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Resumen

A buenas horas se puede utilizar la piscina del castillo. Aunque haga aún un poco de calor, a Korokoopa le persigue la mala suerte. Por otra parte, la relación entre Kaproopa y Paratroopi está en peligro. ¿Qué habrá pasado?

Intro LTS Temp.5. Habitación Korokoopa noche

(En la habitación de Korokoopa por la noche, él está con los ojos cerrados intentando dormir. Un mosquito vuela cerca de él y Korokoopa la aplasta con las manos rápidamente. Se levanta de la cama)

- Korokoopa. ¡Ajá! Por fin te pillé, maldito. Ahora sí que voy a dormir bien. (Se vuelve a acostar. Diez segundos después, empiezan a volar dos mosquitos alrededor de Korokoopa, este pone cara triste) ¡Ahhh! ¿Qué queréis de mi? Sangre no creo, porque saco todas las noches un brazo... (se mira su brazo, lleno de picaduras de mosquito. Oye cómo siguen volando cerca de él. Korokoopa pega de repente un bote de la cama) ¡Se acabó! Ya me he desvelado. Daré un paseo cerca del castillo hasta que me vuelva a entrar el sueño...

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(Cerca del castillo, Paratroopi y Kaproopa observan la luna llena, muy brillante entre tantas nubes)

- Paratroopi. ¿No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?

- Kaproopa. Cabo Paratroopi, que bonito eso que has dicho. ¿Se te ha ocurrido a ti?

- Paratroopi. Eh... Casi. Lo leí en un libro de la biblioteca de Kamek.

- Kaproopa. No importa. La verdad es que el reino de noche es muy enigmático. (Mientras mira el paisaje que les rodea, ve a lo lejos a Korokoopa) ¡Paratroopi! ¡¿Es ese Korokoopa?!

- Paratroopi. Sí. ¿Qué hará por aquí?

- Kaproopa. ¡¿Nos habrá descubierto?!

- Paratroopi. Tal vez haya quedado aquí con su novia secreta. Jajaja.

- Kaproopa. No tiene gracia. ¡Voy a esconderme para que no me vea! (Se esconde detrás de unos arbustos. Korokoopa se acerca a Paratroopi)

- Korokoopa. ¡Cabo Paratroopi!

- Paratroopi. (Mira a Korokoopa y finge sorprenderse) ¡Korokoopa! ¿Qué haces aquí a estas horas?

- Korokoopa. Dar un paseo, a ver si cojo sueño. ¿Y tú?

- Paratroopi. Eh... También, también.

- Korokoopa. Oye, ¿mañana tienes algún plan?

- Paratroopi. Tenía pensado ir a la piscina del castillo por la mañana. En la tele dicen que va a hacer buen tiempo.

- Korokoopa. Pues ve por la tarde, porque te invito a mi casa conmigo, con Kaproopa y con Rita-disc para comer.

- Paratroopi. Ah... ¿Y... a qué se debe esto?

- Korokoopa. Vamos a darle una bienvenida a la nueva como se merece. Además, ella me ha preguntado ella por ti, y como no tienes novia... (Paratroopi se pone nervioso al oirle)

- Paratroopi. (Traga saliva) No, no tengo.

- Korokoopa. Pues entonces, ¿vas a venir?

- Paratroopi. Lo siento, Korokoopa, pero... (Kaproopa estornuda detrás de los arbustos y Korokoopa se sorprende)

- Korokoopa. ¿Eso ha sido un estornudo?

- Paratroopi. (Pálido) Eh... Es que debe haber algún Malarrama escondido por ahí... Oye, qué te iba a decir, que sí voy a la comida.

- Korokoopa. Perfecto, bueno, hasta más ver... (se va del lugar y Kaproopa sale de su escondite)

- Kaproopa. Paratroopi, esto se nos va de las manos...

- Paratroopi. ¿Deberíamos contarle la verdad a tu hermano?

- Kaproopa. Paratroopi, la última vez que nos vió juntos intentó clavarte un cubierto de metal... Mejor nos lo callamos, ¿no crees? (Paratroopi asiente) Yo me voy a ir rápido, no vaya a darse cuenta de que no estoy en su habitación. ¡Te quiero! (Se dan un beso y Kaproopa se va dejando a Paratroopi mirando las estrellas)


Diálogo

(En la habitación de Kamek, por la mañana, se encuentran el Magikoopa, Kammy y Goombi desayunando)

- Kammy. (Prueba una cucharada de cereales y la deja en el cuenco con leche) ¡Puaj! ¡Estos no son los cereales de mi marca Kammy O’s! ¿Qué porquería es esta?

- Kamek. Madre, ya te he dicho que no me gustan. Yo no como cereales.

- Kammy. (Mira a Goombi) ¿Y ese?

- Goombi. (Dice en tono bajo) Oye, que tengo un nombre...

- Kamek. No me parece bueno darle eso. A ver si se va a atragantar con una nube de esas.

- Kammy. Bah, bobadas. (Coge la caja con los cereales y le echa unos pocos en el cuenco de Goombi, Kamek se lo impide)

- Kamek. ¡Madre! Tengamos la fiesta en paz.

- Kammy. ¿Qué fiesta, qué dices? ¿Ya están tus tres payasos armando jaleo?

- Kamek. Es un decir, madre... (Llaman al tibre. Kamek se levanta) ¿Quién será a estas horas de la mañana? (Se dirige a la puerta)

- Kammy. ¡Pero no abras! ¡Seguro que son los pesados de tus secuaces!

- Kamek. (Dice irónicamente) Quién sabe, a lo mejor es la princesa Peach, que viene a pedir azúcar. (Abre la puerta y ve a Robert) Hola, consejero... (mira su reloj) ¿Te ocurre algo?

