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Resumen

Un autor anónimo ha escrito una carta amenazando a Rita-disc para que traiga los huesos del muerto Gran Hermano Martillo. ¿De quién se tratará? Por otra parte, Ratónito recurre a unos polvos mágicos de Robert para poder recuperar esas horas de sueño que había perdido anteriormente. ¿Le sentarán bien? ¡Esto y más en este episodio!

Intro LTS Temp.6. Dr. Freezegood

(En la habitación de Korokoopa, se encuentran este y Kaproopa intentando dormir. Ambos se levantan de la cama por todo el ruido que se escucha)

- Korokoopa. ¡Ya están con otra fiesta el Trío de los caparazones!

- Kaproopa. No creo que sea una fiesta, se oyen voces fuertes...

- Korokoopa. (Se pone de pie) Se acabó, aquí no hay quien duerma. Voy a decirles algo.

- Kaproopa. (Se tumba cansada en la cama) Que no te van a hacer caso...

- Korokoopa. Pues les quemo la habitación, o les mato, ¡pero yo tengo que hacer algo! (Sale de la habitación dejando a Kaproopa en la cama)

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(Mientras Korokoopa sube las escaleras al piso segundo, se da cuenta de que las voces vienen de pisos superiores. Cuando sube al tercer piso, ve una gran masa de secuaces rodeando la puerta que da a la habitación de Kamek. Kamek está alrededor de ellos intentando calmarlos, muy enfurecidos)

- Kamek. Ya os he dicho que no puedo hacer nada para remediarlo, ¡¿es que no escucháis?!

(Se acerca Korokoopa)

- Korokoopa. ¿Qué demonios ocurre aquí? Se oye desde el primer piso.

- Spiriny. Que Kamek ha cerrado la piscina, justo cuando van a acabar las vacaciones.

- Guydo. Y yo encima no me he bañado aún.

- Ratónito. Ni tú ni muchos más...

- Kamek. La he cerrado por un contratiempo.

- Goombilón. ¿Qué contratiempo?

- Kamek. ¡Pero si tú estabas conmigo, Recluta Goombilón! El robot de la basura destrozó la instalación de la piscina. Ya no es una piscina climatizada ni de lejos.

- Ratónito. Pero hombre, podrías haberla dejado accesible para nosotros...

- Kamek. ¿Accesible? ¡Pero si la piscina está a punto de congelarse!

- Ratónito. (Señala su abultada barriga) Pero yo tengo protección, Kamek. Haberlo pensado.

- Kamek. Si no me puedo bañar yo, aquí no se baña nadie. ¿Queda claro?

- Bob-by. ¿Y qué le pasó al robot ese del que hablas?

- Kamek. Tendría algún defecto y se volvió loco, eso es lo que creo que pudo pasar. Aunque también tenía algún daño en una pequeña parte de su cuerpo. Le he pedido a Ratónito la grabación de la cámara que apuntaba a esa máquina, para ver si alguien había provocado ese daño, pero no me la quiere dar.

- Ratónito. (Intenta disimular su culpa) Eh... Es que justamente ese día la cámara estaba fuera de servicio. Qué casualidad, ¿no?

- Paratroopi. (Mirando a Kamek) ¿Y para qué compras un robot defectuoso? Haberlo comprado bien.

- Kamek. (Se lleva la mano a la cabeza) Esta conversación a terminado. Adiós. (Cierra la puerta y todos los secuaces de Bowser se miran unos a otros)

- Korokoopa. ¿Y ahora qué? Yo me he desvelado.

- Ratónito. (Con cara de sueño) Yo no he dormido en toda la noche, pero voy a aprovechar para darme un baño.

- Bombazulina. Ratónito, que la piscina está helada.

- Ratónito. Bah, mejor. Así haré ejercicio nadando rapidísimo.

(Todos se van yendo del pasillo)


Diálogo

(En la habitación de Ratónito, se encuentra este tumbado en la cama intentando, en vano, dormir. Mientras amanece un nuevo día y la luz entra lentamente en la habitación, este se mueve de un lado al otro de la cama)

- Ratónito. (Abre los ojos, con ojeras) Yyyy... Otr día más que no pego ojo... ¿Pero qué me pasa? (Se levanta y mira por la ventana el luminoso día) Qué hambre...

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(En el pasillo de la tercera planta del castillo, Ratónito pasa la fregona lentamente, tanto que se para un momento y apoya la barbilla en el mango de la fregona, cerrando los ojos. Aparece un secuaz por detrás)

- Huesitos. Ratónito, ¿puedes darme la llave de la habitación 24? (Ratónito se despierta de su corto sueño, se le cae la fregona al suelo y casi él también cae al suelo. El secuaz lo mira extrañado) Eh... Es que me he dejado mis llaves dentro y...

- Ratónito. (Somnoliento) Lo siento... Ahora mismo no puedo atenderte, estoy muy ocupado.

