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Recuerda que este episodio está ambientado en los últimos días del 2017.


Resumen

Los secuaces aparentemente están... ¿demasiado "normales"? ¿Cómo acabará esta extraña historia?

Diálogo (segunda parte)

CB Sala de reuniones

(Al día siguiente, Robert ha hecho caso omiso al cierre de la sauna. Ratónito vuelve a estar dentro de ella junto con otros secuaces. Aparece Robert)

- Robert. Al fin te encuentro, Ratónito. Sal de aquí, que tienes que hacer varios kilómetros en la cinta de correr.

- Ratónito. No pienso salir de aquí. Este es el único lugar que me relaja y en el que puedo perder peso a base de sudar y sudar sin moverme.

- Robert. ¿Estás de broma? ¡Puedes deshidratarte y darte un golpe de calor!

- Ratónito. Bah, a peores cosas me he enfrentado.

- Robert. Y después de correr te espera una ensalada muy fresca y rica.

- Ratónito. Robert, por encima de cualquier cosa no pienso probar esas asquerosidades a las que tú llamas “sanas”.

- Robert. (Le coge del brazo) ¡Sal de aquí de una vez y hazme caso!

- Ratónito. (Ve que Robert no consigue moverle del asiento y sonríe) ¿Y qué vas a hacer, eh? ¿Vas a hacerme daño?

- Robert. (Intentando tirar de Ratónito con todas sus fuerzas) ¡¡Ayyyyyy...!! Uf, uf, uf... No puedo, uf… ¿Cómo sigues pesando tanto después de todo el ejercicio que has hecho?

- Ratónito. Eh... Quién sabe. (Robert ve que Ratónito está guardando en uno de sus bolsillos comida)

- Robert. Uh, ¿y eso qué es? (Saca una tableta de chocolate) Espera, ¡hay algo más! (Mete la mano más adentro y saca una bolsa de caramelos y un paquete de chicles) ... Madre mía, esto parece el bolsillo de Doraemon.

- Ratónito. (Nervioso) Es... Es una nueva dieta.

- Robert. ¿Qué mente enferma te recomendaría comer toda esta basura en tu dieta?

- Ratónito. Pues una prestigiosa universidad.

- Robert. Dime el nombre. Tal vez la conozca.

- Ratónito. La Universidad... Azucarera... De Dietas Saludables y Dulces.

- Robert. Hmmmm... Pues si lo dice la Universidad Azucarera de Dietas Saludables y Dulces será por algo, ¿no? (Ratónito asiente) ¿Y sabes qué más dice esa universidad? (Ratónito no lo sabe) ¡¡¡Que vas a hacer ejercicio por las buenas o por las malas!!! (Robert se introduce dentro del cuerpo de Ratónito y lo posee. El pelaje de Ratónito se vuelve rojo oscuro de repente y sus ojos empiezan a brillar de color rojo)

- Ratónito (Robert). (Con una voz modificada) ¡¡Vamos a hacer ejercicio!!

- Koopa. (Sudando en la sauna al lado de Ratónito) Señor, ¿se encuentra bien?

- Ratónito (Robert). ¡Mejor que nunca! (Sale corriendo de la sala)

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CB Korokoopa
(Mientras tanto, en la habitación de Korokoopa, Kaproopa nota cómo su hermano cada vez va perdiendo su alegría inducida por los polvos mágicos de Robert)

- Kaproopa. (Pensando en su mente) Ya es hora de darle la segunda dosis para que se relaje... (saca sigilosamente la segunda bolsa con el polvo mágico, coloca dicho polvo en la palma de su mano y se acerca a su hermano cuando no le está mirando) Korokoopa, hermano...

- Korokoopa. (Mira a Kaproopa y estornuda, haciendo que ella respire el polvo mágico) ¡¡Lo siento, Kaproopa!! Sin querer estornudé delante tuya.

(A Kaproopa se le pone una sonrisa enorme)

- Kaproopa. (Muy contenta) No pasa nada.

