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Máquina atención
Este episodio es un rol que hice con BowserRDML, y que hemos querido poner en la serie. Por ello los protagonistas van a ser Kamek (yo en el rol) y Robert (él en el rol).
Máquina atención
Ocurren cosas muy parecidas a las del nuevo juego Paper Mario: Color Splash. Dado que el rol original lo hicimos hace bastante tiempo, no somos nosotros los que copiamos a Nintendo. Nintendo nos copió a nosotros (?)

Resumen

La enfermedad ha llegado al Castillo de Bowser. ¿Cómo es? ¿Qué hace? ¿Habrá cura? Lo descubriremos en este episodio.

Intro LTS Temp.5. Blooper

(En la sala real de Bowser se encuentran el amo del castillo y su hijo. Bowsy está jugando con un peluche en forma de Blooper y otro en forma de Chispayaso mientras que Bowser está hablando con Ratónito)

- Bowsy. Papá, juega conmigo.

- Bowser. Ahora no, hijo. Estoy ocupado.

- Ratónito. Amo Bowser, si ya se lo he dicho mil veces. Mi equipo de limpieza exige una subida de sueldo.

- Bowser. Yo os subiría el sueldo si trabajárais.

- Ratónito. Ya, pero trabajaríamos más si nos subiera el sueldo.

- Bowser. Y os subiría el sueldo si trabajárais.

- Ratónito. Y trabajaríamos si nos subiera el sueldo.

- Bowser. Y os subiría el sueldo si... (se queda parado unos instantes) ¡Que no os voy a subir el sueldo! Hay zonas de este castillo que están hechas un asco.

- Ratónito. ¿Cuál, por ejemplo?

- Bowser. Me han llegado quejas de la suciedad que hay en la sala de máquinas del castillo.

- Ratónito. Pero es que ese lugar está sucísimo. Nosotros limpiamos lo que está medianamente limpio.

(Bowser enfurece)

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(Un cuarto de hora después, en la sala de máquinas se encuentran Bowser, Ratónito y un fontanero Spike)

- Spike. (Mirando con una linterna las tuberías que están en el techo) Ajá... Ajá...

- Bowser. Vaya fontanero me habéis traído. ¿Quién le ha llamado?

- Ratónito. Kamek.

- Bowser. ¿No podríais haber llamado a Mario? Ha destruido muchos de mis castillos, me debe favores.

- Spike. Ajá, ajá...

- Bowser. ¡¿Quiere dejar de decir ajá?! ¿Qué ocurre?

- Spike. Hay una tubería que está obstruida y que contacta con el subsuelo de este castillo.

- Ratónito. (Tapándose la nariz) Uf, sale un holor nauseabundo. Yo me voy de aquí... (Ratónito sale de la sala)

- Bowser. ¿Y se puede saber qué lo ha taponado?

- Spike. Una sustancia oscura muy espesa. Parece avanzar lentamente por el conducto de la tubería.

- Bowser. ¡¿Está vivo?!

- Spike. No, normalmente esto se produce por la acumulación de residuos. (Cae un trozo de la sustancia negra al suelo. El Spike fontanero la recoge con un lápiz) Vaya consistencia tiene. No había visto esto nunca.

- Bowser. Pues vaya fontanero está hecho...

- Spike. Oiga, sin insultar... (se rasca con el lápiz la cabeza. Se esparce por ella la sustancia negra) Que yo soy un profesional.

- Bowser. Pues ale, “profesional”, vete de aquí. No necesito tu información.

- Spike. (La sustancia negra se esparce por toda su cara) ¡Ah! ¡Qué es esto!

- Bowser. Pues una cosa negra que te tapa los ojos. ¿No lo ves? Ups, cierto, te tapó los ojos.

- Spike. (Se tira al suelo) ¡Ayuda! ¡Ayuda!

- Bowser. (Hablando en tono bajo) Cada vez esta gente se inventa excusas peores para ganar dinero...

- Spike. (La sustancia negra se mete por su boca y el Spike fontanero deja de moverse. A los pocos segundos abre los ojos, enrojecidos, y se levanta) Ayuda...

- Bowser. Que no te voy a ayudar, si ya te has puesto de pie.

- Spike. (Corre en dirección a Bowser y se lanza a su cara) ¡Groar!

- Bowser. ¡Ah! (Lo coge por la cabeza y lo lanza contra la pared) ¡Quita de en medio! Que no te voy a pagar.

- Spike. (El Spike permanece en el suelo. A continuación, la sustancia negra sale de su boca y toda ella adquiere la forma del Spike, con todas sus cosas y colores, aunque un poco oscurecidos)

- Bowser. ¿Pero esto qué es? (El Spike oscuro se abalanza sobre Bowser)


Diálogo

(En la sala de reuniones se encuentran Kamek, Kammy, Robert, el Trío de Élite, Korokoopa, Kaproopa, Rita-disc, Spiriny, Bombazulina y Ratónito)

- Kamek. A ver, vamos a empezar la reunión.

- Rita-disc. ¿Qué pasa hoy?

- Korokoopa. Seguro que lo de siempre. Nos convocan todo el rato para decirnos tonterías.

- Kamek. De tonterías nada. Ahora mismo se va a delatar el que ha dejado esto (señala el cuerpo del Spike fontanero que está cerca de Kamek) en el pasillo de la tercera planta esta mañana. (Todos se miran unos a otros)

- Guydo. Kamek, ¿quién querría dejar en frente de tu habitación un cuerpo?

- Goombilón. Eh... ¿Está muerto?

- Kamek. No lo está. Se nota cómo respira levemente. Pero lo curioso es que no responde a ningún estímulo.

- Spiriny. Tal vez esté ausente.

- Ratónito. Sí, claro, (dice irónicamente) reiniciando el servidor, ¿no?

- Kamek. ¿Nadie se declara culpable? (Nadie responde) Bien, entonces que alguien me explique cómo ha aparecido este cuerpo en tal lugar.

- Paratroopi. Tal vez fue a pedirte una subida de sueldo y le dio un ataque.

- Ratónito. O tal vez entró en coma. En este castillo pasa mucho.

- Guydo. Si eso es verdad, que alguien me diga si traemos flores de vivo o de muerto.

- Robert. ¿Por qué no traes unas flores que no sean ni de vivo ni de muerto, sino unas intermedias?