- Huesito. Ya veo, ya veo... Bueno, en fin, volveré más tarde. (Se va del lugar y Ratónito mira en su reloj de muñeca la hora)

- Ratónito. Madre mía, qué pronto es. Qué largo se me va a hacer el día. Voy a ver a Kamek. (Deja la fregona y el cubo en sus lugares y se dirige a la habitación de Kamek)

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(Una vez en la habitación de Kamek, esta se encuentra ocupada por Kamek, Goombi y Robert. Ratónito les mira, con cara de sueño)

- Kamek. Ratónito, estás rarísimo.

- Ratónito. Ya... Es que hace varios días que no duermo prácticamente nada. Y no puedo más con este cansancio...

- Kamek. ¿Y vienes aquí para que te solucione tus problemas?

- Ratónito. Sí. Kamek, usa tu magia conmigo y duérmeme.

- Kamek. ¿Pero quién te has creído que soy? Yo sólo utilizo la magia o para facilitarme la vida o contra mis enemigos.

- Ratónito. Pues para lo que te ha servido... Mira todo lo que te ha pasado desde hace años en este castillo...

- Kamek. (Ignora lo que ha dicho Ratónito) Y además, para dormirte necesitaría mucha energía de mi varita, y no estoy como para desperdiciarla.

- Ratónito. Por favor, te lo suplico. Haz que consiga dormir. Si alguien no duerme durante varios días, le pueden pasar cosas malas, ¿no es así, Robert?

- Robert. No he estudiado mucho esto, pero sé que se pueden producir trastornos y desórdenes mentales, aunque creo que en este castillo esto es normal.

- Ratónito. (Se sienta en el suelo y se lleva las manos a la cabeza) Madre mía, me voy a volver loco. Necesito comer, ¡necesito comer!

- Robert. Tranquilo. Yo tengo la solución. (Saca de uno de sus bolsillos unos polvos) Estos polvos mágicos funcionan como un somnífero. Caerás dormido al instante.

- Ratónito. ¿En serio?

- Robert. Exacto. Mira... (sopla los polvos hacia Ratónito y este, al respirarlos, cae dormido profundamente al suelo) Perfecto.

- Kamek. ¡¿Pero qué haces?! ¡Ahora no va a trabajar en todo el día! ¿Cuánto duran los efectos de esos polvos?

- Robert. No mucho, entre diez y doce horas.

- Kamek ¡¿Qué?! ¡Qué desastre!

- Robert. No te preocupes, si el tiempo que está pasando dormido lo estaría pasando comiendo si estuviera despierto.

- Kamek. Bueno, visto de esa manera...

- Goombi. Siempre puede hacerle el trabajo su equipo de limpieza.

- Kamek. (Mira a Robert) Vamos a llevarle a su habitación. Lo último que quiero es que despierte y urgue en mi nevera.

- Goombi. ¡Yo os ayudo! Puedo usar la magia para ayudar.

(Todos salen de la sala con Ratónito a cuestas)

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(En el brazo derecho del Castillo de Bowser, a la puerta de la habitación de Rita-disc llaman. Esta se dirige a ella y la abre. Encuentra allí a Guydo con un ramo de flores)

- Guydo. Qué pasa, Rita.

- Rita-disc. Hola, Sargento... ¿Guydo era?

- Guydo. Exacto, pero puedes llamarme Guydo si quieres.

- Rita-disc. ¿Querías algo?

- Guydo. Sí, quería decirte que cómo estas.

- Rita-disc. Yo bien, ¿y tú?

- Guydo. No era una pregunta, je, je.

- Rita-disc. (Sorprendida) Eh... Buenos días, Sargento Guydo. (Cierra la puerta y deja a Guydo extrañado)

- Guydo. Caray, creí que funcionaría... (Tira el ramo de flores al suelo y se va del lugar. Mientras tanto, Rita-disc pasea por su habitación hablando en voz normal, aunque para ella)

- Rita-disc. Qué pesado está... No me deja en paz ni un solo día, increíble. (Ve que por debajo de su puerta, cerrada, entra un papel del exterior) ¿Otra vez? (Lo coge y lo lee en alto) “Te invito a Cabo Eructo esta noche. Trae los huesos del Gran Hermano Martillo o de lo contrario te acordarás siempre de este día”. (Deja de leer y sale rápidamente de su habitación. En el pasillo, mira a su derecha y a su izquierda y no ve a nadie) ¿Hola? ¿Sargento Guydo? (Vuelve a entrar a su habitación sin recibir respuesta) Esta es la gota que colma el vaso.

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(En la habitación de Kamek, media hora después se encuentran el Magikoopa, Rita-disc, Goombi y Robert. Kamek está leyendo la nota escrita, y delante de ellos se encuentran los huesos del Gran Hermano Martillo)

- Kamek. Esta carta no sé quién la habrá escrito, pero tiene que ver con el Gran Hermano Martillo...

