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Resumen

Más reformas han llegado al castillo. ¿Quién dijo que los secuaces no podían bañarse durante las vacaciones de Navidad? Una piscina climatizada, junto con un robot de limpieza que ya apareció hace unos ocho años en el Castillo de Peach, serán los elementos nuevos que permitan el progreso tecnológico del castillo. La pregunta es, ¿ganará con esto el propio castillo o no?

Intro LTS Temp.6. Mariomaker

(En la sala de reuniones del Castillo de Bowser, se encuentran Bowser, Clawdia, Kamek, Ratónito, el Trío de Élite, Bombazulina, Robert, Korokoopa, Kaproopa, Spiriny, Rita-disc y Bob-by. Bowser y Kamek se encuentran subidos en la plataforma del fondo de la sala y el resto sentados en las sillas que hay)

- Clawdia. (Hablando con Ratónito, quien está a su lado) Qué ingenioso; recuerdo que en mis viejos tiempos esta sala se utilizaba para celebraciones o espectáculos y ahora sirve para comunicar los avances que se consigan en este castillo.

- Ratónito. Exacto. A mí se me ocurrió la idea poco después de que llegara. Ponían con cada espectáculo la sala hecha un asco, y encima eso lo tenía que limpiar yo.

- Clawdia. Ah... Entonces esto te habrá ahorrado trabajo, ¿no?

- Ratónito. Para nada. La gente lo sigue poniendo todo perdido, pero al menos con estas reuniones me divierto. (Mira a Clawdia durante unos segundos sin decir nada) Qué guapa eres. (Clawdia mira a Ratónito extrañada y ella se cambia de asiento a uno más alejado de él) ¿Qué he dicho ahora?

- Kamek. Dejad de murmurar todos y dejadme hablar, que hoy tengo una buena noticia.

- Korokoopa. (Dice irónico) Debe ser que la primera reunión del año trae suerte...

- Guydo. Jefe Kamek, siento interrumpirle pero creo que es mejor decir las malas noticias primero.

- Kamek. Pero si no tengo hoy malas noticias que dar...

- Guydo. Ni yo, pero quiero saber si hay alguna escondida. No he podido evitar ver a su madre por este castillo de vuelta. ¿Se va a quedar mucho tiempo?

- Kamek. No. Sólo vino por año nuevo, pero ya está de vuelta en su casa. (Mira al horizonte melancólico) La verdad es que todo no ha vuelto a ser lo mismo desde que se fue... (Todos los secuaces se ponen muy nerviosos e intentan persuadir a Kamek)

- Goombilón. Hombre, eso su-suele pasar, pero todo se acaba olvidando.

- Kamek. A veces me entran ganas de llamarla y decirle que vuelva...

- Bowser. ¡¡No!! (Kamek mira a Bowser y este intenta disimular) Osea... No, Kamek, pobre mujer... Tiene que estar cansada de estar aquí.

- Todos. Mucho, mucho.

- Bowser. Déjala tranquilita en su casa, lejos, muy lejos de este castillo.

- Kamek. ¿Eso creéis? (Todos asienten con la cabeza) Bueno... Lo pensaré...

- Ratónito. Y ahora que me fijo... ¿Qué hace el novio cobarde de Popkey aquí? ¿Acaso quiere morir?

- Bob-by. No soy cobarde. Sencillamente abandoné a Popkey en su momento porque me sentía mal conmigo mismo.

- Ratónito. Claro, eres tan cobarde que te sentías mal por ti.

- Bob-by. ¡Que no soy cobarde! Rata asquerosa.

- Ratónito. ¡Uh! ¿Cómo se ha enterado del mote? (Mira furioso a Bob-by) No te atreves a llamármelo de nuevo.

- Kamek. Haya paz... Popkey no está con nosotros ahora mismo. Ha ido a hacer... eh... un viaje lejano, y mientras no esté aquí, Bob-by la sustituirá sin que ella lo sepa.

- Bombazulina. (Mira a Bob-by) Hala, te ha abandonado ahora ella a ti. Ya sabes lo que se siente.

- Goombilón. (Le susurra a Bombazulina) Bomba, no creo que seas la más adecuada para reprocharle eso...

- Bob-by. ¿Cómo me va a haber abandonado si no siquiera sabe que estoy aquí?

- Paratroopi. ¿Y qué te trae por aquí?

- Bob-by. Me aburro mucho solo...Y he pensado que trabajando aquí me distraería.

- Rita-disc. (Se sienta a su lado y le dice en voz normal) Hazme caso, vete de aquí en cuanto puedas. No sabes en qué infierno te estás metiendo.

- Kamek. Hala, no exageres... ¡Dejadme decir la buena noticia de una vez! ¿Os acordáis de lo que me pedísteis al final del verano?

- Robert. Una subida de sueldo.

- Kamek. No.

- Ratónito. Toneladas de comida.

- Kamek. No...

- Korokoopa. Un triste ventilador para el verano siguiente...

- Kamek. ¡No! Que os acondicionara la piscina para que pudiérais bañaros no sólo en el verano, sino en el resto del año.

- Paratroopi. ¿Pero cómo vamos a bañarnos en pleno invierno? El agua tiene que estar congelada.

- Kamek. Por eso en estos últimos días he creado una instalación para una piscina climatizada.

- Bowser. ¡¿Qué has hecho qué?! ¿Y sin mi permiso? ¡¿Cuánto ha costado?!