- Robert. Sí, quería preguntarte una cosa.

- Kamek. Ajá, pregunta.

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(Varios minutos después, en la sala real de Bowser se encuentran el amo, Kamek y Robert reunidos. Hay dos Koopatrulleros vigilando la puerta de entrada)

- Bowser. (Mira serio a Robert) ¿Puedes repetirme la pregunta?

- Robert. Sí. Me gustaría comprar el laboratorio que tiene su malignidad en el sótano del castillo.

- Bowser y Kamek. (Se miran mutuamente y se empiezan a reir) ¡¡Jajajajaja!!

- Robert. ¿Ocurre algo?

- Kamek. Robert, ¿pero qué te has creído que es este castillo, un mercadillo? ¡Jajaja!

- Robert. (Saca un saco grande con monedas que pesa bastante y lo coloca en el suelo. Bowser y Kamek lo miran impresionados) ¿Es suficiente con esto?

- Bowser. ... Ka-Kamek...

- Kamek. ¿S-sí?

- Bowser. ¡Ponte a hacer números! (Kamek asiente y saca una calculadora)

- Robert. Quiero comprarlo porque me parece un lugar tranquilo y seguro. Antes de venir aquí estuve trabajando en varios experimentos fallidos, y quiero conseguir de una vez por todas algo exitoso.

- Kamek. (Deja de mirar la bolsa con dinero y guarda su calculadora) Me parece suficiente.

- Bowser. (Sonríe) Enhorabuena, Robert. Ese laboratorio es todo tuyo. Te vas a tener que encargar de todos los gastos tú. Este castillo ya no se hará cargo de ello, pero si vemos cualquier daño grave, podremos quitártelo. (Dice en tono bajo) A menos que nos pagues un dinerillo por las molestias... Je, je...

- Robert. No se preocupe, amo Bowser.

- Bowser. Kamek, saca champán. Vamos a celebrar esto como es debido.

- Kamek. Eh... No nos queda. Pero hemos recibido un cargamento de Chuckola del Reino Judía. Ahora mismo traigo un poco. (Kamek alza su varita y desaparece mágicamente)

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(Media hora después, en el laboratorio del castillo trabajan Koopas con bata blanca y Boos llevando de un lado para otro recipientes y otros utensilios. Ratónito pasea por el lugar viendo cómo trabajan sus compañeros)

- Ratónito. (Se coloca al lado de uno de los Koopas científicos) ¿Qué tal va la tinta de Blooper venenosa?

- Koopa 1. No va mal. Hemos incluido una sustancia que no afecte a la bolsa de tinta que tienen los Bloopers.

- Ratónito. Perfecto... (se acerca a otro Koopa) ¿Y tú, qué estás haciendo?

- Koopa 2. Intentando dar con una vacuna...

- Ratónito. Ah... Bueno, te dejo, que pareces ocupado. (Entra Robert en el laboratorio) Buenos días. ¿Te ocurre algo, Robert?

- Robert. Nada. Un momento, ¿qué haces tú aquí?

- Ratónito. Sustituyo a Spiriny controlando a los científicos.

- Robert. ¿Spiriny? Me suena el nombre... ¿Le conozco?

- Ratónito. Es el que está petrificado en la sala de reuniones.

- Robert. Ahhh... Bueno, pues vengo a informaros a todos de que ahora el laboratorio es de mi propiedad.

- Ratónito. ¿Perdón? ¿Cómo lo has conseguido? ¿Bowser se ha vuelto loco o qué?

- Robert. No. He gastado parte del dinero que tenía en comprarlo.

- Ratónito. ¿Te has vuelto loco? ¿Por qué quieres comprar esto?

- Robert. Pues porque me da la gana. Y para de preguntarme, que gracias a mi todos vais a cobrar los atrasos en vuestros sueldos.

- Ratónito. (Cambia de opinión) Ah. Quería decir que por qué no te has comprado esto antes... Eh... Bien hecho.

- Robert. Y no hace falta que sustituyas a ese tal Spiriny. Yo lo haré.

- Ratónito. Ay, no sabes lo agradecido que te estoy. Aquí tienes a un amigo. (Se va del lugar. Robert mira a todos los científicos)

- Robert. A ver, os contaré mis planes. Todos los trabajos que teníais hasta antes de que llegase, acabadlos. Cuando lo hagáis, una parte que se dedique a la investigación de otras cosas y otra parte que me ayude en mis proyectos. ¿Entendido? (Todos asienten) Pues a trabajar.

(Todos continúan su trabajo normal)

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(Diez minutos después, se encuentran frente a la piscina del castillo y sentados en butacas con gafas de sol algunos Kamek, Kammy, Bowser, Goombi, el Trío de Élite, Ratónito, Korokoopa, Kaproopa, Bombazulina y Rita-disc. Spiriny está petrificado y cerca de Kamek)

- Bowser. Kamek, te dije que no quería más reuniones en un buen tiempo. ¿Me estás echando un pulso?

- Kamek. Perdone, amo Bowser, pero creo recordar que me dijo que no quería más reuniones en la sala de reuniones del castillo. No nos encontramos en ella ahora mismo...

- Bowser. Kamek, no me busques las cosquillas.

- Kamek. (Mira a todos los secuaces que tiene en frente) Bien, en presencia del amo Bowser y de nuestro querido Spiriny, (señala con una mano a Spiriny petrificado) podemos empezar la reunión.

- Rita-disc. Oye, y esa estatua de ese tal Spiriny, ¿qué es? ¿Una lápida para recordar a un difunto?

- Ratónito. (Se empieza a reir) Sí, sí. Una lápida.