- Robert. ¿Acaso quiere alguien revivirlo? Difícil lo tendrá; ya está muerto...

- Kamek. Hay que tener precaución. Como desaparezcan estos huesos, ya podemos preocuparnos.

- Rita-disc. Seguro que fue el Sargento Guydo. Últimamente está muy pesado conmigo.

- Goombi. ¿El “Mascaritas” se ha enamorado de ti?

- Robert. Este niño tiene mote para todo el mundo, oye...

- Rita-disc. Sí.

- Kamek. No creo que haya sido él. Ni es su letra, ni creo que tenga nada que hacer con estos huesos. Lo que sí me ha llamado la atención es que mencione el Cabo Eructo. El autor de esta nota no debe de conocer la nueva distribución del reino. Puede que lleve poco tiempo aquí.

- Rita-disc. ¿Y entonces qué hago? Me han amenazado por esta carta, me siento muy insegura.

- Kamek. No te preocupes. Dos Snifits de alto rango vivirán en tu habitación durante varios días para garantizar tu seguridad. Yo voy a aumentar la seguridad del sótano, para que estos huesos estén protegidos.

- Robert. ¿Estáis guardando estos huesos en la sala de tesoros del castillo?

- Kamek. Sí, ¿por?

- Robert. No, por nada. A mi no me parece eso un tesoro.

- Kamek. Pues a mi sí, me parece un trofeo por la victoria que tuvimos el año pasado contra ese villano.

- Rita-disc. ¿Y qué váis a hacer a parte de proteger los huesos y a mi?

- Kamek. Voy a enviar Helibotes R por toda la zona. Pienso dar con la solución a este misterio.

(Rita-disc se va del lugar y Kamek mira atentamente a Robert)

- Robert. ¿Ocurre algo, Kamek?

- Kamek. ¿Qué tal va Ratónito?

- Robert. Sigue durmiendo profundamente.

(Entran varios Koopatrulleros y se llevan los huesos de la habitación)

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(Bastantes horas después, Ratónito despierta tranquilamente en su habitación. Mira por todos lados y recuerda lo que pasó antes de dormirse profundamente)

- Ratónito. (Se estira) Ahhh... Qué bien he dormido hoy. (Se levanta) Aunque tengo ganas de dormir un poco más. (Sale de su habitación caminando)

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(En la habitación de Kamek, se encuentran este, Goombi y Robert. Entra el Trío de Élite)

- Guydo. Buenos días, jefe Kamek.

- Paratroopi. Es un poco tarde para misiones, ¿no?

- Goombilón. Ya se ha echado la tarde. Pronto anochecerá.

- Kamek. Pues con razón id rápido. Quiero que viajéis al Monte Friolero y busquéis pistas sobre cualquier base de Hermanos Martillo.

- Guydo. ¡Ostras! ¿Vuelven a las andadas?

- Kamek. No estoy seguro, pero alguien trama algo... Y quiere los huesos del Gran Hermano Martillo. (Llaman a la puerta. Robert la abre y entra Ratónito) Os lo voy a explicar... (Mientras Kamek habla con el Trío de Élite, Ratónito se acerca a Robert)

- Robert. Hola, Ratónito. ¿Querías algo de Kamek?

- Ratónito. No. Quiero algo de ti. ¿Tienes más polvos mágicos de esos?

- Robert. Sí.

- Ratónito. ¿Me podrías dar unos pocos? Es que hace tanto tiempo que no duermo tan bien que quería seguir un poco más.

- Robert. Vale. Pero no te acostumbres a utilizarlos, que su uso prolongado puede generar sonambulismo.

- Ratónito. Bah, mejor. Así me doy paseos nocturnos por el castillo.

(Robert saca polvos mágicos y los deja en las manos del contento Ratónito)

- Robert. Aquí tienes.

- Ratónito. ¡Muchas gracias! Hasta luego, Robert. (Sale de la habitación justo cuando Kamek termina de explicar al Trío de Élite la situación)

- Kamek. Y eso es todo lo que sabemos hasta el momento.

- Paratroopi. Llegaremos al fondo de misterio, jefe Kamek.

- Goombilón. No lo dude.

- Kamek. Eso espero. Este es un tema especialmente peligroso. (El Trío de Élite sale también de la habitación. Kamek mira a Robert) ¿Qué quería Ratónito?

- Robert. Más de lo que le di para dormir.

- Kamek. Jo, ni que se hubiera hecho adicto a eso, jajaja. (Robert se ríe con él)

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(En la piscina climatizada en la parte exterior trasera del castillo, todo está como antes. Un gran agujero en el techo por el que entra la luz y el frío y debajo una ancha piscina, rodeada de butacas y otros asientos. Entran silenciosamente Korokoopa y Kaproopa)

- Kaproopa. Korokoopa, no hagas tonterías. Si yo no me quiero bañar...

- Korokoopa. Pero yo sí. El otro día me lo arruinó una máquina, pero hoy nadie lo va a hacer.

