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Resumen

La llegada del Castillo de Bowser y de todos sus habitantes no va a ser del todo bien recibida por aquellos que viven en la Isla Almohada, y menos cuando todos los secuaces de Bowser se adentren en las profundidades de la isla. Por otra parte, Don Huesito regresa al castillo lleno de esperanzas y recuerdos. ¿Cómo les sentará el regreso de este personaje que se marchó en busca de Fuzzya hace casi un año?

Música

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1. https://youtu.be/G26eYiq7r4k?list=PL6akIKaXBeU34NdD_uKVwrU6Kl3AG6uN4

Intro LTS Temp.6. Perriblok

(En la tercera planta del Castillo de Bowser, asentado en una de las costas de la Isla Almohada, se encuentran dos Broques y Charles Bloquette hablando con Kamek)

- Kamek. Ya fui el otro día al palacio a confirmar nuestra llegada. ¡¿Es que no os enterásteis?!

- Charles. Oh là, là. Ça c’est vrai?

- Kamek. Oye, a mi háblame en un idioma que entienda.

- Charles. Tendría que haber rellenado una solicitud para confirmar su estancia en esta isla. ¿Por qué motivo os habéis acoplado aquí sin permiso ni nada?

- Kamek. Ya se lo he dicho. Una mujer malvada se ha hecho con el control del Reino Champiñón y hasta que encontremos una solución no nos vamos a ir de aquí.

- Charles. C’est terrible! Os creeré, pero me lo tomaré como un favor para compensar aquella vez que vuestro amo me rescató de una pequeña isla apartada de la costa, pero sólo por eso.

- Kamek. Que sí, pesado. Vuelva a su palacio tranquilo, que nosotros intentaremos no causar muchos cambios aquí.

- Charles. Eso espero, porque si no tendré que enviar a mon chéri Perriblok para daros una lección. Au revoir, mon ami!

- Kamek. (Mientras ve cómo Charles Bloquette y los dos Broques se van) Ojalá estuviera aquí Don Huesito para traducir... Él, que sabía idiomas...


Diálogo

(En la sala de reuniones del castillo se encuentran reunidos Bowser, Kamek, Bombazulina, Ratónito, el Trío de Élite, Korokoopa, Kaproopa, Spiriny, Robert y Rita-disc, por una parte, y Mario, Luigi y Peach por otra. Korokoopa y Kaproopa sujetan una pancarta en la que se puede leer: “No más reuniones, queremos soluciones”)

- Kamek. ¿Qué hacéis vosotros sujetando ese cartel?

- Korokoopa. Jefe Kamek, ya estamos hartos de tantas reuniones que nunca llevan a ninguna parte. ¡¡No más reuniones, queremos soluciones!!

- Kamek. Si en vez de escribir mensajitos que riman estuviérais trabajando como Dios manda, otro gallo cantaría.

- Spiriny. Kamek, creo que tienen razón. Llevamos haciendo reuniones tanto tiempo y tan seguidas que ya no sirven para nada. ¿Por qué no nos envias mensajes a cada uno por individual cuando haya noticias?

- Kamek. Pues porque la situación actual no es un juego. ¿Acaso no recordáis que corremos peligro?

- Ratónito. (Ignora a Kamek) Oye, hace varias semanas que no se oyen gritos de la loca de Popkey. ¿Alguien sabe dónde se ha metido?

- Kamek. Se marcharon del castillo poco después de llegar a este lugar. Decían que no querían trabajar más para nosotros y no pude convencerles para que se quedaran aquí. Les di el finiquito y se fueron a vivir aventuras o yo qué sé.

- Paratroopi. ¿Finiquito? ¿Qué es eso?

- Guydo. Es como un loro pero más pequeño.

- Kamek. ¿Qué tontería es esa? El finiquito es el dinero que se da cuando uno termina de trabajar para alguien.

- Goombilón. Claro, es una palabra compuesta. “Fin” “y” “quito”. Termina y me voy.

- Paratroopi. Osea, ¿que hay loros que dan dinero? (Todos miran cansados a Paratroopi)

- Korokoopa. Bueno, yo sí que me voy, que tengo que dar mi paseo matutino. (Korokoopa se levanta de su asiento y se va del lugar)

- Kamek. Oye, ¡que la reunión no ha terminado! (Korokoopa no vuelve) Bah, que le den. Lo último que tenía que deciros es que todos nuestros trabajos están interrumpidos por la condenada Clawdia, así que podéis gozar de tiempo libre mientras estemos en esta isla y mientras planeemos una nueva estrategia.

(Todos se levantan, menos Mario, Luigi y Peach)

- Todos. ¡¿Tiempo... libre?!

- Bowser. Kamek, deberías haberte callado eso...

- Kamek. Culpa mía, amo Bowser...

- Robert. ¡Bien! ¡Podemos hacer lo que queramos!

- Kamek. No, no, a ver. Yo me refería a... (Ratónito interrumpe a Kamek)

- Ratónito. ¡Vamos a ver el gran palacio! Seguro que tendrán aperitivos para los visitantes.

- Spiriny. ¡Yo quiero ir a Desperta d’Or! Quiero comprarme un nuevo caparazón espinoso, que este ya está un poco viejo.