- Guydo. ¿A qué te refieres con flores intermedias?

- Robert. Pues flores de vivo pero que estén marchitas, muertas... Así siempre acertarás, digo yo.

- Guydo. (Sorprendido) ¡Claro! ¡Buena idea!

(Mientras tanto, Kamek y Kammy están escuchando la conversación)

- Kamek. ¿Pero qué leches están diciendo? Se han desviado del tema.

- Kammy. En este castillo están todos locos.

- Ratónito. Habló la única normal, jajaja... (Kammy enfurece y Kamek intenta calmarla)

- Kamek. (Habla en tono alto) ¡Pues si nadie va a aportar nada, yo me desentiendo! Si vuelven a aparecer secuaces comatosos por los pasillos, no pienso mover ni un dedo.

- Bombazulina. A ver, ¿cómo sabemos que ese Spike es un secuaz? Yo no recuerdo haberle visto nunca por aquí.

- Kaproopa. Tal vez lo hayan reclutado recientemente...

- Kamek. En fin, desisto. Si ya sé que no vamos a conseguir nada aquí... Podéis iros ya.

- Korokoopa. Oye, una pregunta. ¿Y el amo Bowser?

- Kamek. Se encuentra enfermo en estos momentos, pero se repondrá pronto.

(Se oyen trompetas a lo lejos. De repente, Shy Guys de todos los colores entran en la sala tocando trompetas. Tras segundos de música animada, entran dos Koopatrulleros contentos)

- Koopatrullero 1. Secuaces de Bowser, mano derecha del amo...

- Koopatrullero 2. Tenemos el honor de anunciarles que el amo Bowser va a subirle el sueldo a todo el mundo que está en esta sala.

- Koopatrullero 1. Ahora mismo podéis ir a recoger el dinero, todos. El amo os estará esperando con alegría. (Todo el mundo menos Kamek y Robert se alegran. Mientras casi todos están celebrando la ocasión, Kamek y Robert se reúnen en un rincón de la sala)

- Robert. ¿El amo Bowser alegre? Qué extraño, eso tengo que verlo yo.

- Kamek. Yo también estoy extrañado. No me ha informado sobre nada de una subida de sueldo.

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(Diez minutos después, todos los secuaces forman una fila en dirección a Bowser. Todos están en la sala de Bowser. Kamek y Robert permanecen fuera de la cola mirando la escena. Bowser reparte dinero y un sobre a todos y cada uno de los secuaces que forman parte de la cola)

- Bowser. (Sonriendo) Tomad, tomad... No abráis los sobres hasta que yo lo diga, ¿está bien?

- Kamek. (Se acerca a Bowser) Amo Bowser, ¿se ha vuelto loco? La sala de tesoros del castillo no aguantará mucho más si se pone a subir sueldos a lo loco.

- Bowser. Disfruta de la vida, secuaz.

- Kamek. (Dolido y sorprendido a la vez) A-amo... Hacía mucho tiempo que había dejado de llamarme secuaz...

- Bowser. Deja de lloriquear y ponte a la cola. También hay un sobre para ti.

- Kamek. No lo quiero. Quédeselo. (Alza su varita y desaparece mágicamente de la sala. Ahora se le acerca a Bowser Robert)

- Robert. Amo Bowser, le noto muy cambiado. ¿Le ha pasado algo?

- Bowser. Calla y coge el dinero. (Le enseña un puñado de monedas de oro y Robert queda onnubilado al verlas)

- Robert. Que sea muy feliz, amo. ¡Muchas gracias! (Coge las monedas y un sobre y se va del lugar. Bowser mientras tanto sigue repartiendo dinero entre sus secuaces)

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(Mientras tanto, en la habitación de Kamek, el Magikoopa se encuentra descansando junto con Kammy y Goombi)

- Goombi. Kamek, ¿ocurre algo?

- Kamek. Nada...

- Goombi. Te conozco, y nunca te había visto así.

- Kamek. (Mira a Goombi) El amo Bowser me acaba de tratar con desprecio... No parece que haya trabajado para él durante tantos años.

- Kammy. Si ya te he dicho yo mil veces que eres un blando. Habrás aceptado la subida de sueldo, ¿verdad?

- Kamek. ¡No! No sé qué mosca le ha picado a Bowser, pero se ha vuelto de repente muy amable.

- Kammy. ¡La madre que...! Voy a ir a Bowser a que me dé a mi tu subida de sueldo.

- Kamek. Madre, ni se te ocurra.

- Kammy. Vago... Cobarde...

- Goombi. Oye, Kamek, las moscas no pican.

- Kamek. Goombi, era una frase hecha.

- Goombi. Pican los mosquitos.

- Kammy. Y los tábanos.

- Kamek. ¿Es que acaso me vais a repasar el mundo animal?

(Aparece Robert detrás de Kamek bebiendo un refresco con hielo)

- Robert. Hola, Kamek.

- Kamek. (Salta del asiento) ¡¡Ahh!! (Mira hacia atrás y ve a Robert) Muy gracioso; demasiado diría yo para ser un tristón.

- Robert. Que no estoy triste, es mi máscara. (Sigue bebiendo)

- Kamek. Robert, hoy no es mi día. Te pido por favor que me dejes tranquilo...

- Robert. (Saca el sobre que le dio Bowser y lo deja en la mesa) Es que quería abrir esto y que vieras qué hay dentro.

- Kamek. ¿Aceptaste el dinero de Bowser? Me decepcionas.

- Robert. ¿Qué hay de malo? Lo estaba regalando. Decepcionante sería no haberlo cogido.

- Kammy. (Mirando a Kamek y señalando a Robert) ¿Ves cómo tengo razón? Hasta el conserje tiene más sentido común que tú.

- Robert. Consejero, Kammy, ¡consejero! A ver cuándo se te mete en la cabeza.

- Kamek. ¿Y por qué no lo abres tú en tu habitación, tranquilito?

- Robert. Porque ya que no lo has cogido tú, al menos quería dejar que lo vieras.

- Kamek. Bah, ya ves tú lo que me importa.

- Robert. Voy a abrirlo. Tal vez sean entradas para el circo que acaban de inaugurar en la Ciudad Toad.

- Kamek. ¿Qué tonterías dices? Bowser nunca pisaría la Ciudad Toad a menos que quisiera secuestrar a la princesa.