- Kamek. En fin, empecemos. En primer lugar, Robert acaba de comprar el laboratorio con una cantidad de dinero importante. Como el amo Bowser y yo queremos que nos respetéis lo máximo posible, os pagaremos los atrasos de vuestros sueldos. (Todos empiezan a alegrarse) Y el resto permanecerá en la sala de tesoros del castillo.

(Se levanta el viento)

- Korokoopa. Pero, entonces... ¿Qué va a ser de Spiriny? Vale que trabaja en el laboratorio y como detective a la vez, pero el día en que le falte uno de los dos trabajos más le vale que aguante con el que le quede...

(El Spiriny petrificado empieza a vibrar un poco y varios secuaces se asustan)

- Kaproopa. ¡Ahhh! ¡¡Se está moviendo!!

- Guydo. ¿Quién?

- Paratroopi. Spiriny.

- Goombilón. Si es que sólo a nosotros se nos ocurre darle tan mala noticia en su presencia...

- Kamek. (Mira al Spiriny petrificado) Que no está vivo, que es el viento que lo mueve... (el viento cesa)

- Rita-disc. ¿Esto no será otra broma para darme miedo, no?

- Bombazulina. ¿Qué te hicieron?

- Rita-disc. Me hicieron creer que me perseguía un fantasma.

- Bombazulina. Ah, pero eso se lo hacen a todo el mundo que viene. Yo también piqué hace un año.

- Kamek. Silencio ya, que me cabreo. En fin. Lo último que queda por decir es que como han acabado las vacaciones de verano, tendréis la piscina disponible para todos vosotros hoy.

- Guydo. Eh... ¿Qué vacaciones de verano?

- Paratroopi. Eso, eso. Que nosotros no hemos descansado.

- Ratónito. Ni tú ni nadie.

- Bowser. Con vacaciones me refiero a estar yo tranquilo, sin mi hijo Bowsy.

- Goombilón. ¿Eso significa que el príncipe Bowsy va a volver al castillo pronto?

- Bowser. Sí. Después de haber estado todo este verano fuera del reino, tendrá ganas de volver aquí.

- Korokoopa. Uh, niños... Si fuera yo, no tendría ninguna gana de volver aquí.

- Guydo. ¡Todo el mundo a bañarse, que tenemos libre la piscina! (Todos los secuaces menos Kamek, Bowser, Kammy y Rita-disc se levantan de sus asientos y se dirigen a la piscina)

- Kamek. ¿Qué hacéis? ¡No podéis iros, que no ha terminado la reunión! (Todos ignoran a Kamek y se lanzan a la piscina. Todos salpican agua a Kamek y a Bowser)

- Bowser. (Mirándose su cuerpo un poco mojado) ¡La madre que...! ¡¿Quién ha sido?!

- Kamek. Tranquilícese, amo Bowser, y disfrute de lo que queda del verano.

- Bowser. Sí, sí. Ya veremos... (Se levanta de su asiento y se va del lugar. Bastantes nubes oscuras se empiezan a agrupar, y en poco tiempo empieza a llover sobre la piscina. Todos salen del agua rápidamente y llegan al lugar muchos Boos con toallas)

- Goombilón. ¡Ahh! Lo que faltaba.

- Bombazulina. ¿En serio se tiene que poner a llover ahora?

- Guydo. Yo vi esta mañana en las noticias que todo estaría soleado...

- Korokoopa. ¿Y eso qué es, sol? Porque yo veo nubes bien negras...

(De repente, las nubes se disipan)

- Rita-disc. (Desde una butaca, con gafas) Yo no he visto nada más extraño en mi vida...

- Ratónito. Será de estos típicos chaparrones pasajeros...

- Kaproopa. Y tan pasajeros... Han durado un minuto.

- Paratroopi. Esto no es normal. ¿Nos habrán echado una maldición para que no nos bañemos?

- Ratónito. (Dice irónicamente) Claro. Ahora mismo Mario debe de estar haciéndonos a todos vudú dentro del Castillo de Peach...

- Korokoopa. Oye, pues tenemos una piscina para usarla. Kamek, quiero reclamar.

- Kamek. ¿Pero qué me vais a reclamar? ¿Acaso tengo yo la culpa de que esté nublado?

- Korokoopa. Me refería a que eres brujo. Haz algo.

- Kamek. Mago, mago. Yo hago magia, no brujería. Y no puedo controlar el temporal, por desgracia.

- Guydo. (Mira a sus compañeros) ¿Y eso qué tiene de diferencia? En fin, vamos a bañarnos, que ya se ha despejado todo. (Todos menos Korokoopa se bañan. Este está hablando con Rita-disc)

- Korokoopa. ¿Y tú no te bañas?

- Rita-disc. No, gracias. No me gustaría electrocutaros a todos... (Korokoopa se queda confuso) A ver, eso que tengo encima de mi cabeza es un enchufe. Mi disco colorido funciona con electricidad.

- Korokoopa. Ah, vale. Oye, una cosa. ¿Te apetecería comer con nosotros hoy en mi casa?

- Rita-disc. Eh... Te lo agradezco, pero estoy cansada, y... (Korokoopa la interrumpe)

- Korokoopa. Vamos a estar yo, Kaproopa y el Cabo Paratroopi.

- Rita-disc. Hmmm... Mejor pensado, tal vez vaya allí. Cuenta conmigo.

- Korokoopa. Así me gusta. (Mira la piscina) Yo me voy a dar un baño. (Cuando se acerca a la piscina, se empiezan a formar nubes encima de ella. Justo en el momento en que se tira de bomba en la piscina, se forma un nubarrón y empieza a llover. Todos salen del agua de nuevo)

- Guydo. Yo maldigo las nubes. ¡¿Pero qué pasa?!