- Guydo. Te acompañamos, Spiriny. Dicen que allí también hay un escenario en donde hacen representacioes y retos fantásticos.

- Kamek. A ver, calma todo el mundo. (Todos empiezan a salir de la sala) ¡Volved aquí! (Nadie le hace caso) Desisto. Iros si queréis, ¡pero no arméis jaleo! (Kamek se queda sentado en su asiento cerca de Bowser y resopla) Uf... Estos esbirros me cansan mucho.

- Bowser. Pues anda, que a mi... Parecen sacados todos de una película de dibujos animados.

(Aparece Robert detrás de Kamek)

- Robert. Kamek.

- Kamek. ¡¡Aaaah!! (Se cae de la silla y se levanta posteriormente) Robert, algún día me voy a enfadar contigo, ¿eh?

- Robert. Perdona. Quería decirte que yo también me marcho a visitar la isla. ¡Hasta luego! (Se desvanece)

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(Comienza la música 1)

(En el Castillo Almohada, hay dentro muchos Broques, Almohadas y otros trabajadores. Hay algunos visitantes paseando por el lugar y dirigiéndose hacia las habitaciones en donde pueden descansar. Entra Ratónito)

- Broque. Buenos días, ¿puedo ayudarle en algo?

- Ratónito. Venía a visitar este castillo.

- Broque. ¡Perfecto! Permítame decirle que tenemos esculturas muy valiosas construidas por los antiguos almohadas. También hay habitaciones libres en donde puede descansar y disfrutar al máximo de su estancia en la Isla Almohada.

- Ratónito. Ya, ya, blah, blah. ¿Sabes si por aquí reparten comida o algo?

- Broque. Por supuesto. Hay por todo el Castillo Almohada varios Broques compañeros con deliciosos aperitivos.

(Ratónito empieza a salivar y mira al infinito)

- Ratónito. Ohhh... Comida...

- Broque. Señor, ¿se encuentra bien?

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(En uno de los cuartos privados en donde sólo puede acceder personal autorizado del Castillo Almohada, se encuentra Charles Bloquette. De repente entran dos Broques apresurados)

- Broque 1. ¡Jefe! ¡Jefe!

- Charles. ¿Qué sucede? ¿Pourquoi venís très apresurados?

- Broque 2. Hay un ratón atacando a nuestros compañeros. ¡Es terrible!

- Charles. ¡¿Quoi?!

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(En una de las amplias salas del Castillo Almohada, Ratónito está comiendo todo lo que hay en una bandeja. A su lado, hay un Broque sentado en el suelo. Aparecen Charles Bloquette y los dos Broques)

- Charles. ¡Oh, là, là! ¡Qué desastre!

- Ratónito. (Deja de comer y mira a Charles) Hola. ¿Qué tal?

- Charles. Très mal. Te has metido en un problème très grand.

- Ratónito. ¿En qué idioma hablas? No te entiendo nada con esa mezcla que haces.

- Charles. Te voy a tener que dar una lección. (Mira al Broque de su derecha) Trae a Perriblok. Mon chéri chien va a solucionar esto.

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(Mientras tanto, en otra parte de la Isla Almohada, en Desperta d’Or se encuentran Spiriny y el Trío de Élite. Spiriny y Guydo pasean por una de las tiendas)

- Guydo. ¡Oh! ¡Las máscaras de colores están de oferta! Me voy a llevar varias.

- Spiriny. Pues los caparazones están por las nubes, y más si son con espinas.

- Guydo. (Se coloca una máscara terrorífica) ¿Qué tal te parece esta?

- Spiriny. ¡¡Aaaahhh!! ¡Qué susto me diste, tonto!

- Guydo. Perfecto, eso es lo que quería. Me la llevo.

- Spiriny. Puf... Con la ilusión que me hacía llevarme un caparazón de recuerdo de este sitio...

- Guydo. Tranquilo, Spiriny. Se me ha ocurrido algo... (Spiriny mira indeciso a Guydo)

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(Paratroopi está cerca del puerto de Desperta d’Or, frente a un escenario en donde hace años Mario y Luigi practicaban sus ataques especiales para ganar premios)

- Caracola. ¿Estáis listos todos para presenciar un gran espectáculo?

- Paratroopi. (Junto con el resto del público) ¡¡Sí!!

- Caracola. No os oigo.

- Todos. ¡¡¡Sí!!!

- Caracola. ¡No os oigo!

- Todos. ¡¡¡SÍ!!!

- Caracola. ¡¡No os oigo!!

- Todos. (Algunos se empiezan a mirar confusos) ¡¡¡SÍ!!!

- Caracola. Uh, sigo sin oíros. Voy a quitarme los cascos. ¿Estáis preparados?

- Todos. ¡¡¡Que sí!!!

- Caracola. Ah, ahora sí. ¡Pues, sin más dilación, que empiece el espectáculo!

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(A uno de los edificios de Desperta d’Or entra Goombilón. Cuando mira su interior, ve fotos antiguas de diferentes tipos de criaturas. Una de ellas es la de un Shroob)

- Goombilón. (Mira la foto del Shroob) Este de la foto me suena de algo...

- ???. Buenos días, ¿buscaba algo?

- Goombilón. (Se da la vuelta y ve a Kylie Koopa) Oh, perdona. Sólo estaba mirando.