- Kamek. Eh... Como decía, la piscina estará cubierta cuando no sea verano y se descubrirá cuando sí lo sea, para la gente que quiera tomar el sol, si tiene vacaciones, claro...

- Goombilón. ¿Y cómo es que no nos hemos dado cuenta de las obras?

- Kamek. Porque todos vosotros siempre estáis a otras cosas.

- Rita-disc. Sí, sí, y tanto que sí...

- Ratónito. Yo la he visto por fuera y parece un invernadero...

- Paratroopi. ¿Pero invernadero no es el nombre de un efecto o algo así?

- Guydo. ¿Cómo se va a llamar un efecto el efecto invernadero? Hay efectos sonoros, efectos especiales para las películas...

- Robert. (Se lleva una mano a la máscara) El efecto invernadero sí existe... Se forma a partir de gases que reflejan la radiación solar una vez que esta entra en la Tierra, produciendo un recalentamiento a nivel global.

- Bowser. (Furioso) A mí sí que me estáis recalentando, ¡pero de furia! (Mira a Kamek) ¡¿Me quieres decir cuánto ha costado la condenada piscina?!

- Ratónito. (Recalca) Piscina climatizada, amo Bowser... (Bowser mira furioso a Ratónito y este se calla muy asustado)

- Bob-by. A ver, a ver... ¿Me estáis vacilando o algo por ser el nuevo aquí? Porque esta reunión me parece un poco extraña...

- Rita-disc. (Mira a Bob-by) Eso también pensé yo cuando vine, pero no es así. (Le susurra al oído) Son todos unos enfermos mentales, unos más que otros...

- Kamek. Eh... A-amo Bowser, ya más tarde hablaremos... (Mira a los secuaces) Podéis iros, la reunión ha acabado. (Todos se levantan)

- Kaproopa. ¿Podemos estrenar la piscina?

- Kamek. Sí, sí. Cuando queráis. Pero cuando se acaben las vacaciones, no quiero ver a nadie no autorizado bañándose, ¿eh? (Todos se van yendo y Kamek mira aterrorizado a Bowser, quien espera su temerosa respuesta)


Diálogo

(En la habitación de Kamek se encuentran el Magikoopa, Robert y Goombi)

- Kamek. Robert, quiero pedirte un favor.

- Robert. ¿Qué quieres?

- Kamek. Le he comprado al amo Bowser un regalo por Navidad bien bonito y útil y lo van a traer dentro de poco a este castillo.

- Goombi. Un poco tarde, ¿no?

- Kamek. Lo que cuenta es la intención.

(Ratónito, paseando y limpiando, se acerca a la habitación de Kamek y escucha la conversación desde el otro lado de la puerta)

- Robert. ¿Y qué es ese regalo tan bueno? Lo pregunto por curiosidad.

- Kamek. Es, ni más ni menos, un robot de limpieza. Sustituirá a la mayor parte del equipo vago de limpieza que paga el amo.

(Ratónito se sorprende)

- Goombi. ¿Y qué ganará con ello?

- Kamek. Pues se ahorrará un dinerillo con los sueldos que deje de pagar y el trabajo será más eficaz.

- Robert. Entonces, ¿bajo dentro de un rato a por el regalo?

- Kamek. Correcto. Por cierto, te pedirán una contraseña para demostrar que eres el destinatario adecuado. La contraseña es: Kamek mola mucho.

(Ratónito sale corriendo en dirección a la planta baja)

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(Ratónito sale del castillo y se encuentra nada más salir a tres Lakitus sujetando un regalo de gran tamaño)

- Ratónito. Buenos días. ¿Son ustedes los que traen la máquina de limpieza?

- Lakitu 1. Exacto. ¿Contraseña de autentificación?

- Ratónito. (Dice en tono bajo) Kamek es idiota.

- Lakitu 1. ¿Disculpe? No le he oído.

- Ratónito. Kamek mola mucho.

- Lakitu 1. Contraseña correcta. (Entran en el castillo y dejan la caja a la entrada) Que tenga un buen día.

- Ratónito. (Sonriente) Y vosotros, y vosotros... (Los Lakitus se van y Ratónito abre el regalo. Dentro de él se encuentra el Basuronstruo, la máquina a la que se enfrentaron hace unos siete años Mario y Luigi en el Castillo de Peach) De modo que tú eres el que vas a quitar el trabajo a mi equipo, ¿eh? Pues no lo pienso permitir. (Empieza a darle golpes hasta que algún tornillo se le suelta. Ve que Robert se acerca y sale corriendo)

- Robert. Anda, pero si ya lo han traido...

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(En la habitación del Trío de Élite, se encuentran los tres secuaces descansando. Guydo rompe el silencio)

- Guydo. Chicos, he pensado que esta tarde podríamos ir a la piscina que ha mejorado Kamek, para probarla.

- Goombilón. Puff... Lo siento, Sargento Guydo, pero he quedado con Bomba para ir a comprar regalos de Navidad.

- Guydo. ¿Y tú, Cabo Paratroopi?

- Paratroopi. Kaproopa quiere estar más tiempo conmigo. Queremos aprovechar ahora que Korokoopa está deprimido y tiene las ganas de fastidiar nuestra relación pocas.

- Guydo. Ah... Vale... ¿Y mañana?

- Goombilón. Eh...

- Paratroopi. Esto...

- Goombilón y Paratroopi. No sabemos.