- Robert. (Abre el sobre y encuentra en ella una entrada para el circo de la Ciudad Toad. Robert mira a Kamek riéndose) Te lo dije.

- Kamek. Qué absurdo todo.

- Robert. ¡Para nada! Los espectáculos son impresionantes. Doce Shy Guys montados todos en un monociclo, Dino-antorchas gigantes siendo domados por un criador Koopa muy bueno... Hasta dicen que hay un espectáculo sorprendente al final.

- Kamek. No quiero saberlo.

- Robert. (Mira la entrada y ve en ella un trozo de la sustancia viscosa negra que apareció anteriormente en la sala de máquinas del castillo) Puaj, qué asco. (Retira la sustancia y la tira al suelo. Esta empieza a expandirse lentamente por el suelo y todos la miran impresionados)

- Kamek. Robert, ¿qué leches has echado al suelo?

- Robert. ¿Yo? Algo de suciedad que había en la entrada.

- Kamek. ¡¿Cómo que suciedad?! Está creciendo por momentos.

- Goombi. Será suciedad inteligente.

- Kamek. Qué asco. Voy a limpiarlo. (Coge el frío refresco de Robert y lo echa por el suelo. La sustancia desaparece) Fin de la suciedad.

- Robert. ¡Oye! ¿No podrías haber utilizado otra cosa? La estaba bebiendo...

- Kamek. Ahh.. No haber venido aquí, amigo.

(Llaman a la puerta, y Kamek va a abrirla. Encuentra al otro lado a dos Koopatrulleros)

- Koopatrullero 1. Jefe Kamek, venga con nosotros inmediatamente.

- Kamek. ¿Qué ocurre?

- Koopatrullero 2. Han encontrado a Ratónito inconsciente en su habitación.

- Kamek. ¡¿Qué?! Vamos a verlo. (Kamek sale de la habitación junto con los Koopatrulleros. Quedan solos en la sala Kammy, Goombi y Robert)

- Robert. Bueno, voy a bajar de nuevo al sótano a buscar otra bebida. Hasta luego. (Sale también de la sala)

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(En una zona del sótano se encuentra Robert poco tiempo después. Levita silenciosamente por un pasillo oscuro, algo iluminado por antorchas con la cara de Bowser)

- Robert. Caray, esta zona no estaba como hace unas horas cuando fui a buscar la bebida... (mira las paredes. Entre los huecos que dejan los bloques de piedra se pueden ver restos de la sustancia negra) Qué asco da este pasillo. (Cuando el pasillo está a punto de acabar, la zona está mejor iluminada, y Robert se cruza con una verja metálica con un cartel que pone: “Prohibido el paso”) Y esto no estaba antes, ¿qué ha ocurrido aquí? (Se queda mirando la verja unos instantes) Bueno, lo bueno de ser un fantasma es que puedes hacerte intangible cuando quieras... Je, je... (atraviesa sin problemas la verja y ve una máquina expendedora de refrescos) ¡Bien!

(Robert se acerca a la máquina expendedora)

- Máquina. Deposite una moneda. (Robert introduce una moneda por la ranura correcta) Lo sentimos, esta máquina tiene bloqueado el funcionamiento. Inténtelo más tarde.

- Robert. Uh, ¡maldita máquina! (Da unos cuantos golpes a la máquina sin conseguir nada) Hala, una moneda perdida a lo tonto. (No muy lejos de él se encuentra la sala de máquinas. De ella salen ruidos que no se resisten a ser escuchados por Robert) ¿Qué estará pasando ahí dentro? (Se acerca a la sala y observa su interior a través de una fina ranura que deja la puerta de acceso)

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(Mientras tanto, en la tercera planta del castillo Kamek llega a la sala de Ratónito, pero hay muchos secuaces taponando el paso. Unos hablan con otros preocupados)

- Kamek. ¿Qué está pasando aquí?

- Korokoopa. Ratónito, que se ha quedado como el Spike de antes.

- Kamek. ¿Cómo? ¿Qué le ha pasado?

- Goombilón. Yo empecé a escuchar gritos y fuimos yo y mis compañeros a ver qué pasaba. Cuando llegamos, Ratónito estaba en el suelo. Empezó a llegar gente y gente y ahí nos quedamos, observándole.

- Kamek. Uh, ¿y por qué yo no he escuchado nada? Le tengo al lado.

- Kammy. Tal vez la sordera es hereditaria. ¿No has ido al otorrino, hijo?

- Kamek. No, ni pienso ir. Yo oigo muy bien.

- Kammy. Sí, eso es lo que yo le decía a tu padre cuando era joven, y mírarme. (Le señala el audífono que tiene junto al oído)

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(Por otra parte, Robert está viendo el interior de la sala de máquinas. Todas las paredes están recubiertas por la sustancia negra, y Bowser está en el centro de la sala, muy oscurecido)

- Bowser. Dentro de unas horas, todo será nuestro...

- Robert. (Alguien le toca por detrás el hombro y se gira rápidamente. Ve a Ratónito con una fregona en mano) Ratónito, qué susto me has pegado. Un momento... ¿No estabas inconsciente?

- Ratónito. Sí, pero ya me he recuperado. ¿Qué hacías pegado a la puerta?

- Robert. Nada, viendo cómo se ha vuelto el amo medio loco.

- Ratónito. Será mejor que te vayas de aquí.

- Robert. ¿Por qué?

- Ratónito. Porque estoy limpiando esta sala. Por ello impedí la entrada con una verja, pero veo que no ha servido de mucho.

- Robert. Ah, tú limpia sin problema. Yo levito, así que no ensuciaré el suelo. (Sigue mirando por la ranura libre que deja la puerta)

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(Al mismo tiempo, Kamek ha entrado en la habitación de Ratónito. Ratónito permanece en el suelo inconsciente, hay una silla tirada en el suelo y el sobre que le dio Bowser abierto)

- Kamek. Madre mía. Qué estropicio.

- Spiriny. (Observando el cuerpo de Ratónito) No parece haber sufrido ningún tipo de agresión, no hay huellas ni rastros de alguien que le haya amenazado. ¿No es extraño?

- Kammy. Tal vez le haya dado un ataque al corazón.

- Spiriny. No, no. Sigue respirando, ¿ves? Si fuera eso, ya habría dejado de respirar hace tiempo.