- Kaproopa. ¿Es que no has oído a Kamek? Si te pillan te van a castigar.

- Korokoopa. No castiga al Trío de Élite por la música alta, lo va a hacer conmigo...

- Kaproopa. Y además el agua tiene que estar helada.

- Korokoopa. Que no tanto. Al final del día el agua está más caliente después de haberla calentado todo el día el sol.

- Kaproopa. Hermano, estamos en invierno. El agua está helada y ya está.

- Korokoopa. Me da igual. Yo me quiero bañar y me voy a bañar. Total, ¿qué puede hacerme un poquito de frío? (Se quita el caparazón y se queda sólo con el bañador. Se aproxima a la piscina preparado para lanzarse. Tiembla de frío) Uh... Sí que hace frío. Pero en cuanto empiece a moverme entraré en calor.

- Kaproopa. Korokoopa, ya sé que estás afrontando con dificultad lo mío con Paratroopi, pero debes parar de hacer estas cosas locas.

- Korokoopa. No te oigo...

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(Mientras tanto, en la sala de al lado en donde está el despacho de la Roca Picuda directora del centro de reclutamiento de secuaces se encuentra esta Roca Picuda reunida con un Swooper rosa)

- Roca Picuda. La verdad es que usted es uno de los candidatos perfectos para este castillo. ¿Qué castillo no tiene murciélagos?

- Swooper. En realidad soy una mezcla entre vampiro y murciélago.

- Roca Picuda. Eso no importa, si sois todos iguales...

- Swooper. Lo único que quiero saber es si este castillo es tranquilo. Es que soy muy sensible a los sonidos fuertes. (Señala sus oídos grandes con un ala)

- Roca Picuda. Por supuesto. Aquí prácticamente no vas a oir nada. Todo el mundo es muy tranquilo.

- Korokoopa. (Desde la piscina del castillo) ¡¡¡¡AAAAAAHHHHHH!!!! (El Swooper se tapa los oídos) ¡¡¡Qué fria está!!! (Korokoopa sigue hablando, pero diciendo palabras malsonantes. El Swooper se recupera del dolor de oídos y mira enfadado a la Roca Picuda)

- Roca Picuda. Le juro que esto no pasa normalmente, por favor, acepte el puesto en este castillo.

- Swooper. Lo siento, pero la primera impresión no ha sido demasiado buena. Buenos días... (se va volando)

- Roca Picuda. (Furiosa) ¡Ya estoy harta! ¡Maldita piscina! ¡¿Por qué tuvieron que construirla?! ¡¿Por qué?! (Se dirige dando saltos hacia la puerta que conecta con la piscina. Una vez entra en la piscina, ve a Korokoopa muy pálido, mojado y tiritando, ayudado por Kaproopa)

- Kaproopa. Te lo he dicho, Korokoopa, ¡te lo he dicho!

- Roca Picuda. ¡¿Qué hacen ustedes aquí?! ¡El acceso a esta piscina está restringido!

- Korokoopa. Esta piscina la hemos pagado entre todos. Y si quiero bañarme, pues me baño... (sigue tiritando)

- Roca Picuda. Voy a llamar a Kamek. Esto se ha acabado. (Llama por móvil y ve que Korokoopa y Kaproopa salen corriendo) ¡Eh! ¡No huyáis! ¡Cobardes!

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(Al día siguiente, en la habitación de Kamek se encuentran el Magikoopa, Goombi y el Trío de Élite)

- Kamek. ¡¡¿Nada?!! ¡¿Absolutamente nada?!

- Guydo. N-no... Lo sentimos je-jefe Kamek...

- Paratroopi. No hemos visto nada extraño.

- Goombilón. ¿Y los Helibotes?

- Kamek. Tampoco han encontrado nada. ¿Por qué iban a querer reunir a Rita-disc en ese lugar si no había nadie?

- Goombilón. Probablemente sabían que Rita-disc no iba a venir.

- Kamek. Goombilón, ¿no estarás diciendo que alguien les ha informado sobre nuestra llegada?

- Goombilón. Creo que sí. Y si eso es así, estoy seguro de que el topo está en este castillo. (Todos se quedan impresionados)

- Paratroopi. ¿Hay topos en este castillo? Pero si a ellos los gusta la tierra, no la piedra. (Todos se llevan la mano a la cabeza, menos Goombilón que no puede, por la frustración)

- Kamek. Esto es lo que me faltaba, que haya un partidario del Gran Hermano Martillo en este castillo... Trío de Élite, os encomiendo una misión muy importante. Debéis descubrir quién anda detrás de todo esto.

- Guydo. ¿Pero no estábamos haciendo eso ya antes?

- Kamek. Pues seguid haciéndolo.

- Guydo. Si no tenemos pistas, ¿qué vamos a hacer?