- Guydo. (Se levanta dolido) Muy bien. Pues me iré yo solo a dar una vuelta, no os preocupéis... (Sale de la habitación y Goombilón y Paratroopi se miran mutuamente)

- Goombilón. Si es que deberías haberle dicho que sí podías... Es tu amigo.

- Paratroopi. Uh, y también el tuyo. Haberle dicho tú que sí.

- Goombilón. Siendo sinceros, hemos sido un poco malos amigos... Últimamente no le hemos hecho mucho caso a Guydo...

- Paratroopi. Cuando vuelva le diremos que sí podremos quedar.

- Goombilón. ¿Cómo? Si ya hemos quedado con ellas.

- Paratroopi. Pues tendremos que sacar el tiempo de donde sea.

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(Por el pasillo del brazo derecho camina Bob-by. Por detrás se acerca a él Korokoopa)

- Korokoopa. ¡Espera!

- Bob-by. (Se da la vuelta) Oh, hola.

- Korokoopa. No te hagas ahora el amable.

- Bob-by. ¿Perdón?

- Korokoopa. Pobre Popkey, cómo la dejaste... Cuando la abandonaste se volvió loca.

- Bob-by. Y dale, que loca ya estaba antes. No la soportaba y decidí irme un día. Ya está, ya lo he dicho. ¿Para qué has venido hasta aquí?

- Korokoopa. Para decirte que no vuelva a ocurrir algo como eso. ¿Está claro?

- Bob-by. ¿M-me estás amenazando?

- Korokoopa. Sólo te digo eso. Buenos días. (Se va del lugar y Bob-by sigue caminando preocupado. Cuando este llega a la habitación de Rita-disc, llama a la puerta)

- Rita-disc. (Abre la puerta y ve a Bob-by) Oh, hola. ¿Quieres algo?

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(Dentro de la habitación de Rita-disc se encuentran ella y Bob-by sentados frente a una mesa con galletas)

- Bob-by. Venía a que nos conociéramos mejor. Quería hacer amigos en este castillo, pero veo que muchos son algo... Eh, esto... Algo...

- Rita-disc. ¿Desequilibrados mentales?

- Bob-by. Justamente.

- Rita-disc. Yo también lo pienso. Cuando vine a este castillo me pareció un poco raro todo, pero ya te irás acostumbrando.

- Bob-by. Eso espero, porque nada más llegar me acaban de amenazar...

- Rita-disc. Ojalá ese recibimiento hubiera sido el mio... ¿Te cuento lo que me han hecho hasta ahora?

- Bob-by. Adelante, sorpréndeme.

- Rita-disc. Una de las cosas que recuerdo es que se hicieron pasar por un espíritu que había encantado esta habitación...

- Bob-by. (Se rie) ¿Qué? Jajajaja.

- Rita-disc. (Cambia de tema) Bueno... Ya me han contado quién eres y qué te pasó en el pasado.

- Bob-by. Sí, no me lo recuerdes... Hoy ya he tenido que explicarlo como unas cinco veces o seis. ¿Y tú? Me soprende que exista una Roto-disc viva.

- Rita-disc. Bueno, en realidad no lo recuerdo muy bien... A veces al soñar me vienen imágenes aleatorias a la cabeza, pero apenas recuerdo ninguna al despertar. Sólo recuerdo que una vez me desperté en un laboratorio y que luego acabé en un reino o condado donde pasé cierto tiempo viviendo. Luego vine aquí para trabajar en este castillo y... aquí estoy.

- Bob-by. Vaya, es una historia interesante. (Alguien llama a la puerta)

- Rita-disc. Voy a ver quién es. (Se levanta y levita hasta la puera. La abre y encuentra al otro lado a Guydo) Hola. ¿Tú eras el Sargento...?

- Guydo. Guydo. El Sargento Guydo.

- Rita-disc. ¿Qué te trae por aquí?

- Guydo. Estoy muy mal. ¿Puedo hablar contigo? (Antes de que Rita-disc mencione ninguna palabra, Guydo entra en la habitación)

- Rita-disc. (Ve que Guydo ha entrado ya sin permiso en la habitación) Eh... Bueno, vale... (Cierra la puerta)

- Guydo. (Ve a Bob-by) Hola. ¿Interrumpo algo?

- Bob-by. No, no, tranquilo. Disc y yo nos estábamos conociendo.

- Guydo. Ah, genial. (Se sienta en un sillón y mira a Rita-disc y a Bob-by) Veréis, tengo un problema... Mis amigos me están dejando de lado, lo noto por momentos.

- Rita-disc. ¿Y eso en qué lo notas?

- Guydo. Ya no solemos hacer tantas cosas juntos como antes... Lo único que no une son las misiones que nos suele encomendar Kamek...

- Rita-disc. Ah... Pero, ¿sabes el motivo por el que están haciendo eso?

- Guydo. Sí. Sé perfectamente por qué se están olvidando tanto de mi... La culpa la tienen Bombazulina y Kaproopa.

- Bob-by. ¿Quiénes son ellas?

- Guydo. Las novias de mis amigos.

- Bob-by. Ah, pues contra eso es muy difícil competir.

- Guydo. Lo sé. He estado pensando algo que hacer para remediarlo, pero no hay manera.

- Bob-by. Ya lo tengo. Se me ha ocurrido algo.

- Guydo. ¿El qué?

- Bob-by. Si te importa más estar con ellos que verlos felices, dinamita las relaciones entre ellos. Busca sus puntos débiles y ataca en lo más profundo.

