que no se ha equivocado en su elección.

- Paragoomba. ¿Qué insinúas?

- Kamek. Insinúo que te vayas por donde has venido hasta que cambies tus modales. (Alza la varita y prepara magia) ¡Vamos!

- Paragoomba. ... Nos volveremos a ver, Kamek. Nos volveremos a ver... (sale volando por una ventana. Goombi, alegre, empieza a volar alrededor de la cabeza de Kamek)

- Goombi. ¡Yuju! ¡Muchas gracias, Kamek!

- Kamek. De nada. Pero bájate, que me estás mareando.

- Kammy. A mí también me marea su presencia...

- Kamek. ¡Madre! ¿Qué te cuesta ser un poco tolerante?

- Kammy. Hijo, si no fuera tolerante hace horas que habría aplastado con mis propios zapatos a ese Microgoomba.

- Kamek. Pues mientras viva yo en esta casa se hará lo que yo diga, y punto en boca.

- Goombi. Kamek. ¿Podría hacerte una pregunta?

- Kamek. Adelante.

- Goombi. Quiero aprender magia.

- Kamek. (Sorprendido) ¿Cómo?

- Goombi. Quiero ser de mayor un mago experto como tú.

- Kamek. Ya, ya lo había entendido. Verás, la magia se aprende cuando uno es un poco más mayor.

- Goombi. Pero yo quiero aprender ya.

- Kamek. Goombi, entiende que Magia es una carrera universitaria. Y son varios años de cursos. ¿Vas a aguantar yendo todos los días menos los fines de semana al Reino Judía, a la Academia Jajá?

- Goombi. No. Tenía pensado que podrías enseñarme tú. Seguro que sabes más que cualquier profesor de esa academia.

- Kamek. Hombre... Podría enseñarte mucha magia, pero... (Goombi le interrumpe)

- Goombi. ¡Acepto! ¿Cuándo empezamos?

- Kamek. Eh... Ya te lo diré, ¿de acuerdo? (Goombi asiente alegre)

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(Goombilón, tiempo después, se coloca al lado de la puerta de la habitación en la que está Bombazulina, pensando que allí se encuentra Fuzzya)

- Goombilón. (Da unos golpecitos en la puerta) Fuzzya. ¿Fuzzya? ¿Puedes abrirme? (Nada ocurre) Mira, sé que tal vez estás cabreada por la bromilla que te gastamos con lo del espíritu ese, pero te pido perdón. Y también tengo que decirte algo... Me gustas mucho. No sé si yo a ti igual, pero intentaré hacer todo lo posible. Tarde o temprano tenía que pasar página. (Bombazulina abre la puerta muy cabreada. Goombilón palidece y se queda sin palabras)

- Bombazulina. Lo sabía. Sabía que no tenía que creer en tus amigos. Primero cuando me dijeron que no pretendías nada con esa Goomba y ahora con lo de que aún me querías...

- Goombilón. (Su cara pasa de estar triste a furiosa) Yo tampoco me creo que pueda haber sido tan tonto. Ahora no vengas de buena. Tú me dejaste tirado por una cosa que ni ocurrió, he estado un año pasándolo fatal por ti. Si hasta fui en tu búsqueda. ¿Y así me lo agradeces? (Bombazulina se queda parada)

- Bombazulina. No intentes arreglarlo... (se mete en su habitación a llorar. No cierra la puerta y Goombilón se mete)

- Goombilón. Me tienes que explicar muchas cosas. Me lo debes.

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(En la sala de espera del hospital, se encuentran Kamek, Korokoopa, Kaproopa, Guydo y Paratroopi)

- Guydo. Venimos al hospital más a menudo que un doctor. ¿No es gracioso?

- Kaproopa. Guydo, deja de hacerte el gracioso. Lo estamos pasando fatal...

(Llega un doctor Snifit. Todos se levantan y no paran de preguntarle qué tal se encuentra Ratónito)

- Dr. Snifit. El señor Ratónito ha sufrido fuertes golpes en piernas, cuerpo y cabeza. ¿Alguien sabe qué le ha pasado?