- Kamek. (Saca la nota de Rita-disc) Esta es la pista que necesitáis. Os voy a enviar a un sitio junto con escritos de todos los secuaces de este castillo para averiguar quién ha escrito la nota. ¿Entendido? (Los tres asienten) Perfecto. (Llega Robert ansioso de hablar con Kamek) Pasaos por aquí dentro de un cuarto de hora, cuando tenga todo listo. (El Trío de Élite sale y Robert mira a Kamek) ¿Qué ocurre, Robert?

- Robert. Kamek, ¿has visto a Ratónito?

- Kamek. No, ¿por qué?

- Robert. Pues yo sí, y más veces de las que yo quisiera. ¡No ha parado de pedirme los polvos mágicos otra vez!

- Kamek. ¡¿Qué?! Oye, ni se te ocurra darle más, que lleva un día entero sin trabajar.

- Robert. No, si no le he querido dar, pero me ha amenazado.

- Kamek. ¿Cómo que te ha amenazado? ¿Se ha vuelto agresivo, así de repente?

- Robert. A mi me da que se ha enganchado a ese somnífero.

- Kamek. Madre mía, lo que le faltaba. Ya tenía adicción por la comida, como para tenerla también por esa basura. ¿Acaso pueden generar adicción esos polvos mágicos?

- Robert. No creo. Nunca a nadie le ha pasado eso.

- Kamek. Ah, que encima lo has probado con más gente... Vamos a tu habitación a deshacernos de ese somnífero. Aquí nadie se va a volver a dormir con eso.

(Robert y Kamek salen de la habitación dejando solo a Goombi, quien les mira)

- Goombi. Qué malo es el aburrimiento...

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(En la habitación de Rita-disc, ésta está haciendo cuentas sentada frente a una mesa. Mira a los Snifits amarillos, quienes están durmiendo en el sofá)

- Rita-disc. (Dice irónicamente) Vaya protección. Ya me siento más segura... (Se oyen pasos al otro lado de la puerta de entrada. Rita-disc deja de hacer ruido y mira fijamente la puerta, muy nerviosa. Los ruidos cesan) ¿Hola? (Se empiezan a oir pasos más acelerados, como si alguien detrás de la puerta corriera por el pasillo. Rita-disc se levanta y mira a los dormidos Snifits) ¡¡Despertad!! ¡¡Despertad!! ¡Hay alguien afuera! (Mientras los Snifits se despiertan, Rita-disc abre la puerta y sale de su habitación al pasillo. Mira a ambos lados y no ve a nadie. Salen también los Snifits y no ven a nadie)

- Snifit 1. No vemos a nadie, señora Disc.

- Rita-disc. ¡Claro! Estábais dormidos y se ha escapado. No valéis para nada.

- Snifit 2. Lo sentimos profundamente.

- Rita-disc. Que no vuelva a ocurrir. Os quiero bien despiertos, día y noche. Que para algo os ha mandado Kamek aquí. (Los tres entran de nuevo a la habitación)

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(Por otra parte, en el otro brazo del Castillo de Bowser caminan Kamek y Robert en dirección a la habitación de este último)

- Robert. Kamek, ¿por qué me acompañas? Te dije que podía deshacerme de los polvos mágicos yo solo.

- Kamek. Ya, ya. Si no te superviso seguro que te guardas algunos para ti.

- Robert. ¿Yo? ¿Para qué? A los fantasmas no nos hace efecto.

- Kamek. Pues para venderlo por ahí, yo qué sé. ¿Por qué los tenías si no en un principio?

- Robert. Pues la verdad es que no sé. Las tenía por si me hacían falta algún día. (Robert se dirige con su llave a abrir la puerta de su habitación, pero la encuentra ya abierta) Uh, alguien ha abierto la puerta... (empuja la puerta y ambos ven a Ratónito al fondo de la sala abriendo y cerrando cajones de un armario) ¿Pero qué?

- Kamek. ¡¡Ratónito!! (Ratónito pega un bote y mira a Kamek y a Robert) ¡¿Qué haces aquí?!

- Ratónito. (Con los ojos un poco enrojecidos, de mal humor) Estoy buscando los polvos mágicos. ¿Dónde los tienes?

- Robert. Donde nadie excepto yo pueda encontrarlos.

- Ratónito. (Se pone de rodillas suplicando a Robert) Por favor, Robert, amigo, dame más de eso. Lo necesito.

- Robert. No, lo siento.

- Ratónito. Sólo un poquito, por favor. Para echarme al menos la siesta.

- Robert. ¡Que no! Pues sí que te has hecho adicto... Vete haciéndote a la idea de que no vas a probar ningún somnífero más, porque nos vamos a deshacer de todo.

- Ratónito. (Se levanta) ¡¿Qué?! No, no, no.

- Kamek. Sí, sí, sí. Deja esa basura y haz lo que haces siempre, ponte a comer como un loco.

- Robert. Mi nevera está llena de comida. Cómetela toda, tienes mi permiso.