- Korokoopa. ¿Qué querías?

- Kaproopa. (Muy sonriente) Nada, sólo quería decirte que te quiero muchisísimo, hermano mio. (Abraza a Korokoopa tan fuertemente que lo deja confuso)

- Korokoopa. ... Yo también te quiero... ¿Te encuentras bien?

- Kaproopa. ¡Mejor que nunca! (Mira fijamente a Korokoopa) ¡Vamos a preparar todo lo necesario para esta gran noche que nos espera!

- Korokoopa. ... Está bien...

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CB Kamek
(Las 11:30 de la noche. Apenas queda hora y media para despedir el año 2017 y dar la bienvenida al nuevo año. En la habitación de Kamek se encuentran el Magikoopa, Kammy, Kamek (padre) y Goombi)

- Kamek. Goombi, ¿no tienes sueño? Puedes irte a dormir si quieres.

- Goombi. Ni de broma. Pienso aguantar hasta el final sólo por el placer que me da molestar a Kammy.

- Kammy. Tú cállate y deja que los adultos hablemos.

- Goombi. Abuelita, modera tus gestos o acabarás encerrada en un manicomio con una camisa de fuerza como en las películas.

- Kammy. (Aguantando su furia) Que sepas que no pienso volver a salvarte de situaciones escabrosas cuando vuelvas al colegio, querido niñito.

- Kamek. (Nervioso, mira su reloj) Ya tiene que estar la familia de Ratónito al caer... (Ratónito llama a la puerta) ¡Bingo! Aquí están. (Se acerca a abrir la puerta y saluda a Ratónito y a sus padres) ¡Buenas noches y feliz Navidad!

(Sorprenrata está besando continuamente la cara de su hijo Ratónito)

- Ratónito. Mamá, suelta ya que me vas a desgastar la cara.

- Sorprenrata. Es que todavía no me puedo creer que hayas estado al borde de la muerte, hijo. ¿Te volviste loco? ¡Podrías haber venido a casa con nosotros!

- Ratónito. Mamá, fue una decisión mía; ya soy mayor para decidir lo que hago.

- Ratorprendido. Hemos estado preocupadísimos. No vuelvas a darnos este susto, por favor.

- Sorprenrata. (Mira a Kamek y recuerda que le había felicitado la Navidad) Feliz Navidad igualmente. (Mira a Kammy) Mira a quién tenemos aquí: el alma de la fiesta.

- Kammy. (Finge una sonrisa) No nos equivoquemos, Sorprenrata, aquí la que acaba perdiendo los papeles siempre eres tú.

(La tensión va aumentando poco a poco en el ambiente mientras el resto de personas se saludan y se desean feliz Navidad)

- Sorprenrata. (Mira a Kamek (padre)) ¿Quién es usted? No recuerdo haberle visto el año pasado.

- Ratónito. Es el padre de Kamek, que se ha vuelto a casar con Kammy.

- Sorprenrata. ¿En serio? Puf, pobre hombre, lo que tienes que estar sufriendo... (se acerca a Kamek (padre)) Te acompaño en el sentimiento.

- Ratónito. Mamá, no des más leña al fuego...

- Kamek (padre). (Bromista) La verdad es que no me lo pone fácil mi querida Kammy.

- Kammy. ... ¿A ti quién te ha pedido opinión? Calladito estás más guapo.

- Goombi. (Aguantando la risa) Y tú callada o no no embelleces.

- Sorprenrata. ¡Jajajaja! ¿Y este chico tan gracioso quién es? ¿Es tu nieto, Kammy?

- Kammy. Es una historia un tanto larga, aunque podríamos decir que sí.

- Sorprenrata. Se nota. Ha sacado tu espontaneidad a la hora de hablar.

- Kammy. (Sonríe fingidamente) Ah, ¿sí? Pues tu hijo y tú también os parecéis bastante. Estáis igual de obesos y repelentes.

- Kamek. Madre...