- Goombilón. Será el cambio climático, que es muy traicionero.

- Paratroopi. (Toca con un dedo las ropas mojadas de Guydo) Oye, Sargento Guydo, ¿no te pones en bañador?

- Guydo. No. Los Shy Guys escondemos absolutamente cualquier parte de nuestro cuerpo. Es tradición.

- Kammy. (Aparece entre todos los secuaces) Pues tú la arruinaste aquel día que todo el mundo de vió tu patética cara.

- Guydo. Por favor, Kammy, no me lo recuerdes.

- Kammy. Te lo recordaré si quiero. Patético traidor... (se va del lugar riéndose)

- Guydo. Y a mi que esta mujer me cae cada vez peor...

(Korokoopa es el último en salir de la piscina. En ese momento, las nubes se vuelven a disipar y deja de llover)

- Korokoopa. Otra vez... Qué mala suerte tenemos...

(Kamek, que está observando todo desde lo lejos, se acerca al grupo de secuaces)

- Kamek. Eh, creo que ya he descubierto qué pasa. Korokoopa, ¿te han echado un mal de ojo?

- Korokoopa. (Dice irónicamente) Sí, un Topo Monty el otro día. (Para de ser irónico) Por favor, Kamek. ¿Crees en esas cosas?

- Kamek. Hasta ahora no. Pero vamos a hacer una prueba. ¡Qué todo el mundo se meta en la piscina menos Korokoopa!

- Korokoopa. Kamek, que me va a dar un golpe de calor. No seas cruel.

- Kamek. Pero si te has pegado dos remojones. (Todo el mundo se mete en la piscina y nada ocurre) ¿Ves? Las lluvias no se forman cuando no estás en la piscina.

- Korokoopa. Por favor, esto tiene que ser una casualidad... (Habla mientras se acerca a la piscina) Lo que pasa es que sois unos ilusos... (Se acerca al borde y todos al mirar al cielo ven nubes negras a punto de empezar a llover) Eh...

- Kamek. ¿Y cómo explicas eso?

- Korokoopa. La casualidad.

- Kamek. Ya, ya. Ya te estás yendo de aquí si no quieres represalias.

- Korokoopa. ¡¿Qué?! ¡¿Pero cómo me vais a echar de aquí por una causa no probada científicamente?! Vivo en este castillo, tengo derecho de estar aquí.

- Kamek. (Sonríe) Pues te despido y te arrebato el derecho.

- Korokoopa. (Furioso) Me las pagaréis todos... (se va del lugar enfadado. Rita-disc tiene gafas de sol y está tomando el sol en una butaca)

- Rita-disc. (Mira a Kamek) ¿Estas cosas ocurren normalmente?

- Kamek. No... Hoy es un día tranquilo.

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(A las doce del mediodía, muchos secuaces siguen en la piscina disfrutando del caluroso día que hace. Korokoopa se encuentra en su habitación sentado en frente de su ordenador. Teclea rápidamente)

- Korokoopa. Si yo no me puedo bañar, aquí no se baña ni el amo Bowser. Je, je, je...

(Robert toca varias veces a la puerta, pero al verla abierta entra en la habitación)

- Robert. Hola. Qué raro me resulta ver a alguien en este castillo. ¿No quieres ir a la piscina?

- Korokoopa. No, no me dejan.

- Robert. (Se ríe) ¿Por qué? ¿Te has portado mal? Jajaja.

- Korokoopa. No, cada vez que me mento en ella empieza a llover.

- Robert. Hala, ¿y cómo consigues atraer a las nubes?

- Korokoopa. No sé. La pregunta que debería hacerme yo es cómo conseguir el no atraerlas... (Sigue tecleando en el ordenador. Robert se acerca por detrás y lo mira)

- Robert. ¿Qué haces?

- Korokoopa. Te lo digo si tú no le dices nada a nadie.

- Robert. Tu secreto está guardado conmigo.

- Korokoopa. Mira... (le señala una parte de la pantalla) Aquí se ve la grabación de una de las cámaras de seguridad del castillo.

- Robert. Parece apuntar a la piscina...

- Korokoopa. Correcto. Pues les voy a gastar a todos algunas bromillas...

- Robert. ¿Cómo?

- Korokoopa. Con mis conocimientos de informática. Aguarda y verás... (sigue tecleando)

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(Muchos de los secuaces están ahora tumbados en un césped artificial alrededor del la piscina. De repente, se oye un pitido y todos quedan confusos. Del suelo salen numerosos tubos pequeños y oscuros que parecen ser aspersores)

- Guydo. ¿Eso qué es?

- Goombilón. ¡¿Minas?!

- Varios secuaces. ¡¡Aaaahh!!

- Kamek. No, no. Son aspersores. ¿Quién los ha sacado afuera? Los programé para que se activaran por la noche...

(Los aspersores empiezan a lanzar a larga distancia chorros de agua. Uno de ellos da en el ojo de Paratroopi y hace que pierda el equilibrio)

- Paratroopi. ¡Ay! (Recupera el sentido y ve a Kaproopa a lo lejos)

- Kaproopa. (Rodeada de aspersores, cuyos chorros de agua se van acercando a ella) ¡¡Ahhh!! ¡Que alguien me ayude, que no me quiero mojar! Con lo seca que estaba...

- Paratroopi. (Pone voz de película de acción) ¡Ah! ¡Una dama en apuros! (Corre hacia Kaproopa) ¡Nooo...! (Se lanza en el aire al lado de Kaproopa y él recibe los chorros de agua. Al caer al suelo, coge a Kaproopa por los hombros y la levanta en el aire hasta dejarla en un lugar seguro)

- Guydo. (Mira a Paratroopi) Cómo le gusta ser el protagonista...