- Rita-disc. Bob-by, no digas barbaridades.

- Guydo. No quiero hacerles sentir mal... Necesito algo más suave.

- Bob-by. Pues si no puedes con el enemigo, únete a él.

- Guydo. Ya, muy bonita la frase hecha, pero dime qué hacer.

- Bob-by. Si tus amigos están ocupados con sus novias, haz tú lo mismo. Busca alguien que vaya contigo. Así conseguirás dos cosas: distraerte y darles envidia. Seguro que cuando te vean con alguien, querrán volver a ti.

- Guydo. ¡Claro! ¡Eso es!

- Rita-disc. Vaya plan más vengativo... Además, no tienes a ninguna chica con quien estar.

- Guydo. (Mira a Rita-disc y se arrodilla ante ella) Rita-disc, ¿me harías el favor de hacerte pasar por mi novia durante unos días?

- Rita-disc. ¡¿Qué?! N-no, gracias.

- Guydo. Un día, por favor.

- Rita-disc. No, ni de broma.

- Guydo. Solamente ven conmigo esta noche a cenar con mis amigos, sólo te pido eso.

- Rita-disc. ¡Que no! En bastantes líos me habéis metido todos vosotros ya.

- Bob-by. Disc, hazlo por el chico, que se le ve afectado. (Guydo sigue de rodillas suplicándole)

- Rita-disc. Yyyy... ¡Vale! Está bien... (Guydo se levanta alegre) Pero volveré a casa pronto, ¿eh?

- Guydo. ¡Muchas gracias! Esta tarde te vengo a recoger. (Se va del lugar. Rita-disc mira a Bob-by)

- Rita-disc. Me estoy arrepintiendo un poco de las amistades...

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(En la habitación del Trío de Élite, poco tiempo después, se encuentran Paratroopi y Goombilón descansando. Paratroopi está hablando por el móvil, pero lo cuelga)

- Goombilón. ¿Qué tal?

- Paratroopi. Dice Kaproopa que no le importa que no quedemos hoy.

- Goombilón. Perfecto. Así ya estamos libres para estar con el Sargento Guydo todo el día.

(Entra Guydo en la habitación y Paratroopi y Goombilón se levantan alegres)

- Guydo. Hola.

- Goombilón. Sargento Guydo, te queremos pedir perdón... Ya nos dimos cuenta de lo que pasaba.

- Paratroopi. Pero no te preocupes, porque hoy... (Guydo interrumpe a Paratroopi)

- Guydo. Tranquilos, no tenéis que disculparos por nada. Lo comprendo, porque hoy he conocido a alguien muy especial.

(Goombilón y Paratroopi se miran mutuamente)

- Goombilón. (Mira a Guydo) Ah, ¿sí? ¿Quién es?

- Guydo. Es Rita-disc.

- Paratroopi. Hala, qué bien. Me alegro por ti, Sargento Guydo. ¿Cómo ha sido todo?

- Guydo. (Empieza a inventar) Eh... Pues... Nada, como en todas las historias de amor. Nos vimos y surgió el amor, punto y final.

- Goombilón. Ah... Pues qué bien.

- Guydo. La he invitado esta noche a cenar, para que la conozcáis.

- Paratroopi. Pero si ya la conocemos.

- Guydo. Pues para que la conozcáis mejor.

- Goombilón. Vale, bien... Guydo, te quería decir que si te apetece ir a algún sitio. Paratroopi y yo estamos libres.

- Guydo. Uy, no. Yo había quedado con Rita-disc... Lo siento. Me tengo que ir, adiós amigos. (Sale del lugar satisfecho. Goombilón y Paratroopi se vuelven a mirar, esta vez un poco frustrados)

- Paratroopi. Está raro.

- Goombilón. Y tanto. Oye, ya que él también nos ha fallado, ¿por qué no vamos a ver el regalo que le ha comprado Kamek al amo Bowser?

(Paratroopi asiente y ambos salen también de la habitación)

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(En la sala real de Bowser, poco tiempo después, se encuentran Bowser, Kamek, Robert, Goombilón y Paratroopi)

- Kamek. (Mira a Goombilón y a Paratroopi) ¿Qué hacéis vosotros aquí?

- Goombilón. Nos hemos enterado de que querías regalarle algo al amo Bowser.

- Kamek. ¿Y eso cómo lo sabéis?

- Paratroopi. Nos lo contó Robert.

- Robert. (Kamek mira a Robert) ¿Qué? Tenía que contárselo a alguien.

- Bowser. ¿Qué querías, Kamek?

- Kamek. Amo Bowser, como no hemos empezado muy bien el año, quise hacerle un regalo por Navidad para olvidar lo ocurrido.

- Robert. Pelota...

- Kamek. (Apunta con su varita mágica a Robert) ¿Decías?

- Robert. (Disimula) Nada, que me he comprado una pelota y no sé dónde la dejé.

- Bowser. ¿Un regalo? Te lo agradezco. ¿Dónde está?

- Kamek. Está en la planta baja. Acompáñeme. Es un regalo muy útil y propio de un castillo que se acerca a las nuevas tecnologías como es este.

- Robert. Yo ya lo he visto y no está mal. Tal vez unos colores nuevos... Más rojizos y oscuros no le vendrían mal al regalo.

- Bowser. (Alegre) Vamos a verlo, que estoy impaciente. (Se levanta de su trono)

- Paratroopi. Amo Bowser, permítame preguntarle. ¿Dónde se encuentra Clawdia?