- Kylie. Soy Kylie Koopa, investigadora privada.

- Goombilón. Anda, pues yo tengo un amigo, Spiriny, que también es detective.

- Kylie. No tengo el gusto de conocerle. En fin, si necesitas que investigue en algún caso en particular, puedes pagarme y te ayudaré, porque yo... (da un giro completo y hace un gesto) ...nunca fallo.

- Goombilón. Es curioso. En la puerta de entrada ponía que esto era un edificio de información de ayuda para turistas.

- Kylie. También lo es. Aquí podrás encontrar folletos y mapas de toda la isla.

- Goombilón. Guau, en cuántas cosas trabajas.

- Kylie. A parte de detective privado y guía turística, he sido también periodista, aunque dejé ese trabajo hace mucho tiempo por la cantidad de cosas raras que me pasaron.

- Goombilón. ¿Por ejemplo?

- Kylie. Me engulló una largartija extraterrestre una vez. Con eso ya te puedes hacer la idea...

- Goombilón. Antes he visto la foto de un extraterrestre. Es idéntico a los que guardaba mi amo en su castillo hace varios años.

- Kylie. ¡¿Qué?! ¿Tenía guardados Shroobs?!

- Goombilón. Sí, pero un día los sacamos por error y los eliminamos a todos.

- Kylie. Oh... Ojalá hubiera quedado alguno vivo... En esta isla nadie me creyó cuando comenté este tema.

(Los dos siguen hablando)

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(En el Desierto Cabezada, se encuentran Kaproopa, Bombazulina y Belinda, jefa de operaciones de excavación de la zona)

- Belinda. (Gritando a una Caracola) ¡¡¿A eso le llamas trabajar, inútil?!! ¡¡Hasta un Topo Monty sin garras podría excavar mejor que tú!!

- Bombazulina. (Mira a Kaproopa) Madre mía, se parece mucho a Kammy en el carácter...

- Kaproopa. Ya te digo...

- Belinda. ¿Habéis dicho Kammy? ¿Y quiénes sois vosotras, las nuevas trabajadoras?

- Bombazulina. ¿Eh? No, nosotros venimos de visita.

- Belinda. Esta zona está restringida a cualquiera que no forme parte del equipo de trabajo.

- Kaproopa. Por lo de Kammy, la conocemos. Es la madre de nuestro jefe.

- Bombazulina. Bueno, a ver, yo estoy en el mismo rango que Kamek...

- Belinda. ¿En serio conocéis a Kammy? ¡Fabuloso! ¿Qué ta anda esa mujer?

- Bombazulina. No lo sabemos. Hace más de un mes que se marchó de nuestro castillo y no hemos vuelto a saber nada de ella.

- Belinda. ¡Ja, ja, ja! Kammy siempre tan rebelde. Yo la conozco desde hace muchos años, somos buenas amigas.

- Kaproopa. ¿Amigas? Pero si esa mujer no tiene de eso.

- Belinda. Ella es muy cerrada, pero una vez que consigues caerle bien, es una buena amiga.

- Bombazulina. Pues serás su única amiga, porque a todo el mundo nos trata fatal.

- Belinda. ¡Ja, ja, ja! Bueno, si me disculpáis, tengo que seguir con el trabajo. Dadle recuerdos si la volvéis a ver. ¿Vale?

- Bombazulina. Está bien. Oye, ¿podemos ayudar en algo? Nos aburrimos un poco.

- Belinda. Hmmm... La verdad es que sí. Tengo una máquina muy guay perfecta para la excavación, pero necesita a dos personas fuertes. Como todos los que trabajan aquí son unos vagos y unos debiluchos, las obras van muy lentas, pero vosotras podríais ayudar.

- Kaproopa. Hmmm... No sé si tendremos suficiente fuerza.

- Belinda. Si habéis conseguido aguantar a Kammy, sóis suficientemente fuertes, ¡ja, ja, ja! Esta máquina sólo la han usado otras dos personas más. Sé que eran fontaneros, pero no me acuerdo de sus nombres... Hace tantos años...

- Bombazulina. Bueno, por probar no perderemos nada.

- Belinda. Perfecto. Dejadme que os explique cómo funciona.

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(En la base del Monte Pijama, Robert habla con Musculote y Musculín)

- Robert. Por duodécima vez. No, no estoy loco, ¡quiero escalar este monte!

- Musculote. Y yo te vuelvo a decir que no deberías intentarlo. No se te ve en forma como para resistir mucho.

- Robert. Pero si puedo volar...

- Musculín. Sí, pero hay criaturas muy peligrosas acechando por todos lados.

- Robert. Puedo hacerme intangible también...

- Musculote. Lo siento, pequeñín, pero aún así tienes que superar un mínimo de estatura.

- Robert. ¿Un mínimo de estatura? ¿Pero esto qué es, un parque de atracciones o qué?

- Musculín. Lo siento, pequeñín, pero nosotros no hacemos las normas.

- Robert. Dejad de llamarme “pequeñín”. Ya soy bastante mayor como para aguantar esto.

- Musculote. Claro que sí, machote. Vuelve a tu casita y cuando crezcas vuelves por aquí, ¿vale?

- Robert. Sí, mejor me voy, porque me estoy cogiendo un cabreo...