- Kamek. Que alguien se lleve a este ratón gordo al médico. Que le tengan en observación todo el tiempo posible.

(Mientras tanto, los Koopatrulleros intentan calmar al conjunto de secuaces que allí están)

- Koopatrullero 1. Mantengan la calma. Estamos intentando solucionar los problemas.

- Kaproopa. ¡¿Qué calma?! Acaba de caer Ratónito, ¿quién será el siguiente?

- Rita-disc. Madre mía, esto tiene que ser una epidemia o algo. (La gente se empieza a preocupar)

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(Por otra parte, en el pasillo ancho en el que está Robert, el fantasma sigue espiando)

- Ratónito. De verdad, yo creo que deberías irte de aquí. Necesito estar tranquilo.

- Robert. (Mira a Ratónito) Estás pesado, ¿eh? No me pienso mover de aquí.

- Ratónito. (Se vuelve negro y coge el brazo de Robert) ¡Que te vayas!

- Robert. ¡Ah! ¡Suéltame! (Consigue soltarse) Estás pegajoso, qué paradoja. El encargado de la limpieza no puede estar limpio.

- Ratónito (impostor). ¿No tienes tanto interés en ver lo que hay dentro de la sala de máquinas? Pues ahí dentro te quedarás para siempre.

- Robert. Ratónito, basta de bromas. ¿Por qué estás tan negro ahora? (Ratónito se abalanza sobre él, pero Robert se vuelve intangible y el impostor cae al suelo. Al hacerlo, todo lo negro se extiende por el suelo, dejando un charco de la sustancia viscosa negra) Yo cada vez le entiendo menos a este ratón...

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(En la habitación de Kamek se encuentran, tiempo después, el Magikoopa, Kammy, Goombi y Robert)

- Kamek. Robert, te dije que no volvieras por aquí hoy. Están pasando cosas raras en este castillo y tengo la cabeza que me va a estallar...

- Robert. Y tan raras son las cosas que pasan. ¿Te cuento lo que he visto hace unos minutos?

- Kamek. Me encantaría, pero ahora estoy cansado.

- Robert. Bah, te las cuento igual. He visto a Bowser en la sala de máquinas.

- Kamek. (Extrañado) ¿Eh? ¿Qué hacía ahí? Robert, no me estarán gastando una broma, ¿no?

- Robert. No. Por cierto, las paredes de esa sala estaban recubiertas de algo negro...

- Kamek. Ah... Es que Ratónito hace meses que no limpia esa sala. Tiene que estar más sucia... Cualquiera al verla se volvería loco.

- Robert. Por supuesto, loco se volvería Bowser, porque le pillé hablando solo, diciendo algo de que pronto todo sería suyo o algo así.

- Kamek. ¿Pero qué chorrada es esa? Si el castillo ya es suyo.

- Robert. Y luego me puse a hablar con Ratónito.

- Kamek. (Boquiabierto) ¿Q-q-qué?

- Robert. Me dijo que ya se había recuperado y se puso a limpiar. Luego se volvió todo negro, como las paredes, e intentó atacarme.

- Kamek. Uh qué películas te montas... (se para a pensar un momento y recuerda momentos pasados...)

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- Korokoopa. Oye, una pregunta. ¿Y el amo Bowser?

- Kamek. Se encuentra enfermo en estos momentos, pero se repondrá pronto.

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- Robert. Amo Bowser, le noto muy cambiado. ¿Le ha pasado algo?

- Bowser. (Sonriendo) Tomad, tomad... No abráis los sobres hasta que yo lo diga, ¿está bien?

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- Robert. (Saca el sobre que le dio Bowser y lo deja en la mesa) Es que quería abrir esto y que vieras qué hay dentro.

(Mira la entrada y ve en ella un trozo de la sustancia viscosa negra. La tira al suelo. Esta empieza a expandirse lentamente por el suelo y todos la miran impresionados)

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(Al mismo tiempo, Kamek ha entrado en la habitación de Ratónito. Ratónito permanece en el suelo inconsciente, hay una silla tirada en el suelo y el sobre que le dio Bowser abierto)

- Spiriny. (Observando el cuerpo de Ratónito) No parece haber sufrido ningún tipo de agresión, no hay huellas ni rastros de alguien que le haya amenazado. ¿No es extraño?

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(Kamek deja de recordar momentos pasados...)

- Kamek. Tal... Tal vez no sea mentira...

- Robert. ¿Mentira el qué?

- Kamek. Están ocurriendo últimamente cosas muy raras en este castillo.

- Robert. ¿Y ahora te das cuenta? Mira esto... (levanta su brazo izquierdo y le muestra un resto de sustancia negra viscosa)

- Kamek. ¡Genial! Aguanta unos segundos así... (alza la varita y encierra la sustancia en un bote) Voy a llevarla al laboratorio para que investiguen. Por cierto, reúne a todo el mundo menos a Bowser mientras que yo llevo esto al laboratorio, ¿vale? (Robert asiente y ambos se van de la sala)

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(Una hora después, en la sala de reuniones del castillo se encuentran reunidos Kamek, Robert, Kammy, Goombi, Bombazulina, Goombilón, Paratroopi, Guydo, Spiriny, Rita-disc y Popkey)

- Rita-disc. Kamek, ¿qué mosca te ha picado ahora?

- Kamek. Atención todo el mundo. Tengo que daros un mensaje muy importante, pero antes debo preguntar: ¿Alguien ha abierto ya el sobre que os ha dado el amo Bowser?

(Todos niegan con la cabeza)

- Spiriny. Yo aquí lo tengo. (Lo saca) ¿Quieres que lo abra?

- Kamek. ¡¡No!! ¡Atrás! ¡Ni se te ocurra abrirlo!

- Spiriny. ¿Por qué? ¿Qué hay dentro?

- Kamek. Eso es lo que nos explicará dentro de nada un científico que está aquí con nosotros. Que nadie, por ninguna, repito, ninguna razón abra el sobre que ha dado Bowser. Ratónito la abrió y mirad cómo acabó.

- Paratroopi. Kamek, no estarás insinuando que Bowser nos quiere matar, ¿no?

- Kamek. Ahora mismo no sé de lo que es capaz Bowser. (Mira al científico) Explíquenos qué ocurre.