- Ratónito. (Agresivo) ¡¡No quiero comer!! ¡¡Quiero dormir!!

- Kamek. Uy, se te está yendo la cabeza, ¿eh? (Robert le hace un gesto para que se dé cuenta de que ha conseguido todos los polvos mágicos) No te vamos a proporcionar más polvos mágicos, y si es necesario te encerraremos hasta que se te pase la adicción. (Kamek y Robert salen y encierran a Ratónito con la puerta cerrada con llave en la habitación de Robert)

- Robert. (Habla, ignorando los gritos de fondo de Ratónito pidiendo salir) Kamek, ¿por qué lo has encerrado en mi habitación? Ahora no podré dormir en ella.

- Kamek. Es la única idea que tenía. Como compensación, te dejaré que duermas en mi habitación. (Robert se lo agradece) Oye, por cierto, tengo que darte mi más sincera enhorabuena.

- Robert. ¿Por qué?

- Kamek. Porque nadie nunca jamás había conseguido quitarle el hambre a Ratónito. Robert, eres mi ídolo desde ese punto de vista, pero que no se te suba a la cabeza, ¿eh?

- Robert. No, no, tranquilo.

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(Poco tiempo después, en la periferia de la Ciudad Champiñón se encuentra el Trío de Élite. Guydo trae su Lanzabills-Banzai y los tres miran una casa en forma de champiñón amarillo, encargada de distribuir mensajes por todo el Reino Champiñón)

- Paratroopi. (Mirando un mapa) Me parece que es esta casa la que nos indicó el jefe Kamek.

- Goombilón. ¿Seguro?

- Paratroopi. Probablemente.

- Guydo. (Sudando por llevar a cuestas el Lanzabills-Banzai) Entremos, por favor... A ver si me pueden dar un poco de agua.

- Goombilón. Sargento Guydo, ¿por qué no transformas tu cañón en uno más pequeño? Así no te cansarás llevándolo.

- Guydo. No puedo... El botón no funciona.

(Los tres entran en la casa de correos. Dentro hay una primera sala  en donde se encuentran varios Lakitus organizando un montón de papeles. Parakarry está hablando con uno de los Lakitus)

- Lakitu 1. (Dándole a Parakarry un saco lleno de sobres que esconden mensajes en su interior) Toma.

- Parakarry. Gracias. ¡Hasta luego! (Sale volando por una ventana. El Trío de Élite se acerca al recibidor y llega un Lakitu)

- Lakitu 2. Buenos días. Bienvenidos a este Centro de Información y Correos periférico. ¿En qué puedo ayudarles?

- Guydo. Un poco de agua, por favor...

- Lakitu 2. (Mirándole extrañado) Eh... Vale. (Le hace gestos a un compañero Lakitu suyo) ¿Algo más?

- Goombilón. Sí. Hemos recibido hace poco una carta y queríamos saber quién la ha escrito. Le hemos traído además un montón de escritos de los que podrían ser los sospechosos.

- Lakitu 2. ¿Quieren que examinemos el tipo de letra y demás para determinar quién de todos esos ha escrito esa nota?

- Paratroopi. Exacto. Si lo piensa bien, es como una prueba de ADN, jaja... (Nadie se rie) En fin... Ejem.

- Lakitu 2. Bien... ¿Cuántos escritos vamos a tener que examinar?

- Paratroopi. (Presiona uno de los botones del Lanzabills-Banzai y este dispara un centenar de cartas, que se esparcen por toda la sala) Todas estas.

- Lakitu 2. Está bien... (Saca una calculadora) El coste total de todo serán... Ajá... Ejem... 1250 monedas.

(El Trío de Élite se queda atónito)

- Guydo. (Escupiendo el agua que había bebido por la impresión) ¡¿Qué?! No tenemos esa cantidad de dinero.

- Lakitu 2. En ese caso, pueden ustedes revisar todas las notas solos. Nosotros no les ayudaremos.

- Goombilón. Vamos a avisar al jefe Kamek. Que se encargue él de los gastos.

(El Trío de Élite sale corriendo del lugar. Segundos después, el Sargento Guydo vuelve a entrar en el lugar)

- Guydo. Una preguntita. ¿Puedo dejar el cañón ahí afuera? Luego volveré a por él. (Sale de la casa junto con sus compañeros)

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(Por la tarde, en el pasillo del brazo iquierdo del castillo sigue permaneciendo Kamek frente a la puerta de la habitación de Robert para impedir que salga Ratónito)

- Ratónito. Por favor, Kamek, déjame salir.

- Kamek. Ni hablar. Vas a estar aquí un par de días hasta que te recuperes de tu adicción.

- Ratónito. ¿Qué adicción? Ya no tengo ganas de dormir.

- Kamek. ¿En serio?

- Ratónito. Bueno, me refiero a que no quiero volver a probar eso que llamas basura.

- Kamek. ¿De verdad?