- Bowser. Cuidando a mi hijo. Es decir, nuestro hijo. (Todos se quedan boquiabiertos al oírle)

- Goombilón. ¿Entonces Clawdia es... madre del príncipe Bowsy? (Bowser asiente)

- Robert. Pero los cálculos no concuerdan... ¿Cuántos años tiene Bowsy?

- Kamek. Dejemos este tema y vamos a ver mi regalo, que me ha costado una pasta...

(Todos salen de la sala)

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(Cuando los cinco llegan caminando a la planta baja, se empiezan a escuchar gritos desde las escaleras. En las escaleras que comunican la primera planta con la planta baja caminan los cinco personajes)

- Goombilón. ¿Qué es ese ruido?

- Paratroopi. Será una fiesta.

- Goombilón. Ya, claro, con gritos de música de fondo, ¿no?

(Llegan todos a la planta baja y se quedan con una cara de sorpresa insuperable. El Basuronstruo se encuentra en el centro de la sala absorbiendo con sus brazos a los secuaces del castillo que se encuentran en el lugar y atrapándolos en Esbirros basuriles. Muchos secuaces intentan salir corriendo, pero el poder de absorción es demasiado potente)

- Bowser. Kamek... ¡¡¿Es este tu regalo?!!

- Kamek. S-sí. Osea, no. O-osea… No sé. Esto no debería estar pasando. Yo le tenía preparado como regalo una máquina de limpieza.

- Robert. Para limpieza la que está organizando este robot.

- Kamek. Debe ser que tiene que acostumbrarse al medio para distinguir la basura de los secuaces...

- Paratroopi. (Dice irónicamente, intentando contener la risa) ¿Y los secuaces nuevos vienen con el regalo o tenemos que comprarlos nosotros?

- Kamek. ¡No tiene gracia, Cabo Paratroopi!

- Bowser. Y menos que la va a tener cuando te suspenda el sueldo por esto que estás haciendo si no haces nada para resolverlo. ¡¡Vamos!!

(Sale volando un Spiny en dirección a ellos, pero lo esquivan. Varios Koopatrulleros se acercan con lanzas para intentar reducir al Basuronstruo, pero este los junta a todos haciendo una pelota y se lo tira al grupo de Bowser. Ambos vuelven a esquivar el ataque)

- Robert. Qué asco de seguridad tenemos. No sirven para nada esos Koopatrulleros.

- Bowser. Kamek, para este estropicio, ¡¡¡ya!!!

- Kamek. Eh... Es que...

- Goombilón. (Le susurra a Paratroopi, aunque Kamek le oye) El jefe Kamek tiene miedo. Primera vez que veo eso.

- Kamek. ¡No tengo miedo! Os lo voy a demostrar. (Expira con fuerza y se dirige al Basuronstruo. Este, al ver al Magikoopa, deja de absorber secuaces y lo mira) Tú, cacharro inútil. Te voy a devolver a la fábrica de una patada. (Alza su varita y de ella salen llamaradas de fuego. El Basuronstruo las absorbe y todos se quedan impresionados)

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(Tres minutos después, Kamek permanece en el suelo cerca de Bowser y los demás, quemado, con heridas y tiritas por todo su cuerpo)

- Kamek. Ugh, no... No vuelvo a… A comprar ninguna máquina...

- Goombilón. Parecía que ibas ganando al principio, jefe Kamek.

- Paratroopi. Sí, hasta que descubrimos todos que ese monstruo tenía una trituradora dentro de su cuerpo.

- Kamek. No me lo recuerdes, por favor.

- Robert. (Coge unos papeles del bolsillo de Kamek, medio rotos. Los lee en su mente y destaca una frase en alto) “En caso de avería o defecto de fábrica, contacte con nosotros”

- Bowser. ¿No pone ningún número de contacto?

- Robert. No.

- Bowser. ¡¿Entonces cómo vamos a contactar con ellos?!

- Paratroopi. Tal vez esa hoja informativa también tenga un defecto de fábrica.

- Robert. (Mira a Kamek) ¿Dónde compraste la máquina?

- Kamek. No sé. Yo la compré por Internet.

- Bowser. ¡Estupendo! Ahora nos vamos a tener que deshacer de la máquina. Bah, dejadme que yo me encargue. Panda de debiluchos... (Bowser se acerca al Basuronstruo) Eh tú, chatarra, te vas a enterar de lo que pasa cuando alguien maltrata a mis secuaces. Que te quede bien claro que sólo yo puedo maltratarlos. (Bowser le pega un puñetazo al Basuronstruo)

- Basuronstruo. (Se recupera del golpe y se pone furioso. Une sus dos brazos y duplica su poder de absorción. Apunta hacia Bowser y consigue absorberle el caparazón, dejándole en calzoncillos blancos con puntos rojos. Sus secuaces intentan disimular la risa)

- Bowser. (Se mira su cuerpo, casi todo desnudo, y enrojece) ¡¡Ahh!! ¡Máquina demoníaca! (El Basuronstruo guarda el caparazón espinoso en un Esbirro Basuril gigante, que sale corriendo) ¡Ven aquí, hijo de...! (Bowser no acaba de la frase y sale corriendo persiguiendo al Esbirro Basuril)

- Robert. En fin, voy a salvar el día usando mi intangibilidad... (se vuelve intangible como un Boo y se acerca al Basuronstruo) Hola, amiguito. Voy a inutilizar tu sistema en un periquete. (El Basuronstruo absorbe a Robert ante los ojos de Paratroopi y Goombilón)

- Goombilón. Ni que fuera la Mansión de Luigi...