- Kammy. ¿Y ahora qué ocurre? Me estás reprimiendo por cada cosa insignificante que digo.

- Kamek. (Ignorando a su madre) Eh... Vamos a cenar y que siga la noche...

(Se sientan lentamente en la mesa. Sorprenrata y Kammy se echan miradas retadoras)

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CB Korokoopa
(En la habitación de Korokoopa se encuentran él, Kaproopa y los padres: Koolorado y su mujer, quienes han llegado hace un cuarto de hora aproximadamente. Llaman a la puerta de repente)

- Kaproopa. (Alegre y enérgica) ¡Ese debe de ser mi querido Paratroopi! (Va volando hacia la puerta rápidamente para abrirle)

- Koolorado. (Mira a Korokoopa) Hijo, ¿qué le ocurre a tu hermana? La veo algo cambiada.

- Korokoopa. Yo también la noto algo extraña. Demasiado... ¿entusiasmada?

- Mujer de Koolorado. (Toca la cara de Korokoopa cariñosamente) ¿Qué tal está nuestro hijo?

- Korokoopa. (Ve que entra Paratroopi en la habitación) Bueno... Podría estar mejor...

- Paratroopi. ¡Hola, familia! (Se van saludando amablemente. Korokoopa le da un saludo algo frío y distante)

- Kaproopa. (Muy alegre) Vamos a empezar a cenar lo que hemos preparado mi hermano y yo. ¡Esperamos que os guste!

- Koolorado. (Mira a Korokoopa) ¿No le habrás dado algo raro a Kaproopa este año?

- Mujer de Koolorado. ¡Cariño, no digas tonterías!

- Koolorado. No son tonterías... ¿Acaso no recuerdas la que se montó el año pasado?

- Korokoopa. Ese fue un caso aislado, pero hoy prometo comportarme medianamente bien... Eso creo...

(Se van sentando en torno a una mesa grande en mitad de la sala)

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CB Trío de Élite
(11:35 de la noche. En la habitación del Trío de Élite, la sala está débilmente iluminada y casi no se puede ver a pocos metros de la posición en la que uno se encuentra. Guydo espera sigilosamente la llegada de su pareja sentado en una mesa en la que hay dos platos con la cena de fin de año. Marta, quien no sabe que va a cenar en realidad con Guydo, llama a la puerta)

- Guydo. (En tono bajo y modificando su voz para que se asemeje a la de Paratroopi) Adelante, está abierta.

(Marta abre la puerta y entra en la oscura habitación. Empieza a sonar una música romántica por toda la sala)

- Marta. Siento haber llegado un poquito tarde. Espero que no se haya enfriado la cena.

- Guydo. (En tono bajo) No te preocupes, tú solo siéntate.

- Marta. (Sonrojada y sonriente) ¿Qué misterio me estás ocultando, Paratroopi de mi corazón?

- Guydo. Ahora te lo desvelaré... (enciende un par de velas que había apagadas en la mesa y Marta ve la cara de Guydo) ¡Sorpresa!

- Marta. ¡¡AAHHH!!

- Guydo. ¿Qué ocurre? ¿No te gustó la sorpresa?

- Marta. Tú... Tú... ¿Tú eres el amigo de Paratroopi?

- Guydo. En efecto. Soy guapo, ¿eh?

- Marta. ¡¿Dónde está él?!

- Guydo. Tranquila, no nos molestará en nuestra noche romántica. Está con Kaproopa cenando.

- Marta. ¡¡¿QUÉ?!! (Se levanta de la mesa)

- Guydo. Espera, ¿no vas a cenar conmigo?

- Marta. ¡¡No!! (Se marcha del lugar)

- Guydo. ¡Pues te vas a perder las uvas de fin de año! ¡Y dicen que eso da mala suerte, así que te espera un año bien bonito! (Mira al horizonte triste) Ay, qué solo estoy... (antes de romper a llorar, mira el plato con la cena) Uh, qué hambre. (Deja de sentirse triste y empieza a comer)

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CB Kamek
(Mientras tanto, Ratónito muestra signos de dolor mientras todos cenan en la casa de Kamek)

- Ratorprendido. Hijo, ¿te encuentras bien?