- Paratroopi. Estaba fregando el pasillo de la primera planta, resbaló y cayó por las escaleras. (Todos miran a Paratroopi y resoplan)

- Kamek. Madre mía, un fuerte golpe en la cabeza. ¿A que ha entrado también en coma? Cada vez se van yendo más secuaces del castillo. No voy a dar abasto para contratar a sustitutos.

- Dr. Snifit. Tranquilo, tranquilo. Por lo primero no se preocupe. Ratónito ha superado las pruebas de observación. No presenta traumatismos perjudiciales. (Todos, y en especial Korokoopa, se alegran) Eso sí, debe estar de baja un tiempo hasta que se recupere de los golpes.

- Kamek. Vaya...

- Korokoopa. ¿Podemos ir a verle, doctor?

- Dr. Snifit. Sí, pero de uno en uno. Y no se preocupen si les extraña algo. Le hemos sedado.

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(Korokoopa entra en la habitación de Ratónito en el hospital)

- Korokoopa. ¡Ratónito! ¡Es un milagro que estés bien!

- Ratónito. (Mira a Korokoopa con los ojos medio abiertos) Mamá, ¿eres tú?

- Korokoopa. N-no... Soy Korokoopa, tu amigo.

- Ratónito. Ah... Por favor, no le enseñes el vídeo al amo... Te lo suplico...

- Korokoopa. Por supuesto que no; esto ha ido demasiado lejos. Ya he borrado el vídeo. Por cierto, ¿puedo hacer algo por ti? Lo que sea.

- Ratónito. Sí. Hay algo que lo he estado dando vueltas... ¿Tu hermana está libre?

- Korokoopa. (Le toca la cabeza mientras sonríe) Eh... Retiro lo dicho, haré casi todo lo que sea...

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(Minutos después, entra Kamek)

- Kamek. ¡Ratónito!

- Ratónito. Mamá, ¿has venido a verme?

- Kamek. Uy, qué mal estás. Ese golpe te ha dejado tonto.

- Ratónito. Que no... Sólo estoy un poco sedado. Es que me hace gracia fingir que estoy mucho más.

- Kamek. Esto que ha ocurrido me ha hecho pensar...

- Ratónito. A mí también...

- Kamek. Creo que deberíamos llevarnos bien a partir de ahora. ¿A qué nos conduce tanto rencor?

- Ratónito. Pues claro... Eso mismo te iba a decir yo. Lo que pasó aquella vez y que te obligó a contratarme, lo he olvidado... Si pides a Bowser mi despido, no te detendré... (tose falsamente para hacer sentir peor a Kamek)

- Kamek. Quita, quita. Con lo bien que me lo he pasado estos años con nuestras discusiones, no me voy a arriesgar a que me toque de compañero a un aburrido.

- Ratónito. ¿En serio me perdonas?

- Kamek. Claro. Y también dejaré de llamarte rata vaga cuando te vea.

- Ratónito. Y yo Magikoopa de tres al cuarto.

- Kamek. Y yo dejaré de intentar ponerte en contra a tu equipo de limpieza para reirme.

- Ratónito. Y yo dejaré de fregar a primera hora de la mañana el suelo que está justo después de la puerta de tu habitación para ver ti se caes algún día.

- Kamek. ¿Qué? Bu-bueno, en fin... Estamos los dos perdonados.

- Ratónito. Sería poco creíble que ahora después de tanto tiempo nos hiciéramos amigos, ¿no?

- Kamek. Para nada. Una amistad puede surgir del modo más inesperado.

- Ratónito. Lo malo es que ya no nos podremos insultar, ni discutir como antes, ni hacernos trastadas...

- Kamek. Uh, ¿quién ha dicho que no podamos? Solo que ahora lo haremos con un poco de cariño.

- Ratónito. Entonces... ¿ahora te puedo insultar con cariño? No lo veo...

- Kamek. Pues entonces dejamos de ser amigos y así podemos seguir como antes. ¿Lo prefieres?

- Ratónito. Sí.