- Paratroopi. Siento que damos pena...

(El Basuronstruo mira furioso a Paratroopi y a Goombilón y estos se ponen nerviosos)

- Goombilón. ¡¡Corramos!! (Paratroopi coge a Kamek y todos huyen del lugar perseguidos por el Basuronstruo)

- Kamek. Llevadme a mi habitación... Allí estaremos a salvo...

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(Mientras tanto, en la habitación de Korokoopa se encuentran este y Kaproopa)

- Kaproopa. Hermano.

- Korokoopa. (Cabizbajo) ¿Sí?

- Kaproopa. Que... Paratroopi no puede quedar hoy conmigo... Así que he pensado que podríamos pasarlo bien nosotros dos.

- Korokoopa. Oh, qué feliz me hace que Paratroopi esté por delante de tu hermano...

- Kaproopa. Deja de estar tan deprimido. Vamos a estrenar la piscina climatizada que ha montado Kamek. ¿Te parece?

- Korokoopa. A mí ya no me parece nada en la vida...

- Kaproopa. Anda, no seas tan pesimista. Vístete, que nos bajamos dentro de un momento.

- Korokoopa. ¿Vestirme? Si es ponerme un bañador...

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(Cinco minutos después, en la parte trasera del castillo Korokoopa y Kaproopa contemplan la instalación construida encima de la piscina que permite climatizarla)

- Kaproopa. Qué bien ha quedado todo.

- Korokoopa. No quiero bañarme.

- Kaproopa. ¿Por qué? Si ya estamos listos.

- Korokoopa. Seguro que algo malo pasará. Atraigo la mala suerte no sé por qué.

- Kaproopa. No digas tonterías.

- Korokoopa. No estoy diciendo tonterías. En cuanto me meta al agua seguro que vuelve la nube a fastidiar el baño como aquella vez.

- Kaproopa. Anda, si eso fueron un conjunto de sucesos meteorológicos surgidos por casualidad.

- Korokoopa. O tal vez se congele el agua cuando me meta... O alguien tal vez se ahogará...

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(Por otra parte, en otra parte de la zona trasera del castillo, en el centro de reclutamiento de secuaces, se encuentra un Roca Picuda contratando a gente. En estos momentos hay dos Punzones, uno azul y otra rosa sentados frente al Roca Picuda)

- Roca Picuda. Sus expedientes son realmente buenos, creo que si trabajaran aquí, el castillo se lo agradecería.

- Punzón 1. La verdad es que este castillo es en cierto punto acogedor.

- Roca Picuda. Claro que sí. Además sus compañeros son muy amables y discretos. Se sentirán como en su propia casa.

(La puerta trasera de la sala se abre y de ella sale aire templado de la piscina climatizada, la cual está al otro lado de la puerta. Por ella entra Spiriny sin su caparazón y con una toalla cubriendo parte de su cuerpo. Tanto el Roca Picuda como los Punzones se quedan alucinados)

- Spiriny. Hola, buenos días.

- Roca Picuda. ¿Qué hace usted aquí en esas condiciones? Tápese, por favor.

- Spiriny. Pero si ya tengo la toalla... Es que este es el atajo más rápido por el que llegar a los vestuarios desde la piscina. Si me disculpan... (se va rápidamente de la sala por otra puerta. Los Punzones miran extrañados al Roca Picuda, quien sonríe disimuladamente)

- Punzón 2. Con que... ¿discretos?

- Roca Picuda. Sí, la verdad es que yo también he alucinado un poco, siendo sincero...

(Los Punzones se levantan de sus asientos)

- Punzón 1. Bueno... Vamos a pensárnoslo unos días. ¿Vale? (La Roca Picuda asiente y los Punzones se van del lugar. La Roca Picuda, furiosa y frustrada, llama por teléfono a Kamek)

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(Mientras tanto, en la habitación de Kamek se encuentran el Magikoopa y Paratroopi y Guydo taponando la puerta para evitar la entrada del Basuronstruo. Suena el móvil de Kamek, y este lo coge nervioso)

- Kamek. ¿Sí?

- Roca Picuda (voz). (Al otro lado de la llamada) Kamek, soy el director del centro de reclutamiento de secuaces. Ya sé que querías reponer cuanto antes las plazas vacantes en el castillo, pero es que así no hay manera. La gente del castillo no colabora.

- Kamek. Mira, Roca, hablamos más tarde, ¿vale? Es que estoy siendo atacado por un cubo de basura con patas y temo por mi vida. Hasta luego. (Cuelga y sigue ejerciendo fuerza contra la puerta. Momentos después, el Basuronstruo deja de golpear la puerta y los tres secuaces de Bowser se relajan)

- Paratroopi. Parece que se ha cansado...

- Goombilón. No te fíes. Es en estos tipos de momentos cuando ocurre lo peor: bajar la guardia. (Se empieza a escuchar cómo el Basuronstruo empieza a usar su poder de absorción) ¿Qué está haciendo?

- Paratroopi. Absorber, parece.