(Muchos secuaces sujetan sombrillas en posición horizontal para protegerse del agua que disparan los aspersores en continuo movimiento)

- Kamek. (Sujetando una sombrilla, protegiendo a él y a su madre) Madre, podrías ayudar un poquito, ¿no?

- Kammy. Hijo, aprende a valerte por ti mismo. ¿Qué quieres, que me fatigue?

- Kamek. (Dice irónicamente) No, no.

- Ratónito. ¡¿Pero a quién se le ocurre instalar aspersores si el césped es artificial?!

- Kamek. Oye, haber dirigido tú las obras.

(Los aspersores dejan de echar agua y todos los secuaces se calman)

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(En la habitación de Korokoopa, él y Robert se están partiendo de risa)

- Robert. ¡Jajajaja! Nunca me lo había pasado tan bien.

- Korokoopa. Normal. Con la cara de triste que tienes...

- Robert. No es mi cara, es una máscara.

- Korokoopa. Pues quítatela para que pueda verla...

- Robert. Quítamela tu, anda...

- Korokoopa. (Korokoopa le coge la máscara con cuidado. Cuando se la intenta apartar, la ropa de Robert cae al suelo y los agujeros de ojos de la máscara se iluminan. Korokoopa suelta la máscara asustado) ¡Ostras! (Robert vuelve a su estado normal mientras se ríe) Maldito bromista... En fin, la tortura de nuestros compañeros no ha acabado. Observa. (Se pone a teclear de nuevo)

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(Mientras tanto, en la piscina de nuevo empiezan a subir unos ventiladores grandes. Todos miran asustados los ventiladores)

- Paratroopi. Kamek, no nos digas que también has instalado eso...

- Kamek. No, si te parece es una alucinación colectiva.

- Guydo. ¿En serio has instalado ventiladores?

- Kamek. Pues claro, por si hace mucho calor.

- Goombilón. ¿Y quién los ha hecho salir?

- Kamek. Eh... Parece otro error...

(Los ventiladores empiezan a girar sus aspas y empiezan a generar viento. Algunos secuaces que aún sujetan sombrillas mojadas salen volando por los aires. Kamek y muchos otros caen a suelo por la fuerza del viento)

- Ratónito. Yo mejor me meto en la piscina, que ahí no parece ocurrir nada... (se tira en bomba a la piscina y a los pocos segundos sale de ella pálido y tiritando mientras utiliza un lenguaje no apropiado) ¡O**** p***! ¡¡El agua está helada!! ¡¿Alguien ha modificado su temperatura?!

- Kamek. Se acabó. Voy a terminar esto... (alza su varita entre tanto viento e invoca su móvil. Llama a Korokoopa)

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- Korokoopa. (Contesta la llamada) ¿Sí?

- Kamek (voz). ¡Korokoopa, soy Kamek, necesitamos tu ayuda de inmediato! ¡Estamos en mitad de un caos!

- Korokoopa. (Ve que Robert se ríe y le hace gestos para que se calle) ¿Kamek? ¿Qué Kamek? Oh, ya... ¿Qué quieres?

- Kamek (voz). Ve a la sala de máquinas y apaga los ventiladores y la temperatura del agua de la piscina. ¡Rápido!

- Korokoopa. Ya... Podría hacerlo. Pero tendría que levantarme de la cama... Tendría que recorrer largos pasillos entre tanto calor que no he podido quitarme al no poder ir a la piscina... Y tardaría un rato.

- Kamek (voz). ¡Korokoopa, es urgente! ¡No podremos aguantar mucho más!

- Korokoopa. Ya, pero entiéndeme a mi. Estoy agotado... A menos que me indemnizaras con una cierta cantidad de dinero por las molestias causadas.

- Kamek (voz). ¡¿Qué?! ¡Nunca! ¿Me has oído? ¡¡Nunca!!

- Korokoopa. Vale. Pues dentro de media hora parará el viento.

- Kamek (voz). Maldito... Veinte monedas de oro.

- Korokoopa. Cincuenta y un fin de semana de vacaciones. Quiero visitar a mis padres.

- Kamek (voz). Treinta monedas y una tarde de domingo sin trabajar.

- Korokoopa. (Duda unos instantes) Hecho. (Pulsa una tecla en el ordenador y los ventiladores paran de generar viento. Kamek se pone furioso)

- Kamek (voz). ¡¿Lo tenías todo preparado?! ¡Maldita sea! (Korokoopa cuelga y este y Robert se ríen a carcajadas)

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(Por otra parte, en la piscina todo está tranquilo. Kamek guarda su teléfono enfadado y mira a Ratónito)

- Kamek. Tú, para mañana quiero que hagas unos cambios en la piscina.

- Ratónito. Yo no quito nada que hayas puesto tú aquí. Los ventiladores y los aspersores los quitas tú.

- Kamek. Que no. Quiero que todo esto parezca... No sé cómo decirlo... Como una playa. ¿Entiendes?

- Ratónito. Sí. Pero, ¿por qué no se lo pides al consejero de Bowser?

- Kamek. Porque tú tienes que ganarte el sueldo. ¡A trabajar!

- Ratónito. Tú a mi no me mandas, Magikoopa del tres al cuarto.

- Kamek. ¡Rata vaga!

- Ratónito. Que soy un ratón. ¡Un ratón! (Ratónito y Kamek se quedan sin decir palabra durante unos segundos) Otra vez volvemos a lo mismo.