- Científico. (Se coloca en frente de Kamek) Yo y mis compañeros hemos estudiado la muestra de una sustancia que ha aparecido recientemente en el castillo. Es una especie rara de virus cuya forma es de una sustancia oscura viscosa. Su capacidad de reproducción es asombrosamente rápida, y es capaz de parasitar en menos que canta un Boo el cuerpo de cualquier ser, por fuerte que sea. Una vez parasitado, el virus puede adquirir la forma idéntica de la criatura y hacerse pasar por ella para expandir el virus más eficazmente.

- Bombazulina. A ver si me he enterado. ¿Estás diciendo que cualquiera de nosotros que estamos ahora mismo aquí puede ser un farsante?

- Científico. Desgraciadamente... Sí... (Todos se empiezan a preocupar)

- Kamek. Faltan Korokoopa y Kaproopa. Es muy probable que ellos dos estén contagiados, así que si os los cruzáis, no os acerquéis a ellos.

- Spiriny. Por eso el amo Bowser estaba tan cambiado... Quería propagar el virus a través de estos sobres...

- Popkey. (Temblando) ¡A mí que nadie se me acerque!

- Guydo. Jefe Kamek, ¿no hay una forma de identificar a un infectado?

- Científico. No hay características visibles... Lo único que les puede delatar es el querer propagar la infección. Si alguien se os acerca demasiado, actuad con precaución.

- Goombilón. Esto es una locura. No podemos vivir en una constante inquietud. Seguro que ese virus desaparece con el tiempo.

- Kammy. ¿No hay algo que destruya ese virus?

- Científico. Ningún medicamento les elimina. En teoría cualquier microorganismo no es capaz de soportar temperaturas mayores a 180 grados centígrados...

- Robert. ¿Vais a calentar todo el castillo a esa temperatura? Va a parecer una sauna a lo bestia.

- Kamek. Por supuesto que no vamos a hacer eso, Robert... En fin, volvamos todos a nuestra vida normal...

- Rita-disc. ¿Pero qué vida normal? Si ni siquiera sabemos si al volver a nuestras habitaciones va a haber algún impostor esperándonos...

- Kamek. Rita-disc, no causes más preocupación.

- Rita-disc. Me da igual lo que digas. Yo me marcho de este castillo hasta que todo se calme...

- Spiriny. Me apunto.

- Popkey. Y yo.

- Kamek. Ah, no, no. De aquí no sale nadie. Vamos a aguantar todos como valientes hasta que controlemos al virus.

- Guydo. Vaya forma más estúpida de morir... En fin...

(Todos van saliendo lentamente de la sala de reuniones...)

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(Tiempo después, pasadas unas horas, los dobles de Ratónito, Bowser y el Spike fontanero permanecen de pie en la sala de máquinas mirando una tubería)

- Ratónito. Ha sido patético cómo nos han descubierto... Y encima ya ninguno más va a picar con la trampa del sobre...

- Spike. Al menos el virus ya ha infectado a varios secuaces más. Debemos darnos prisa antes de que el resto de los hospedadores abandonen el castillo.

- Bowser. Hmmm... Tengo una idea. Nos vamos a colar por el sistema de cableado del castillo. Así, llegaremos a todas y cada una de las habitaciones. No les dará tiempo a escapar de las garras del virus.

(Se empiezan a reir maléficamente)

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(En la habitación de Kamek se encuentran el Magikoopa, Kammy, Robert y Goombi)

- Robert. Kamek, me ofende que dudes de mi palabra.

- Kamek. Solamente estoy siendo precabido. ¿Cómo sé que no eres un impostor?

- Robert. ¿Tal vez porque durante todo el tiempo que hemos estado juntos no he intentado atacarte?

- Kamek. Ah... No puedo fiarme del todo...

- Robert. Además, yo podría decir lo mismo de ti. ¿Y si tú estás infectado?

- Kamek. Pues no sé cómo demostrarlo, la verdad... Quedemos en esto: yo confío en que tú no estás infectado, y tú confía en mí. ¿Te parece? (Robert asiente)

- Robert. ¿Y si tu madre o Goombi están infectados?

- Kamek. (Le susurra al oído) ¿En serio crees que un virus, por poderoso que sea, parasitaría el cuerpo de Kammy? Nada más tocarla saldría corriendo... O lo que hagan los virus para escapar...

- Robert. Acepto tu teoría, pero necesito pruebas... (mira a Kammy) Señora, dígame algo.

- Kammy. ¡¿Cómo te atreves, debilucho, a llamarme “Señora”?! Al menos yo estoy viva, no como tú, vago, ¡parásito! Tú sí que eres un virus y no la cosa negra asquerosa esa.

- Robert. (Mira a Kamek y le susurra al oído) Sin duda, se trata de la verdadera Kammy. Nadie es capaz de condensar tantos insultos en tan pocas frases.

(Alguien llama repetidas veces a la puerta. Kamek y Robert se acercan a abrirla. Al otro lado encuentran a Korokoopa y a Kaproopa y quedan boquiabiertos)

- Kamek. K-Ko-Ko... Korokoopa…

- Robert. Ka… Ka… Ka-Ka…

- Kaproopa. (Mira a Robert) ¿Qué ocurre, tienes ganas de ir al baño?

- Korokoopa. (Sonriendo) Ni qué tuviérais miedo... Porque no lo tenéis, ¿no?

- Kamek y Robert. No, no, por favor.

- Korokoopa. Veníamos a quejarnos de los ruidos del piso de arriba nuestra. ¡El Trío de Élite ha vuelto a organizar fiestas sin permiso!

- Kamek. Ya les diré más tarde que se moderen un poco. Por cierto... ¿por qué no habéis venido a la última reunión?

- Kaproopa. Porque no hemos querido. ¿Algún problema?

- Kamek. (Prepara un hechizo en su varita) Pues sí, mira por dónde... (alza su varita y lanza una llamarada hacia la cabeza de Kaproopa. Tras el impacto, toda Kaproopa se vuelve negra, y la sustancia entera se esparce por las paredes)

- Robert. Genial idea, Kamek. Esparcir todo el virus para que alguna gota nos caiga a nosotros y nos infectemos.

- Kamek. Cállate, pesado. La próxima vez lo haces tú.

- Robert. Pues seguro que lo haría mejor que tú.

- Kamek. Yo soy el que más experiencia en lucha he tenido, así que no me vengas con tus teorías.

- Robert. ¿Qué teorías? Si no he dicho nada.