- Kamek. ¡Ahhh! ¡Seguro que está destrozando las decoraciones del castillo! (Sale de su habitación y los tres contemplan al Basuronstruo lanzando por la ventana antorchas apagadas, retratos de Bowser y demás decoraciones) ¡¡Maldito seas!! ¡Estás convirtiendo el exterior del castillo en un vertedero! Ya me he cansado de ti, cubo de basura. (Alza la varita e invoca una escoba roja mágica que golpea al Basuronstruo, tirándolo también por la ventana del pasillo de la tercera planta)

- Paratroopi. (Se asoma por la ventana) ¡¡Cubo de basura va!!

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(Por otra parte, en la piscina climatizada de la parte trasera del castillo Korokoopa está metido en el agua. Kaproopa lo observa desde un asiento)

- Kaproopa. ¿Ves cómo no ha ocurrido nada malo? Eso de la mala suerte es un mito.

(Los objetos que había lanzado el Basuronstruo por la ventana empiezan a caer sobre el techo de la instalación de la piscina. Korokoopa y Kaproopa miran al techo extrañados)

- Korokoopa. Te lo dije. Ha sido meterme en el agua y ponerse a llover encima en la piscina. Menos mal que tenemos un techo protector.

- Kaproopa. Eso no puede ser lluvia. Por lo que suena debe de ser granizo...

(Momentos después, el Basuronstruo cae desde la tercera planta e impacta con el techo de la instalación. Este se rompe dejando un gran agujero donde cayó el Basuronstruo y la máquina cae a la piscina, mojando a todos los que están ahí y generando olas de gran tamaño)

- Korokoopa. (Flotando en el agua) ¡¿Qué demonios ha sido eso?! Este debe de haber sido la madre de todos los granizos. (El Basuronstruo emerge de las aguas y mira fijamente a Korokoopa) Oh, oh... ¡¿Qué es eso?!

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(Segundos después, en la sala contigua del centro de reclutamiento del castillo se encuentran reunidos la Roca Picuda y un Ninji)

- Roca Picuda. Bienvenido al Castillo de Bowser, un lugar tranquilo, apacible, donde podrás servir a un castillo que ha trabajado durante más de un siglo en la conquista de todo el Reino Champiñón.

(Abre la puerta Korokoopa de cuajo, todo mojado y en bañador y cruza toda la sala corriendo y gritando)

- Korokoopa. ¡¡Ayuda!! ¡Me persigue un cubo de basura! (Sale por otra puerta de la sala justo en el momento en que entra en ella el Basuronstruo. Ignora a aquellos que encuentra allí y sigue persiguiendo a Korokoopa. Una vez llegada de nuevo la paz, el Ninji está muy confuso)

- Ninji. (Mirando a la Roca Picuda) ¿Un lugar tranquilo? (La Roca Picuda no sabe qué decir)

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(En la habitación de Rita-disc, se encuentra ella sola. Llaman a la puerta y se acerca a abrir. Al otro lado está Guydo)

- Guydo. Hola, Rita.

- Rita-disc. Llámame Disc mejor.

- Guydo. Ok. ¿Lista para que te conozcan mis amigos?

- Rita-disc. Sargento Guydo, ya los conozco.

- Guydo. Pero no te cargues la magia...

- Rita-disc. ¿Qué magia? Guydo, ni se te ocurra enamorarte, ¿eh? Esto lo estoy haciendo porque me das pena.

- Guydo. En fin, mientras lo hagas...

(Guydo y Rita-disc salen de la habitación. Justo cuando van a llegar a la segunda planta para ir a la habitación del Trío de Élite, se encuentran con Korokoopa, quien está corriendo muy rápido)

- Korokoopa. ¡Corred por vuestras vidas! (Sigue corriendo y dejando caer gotas de agua por el suelo)

- Guydo. ¿Por qué lo dices? (Korokoopa ya está demasiado lejos para responderle) En fin...

- Rita-disc. Cada vez la gente está peor en este castillo. (Aparece el Basuronstruo y absorbe a Rita-disc) ¡¡Ahhh!! ¡Socorro! (El Basuronstruo guarda en su interior a Rita-disc ya que no hay Esbirros Basuriles cerca)

- Guydo. ¡Disc! ¡Disc! (Llegan Goombilón, Paratroopi y Kamek)

- Goombilón. ¿Qué ocurre, Sargento Guydo?

- Guydo. Esa máquina se ha tragado a Disc, madre mía.

- Kamek. (Mira furioso al Basuronstruo) Vuelve aquí, ¡máquina estúpida! (El Basuronstruo sale corriendo por las escaleras, perseguido por Kamek y el Trío de Élite)

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(Cinco minutos después, el Basuronstruo llega a la cocina del castillo. Ve toda la comida y la confunde con basura. Allí también se encuentra Ratónito, zampando todo lo que encuentra comestible)

- Ratónito. Hmmm... Ñam, ñam... Glorp. (Ve al Basuronstruo y casi se atraganta) Maldito seas, has sobrevivido a mis ataques, ¿eh?

- Basuronstruo. (Absorbe gran parte de la comida de la sala)

- Ratónito. (Mira la sala, casi vacía de comida, y se cabrea muchísimo) ¡¿Qué... has... ¡hecho!?! ¡No solo intentas quitarme mi trabajo, ¡sino que también me quitas la comida!! ¡¡Te vas a enterar!! (Ratónito se lanza a la máquina y usa sus dientes afilados para mordisquearla. De repente, para y pone mala cara) Puaj, qué asco...