(Para la música 1)

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(En la habitación de Kamek, tiempo después, se encuentran Kamek, Goombi y Robert)

- Kamek. ¡Jajajaja! ¿En serio no te dejaron entrar por falta de estatura?

- Robert. Sí, alucinante, ¿a que sí?

- Kamek. Un poco sí.

- Goombi. Jo, pues yo que quería hacer senderismo por ahí algún día...

- Kamek. Robert, consejero de este castillo, ¿cómo podríamos solucionar el problema de Clawdia?

- Robert. Teniendo en cuenta que cuenta con el poder de la Estrella Oscura y que desde el Monte Estelar hace semanas que no recibimos noticia alguna... Lo veo todo muy turbio.

- Goombi. Ya, pero Kamek no te ha preguntado cómo lo ves, sino cómo lo solucionarías.

- Robert. Por ahora no hay solución. Aquella vez en que nos enfrentamos a ella casi no le costó trabajo derrotarnos a todos.

- Kamek. Entonces, ¿qué vamos a hacer? ¿Vamos a esperar la muerte?

- Robert. Supongo. Disfrutemos en esta isla hasta que el momento final llegue.

- Goombi. Parece mentira... Con lo que ha aguantado este castillo a las catástrofes y ahora se ve impotente ante esta.

- Kamek. (Llaman a su teléfono y contesta a la llamada) ¿Sí? Sí, soy yo, Kamek Koopa, mano derecha de Bo... (ve gestos que le hacen Robert y Goombi)

- Robert. (Susurrando) ¡No pronuncies el nombre del amo! ¿Acaso no me contaste que hace unos años vino él con su castillo a intentar destruir la isla? Si saben que trabajamos para él, tal vez tengamos que marcharnos.

- Kamek. Eh... Decía que soy mano derecha de... de Bo... de Borja. Amo y señor del Reino... del Reino Coliflor.

- Goombi. (Mirando a Robert) ¿Existe un Reino Coliflor?

- Robert. Ni idea. Pero ni lo sé ni tengo ganas de saberlo.

- Kamek. ¡¡¿Qué?!! Sí, sí. Ahora mismo voy para allá. (Cuelga)

- Robert. ¿Qué ocurre?

- Kamek. Si es que lo sabía; se veía venir de lejos.

- Goombi. ¿Pero qué pasa, Kamek?

- Kamek. Todos los secuaces se han metido en líos bien grandes. Voy a intentar solucionarlos todos. Espero llegar a tiempo... De esto ni una palabra al amo Bowser, ¿eh? ¿Entendido? (Goombi y Robert asienten conjuntamente) Vaya desastre... (Kamek invoca su escoba y sale volando por la ventana)

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(Mientras tanto, en la entrada del Castillo de Bowser permanece de pie Don Huesito mirando la gran puerta)

- Don Huesito. ¿Qué hace aquí el castillo? (Lo mira unos instantes) Ah... Qué recuerdos. Sigue siendo tan imponente y aterrador. (Entra en el interior)

(Una vez dentro del castillo, en la tercera planta, Don Huesito se dirige a la habitación de Kamek y llama a la puerta)

- Robert. (Desde dentro de la habitación) Ya voy. (Abre la puerta) Buenos días. ¿En qué puedo ayudarle?

- Don Huesito. Hola. ¿Sigue viviendo aquí Kamek Koopa?

- Robert. Sí. ¿Quiere que le diga algo de su parte?

- Don Huesito. Bueno... Venía a ver si quedaba alguien conocido en este castillo, pero no he visto a nadie todavía.

- Robert. Oh, ¿has trabajado aquí antes?

- Don Huesito. Correcto. Soy Don Huesito, encantado.

- Robert. Yo soy Robert, consejero del castillo.

- Don Huesito. ¿Has dicho consejero?

- Robert. Sí.

- Don Huesito. ¡Yo también lo fui! Entonces veo que estoy con el sustituto que nombró Kamek tras mi ausencia.

- Robert. ¡Anda! Qué grata coincidencia hemos tenido. Kamek ha salido un momento por unos líos que han tenido varios secuaces del castillo.

- Don Huesito. Jajaja. Veo que la gente no ha cambiado en este castillo.

- Robert. Bueeeno... ¿Y por qué te fuiste de aquí?

- Don Huesito. Buf, eso es una historia muy larga. Si quieres paso y te la cuento.

- Robert. Claro que sí. Me encantan las historias.

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(En el Castillo Almohada, Kamek llega hacia donde se encuentran Charles Bloquette, varios Broques y Ratónito. Ratónito sigue comiendo mientras Kamek y Charles hablan)

- Kamek. ¡Ratónito! ¡Suelta la comida ya!

- Ratónito. Kamek, no me des órdenes que no soy subordinado tuyo.

- Kamek. Como no sueltes esa bandeja te corto la mano con mi magia. No, mejor, te tapo la boca para que no puedas tragar nada más en tu vida.

- Ratónito. Vale, ya paro... Idiota...

- Kamek. Un día de estos te meto un balón gástrico de esos en el estómago. A ver si funciona y se te quita el hambre.

- Ratónito. ¿Un balón? ¿Pero cómo pueden meter un balón en el estómago? Si eso no entra por la boca.