- Ratónito. Claro que sí. Si además me están entrando ganas de comer otra vez. ¿Puedes sacarme?

- Kamek. Lo siento, pero no. No me fío.

- Ratónito. (Aporreando la puerta con fuerza y gritando) ¡¡Sácame de aquí!! ¡Quiero salir!

(Llega Robert)

- Kamek. ¿Ya te has deshecho de todos los polvos mágicos?

- Robert. Por supuesto. Los he echado en dos bolsas de comida tóxica que había junto a la basura de la planta baja.

- Kamek. ¿Comida tóxica?

- Robert. Sí, tenían una máscara de gas pintada. Por cierto, ¿qué tal va Ratónito?

- Ratónito. ¡¡Dejadme salir, malditos!! ¡Ya veréis cuando salga!

- Robert. Kamek, me da pena. ¿No le podemos dar un poquito? (Saca un puñado de polvos mágicos)

- Kamek. ¡¿Estás loco?! ¿No decías que te habías deshecho de todos?

- Robert. Me quería quedar este puñado de recuerdo. Además, en una terapia no se puede cortar el suministro de golpe como hemos hecho con Ratónito. Mira lo que le está pasando, se está volviendo agresivo.

- Kamek. ¿No estarás diciendo que le demos más?

- Robert. Sí, pero iremos reduciendo la dosis periódicamente.

- Kamek. Robert, más te vale que funcione... ¡Ratónito! Tranquilízate, que te vamos a dar más polvos mágicos para que duermas.

- Ratónito. ¿En serio? ¡Gracias! ¡Muchas gracias!

- Kamek. En cuanto abra la puerta, no intentes nada extraño, ¿eh? O te llevarás un buen hechizo mío. (Kamek abre con una mano la puerta lentamente y con la otra prepara con su varita un hechizo por si lo necesita después)

- Robert. (Con los polvos mágicos en sus manos) Aquí tienes, Ratónito. Disfruta. (Se prepara para soplar)

- Ratónito. Y tanto que voy a disfrutar. (Sopla los polvos en dirección a Robert y a Kamek. Kamek cae dormido al suelo y, aunque Robert no, Ratónito lo esquiva y sale corriendo) ¡¡Libre!! ¡¡Libre!! ¡A buscar más polvos mágicos!

- Robert. (Mirando al dormido Kamek) Vaya... Esto no estaba planeado... Ahora toca perseguir al loco de Ratónito, vaya día.

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(En la habitación de Rita-disc, casi por la noche, se encuentra ella junto con los dos Snifits de alto rango. Estos dos están cenando la comida de unas bolsas que resultan ser las que había confundido Robert con bolsas de comida tóxica y en las que había echado casi todo el somnífero que le quedaba)

- Rita-disc. ¿Está rica la comida?

- Snifit 1. Tiene un sabor algo diferente al que esperábamos. ¿Quiere probar un poco?

- Rita-disc. No, gracias. No tengo hambre. Bueno, me voy a dormir. Si ocurre algo extraño, avisadme, ¿entendido? (Los Snifits asienten y Rita-disc apaga parte de las luces)

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(Las doce de la noche. El Reino Champiñón está a punto de entrar en un nuevo día. Todo está oscuro y todos duermen en el Castillo de Bowser. En la habitación de Rita-disc, duermen ella y los Snifits, estos últimos bajo los efectos del somnífero. Rita-disc se despierta de su sueño y, de repente, oye ruidos de nuevo)

- Rita-disc. Ay, madre mía, ya vuelve alguien...

(Ve cómo una sombra entra por la ventana que da al exterior del castillo)

- Rita-disc. ¡¡Aaaaahhhh!! ¡¡Snifits, despertad, que ha entrado alguien!! (Da tortazos a los Snifits, pero estos siguen durmiendo profundamente) ¡¡No!! ¡¡Inútiles, despertad!!

- ???. (Acercándose a Rita-disc) No grites.

- Rita-disc. ¡No te acerques o te golpeo con mi disco!

- ???. ¡Silencio! No te preocupes, no te voy a hacer nada. Soy el Sargento Guydo.

- Rita-disc. (Enciende las antorchas y puede ver la imagen de Guydo, quien tiene en su cabeza unas hélices que le permiten el vuelo) ¡¿Sargento Guydo?! ¡Sabía que eras tú el que me quería hacer daño!

- Guydo. ¿Yo? ¿Por qué?

- Rita-disc. Porque escribiste la carta en donde me amenazabas si no iba al Cabo Eructo.

- Guydo. ¿Qué? Yo no era. Si estoy aquí es para declararte mi más sincero amor. Ya no sé cómo hacerlo de otra manera.

- Rita-disc. Ah, claro, y no se te ocurre mejor momento que asaltar mi casa a media noche, ¿no?

- Guydo. Me parecía muy romántico.

- Rita-disc. Pues a mí me parece patético.

- Guydo. Entonces qué dices, ¿eh, Rita-disc? Estoy enamorado de ti.