(Kamek y el Trío de Élite llegan justo en el momento en que el Basuronstruo abofetea a Ratónito con uno de sus brazos, tirándolo al suelo)

- Paratroopi. Madre mía, a él también le va a absorber...

- Kamek. ¡¿Cuándo va a parar esto, por el gran Goomboss?!

- Basuronstruo. (Apunta con un brazo a Ratónito y le absorbe. De repente, Ratónito se queda atascado en el interior de ese brazo y el Basuronstruo agita su brazo nervioso, sin conseguir sacarlo) Alerta, peligro por sobrecarga. Apagado del sistema inminente. (El Basuronstruo deja de funcionar y cae al suelo. Todos suspiran)

- Goombilón. Quién diría que el tamaño de Ratónito nos salvaría algún día...

- Guydo. Que alguien saque a Disc y a Ratónito antes de que se despierte.

(Rita-disc sale sola del Basuronstruo, y Ratónito sale después de que tiren de él Kamek y Paratroopi)

- Rita-disc. Puaj, puaj, qué asco. Qué miedo he pasado.

- Guydo. (Abraza a Rita-disc para disimular delante de sus amigos) No te preocupes, querida, aquí está tu novio para salvarte.

- Rita-disc. (Se suelta de Guydo enfadada) ¡Ya está bien! Cada vez que voy con vosotros algo me tiene que pasar. ¡Ya estoy harta! (Mira a Goombilón y a Paratroopi) Él y yo no somos novios, ¡nunca lo hemos sido! Solamente quería daros celos porque él era el único de los tres que no tenía novia. Y ya está, me vuelvo a mi habitación. (Sale de la cocina)

- Paratroopi. Sargento Guydo, ¿es eso verdad?

- Guydo. Pues sí, ¿vale? Ya apenas me hacíais caso...

- Goombilón. Sargento Guydo, pero si justo cuando llegaste a la habitación hace unas horas te íbamos a proponer que fuéramos juntos a donde quisieses.

- Guydo. Ya, pero eso era forzado...

- Paratroopi. Para nada. Eres nuestro amigo; siempre lo has sido. ¿Cómo te íbamos a olvidar?

- Guydo. Qué bonito... (se abrazan los tres. Kamek observa triste el Basuronstruo)

- Kamek. Con lo eficiente que parecía en el anuncio... ¿Qué le habrá pasado? - Ratónito. (Disimula) Eh... Quién sabe. Seguro que era un defecto de fábrica.


(En la habitación real de Bowser, se encuentran Kamek, Clawdia y Bowsy)

- Kamek. (Serio y frío) ¿Qué quieres, Clawdia?

- Clawdia. (Sonriente) Kamek, sé perfectamente que te caigo fatal.

- Kamek. Nunca me caíste bien.

- Clawdia. Pero quiero que enterremos el hacha de guerra de una vez. Verás, sé lo qué pasó en Navidad. La herida que me hiciste con el golpe ya está curada, y ten por supuesto que yo podría habérselo contado a Bowser. Pero he decidido no hacerlo para que veas que he cambiado. ¿Sigues sin entenderlo?

- Kamek. (Su cara ha cambiado) Oh... Eh... Lo... Lo siento. Estaba nervioso y muy confuso.

- Clawdia. No te culpo, también por eso no se lo dije a Bowser. Sólo quiero dejar claro que ya he cambiado. No soy la Clawdia del pasado.

- Kamek. Está bien, me acabas de demostrar quién eres ahora en realidad. Siento haber dudado de ti, Clawdia.

- Clawdia. No importa. Sólo quería decirte eso. Puedes irte. (Kamek se va del lugar y se quedan solos Clawdia y Bowsy) Hijo, cuánto tiempo llevo deseando este momento contigo.

- Bowsy. Mamá, ¿puedo preguntarte algo?

- Clawdia. Por supuesto, hijo.

- Bowsy. ¿Dónde has estado todo este tiempo? Siempre he preguntado por ti, pero nunca recibí respuesta.

- Clawdia. (La luz de la sala cambia para dar un toque tenebroso. Clawdia sonríe ligeramente y maléficamente) Hace muchos años yo estuve en este castillo. Iba a ser la reina junto con tu padre, pero algo malo me ocurrió.

- Bowsy. ¿El qué?

- Clawdia. Prométeme que no se lo vas a contar a nadie.

- Bowsy. Prometido.

- Clawdia. Está bien... (Empieza a inventar una historia falsa) Tu padre se cansó de mi. Después de que nacieras y de que tuviera por fin un heredero de su imperio, me desterró de este reino y me hizo prisionera en la Isla de Yoshi. Hace unos días conseguí escapar de esa isla y volver a este castillo.

- Bowsy. Guao... Nunca me habría imaginado que papá fuera así de malo... ¿Y cómo es que con tu llegada no ha intentado nada para devolverte a la isla?

- Clawdia. Porque despertaría nuevas sospechas entre los secuaces del castillo. Él quiere evitar por encima de todo una rebelión de los suyos.

- Bowsy. ¿Y conseguirá devolverte allí, mamá?

- Clawdia. (Abraza a Bowsy) Claro que no, hijo mío. (Sonrie aún más malvadamente) Me voy a encargar personalmente de tomar el control de este castillo. Apartaré a Bowser del poder y me convertiré en la reina que guíe este lugar al éxito...

(Un día está acabando en el Reino Champiñón del 2017)

En el próximo episodio... (Un somnífero, una excursión y una casa de correos)

...


Cartel
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