- Kamek. Bueno, en tu caso sí. Eres capaz de tragarte tartas de un solo bocado.

- Charles. Monsieur Kamek, esto es un grand problème. Varios trabajadores se han tenido que dar de baja por daños que les ha ocasionado esta rata.

- Ratónito. ¡Que no soy una rata, jolín! Soy un ratón.

- Kamek. Ratónito, ¿has herido al personal?

- Ratónito. Hala, qué exagerado. Si sólo di a un par de caracolas un ligero empujoncito para que se apartaran de mi.

- Kamek. Ya hablaremos ya.

- Charles. Tienen que pagar los desperfectos y las bajas ocasionadas, así como el sueldo de los sustitutos que contratemos en el palacio.

- Kamek. Luego te pago lo debido, pero es que ahora me tengo que ir a otra zona de la Isla Almohada porque mi gente se está metiendo también en problemas.

(Kamek y Ratónito salen corriendo)

- Charles. Vaya joyita de turistas...

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(En Desperta d’Or, Kamek y Ratónito hablan con un dependiente de la tienda en la que se encontraban Guydo y Spiriny)

- Kamek. ¡¿Qué?! ¿Que estos dos han intentado robar un caparazón con espinas?

- Dependiente. Y una máscara terrorífica.

- Guydo. Ey, ey, que yo la máscara la pensaba pagar. Ya no, por supuesto.

- Kamek. ¡¿Pero cómo se os ocurre robar aquí?! ¡¿Cómo os atrevéis a causar problemas en un sitio en el que casi no nos echan de milagro?!

- Spiriny. Me siento profundamente arrepentido, jefe Kamek.

- Guydo. Kamek, cálmate. Te está saliendo la vena agresiva de tu madre.

- Kamek. ¡Me tranquilizaré cuando quiera!

- Dependiente. No quiero volverles a ver por aquí o llamaré a la policía.

(El dependiente se mete en su tienda y aparecen Goombilón y Paratroopi para unirse al grupo)

- Paratroopi. Kamek, ¿tienes dinero?

- Kamek. ¿Dinero? ¿Por qué lo preguntas?

- Paratroopi. Me ofrecí como voluntario en el gran espectáculo del puerto de Desperta d’Or y en pleno juego destrocé sin querer un par de focos y un altavoz. Y... hay que pagarlos...

- Kamek. (Frustrado) Perfecto. Nos vamos a gastar en esta isla más dinero yendo por necesidad que visitándola por vacaciones. (Le empieza a sonar el móvil) Ya me da miedo hasta contestar la llamada... (contesta finalmente la llamada) ¿Sí? Sí, soy Kamek. (Kamek se queda pálido al escuchar lo que le está diciendo quien está al otro lado de la línea)

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(En la habitación de Kamek dentro del Castillo de Bowser siguen estando Don Huesito, Robert y Goombi hablando)

- Don Huesito. ...y aquí estoy de nuevo.

- Robert. Qué historia tan interesante a la vez que cómica. Porque llevo aquí casi un año, que si no no me creería las peripecias que has vivido durante estos años en el castillo.

- Don Huesito. Sí. La verdad es que este castillo tiene algo atrayente. El que llega, nunca consigue irse de aquí; siempre vuelve.

(Rita-disc llama a la puerta y Robert va a abrir)

- Robert. Hola, Disc. Qué animado está el día hoy por aquí.

- Rita-disc. Hola. Eh... ¿Está Kamek por ahí?

- Robert. Caray, qué solicitado está el jefe hoy. Se ha ido a hacer unas gestiones.

- Rita-disc. Ah... Es que una baldosa de mi baño se ha roto extrañamente y venía a decírselo a Kamek.

- Robert. Si quieres puedes pasar adentro y esperarle junto con nosotros. Ha venido un antiguo secuaz del castillo de vuelta.

- Rita-disc. ¿Ha regresado Bob-by? Se veía venir. No tiene la suficiente paciencia como para aguantar a Popkey.

- Robert. No, no, es otro. Se llama Don Huesito y estuvo casi un año viajando por el mundo.

- Rita-disc. ¿Don Huesito? Ese nombre me suena de algo...

- Don Huesito. Hola, buenos días. Yo soy Don Huesito, encantado.

- Rita-disc. Yo soy Rita-disc, pero puedes llamarme Disc.

- Don Huesito. ¡Madre mía! Ahora que me doy cuenta pareces una Roto-disc viva. ¡Alucinante!

- Rita-disc. Sí. Me lo suelen decir muy a menudo. (Mira de arriba abajo a Don Huesito) ¡Claro! ¡Ya sé de qué me suenas! Tú eres el que estaba enamorado de una tal Fuzzya.

- Don Huesito. Sí.

- Rita-disc. Y después de que la atosigaras y le fastidiaras una relación con un Koopa de color rojo, tuvo que marcharse del castillo para rehacer su vida.

- Don Huesito. Bueno, eso no es del todo correcto. Yo no la atosigaba... Lo que pasa es que sus compañeros le hacían la vida insoportable y ella, cansada, se fue del lugar.

- Robert. Disc, ¿cómo sabes tantas cosas de este Huesitos? Pareces detective como Spiriny.