- Kamek. Ya estábamos aguantando demasiado tiempo sin decir estas cosas... En fin, encárgate de lo que yo he dicho. Mañana lo quiero ver todo bien hecho, ¿vale? (Kamek alza la varita y desaparece mágicamente, dejando a Ratónito sólo)

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(Mientras tanto, en la habitación de Korokoopa, Robert tiene prisa)

- Robert. Bueno, yo me voy de aquí. Si me ve Kamek aquí contigo me la cargo... (Robert desaparece y Korokoopa sigue navegando con su ordenador)

- Korokoopa. Qué bien hice en hacer una carrera de informática... Jeje, puedo meterme en el sistema y espiar los ordenadores de otros... (abre bien los ojos) ¡Hala! En el de Kamek hay una carpeta con fotos... (la abre y se queda boquiabierto) Ma-madre de Bowser... (mira por todos lados) ¡Donde tengo un Pen-drive! Estas fotos me las llevo. (Las fotos que ha encontrado Korokoopa son de Kamek con un vestido rosa parecido al de la princesa Peach. Mientras Korokoopa busca un Pen-drive que meter en el puerto USB para guardar las fotos que ha encontrado, Kaproopa entra en casa)

- Kaproopa. (Guarda las llaves en su bolsillo y cierra la puerta) Hola, hermano. (Korokoopa apaga instantáneamente el ordenador e intenta disimular) ¿Qué hacías?

- Korokoopa. (Balbucea) Eh... Esto... Navengando por Internet... ¿Qué... qué haces aquí, tan pronto?

- Kaproopa. Me sentó mal dejarte aquí sólo, y quise hacerte compañía.

- Korokoopa. (Saca el Pen-Drive del puerto USB) Eh... Yo me tengo que ir un momento... A... A hacer gestiones.

- Kaproopa. Eh, Korokoopa. Quería decirte una cosa. Antes he oído que le decías a Rita-disc algo de quedar hoy para cenar, ¿no?

- Korokoopa. En efecto. Ahora te lo iba a contar.

- Kaproopa. ¿Y... a qué viene esto?

- Korokoopa. Desde que te fuiste hace un año de este reino, Paratroopi ha estado muy solo. Y ahora que no estáis juntos y que ha venido una nueva compañera, que se conozcan. Te aseguro que al final ellos dos se juntan.

- Kaproopa. Eh... Deja a Paratroopi en paz. Si a lo mejor ya ha encontrado a alguien que le haga feliz... (Kaproopa sonríe)

- Korokoopa. No, no. Nunca le he visto con nadie. ¿Tú sabes algo? (Kaproopa niega con la cabeza asustada) Pues entonces no creo que tenga novia. (Ve a Kaproopa y se ríe) Ni que estuvieras con Paratroopi de nuevo, jajaja.

- Kaproopa. (Finge) Claro que no, ja... ja... Bueno, ¿no te tenías que ir? Se acerca la hora de la comida.

- Korokoopa. ¡Es verdad! Ahora vuelvo. (Sale de la sala y Kaproopa se queda sola. Ella se acerca al ordenador)

- Kaproopa. (Habla sola en alto) Voy a ver qué juegos nuevos hay en el ordenador... (Enciende la pantalla y se queda asombrada al ver las fotos de Kamek) ¿Y esto qué es? ¿Kamek es ahora modelo o qué?

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(Poco tiempo después, Kamek está en su habitación junto con Kammy y Goombi)

- Kammy. ¿Cuándo es la hora de comer? Yo ya tengo hambre.

- Kamek. Que te esperes, madre. Te lo tengo dicho mil veces. (Llaman al timbre y Kamek se acerca a la puerta. Cuando la abre, ve a Korokoopa con un Pen-Drive en la mano) ¿Sí? ¿En qué te puedo ayudar?

- Korokoopa. (Sonriente) He pensado que rechazo las treinta monedas de oro y el día de vacaciones.

- Kamek. ¿En serio? Me parece lo correcto por tu parte. ¿Y por qué lo has decidido ahora?

- Korokoopa. Porque me vas a dar las cincuenta monedas que te pedí antes y el fin de semana de vacaciones. Y además me vas a dejar ir a la piscina.

- Kamek. ¿Qué? ¿Pero tú qué te has creído? Anda, vete por donde has venido, no se me vaya a olvidar lo que te debo.

- Korokoopa. Bueno, pues si no me das lo que quiero, tendré que enseñarle lo que tengo en este aparato a todo el mundo.

- Kamek. ¿Y qué tienes?

- Korokoopa. Unas fotos tuyas... Próbandote vestidos, ya sabes... (Kamek palidece y se queda casi sin palabras)

- Kamek. No... No puede ser... Es mentira lo que estás diciendo. En ese dispositivo no tienes nada.

- Korokoopa. ¿Te apetece arriesgarte?

- Kamek. ¡¡No!!

- Korokoopa. Mejor, porque aunque destruyas esto que tengo en la mano, tengo varias copias del archivo guardadas en varios ordenadores. Y bien, ¿me vas a dar lo que quiero?

- Kamek. (Dice apretando los dientes) Sí...

- Korokoopa. ¿Cómo? No te he oído.

- Kamek. ¡¡Que sí!! ¡Y vete ya! Ya me las arreglaré para vengarme, ya...

- Korokoopa. (Con cara alegre) Que tengas un buen día, jefe Kamek. Yo seguro que sí lo tendré. (Se va del lugar riéndose y Kamek se mete en su habitación furioso)

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(Tiempo después, en la habitación de Korokoopa se encuentran él, Kaproopa y Paratroopi. Kaproopa y Paratroopi están sentados en la mesa preparados para comer. Korokoopa pasea de un lado al otro)

- Paratroopi. (Le susurra a Kaproopa) ¿Esto qué es, una encerrona? Que yo no quiero a Rita-disc, Kaproopa. Que yo te quiero a ti.