- Kamek. Yo también, rata vaga.

- Ratónito. ¡¡Ratón!! Cabeza de chorlito... (Kamek y Ratónito se ríen un buen rato juntos)


(En la sala de Bombazulina, esta y Goombilón siguen discutiendo)

- Goombilón. Todavía sigo esperando una explicación coherente.

- Bombazulina. Mira, Goombilón, vete de mi habitación o llamo a varios Koopatrulleros para que te obliguen. ¿Qué prefieres?

- Goombilón. De aquí no me muevo hasta que tenga mi explicación. ¿Está claro?

- Bombazulina. Pues adelante. (Se da la vuelta y Goombilón queda sin palabras al ver la espalda del cuerpo de Bombazulina)

- Goombilón. Esa... ¿Esa cicatrizque tienes ahí? (Bombazulina palidece)

- Bombazulina. N-no es nada. Vete.

- Goombilón. Bombazulina, dime quién te ha hecho eso.

- Bombazulina. ¡Nadie te he dicho!

- Goombilón. ¿Quieres que se lo cuente a todo el castillo?

- Bombazulina. ¡No, ni se te ocurra! Yo ahora quiero olvidar...

- Goombilón. ¿Olvidar qué? Un momento, Bombazulina... Tú no has regresado por mí, ¿no es verdad?

- Bombazulina. No...

- Goombilón. ¿Entonces qué te ha pasado?

- Bombazulina. Me secuestraron. (Goombilón se vuelve a quedar sin palabras. Este día en el Reino Champiñón está acabando, como ya lo han hecho muchos otros)

En el próximo episodio... (Reclutas, magia y un intento de reconciliación)

(En el Castillo de Bowser...)

Kamek. Aquí os presento a Robert, quien sustituirá a Don Huesito. (Todos saludan a Robert, quien está temblando y con las manos tapando su máscara) Él es un poco tímido, como veréis.

Korokoopa. Kamek, está temblando de miedo...

- Kammy. ¿Y este le va a dar consejos al amo Bowser? (Se empieza a reir)

Kamek. A ver, es tímido al principio. Después, cuando os conozca más será más sociable, digo yo...

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Goombilón. Necesito recuperarla... No puedo vivir sin ella.

Guydo. Bien, el plan es el siguiente: secuestraremos a Bombazulina como si fuéramos sus anteriores secuestradores y dejaremos que Goombilón salve a su amada de las garras del mal. La víctima se reconciliará como efecto del rescate desinteresado de nuestros amigo.

Goombilón. Bueno, desinteresado no. Busco su amor.

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Kamek. Goombi, primera lección de magia. No te fíes nunca de las apariencias.

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Bombazulina. (Ve a Paratroopi fingiendo que está tirado en el suelo. Se acerca a él) Paratroopi, ¿te encuentras bi...? (Guydo le pone a Bombazulina desde detrás un pañuelo empapado en un somnífero y esta cae inconsciente. Guydo y Kamek cogen a Bombazulina y se la llevan mientras Paratroopi se levanta y se limpia de polvo)

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Kamek. Segunda lección, en una lucha resiste todo lo que puedas.

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Bombazulina. (Con una venda en sus ojos y con un pañuelo en su boca. Ratónito le quita el pañuelo de la boca y pone voz diferente a la suya normal) ¿Qué queréis de mí?

Ratónito. Dinos todo lo que sabes sobre nosotros. (Kamek le hace un gesto silencioso que significa "Bien hecho")

Bombazulina. Lo que sé es que sois unos cobardes.

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Kamek. Tercera lección, si ves que tu enemigo es más fuerte que tú, escapa si puedes.

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Ratónito. Kamek, tengo malas noticias.

Kamek. ¿Qué quieres, consejero?

Ratónito. Bombazulina se ha escapado de su prisión. (A Kamek le entra un fuerte escalofrío)

Kamek. ¡¿Cómo?! ¡¡¿Dónde está?!!

Ratónito. No lo sé. Lo extraño es que con las pintas que lleva nadie se la haya encontrado...


Cartel
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