- Rita-disc. Es que Fuzzya se dejó su diario en su habitación después de marcharse, y lo leí por curiosidad. (Ve cómo le miran Robert y Don Huesito) Vaaale... Lo leí por aburrimiento.

- Don Huesito. Ay, Fuzzya... Cómo te echo de menos...

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(En el Desierto Cabezada aparecen Kamek, Ratónito, el Trío de Élite y Spiriny. Todo el terreno a su alrededor está con profundos agujeros)

- Ratónito. Madre mía, parece que han acampado aquí un grupo de Topos Monty gigantes.

- Spiriny. Peor. Con tantos cráteres esto parece la luna.

- Guydo. Y yo me pregunto... ¿qué hacen unos raíles por aquí? ¿Pasa un tren o algo por aquí?

(Todos se quedan mirando los raíles cuando a lo lejos aparecen Bombazulina y Kaproopa montadas en la gran excavadora mecánica viajando por los raíles a gran velocidad)

- Bombazulina. ¡¡Apártese quien pueda!!

- Kaproopa. Madre mía, ¡cómo se mueve esta máquina de rápido! No sé cómo se maneja, pero nos vamos a pegar tal golpe cuando nos choquemos contra algo que vamos a parecer tortitas.

- Bombazulina. Kaproopa, a lo lejos veo a Kamek y a varios más. Tal vez ellos puedan ayudarnos.

- Kaproopa. Como no se aparten de los raíles, quienes van a necesitar ayuda de verdad van a ser ellos. ¡¡Aaaaahhh!!

(La máquina, perseguida por Belinda desde lejos, avanza a gran velocidad hacia el grupo de secuaces de Bowser)

- Paratroopi. (Mira al frente) Ey, por ahí se dirige alguien montado en una máquina hacia nosotros.

- Goombilón. ¡Madre mía! ¡Vienen hacia nosotros! ¡Apartaos! (Todos se apartan y la máquina controlada por Kaproopa y Bombazulina sigue avanzando, hasta llegar a un raíl en construcción)

- Bombazulina. Oh, oh... Me temo que este es el fin del trayecto...

(Al final del raíl inacabado se encuentran un Topo Monty y un Huesitos, ambos obreros que trabajan en la ampliación de los raíles. Están de espaldas, así que no pueden ver la máquina que se les acerca a gran velocidad)

- Kaproopa. ¡¡Eh!! ¡¡Apartaos de ahí, que vamos muy rápido!!

- Huesitos. (Levanta la cabeza y mira a su compañero) ¿Has oído algo?

- Topo Monty. No. ¿Qué se supone que debería haber oído?

- Huesitos. Habrá sido alucinación mía...

- Topo Monty. Uf, qué calor hace. Voy a beber un poco de agua. (Se sale del raíl para coger una botella de agua. En ese momento la máquina excavadora impacta sobre el Huesitos y este sale volando. Todos sus huesos salen volando hacia direcciones diferentes y la máquina excavadora se desengancha del rail y avanza unas decenas más de metros hasta pararse en la tierra) ¡Compañero! ¡¡Compañero!! ¡Genial! Ahora se va a tirar días hasta poder reconstruirse entero con todos sus huesos...

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(Varias horas después, ya es de noche en la Isla Almohada. Todos descansan tranquilamente sin saber aún nada sobre el regreso de Don Huesito. En la habitación de Popkey se encuentran durmiendo Mario, Luigi y Peach en la misma cama. La cama es pequeña para los tres, pero consiguen apañarse)

- Peach. Con lo grande que era la cama de mi castillo... Ahora se me hace muy difícil dormir en una habitación con un estilo tan... medieval...

- Mario. Es lo que hay, princesa. Si no fuera por la hospitalidad de los de este castillo ahora estaríamos muertos.

- Peach. ¿Qué hospitalidad ni qué hospitalidad? Si estamos aquí es porque somos su comodín. Sin nosotros ellos están desprotegidos ante la loca del poder oscuro.

- Luigi. Bueno, desprotegidos están tanto sin como con nosotros. Nosotros tampoco fuimos capaces de frenar a Clawdia.

- Peach. Luigi, vete a dormir al sofá.

- Luigi. ¡Jo! ¿Por qué?

- Peach. Por ser tan negativo.

- Luigi. (Sale de la cama) Amargados... (se va al sofá a dormir)

- Peach. Bueno, Mario, por fin estamos solos. ¿Qué te parece?

- Mario. zZzZ...

- Peach. (Frustrada) Perfecto, pues a dormir todo el mundo…

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(En la habitación de Korokoopa por la noche, Korokoopa y Kaproopa duermen tranquilamente, hasta que un mosquito comienza a volar sobre Korokoopa)

- Korokoopa. Maldita sea... (se levanta y enciende las luces)

- Kaproopa. (Sin poder abrir los ojos del sueño) Korokoopa, ¿qué pasa?

- Korokoopa. ¡A sido entrar en el verano y el maldito mosquito ha vuelto para tocarme las narices!

- Kaproopa. Korokoopa, los mosquitos no viven un año... Será otro...

- Korokoopa. ¡Que no! Seguro que este sólo ha sobrevivido para molestarme. Voy a por el insecticida.

- Kaproopa. Pues muy bien, vete y apaga la luz, que quiero dormir.