- Rita-disc. ¡Pues yo no! ¡Y vuelve a tu casa! Estoy harta de que la gente se cuele aquí como si fuera uno de los pasillos de este castillo.

(Se oyen pasos por el pasillo, al otro lado de la puerta de entrada de la habitación. Los dos se quedan callados)

- Guydo. Alguien viene hacia aquí...

- Rita-disc. Por favor, Sargento Guydo, dime que el de los pasos de esta mañana eras tú...

- Guydo. No, ¿por qué?

- Rita-disc. Porque entonces es probable que el que me quiere hacer daño esté al otro lado de la puerta... (ese otro golpea la puerta para intentar entrar en la habitación de Rita-disc) ¡¡Ahhhh!! ¡¡Ya viene!! ¡Socorro!

- Guydo. (Se pone en frente de la puerta, delante de Rita-disc) No te preocupes, amada mía. Yo te protegeré.

- Rita-disc. ¿Qué “amada”, qué dices? Sargento Guydo, no te hagas el valiente, que esto no es una película.

(El extraño pega tal patada a la puerta que la abre de cuajo. Se trata de Ratónito, quien busca desesperado el somnífero para poder dormir)

- Guydo y Rita-disc. ¿Ratónito?

- Ratónito. ¡¡Dadme el somnífero!! ¡Sé que lo tenéis aquí!

- Rita-disc. ¿De qué estás hablando? ¡Fuera de mi casa!

(Aparece Robert y con una correa sostiene a Ratónito del cuello. Este intenta soltarse, pero no puede)

- Robert. ¡Ajá! Te pillé.

- Guydo. ¿Qué está pasando aquí? No entiendo nada.

- Robert. Nada, cosas nuestras. Vosotros seguid descansando... O lo que quiera que estuviérais haciendo.

- Rita-disc. ¡Fuera de mi casa ya!

- Guydo. Eso, que Disc y yo tenemos que hablar.

- Rita-disc. (Empuja ligeramente a Guydo hacia la salida) No, no, ¡tú también te vas! (Todos salen y Rita-disc cierra la puerta con fuerza)

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(Al día siguiente, en la habitación de Kamek se encuentran este, Robert, el Trío de Élite y Goombi)

- Kamek. A ver, vamos a resumir lo más posible. (Mira al Trío de Élite) ¿Habéis identificado al escritor de la nota?

- Guydo. Eh... Esto... No. Los Lakitus dicen que no coincide la tipografía con ninguna de los escritos que les hemos llevado.

- Kamek. ¡Rayos!

- Paratroopi. Mírelo por el lado bueno, jefe Kamek. Estamos estrechando el cerco; ya sabemos que ninguno de los nuestros nos traiciona.

- Kamek. (Dice irónicamente) Claro, estamos estrechando un cerco casi infinito. Seguimos sin saber quién es el que quiere los huesos del Gran Hermano Martillo ni qué quiere hacer con ellos.

- Goombilón. Y también nos hemos quedado sin la carta...

- Kamek. ¡¿Qué?! ¡Perfecto, lo que faltaba!

- Goombilón. Como no les pagamos la cantidad que pedían por el examen, se han quedado con ella.

- Kamek. (Se lleva la mano a la cabeza) Esto va empeorando por momentos... Robert, dame una buena noticia, por favor.

- Robert. He apresado a Ratónito en los calabozos. Va a desintoxicarse a la fuerza.

- Kamek. Menos mal, un problema menos.


- Goombi. En qué mundo más problemático vivís los mayores. Que gusto ser un niño...



(En la habitación de Kamek, se encuentran Kamek, Robert y Guydo)

- Robert. Kamek, no te creerás lo que hemos encontrado pululando por el castillo.

- Kamek. Sorpréndeme, Robert.

- Robert. (Saca a Yamamura metido en una jaula) Una paloma volando.

- Yamamura. ¡Sacadme de aquí! Tengo una clase de edición de niveles que impartir en menos de una hora.

- Kamek. ¿Una paloma que habla? Qué extraño.

- Yamamura. ¿Más extraño que una tortuga que sabe magia y un fantasma tímido?

- Guydo. (Le susurra a Robert) Eso lo decía por ti.

- Kamek. No te hagas el listo, palomo maleducado.

- Yamamura. Como no me soltéis en menos que canta un gallo os vais a enterar. Van a aparecer Rocas Picudas por todas vuestras habitaciones.

- Kamek. Llevaos a este impertinente de mi vista.

- Yamamura. ¡No, espera! Dadme algo de comer al menos, que no he almorzado. ¿Tenéis pollo frito?

- Guydo. ¿Una paloma comiendo pollo frito? Si eso no es canivalismo, poco le falta.

(Robert se lleva la jaula y a Yamamura dentro de ella)

En el próximo episodio... (Un microchip, una rata detective y una boda incompatible)

Próximamente...


Cartel

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