- Ratónito. Sí, no pasa nada, son sólo agujetas. Es que hace unas horas me poseyó el consejero de este castillo y me forzó a hacer ejercicio, mucho ejercicio... (gira su hombro derecho con cierta cara de dolor) Bueno, creo que me encuentro mejor...

- Kammy. (Intenta aguantar la risa) Haría un chiste, pero mejor me callo...

- Sorprenrata. Eso, eso, mejor cállate. La inteligencia no es precisamente tu mejor habilidad.

- Kammy. Es el precio que pagamos las mujeres bellas y jóvenes como yo.

- Sorprenrata. (Empieza a reirse) Uh, me acabas de sorprender. Al parecer sí que se te da bien contar chistes, ¡¡jajajaja!!

- Goombi. ¡¡JAJAJA!!

- Kamek. (Se limpia la boca con un pañuelo) Eh... Esto... Ratónito, ¿puedes ir a la cocina conmigo? (Ratónito asiente y se van a la cocina)

- Ratónito. ¿Qué ocurre, Kamek?

- Kamek. Ratónito, controla a tu madre, te lo pido por favor. Esta cena está a punto de convertirse en una guerra, ¿es que no lo ves?

- Ratónito. Uh, pues controla a la tuya también, que no hace más que decir tonterías y provocar a mi madre.

- Kamek. Ratónito, por mucho que estés al mismo rango que yo en este castillo no te consiento que me hables a mi de esa forma. ¿Eh? A ver si algún día me voy a enfadar y volvemos a enemistarnos como en los viejos tiempos.

- Ratónito. Kamek, tranquilízate que es el último día del año. ¿Qué malo puede pasar en un día como este?

- Kamek. Me lo puedo imaginar...

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(Minutos después, sigue habiendo mucha tensión en el ambiente. Todos comen algo tensos, hasta que Ratorprendido rompe el silencio)

- Ratorprendido. Bueno, Goombi, ¿qué tal estás?

- Goombi. Bien.

- Ratorprendido. ¿Cómo llegaste a vivir aquí junto con Kamek y el resto?

- Kamek. (Habla en vez de Goombi) Es algo complejo de explicar, pero te resumo. El pobre Goombi se separó de sus padres muy de joven y fue adoptado por una Paragoomba que no era mentalmente muy estable...

- Goombi. ¿Quién está estable en este castillo?

- Kamek. En fin, que la madre adoptiva empezó a hacer locuras y Goombi acabó bajo nuestra responsabilidad. Y desde entonces hemos disfrutado de su presencia, ¿verdad?

- Kammy. Bueno, unos más que otros...

- Goombi. En el fondo lo agradezco. No me imagino a una Kammy amable.

- Sorprenrata. Ni yo, ni yo...

- Kammy. (Pone fuertemente la mano sobre la mesa, haciendo temblar platos y cubiertos, y mira a Goombi) ¿Por qué siempre tienes que ser tan respondón?

- Goombi. ¡¿Y tú por qué tienes que ser tan vieja?!

- Kamek. Os dije ayer que no os insultárais. Vais a agotar mi paciencia.

(Kammy ignora a Kamek)

- Sorprenrata. ¿Qué clase de abuela le habla así a un niño?

- Kammy. ¡¿Qué me has llamado?! ¡¡Rata gorda!!

- Sorprenrata. ¡¡Magikoopa del tres al cuarto!!

(Ambas mujeres se levantan de la mesa y empiezan a pelear. Ratorprendido y Kamek (padre) se miran mutuamente confusos)

- Kamek (padre). Eh... Siento que Kammy se comporte así. Es muy... expresiva.

- Ratorprendido. Las disculpas son mías. Nunca he sabido controlar a Sorpre...

- Kamek (padre). Ahora que lo pienso, somos bastante parecidos tú y yo.