- Korokoopa (impostor). Eh... Disculpad que me entrometa, pero yo he venido a infectar a gente...

- Kamek. ¡¿Quieres callarte?! ¿Acaso no ves que estamos discutiendo este fantasma insolente y yo?

- Robert. ¿Yo fantasma insolente? Pues tú eres un Magikoopa del tres al cuarto.

- Kamek. Robert, te lo advierto, por ahí no vayas...

- Robert. Perfecto, no iré por ahí, pero no porque me lo hayas dicho, sino porque tenemos que hacernos cargo de este impostor (señala a Korokoopa) que ha venido a infectarnos.

- Kamek. Querrás decir que tengo que hacerme cargo, porque tú seguro que te echarás para atrás.

- Robert. ¡¿Qué qué?! Yo no me echo para atrás. Si quiero acabar con ese impostor, pues lo hago. (Le da un puñetazo en la cara a Korokoopa)

- Kamek. Uy... Pues si yo quiero acabar con él, lo hago también, pero mejor. (Invoca su escoba mágica, la coge con las manos y le da en toda la cara a Korokoopa, tirándolo al suelo)

- Korokoopa (impostor). ¡¡Ahh!! (Intenta levantarse, pero a él se acercan Robert y Kamek)

- Robert. Pues si yo quiero acabar de verdad, ¡le golpeo hasta el fin! (Se abalanza sobre Korokoopa y le empieza a pegar numerosas veces. Le da tal patada que lo envía hasta el final del pasillo, cerca de una ventana)

- Kamek. ¡Pues si yo quiero acabar con él de verdad, ¡lo hago!! (Invoca su martillo mágico gigante y le da un golpe lateral, como si el impostor se tratara de una pelota de golf. Korokoopa sale disparado por los aires y se pierde en el cielo)

(Kamek y Robert se miran recíprocamente)

- Robert. Oye... Yo creo que esta competición es un poco absurda...

- Kamek. Sí, yo también lo creo...

- Robert. ¿Paz?

- Kamek. Paz. (Kamek y Robert se dan la mano)

(Llegan allí los tres miembros del Trío de Élite)

- Paratroopi. Jefe Kamek, ¿podemos quedarnos contigo hasta que pase todo esto del virus?

- Kamek. ¿Tenéis miedo?

- Guydo. Eh... No, no... Qué va... (se queda pensando unos instantes) Bueno, un poco sí.

- Kamek. Vergüenza me dais.

- Goombilón. Eso es lo que les he dicho yo. ¿No podemos volver a nuestra habitación?

- Guydo. Recluta Goombilón, no es seguro. En estos momentos debemos estar unidos.

- Kamek. Parece que ya no hay más casos de infección, así que puede que esté todo controlado.

(Kaproopa se acerca por detrás del grupo)

- Kaproopa. Hola de nuevo.

- Todos. ¡¡Aaahhh!!

- Kamek. Pe-pero no puede ser... Si te destruí por completo...

- Robert. Kamek, puede que tenga capacidad para regenerarse.

- Kamek. (Dice irónicamente) No me digas, no lo había pensado.

- Robert. Me parece que deberíamos refugiarnos, ¿no?

- Guydo. Sí, yo también lo creo... (todos se ponen a correr en dirección a la habitación de Kamek y la Kaproopa infectada no sabe a quién perseguir. Todos menos ella entran en la habitación y bloquean la puerta)

- Kammy. ¿Qué ocurre? ¿Por qué tanto escándalo?

- Kamek. ¡Vienen a infectarnos! O resistimos o vamos a morir.

- Kammy. Bah, para todo lo que he vivido, por mi pueden entrar.

(Las luces empiezan a fallar)

- Paratroopi. Perfecto, lo que faltaba, un cortocircuito. ¿Qué es lo que será después? (Kamek enciende con una cerilla las antorchas de emergencia. La sala se vuelve a iluminar, y todos pueden ver cómo a través de enchufes y luces empieza a emanar el virus parásito)

- Guydo. Pues el virus pesado, mira por dónde...

- Goombi. ¡¿Es que no hay modo de destruirlo?!

- Robert. (Pensativo) ¡Claro! La otra vez, cuando Kamek le echó una bebida fría al virus, desapareció.

- Kamek. ¿Estás diciendo que la debilidad del virus es el frío?

- Robert. Vamos a comprobarlo. Paratroopi, acércate a la nevera y trae algo frío. (Paratroopi vuela en dirección a la nevera para evitar pisar el suelo cercano a ella lleno del virus y abre la puerta. Al abrir la puerta, sale mucho frío que aleja al virus a un metro de distancia) Ya habéis visto. Hay que buscar algo realmente frío.

- Kamek. En la cámara frigorífica del castillo hay unos depósitos de nitrógeno líquido. ¿Puede eso funcionar?

- Robert. Lo más probable es que sí. (Se vuelve intangible) Resistid hasta que yo vuelva. (Robert desaparece de la sala)

- Kamek. Ya habéis oído. Que nadie salga de aquí, o nunca más volverá a entrar. ¿Entendido? (Todos asienten)

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(Mientras tanto, en el resto de habitaciones, el virus pilla por sorpresa a todos los secuaces de Bowser. Consigue parasitarlos a todos y a cada uno de ellos)

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(Desde la habitación de Kamek se pueden oir los gritos de los secuaces de otras habitaciones)

- Goombilón. Debemos ir a por ellos. Están en peligro.

- Kamek. No es seguro salir. Que se las apañen como puedan.

(Varios secuaces, muy probablemente impostores, empiezan a aporrear la puerta)

- Kamek. (Hace amagos para que todo el mundo guarde silencio) Shhh... Tal vez se vayan dentro de nada...

- Kammy. (Acerca su oído a Kamek y grita) ¿Eh? No te he oído, lo siento.

(Los impostores aporrean cada vez más fuerte la puerta)

- Guydo. ¡Genial, Kammy, genial! Ahora no creo que se vayan.

- Goombi. Al menos no pueden entrar... ¿No?

- Kamek. (Pegando unos adhesivos por todos los conductos) Ya no. Esta sala es hermética ahora.

(Un Huesitos negro está agarrado a una cuerda amarrada en lo alto del castillo, empieza a golpear la ventana de la habitación de Kamek desde fuera. Kammy se acerca a la ventana)

- Paratroopi. Kammy, ¡puede ser peligroso!