- Kaproopa. (Le susurra) ¡Ya lo se! Lo que pasa es que si no hubieras venido aquí, mi hermano habría sospechado.

- Paratroopi. (Levanta ligeramente el tono de voz, aunqe Kaproopa intenta calmarle) ¡Claro que sospecharía! Kaproopa, hay que decirle cuanto antes a Korokoopa lo de nuestra relación.

- Kaproopa. ¿Tú estás loco? Mírale.

- Korokoopa. (Se acerca a la mesa y va poniendo cuchillos y tenedores) Aquí tenéis los cubiertos. A ver cuándo llega Rita. (Korokoopa vuelve a dar paseos lejos de los enamorados)

- Paratroopi. Tienes razón. Debemos decírselo cuando no haya armas cerca...

(Rita-disc llama a la puerta y Korokoopa le abre y la invita a pasar)

- Rita-disc. Siento la tardanza.

- Korokoopa. No importa. Tú siéntate al lado de Paratroopi. Kaproopa se sentará a mi lado. ¿Está bien? (Todos asienten, unos forzosamente y otros naturalmente. Cuando están todos sentados, Korokoopa se levanta de la mesa) Voy a traer la comida, que seguro que ya está lista. (Korokoopa se va. Rita-disc mira a Paratroopi y viceversa)

- Rita-disc. Bueno... Y... ¿cuánto tiempo llevas trabajando en este castillo?

- Paratroopi. Siete años.

- Rita-disc. ¿Y naciste en este reino o vienes de afuera?

- Paratroopi. Vengo de una selva. Conseguimos yo y mis amigos escapar de plantas carnívoras gigantes gracias a Kamek.

- Rita-disc. (Sorprendida) Ah... Parece que has tenido una vida movidita... Yo la he tenido aburrida.

- Paratroopi. (Bebe un poco de la bebida que ha puesto Korokoopa) Genial, esto va a estar divertido... (Kaproopa y Paratroopi se miran aburridos)

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(Cuando la comida ha terminado, Paratroopi y Rita-disc salen de la habitación por separado. Korokoopa alcanza en el pasillo a Paratroopi)

- Korokoopa. Eh, Paratroopi. ¿Qué tal? ¿Qué te parece?

- Paratroopi. La comida estaba muy rica, gracias.

- Korokoopa. ¡No, hombre; me referia a Rita-disc!

- Paratroopi. Ah... Bu-bueno... No está mal. Pero no me gusta.

- Korokoopa. ¿Qué tonterías dices? Si seguro que te gusta y no quieres reconocerlo.

- Paratroopi. Que no.

- Korokoopa. Que sí.

- Paratroopi. ¡Que no!

- Korokoopa. ¡Que sí!

- Paratroopi. ¡Bueno, basta ya! Buenos días. (Se va del lugar dejando a Korokoopa solo y confuso)

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(Minutos después, Rita-disc está descansando en su habitación enamorada de Paratroopi. Korokoopa llama a la puerta y Rita-disc le abre)

- Korokoopa. ¡¿Pero cómo no os habéis ido juntos?!

- Rita-disc. No sé... Le veía un poco distante.

- Korokoopa. Te diré una cosa... Es un poco tímido. Tienes que lanzarte tú.

- Rita-disc. ¿En serio? Bueno, ya veré... Y oye, ¿tú cómo sabes tantas cosas de él?

- Korokoopa. Es que soy amigo suyo, y quiero lo mejor para él. Soy tan buena persona que me gusta ayudar a los demás...

- Rita-disc. Eso veo, eso veo. Bueno, ¿quieres pasar y me cuentas más o qué?

- Korokoopa. No, no. Me tengo que ir. Es que tengo un chantaje pendiente con Kamek. (Se va del lugar dejando confusa a Rita-disc)

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(Cuando Korokoopa llega a su habitación, encuentra a Kaproopa muy callada)

- Korokoopa. Hermanita, ¿estás bien?

- Kaproopa. Korokoopa, he visto unas fotos que tenías en tu ordenador... (Korokoopa palidece) ¿Qué hace Kamek vestido de princesa?

- Korokoopa. Verás, Kaproopa. Esto no es lo que parece.

- Kaproopa. ¿Y qué me vas a decir, que le estás guardando esas fotos a un amigo? Venga, que somos mayores...

- Korokoopa. ¡Que no! No me malinterpretes. Le estoy haciendo chantaje a Kamek.

- Kaproopa. ¿Le haces fotos y le chantajeas? ¿Pero cómo se deja hacer esas fotos?

- Korokoopa. ¡Que no te enteras! Esas fotos me las he encontrado en el ordenador de Kamek por casualidad.

- Kaproopa. Ya, claro, por casualidad. No te creo... Korokoopa, si a mi no me importa que te sinceres conmigo.

- Korokoopa. Kaproopa, que no me gustan esas fotos, por el gran Goomboss.

- Kaproopa. Pues si eso es verdad, bórralas todas.

- Korokoopa. ¿To-todas...?

- Kaproopa. ¡Todas!

- Korokoopa. Pero entonces no podré chantajear a Kamek.

- Kaproopa. (Se levanta del asiento) Mira, parece que no me puedo fiar de ti...

- Korokoopa. (Se levanta también) ¡Vale! Está bien. Las borraré todas... Pero si no consigo nada de Kamek me enfadaré contigo, ¿eh? Así que no le cuentes que he borrado las fotos...

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(Al día siguiente a las 11 de la mañana, varios secuaces se están bañando en la piscina. Kamek llega y observa la piscina y sus alrededores. En vez de césped hay ahora arena y palmeras)

- Kamek. (Se acerca a Ratónito) Oye, no está bastante mal lo que has hecho, pero esto necesita más cosas...