- Korokoopa. Mosquito maldito, te voy a matar. De este verano no te escapas.

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(Media hora después, en la habitación de Popkey duermen Mario, Luigi y Peach. El mosquito llega a la habitación y sobrevuela a Mario)

- Mario. (Molesto, saca su brazo e intenta golpear al mosquito sin conseguirlo) ¡Demonios!

- Peach. ¿Qué pasa ahora?

- Mario. Hay un mosquito dando vueltas por aquí.

- Peach. (Con ironía) Pues dile que se vaya a dormir, que es muy tarde.

- Mario. Muy graciosa. Seguro que seguirás así de divertida cuando te pique.

- Luigi. (Levanta la cabeza del sillón) Por favor, tortolitos, ¿podéis callaros ya?

(Todos vuelven a dormir. El mosquito se posa sobre la nariz de Mario)

- Mario. (Pensando en su mente) Ya te tengo, hijo de... (pega un manotazo a su nariz, pero el mosquito se va volando. Mario grita de dolor) ¡¡Aaaaahhhh!! (Peach y Luigi sobresaltan asustados y algunos secuaces de otras habitaciones encienden sus luces y se asoman por las ventanas para ver lo que ha pasado)

- Peach. ¡¡Ya está bien!! Mario, tú también te vas al sofá.

- Mario. ¡¿Qué?! Pero si Luigi y yo no cabemos los dos.

- Peach. Pues os apañáis como sea, pero dejadme dormir.

- Luigi. Qué malos humos tiene la princesa...

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(A la mañana siguiente, en la sala de reuniones del castillo se encuentran Bowser, Kamek, Ratónito, Bombazulina, el Trío de Élite, Korokoopa, Kaproopa, Robert, Rita-disc, Spiriny, Don Huesito, Mario, Luigi y Peach)

- Bowser. (Mirando una pared, pintada con un spray y que dice: “No más reuniones, queremos soluciones”) Kamek, mira lo que han hecho mis esbirros.

- Kamek. ¡Uh! ¿Quién ha pintado eso? ¿Has sido tú, Korokoopa?

- Korokoopa. (Sujetando la pancarta de: “No más reuniones, queremos soluciones”) No. Yo no he sido y no sé quién puede haber hecho eso, pero seguro que ya te vas haciendo la idea de que no queremos más reuniones.

- Guydo. Llamadme loco, pero a mí me gustan.

- Bombazulina. Y a mi también.

- Kamek. Ratónito, limpia la frase pintada en la pared.

- Ratónito. No, no. Yo no hago trabajo extra. Lo que ocurre en la pared, se queda en la pared.

- Kamek. Allá tú. En fin, a lo que iba. Como ya habréis visto, Don Huesito ha vuelto a este castillo y tiene ganas de contarnos lo que ha vivido, así que hagamos el favor de escucharle.

- Don Huesito. (Se levanta de su asiento ante las miradas de todos) Hola, hola... (se sube a la plataforma en donde están Bowser y Kamek) Amo Bowser, jefe Kamek, queridos compañeros... ¿Qué tal?

- Paratroopi. Como siempre, ¿y tú?

- Don Huesito. Bueno... No me quejo. Como ya sabréis la mayoría, hace poco menos de un año abandoné el castillo para intentar encontrar a mi querida Fuzzya. He visitado nuevos territorios, he conocido gente genial y me lo he pasado muy bien, pero no he conseguido mi objetivo. Iba a regresar dentro de unos meses al castillo, pero casualmente lo he encontrado aquí, en uno de mis últimos destinos antes de ir a parar al Reino Champiñón.

- Goombilón. Es una pena que no te hayas vuelto a encontrar con ella.

- Don Huesito. Sí... Pero a pesar de sentir un vacío dentro de mis huesos, me he dado cuenta de que la vida continúa, y me gustaría volver al castillo a contribuir como tantos años he hecho.

- Kamek. Don Huesito, permíteme decirte que eres bienvenido de nuevo aquí. En los momentos de crisis que estamos viviendo necesitamos cuantos más secuaces mejor. El único problema es la habitación en la que alojarte. Con Mario y los suyos en la habitación de Popkey, ya todas están ocupadas.

- Robert. Kamek, me ofrezco a dejar que Don Huesito viva conmigo en mi habitación. Después de todos los problemas que os he causado a todos por culpa de Clawdia, esto es lo mínimo que podría hacer.

- Kamek. Sabes que no nos importa. No eras tú quien causaba problemas, era esa malvada mujer. Si a Don Huesito no le importa vivir con Robert...

- Don Huesito. A mi no me importa para nada. Es más, será divertido que vivan en la misma habitación un fantasma y un esqueleto viviente, jajaja. Bueno, ya que todo está solucionado, ¿a alguien le apetecería contarme lo que me he perdido durante mi ausencia?

- Paratroopi. Puf, si tú supieras...

- Korokoopa. Volvió Bombazulina al castillo después de un tiempo.

- Don Huesito. Eso veo. ¿Y cómo se lo tomó Goombilón?

- Bombazulina. Nos reconciliamos al final. Ahora somos muy felices.

- Kaproopa. Como yo con Paratroopi.

- Don Huesito. Ah, pues entonces eran verdad los rumores que se difundían por el castillo antes de irme.