- Kammy. Que no, que seguro que están llamando a la ventana por algo importante...

- Goombi. ¿Quién va a querer decirnos algo ahora por una ventana?

(Mientras tanto, en la puerta se van acumulando más infectados. Kammy abre la ventana y sin quererlo da un golpe al Huesitos y este cae al suelo, a más de tres plantas de altura)

- Kammy. (Se asoma por la ventana y ve al Huesitos en el suelo en forma de un charco de la sustancia negra) ¡Lo siento! No pretendía hacer eso...

- Kamek. (Coge a Kammy por los hombros y la echa hacia atrás) Métete en casa ya, que todavía se nos cuelan por tontos... (Kamek cierra la ventana. En ese momento, las puertas no pueden soportar a más infectados, ceden y se abren. Todos los infectados caen al suelo y se levantan, frente a los asustados secuaces de Bowser)

- Guydo. Maldita sea... Este es nuestro fin.

- Goombi. Y yo que pensaba que iba a vivir más...

- Kamek. Madre, tengo que decirte algo que debería haberte dicho antes... Te quiero, madre.

- Kammy. Siempre tienes que dar la nota, ¿eh? Está visto que no me puedo morir tranquila.

- Ratónito (impostor). ¡Silencio! Ahora mismo el virus copiará vuestra información genética y el castillo entero quedará sumido en un profundo... Hmmm... Ah, no estoy hecho para hacer discursos. En fin, que vais a morir.

- Paratroopi. ¡Cobardes! ¡Estamos en inferioridad numérica, no es justo!

- Ratónito (impostor). En este juego nosotros ponemos las normas, ¿entiendes?

- Paratroopi. No, si es que lo digo por vosotros...

- Ratónito (impostor). ¡¿Cómo que por nosotros?! (Mira hacia atrás y sólo ve a cuatro infectados) ¡¿Qué ha pasado con el resto?!

- Kaproopa (impostora). Deben de haber desaparecido.

- Ratónito (impostor). Eso no puede ser cierto. (Se da la vuelta) En fin, aún podemos infectaros igual... (los cinco infectados se acercan a los secuaces, pero pronto desaparecen entre gritos de dolor. Los secuaces de Bowser no saben qué ha podido pasar)

- Goombilón. ¿Estamos... vivos?

- Kamek. Eso parece.

(Aparece Robert con un bidón de nitrógeno líquido y una manguera. Los lanza hacia el centro de la sala)

- Robert. De nada, ¿eh? Lo que me ha costado encontrarlo.

- Kamek. ¡Increíble, Robert! Entonces es verdad que el frío les elimina. Ahora, ¿me permites utilizar la manguera?

- Robert. Toda tuya.

- Kamek. (La coge y apunta en dirección a Goombilón) ¿Quieres decir unas últimas palabras?

- Goombilón. ¿Perdón?

(Paratroopi y Guydo se ponen delante de Goombilón)

- Guydo. Jefe Kamek, ¿qué crees que estás haciendo?

- Kamek. Intento eliminar al impostor de Goombilón.

- Goombilón. Yo no soy ningún impostor, jefe Kamek. Tiene que tranquilizarse, ha sido un día muy duro.

- Kamek. ¡Que no! Sé que no es el verdadero él. Esta mañana dijo que oyó cómo infectaban a Ratónito, pero nadie más lo oyó. Y desde que hemos estado aquí no ha hecho más que defender al virus.

- Paratroopi. Jefe Kamek, si fuera un infectado,¿no crees que intentaría infectarnos?

- Kamek. Es que su estrategia es muy buena. Se ha colado en el único nucleo de resistencia que queda en este castillo. Debe de estar pasando información a sus compañeros.

(Paratroopi y Guydo se alejan de Goombilón)

- Goombilón. Por favor, ¿cómo le podéis creer? Esas pruebas no tienen validez. ¡Tenéis que creerme!

(Kamek dispara nitrógeno líquido en Goombilón y este desaparece)

- Kamek. ¿Veis? No era él.

- Goombi. Entonces... ¿Dónde está el verdadero Goombilón?

- Kamek. Inconsciente, probablemente junto con el resto de secuaces que hayan sufrido la infección. (Apunta a Paratroopi) Y tú también eres un impostor.

- Paratroopi. ¿Perdón? Yo no... (Kamek dispara nitrógeno líquido en Paratroopi y lo congela. Al no haber desaparecido, se trataba del verdadero Paratroopi. Todos miran a Kamek)

- Kamek. ¿Qué pasa? Me habré equivocado, vale, pero ahora sabemos que por lo menos Paratroopi dice la verdad.

- Robert. Ahora sólo falta rociar el resto del castillo con esto... Lo vamos a congelar...

(Aparece Bowser)

- Bowser. No tan rápido. (En vez de escupir fuego, escupe la sustancia viscosa negra hacia los secuaces. Los reflejos de Robert le permiten disparar nitrógeno líquido para prevenir el ataque)

- Kamek. Tú no eres el amo Bowser. Eres un impostor. Todo empezó por tu culpa.

- Bowser. La verdad es que no, pero ya que estamos... Vamos a tomar el control de este castillo por las buenas o por las malas.

- Goombi. ¿Por qué todo el mundo quiere hacerse con este castillo? No lo comprendo.

- Robert. Ni yo, pero vamos a terminar esto... (dispara nitrógeno líquido en dirección a Bowser. Después de congelar la mitad del cuerpo de Bowser para abajo, la manguera deja de echar líqudido) Uh, ¿qué ocurre?

- Kamek. ¿A qué esperas, Robert? ¡Acaba con él!

- Robert. ¡No sale más nitrógeno líquido!

- Todos. ¡¿Qué?!

- Bowser. (Se puede ver cómo de barriga para abajo ya es normal, no está infectado) ¡¡¡Aaaahhhh!!! ¡¡Qué dolor el frío!!

- Guydo. Eh... Hay algo que no entiendo. ¿Por qué el impostor de Bowser sigue teniendo piernas? En teoría deberían haberle desaparecido.

- Bowser. Este inútil al que llamáis Bowser ha sido elegido para liderar al virus. El virus lo ha elegido a él, y no existe por lo tanto un impostor. Este es el Bowser de verdad.

- Kamek. Perfecto, ¡simplemente perfecto! Se nos ha estropeado el cacharro en el mejor momento.