- Ratónito. ¿Me estás diciendo que esto no sirve? Con lo que me ha costado pescar los animales y meterlos en la piscina.

- Kamek. ¡¿Qué?! ¡¿Qué has hecho qué?!

- Ratónito. ¿No querías que esto pareciera el mar? Pues toma animales marinos.

- Kamek. ¡¡No!! Yo me refería a poner un bar por ahí o algo. ¿Se puede saber qué animales has metido en el agua de la piscina?

- Ratónito. Erizinchos, Morenas, Jelectros... Lo que he encontrado mar adentro... (Kamek palidece)

- Kamek. ¡¿Y no has puesto un cartel que informe del peligro?! Unos pinchan, otros muerden y otros electrocutan.

- Ratónito. Kamek, el único cartel que tenía a mano era: “Cuidado, suelo mojado”. ¿Te parece suficiente? (Kamek se acerca a la piscina y Ratónito)

- Kamek. Madre mía, has convertido esta piscina en un criadero de medusas. (el Trío de Élite se acerca a Kamek)

- Goombilón. (Continúa la frase de Kamek) ¡Y de anguilas y erizos de mar!

- Guydo. ¿Pero cómo se te ha ocurrido meter esos bichos salvajes ahí?

- Kamek. Que yo no he sido... ¡Que ha sido este imbécil! (Señala a Ratónito)

- Paratroopi. Hay que sacar a todo el mundo de esa piscina antes de que pase algo grave...

- Ratónito. Tarde... (señala la piscina, donde hay gente flotando boca abajo. Todo el mundo se sorprende y empiezan a llamar a médicos)

- Kamek. ¡Rápido, idiota, métete que se nos ahogan! (Empuja a Ratónito, pero este se resiste a meterse en la piscina)

- Ratónito. Oye, tírate tú, ¿no te fastidia?

- Kamek. Ni de broma, ya tengo suficientes problemas como para ello. (Aparecen Paratroopas rescatando a los bañistas inconscientes) Mañana mando vaciar la piscina. Esto se va a quedar como el primer día.

- Guydo. ¿También con aspersores locos y ventiladores?

- Kamek. ¡¡No!! (Mientras los Paratroopas recogen al resto de bañistas, Kamek se va del lugar. Rita-disc está observando todo sentada en una butaca)

- Rita-disc. Verlo para creerlo... No hay un solo día normal en este castillo. (Ve a Paratroopi, quien está junto con Kaproopa admirando la escena de la piscina; Goombilón y Guydo se han separado de él) Ahí está el Cabo Paratroopi. Tengo que lanzarme... Tranquila, Disc, tú puedes... (se levanta de la butaca y va levitando con su disco hacia Paratroopi) Oye, Cabo Paratroopi... (Paratroopi y Kaproopa se giran. En ese momento, Rita-disc besa a Paratroopi)

- Paratroopi. (Deja de besar a Rita-disc) ¡¿Pero qué haces?!

- Rita-disc. ¿No eras tímido?

- Kaproopa. (Boquiabierta) Uy, te vas a enterar. (Kaproopa y Rita-disc se empiezan a pelear ante Paratroopi, quien las intenta separar)

- Paratroopi. Este Korokoopa, la que nos ha liado... ¿Dónde estará?

(La mañana sigue avanzando...)

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(Horas después, en la habitación de Rita-disc se encuentran ella junto con Kaproopa y Paratroopi)

- Rita-disc. (Sin palabras) A ver si me he enterado bien... ¿Vosotros estáis juntos a espaldas de Korokoopa y para no levantar sospechas accedisteis a que él montara una comida en su casa para que yo y Paratroopi nos conociéramos y nos enamoráramos?

- Kaproopa y Paratroopi. (Ambos se miran y vuelven a mirar a Rita-disc) Sí...

- Rita-disc. ¿Y cómo permitís humillarme de esta manera? Me habéis hundido la moral.

- Paratroopi. Oye, si quieres te presento al Sargento Guydo, un amigo mío. Seguro que le gustarás.

- Rita-disc. (Dice irónicamente) Ya, y si no me gusta me das el ticket y lo devuelvo en la tienda, ¿no? Por favor, ahora quiero estar un tiempo sola, reflexionando...

- Kaproopa. Eh... Perdona que te interrumpa, pero... ¿Podrías evitar decirle nada a mi hermano Korokoopa? Si se entera de lo nuestro, enloquecería. - Rita-disc. Estoy yo como para contarle nada a nadie... Me tengo que acostumbrar a la actividad de este castillo. Fantasmas, engaños, piscinas llenas de medusas... ¿Qué será lo próximo, eh? (Kaproopa y Paratroopi se vuelven a mirar el uno al otro)


(Ese mismo día por la tarde, el sol está empezando a desaparecer por el horizonte. Kamek camina por el borde de la piscina vacía de agua y cualquier ser vivo. No hay nadie alrededor, porque esta está cerrada)

- Kamek. (Suspira) Uno intenta innovar y no consigue nada más que entorpecer la situación... (Mira al horizonte) ¿Qué puedo hacer? (Piensa duranto unos instantes) Anda, si puedo preguntarle a Robert... (Antes de darse la vuelta, alguien le empuja y el Magikoopa cae al fondo de la piscina)

- ???. (Observa al inconsciente Kamek desde lo alto del borde de la piscina) Ya era hora de acabar con esto. A partir de ahora no vas a ser nunca más la mano derecha del amo Bowser.

(El cielo y el reino se están oscureciendo según avanza la noche. La luna cada vez se puede ver más y las estrellas que la rodean)

En el próximo episodio... (Una prisión, dos chicas y dos cibernautas)

Próximamente...


Cartel
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