- Korokoopa. ¡¿Qué?! (Mira a su hermana) ¿Qué la gente ya sabía mucho antes que yo que estabas con Paratroopi?

- Kaproopa. Eh... Tal vez...

- Korokoopa. Yo siempre soy el último en enterarme de todo. Esto es patético.

- Paratroopi. Tal vez si no te comportaras tan agresivamente...

- Korokoopa. Cabo Paratroopi, no me calientes, ¿eh?

- Spiriny. Kammy se vino a vivir con nosotros al castillo durante tu ausencia, pero hace un mes nos abandonó.

- Don Huesito. No conozco mucho a esa mujer.

- Spiriny. Pues no te gustaría conocerla, créeme.

- Ratónito. Además hemos convertido a este castillo en muchas cosas: un bingo, un circo, un parque del terror, un vertedero, un circo, un parque lleno de centrales de energía...

- Bowser. Y nos atacó el Gran Hermano Martillo.

- Don Huesito. Madre mía, y yo pensando que no habría pasado mucho por aquí. Me da a mi que me lo voy a pasar muy bien con mi regreso.

- Rita-disc. Yo desde que he venido a este castillo nunca me he divertido.

- Don Huesito. (Mira a Rita-disc) Bella dama, permíteme decirte que tu belleza resalta en este castillo como un rayo de luz en medio de la oscuridad. (Todos miran sorprendidos a Don Huesito)

- Kamek. Qué bonito ha sido eso, Don Huesito.

- Bombazulina. La verdad es que sí. (Mira a Goombilón) Tú a mi no me dices cosas de esas.

- Goombilón. Es que no se me ocurren cosas bonitas que decir... Por supuesto que tu belleza ilumina como un salto oscuro en medio de la nada. Espera, me he liado un poco...

- Guydo. Don Huesito, ni se te ocurra ir a por ella. Rita-disc es mi amada.

- Rita-disc. Lo que me faltaba, dos pretendientes... Dejadme en paz, ¿eh?

- Don Huesito. Como quieras...

- Kamek. Y ahora que hemos terminado con este tema, os comunico que todas las multas y gastos de reparación provocados por todas vuestras locuras en el día de hoy se repartirán entre todos vosotros.

(Todos empiezan a discutir)

- Ratónito. ¿Estás diciendo que yo voy a pagar los desastres de los demás?

- Kamek. Y los tuyos también, por supuesto.

- Rita-disc. ¡Pero esto es injusto! Aquí hay gente que no hemos participado en nada de esto.

- Korokoopa. Pues haber participado. Eso que te has perdido.

- Mario. (Asomado a una de las ventanas de la sala) ¡Están llegando unos Helibotes a la zona! (Todos se levantan confusos sin saber qué ocurre)


(Fuera del Castillo de Bowser, en la entrada, se agrupan todos los personajes anteriores esperando a que aterricen lo Helibotes. Al aterrizar, de algunos de ellos salen Toads. Entre ellos aparecen el Maestro Kinopio y Toabert)

- Peach. ¡Maestro Kinopio! Qué alegría verte de nuevo.

- Kinopio. Gracias al cielo que estás bien. Casi me da algo durante el vuelo.

- Toadbert. Se ha producido una gran catástrofe en el Reino Champiñón. ¡Una mujer que había absorbido el poder oscuro empezó a atacarnos y tuvimos que huir!

- Kamek. Esa es Clawdia. Consiguió despertar de nuevo a la Estrella Oscura y se ha vuelto imparable.

- Toadbert. No hemos podido escapar todos los Toads... A los que pilló los convirtió en monstruos oscuros... Y para colmo ha sumido el Reino Champiñón entero en una profunda oscuridad.

- Bowser. Condenada Clawdia...

- Toadbert. Nos dejó escapar a nosotros por una razón...

- Mario. ¿Por qué?

- Toadbert. Quería que le comunicáramos a Bowser que Bowsy está con ella. Poco después de huir del reino pudimos ver cómo esa tal Clawdia utilizaba parte de su poder oscuro para reconstruir un castillo semejante al de Bowser pero con tintes oscuros. Seguramente Bowsy esté dentro de él.

- Bowser. ¡¡Aaahhh!! ¡¡Demonios!! ¡¡Tiene a mi hijo!!

- Kamek. Lo suponía. El príncipe Bowsy fue secuestrado por esbirros de Clawdia.

- Toadbert. Pero eso no es lo peor de todo. Según nos comunicó Clawdia, Bowsy quiere estar con ella. Renuncia a todos vosotros porque se le ha metido en la cabeza algo como que todos intentásteis separarle de su madre todo este tiempo.

- Bombazulina. Clawdia es muy cruel. No sólo ha secuestrado al príncipe, sino que le ha lavado el cerebro...

- Kamek. Ya entiendo todo. Ella no va a venir hasta aquí para luchar contra nosotros. Ella quiere que vayamos a su guarida a combatir, donde ella sabe que tiene ventaja.

- Guydo. Pues si Clawdia quiere guerra, guerra es lo que va a tener. Tal vez nosotros no seamos tan fuertes como ella, pero ella no sabe con qué castillo se ha metido.

(Un nuevo día está comenzando en la Isla Almohada, llena de sorpresas e infortunios)


Cartel
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