- Bowser. Oye, ¿me puede sacar alguien de aquí? Este frío me está matando.

- Guydo. Sí, claro, para que nos infectes... No cuela, amo Bowser.

- Kamek. (Alza la varita e invoca un manual de instrucciones. Es tan grueso como un diccionario. Empieza a leer en voz alta) “Bienvenido al maravilloso mundo de las mangueras. En esta breve guía le explicaremos cómo se fabrican y cómo poner en funcionamiento estos útiles elementos”

- Robert. Kamek, por el gran Goomboss, resume, ¡resume!

- Kamek. Ya, ya voy... “Capítulo 16. Qué hacer cuando se estropea una manguera” ¡Bien! “Paso 1. Dar al botón de apagar”

- Robert. No encuentro ningún botón de apagar...

- Kamek. (Tira el manual al suelo) De verdad, siempre tengo que hacerlo yo todo... (coge la manguera y se pone a observarla durante varios instantes) No veo ningún botón de apagar...

- Robert. ¿Quién es el listo, Kamek? Porque no lo veo...

- Kamek. ¡Cállate! (Coge el manual de nuevo) Pasemos al siguiente paso, tal vez no sea necesario seguir a rajatabla el manual... “Paso 2. Una vez realizado el paso 1, paso imprescindible para continuar...” (deja de leer) Hala, pues a buscar el condenado botón de apagar... (Robert y Kamek empiezan a observar la manguera)

- Guydo. (Le susurra a Kammy y a Goombi) Y que yo tenga que acatar las órdenes de este Magikoopa... Vaya injusticia...

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(Minutos después, Kamek ha conseguido apagar la manguera)

- Robert. ¡Al fin!

- Kamek. Es que, de verdad... ¿Quién iba a saber que un botón que tiene “Off” escrito iba a ser el botón para apagar la manguera? En fin, pasemos al segundo paso. “Paso 2. Una vez realizado el paso 1, paso imprescindible para continuar, deberá hacer un ritual espiritual alrededor de la manguera. Puede que uno o varios Boos hayan poseído la mangueray que sea esa la causa de su mal funcionamiento”.

- Robert. (Todos miran a Robert) A mi no me miréis, yo no he poseído nada.

- Kammy. Pues aquí tú eres el único fantasma...

- Kamek. (Alza la varita e invoca a tres Lanzguys con faldas hechas de hojas de árboles y con rayas rojas pintadas en sus máscaras) Poneos a bailar una danza de esas que hacéis.

(Los Lanzguys propios de la Isla de Yoshi se ponen a bailar en torno a la manguera. Empiezan a llegar nubes oscuras y empieza a llover)

- Lanzguy. ¿Suficiente?

- Kamek. ¡No quería que lloviera! ¡Quería que liberárais de fantasmas la manguera!

- Lanzguy. Jefe Kamek, eso se dice antes... (vuelven a bailar, de forma diferente. Salen un par de Boos de la manguera)

- Goombi. Pues sí que es antigua la manguera...

- Robert. ¿Cuántos pasos más quedan?

- Kamek. (Empieza a pasar hojas) Me parece que... 73 pasos...

- Robert. ¡¿Qué?! ¡No hay tiempo para darlos todos!

- Bowser. ¡Mujajaja! Para cuando la arregléis, yo ya me habré descongelado.

- Goombi. Kamek, déjame la manguera a mí.

- Kamek. No, Goombi, esto es cosa de mayores.

- Robert. Kamek, esto es cosa para nadie. Déjasela, a ver si aporta algo.

- Goombi. (Kamek suelta la manguera y se la acerca a Goombi. Goombi saca si varita mágica) Voy a hechizarla... (realiza un hechizo, pero al lanzarlo sobre la manguera, nada ocurre) Maldita sea... (Le pega una patada a la manguera, furioso, y de ella sale algo de nitrógeno líquido) ¡Goombi salva el día!

- Kamek. ¡Excelente! Vamos a acabar con Bowser. (Todos miran con cara de susto a Kamek) Osea... Vamos a acabar con el virus que está parasitando a Bowser... ¡Ya me habéis entendido!

- Robert. (Apunta la manguera hacia Bowser) Hasta nunca, bicho repelente. (Dispara nitrógeno líquido hacia Bowser y todo el cuerpo queda congelado)

- Guydo. ¿Ese insulto iba para el virus o para Bowser?

- Robert. Para el virus, claro...

- Kamek. Ahora me parece que sólo falta deshacernos de los restos de virus que haya por todo el castillo.

- Robert. ¿Habrá suficiente líquido para todo?

- Kamek. Tranquilo, hay varios bidones en la cámara frigorífica. ¡En marcha!

(Todos los que están allí y que pueden moverse por no estar congelados salen de la habitación)


(Al día siguiente, en el Castillo de Bowser, todo vuelve a la normalidad. Los secuces pasean a sus anchas. En la sala de máquinas se encuentran reunidos Bowser, Kamek, Robert y el Spike fontanero)

- Spike. Bien, la tubería está arreglada y ya no sale más de esa sustancia negra.

- Kamek. Uf, qué alivio. Parece que todo ha vuelto a la normalidad.

- Robert. Sí... Excepto por el hecho de que el castillo está más congelado que el interior de un iceberg...

- Kamek. ¡Me da igual! Si alguno tiene frío, o que se baje al sótano o que se abrigue bien.

- Bowser. Qué pena que no nos podamos bañar en lava...

- Robert. Hombre, por poder, sí se puede bañar. Otra cosa es que sobreviva.

- Spike. Bien, arreglado el problema, es hora de que me paguen los gastos.

- Bowser. (Mira a Kamek y le guiña un ojo) No vamos a pagarle.

- Spike. ¡¿Perdón?!

- Kamek. (Disimula) Exacto... ¿Cómo sabemos que usted no es un impostor? Sólo pagaremos al verdadero fontanero.

- Spike. ¡No soy ninún impostor!

- Bowser. No lo sabemos con certeza. O se va del castillo o le echaremos a llamaradas.

- Kamek. Se dice a patadas, amo Bowser.

- Bowser. Yo digo lo que quiero. ¿Entendido? (Kamek asiente)

(El día está empezando en el Reino Champiñón, olvidando lo que ha pasado el extraño día anterior)


Cartel
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