- Ratorprendido. Lo mismo digo. ¿Por qué no quedamos algún día a charlar o a tomar algo?

- Kamek (padre). ¿Para qué esperar? Vayámonos ya de aquí. (Kamek (padre) y Ratorprendido se marchan de la habitación tan contentos mientras dejan a sus mujeres peleándose a muerte)

(Por otra parte, Kamek y Ratónito también miran la lucha entre Kammy y Sorprenrata)

- Kamek. ¡¡Maldición!! ¡Esto se ha convertido en un maldito campo de batalla! Van a destrozarme la casa entera.

- Ratónito. Esto no habría pasado si tu madre tuviera la boca cerrada, pero como es tan pendenciera no hay manera de callarla.

- Kamek. ¡¿Pendenciera mi madre?! ¡Pero si la tuya no ha parado de decir groserías desde que entró a esta casa!

- Ratónito. A mi madre ni la menciones, ¡¿eh?! (Ratónito empuja a Kamek y lo cabrea. Ambos se ponen a pelear también en la habitación, convertida en una zona donde cunde el caos)

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CB Korokoopa
(En la habitación de Korokoopa, todos comen tranquilamente)

- Koolorado. Bueno, Paratroopi, ¿qué tal todo? Hace un año que no nos vemos.

- Paratroopi. Bien gracias. Ha sido un año un tanto diferente a otros...

- Korokoopa. Y tan diferente. Hemos estado a punto de morir aplastados por un asteroide.

- Koolorado. Bueno, lo que importa es que estáis bien a pesar de todos los males que os han sucedido. Estoy muy orgulloso de vosotros.

- Korokoopa. (Le brillan los ojos) ¿En serio? ¡Muchas gracias!

- Mujer de Koolorado. Pero eso no significa que volváis a meteros en una situación así, ¿eh? Tened muchísimo cuidado.

- Kaproopa. (Muy alegre) ¿Habéis terminado ya todos con el segundo plato? (Todos asienten) ¡¡Genial!! ¡¡Llegó la hora del postre!! (Coge todos los platos y cubiertos y se los lleva rápidamente a la cocina. Mientras Kaproopa está allí, el resto de la familia habla en el salón)

- Koolorado. Korokoopa, esto ya me está extrañando demasiado. ¿No le has dado nada raro a tu hermana para que se comporte así?

- Korokoopa. ¡Que yo no la he dado nada! ¿Por qué desconfías de mi, papá?

- Koolorado. Porque desde el año pasado haces cosas inusuales y extrañas. ¿Qué te ha ocurrido? ¿Ha pasado algo que te haga actuar así?

- Korokoopa. (Furioso) Pues sí. Paratroopi es lo que ha pasado. (Señala a Paratroopi)

- Paratroopi. Oh, oh, ya empezamos de nuevo... Creo que será mejor que me vaya a mi casa...

- Koolorado. ¿Pero qué tienes en contra de este chico tan amable y respetuoso?

- Korokoopa. Es un odio profundo e intrínseco hacia él. (Mira a Paratroopi) Paratroopi, ¿sabes esa sensación de cuando te cruzas con alguien por primera vez y sabes que es una persona con la que te vas a llevar bien el resto de tu vida? (Paratroopi asiente) Pues en tu caso todo lo contrario.

(Kaproopa vuelve a la sala principal con cinco platos con postre en la mano)

- Kaproopa. ¡Aquí están los postres! (Deja enérgicamente los platos sobre cada asiento)

- Koolorado. Hija, ¿te encuentras bien? ¿Te has tomado algo extraño?

- Kaproopa. (Muy sonriente) Esta mañana me tomé unos polvos mágicos, nada grave.

- Koolorado. ¡Lo sabía! Korokoopa, ¿cómo has sido capaz de mentir a tus propios padres?

- Korokoopa. (Nervioso y confuso) Papá, te juro que no sé de qué polvos mágicos habla. Tienes que creerme.

- Kaproopa. Yo puedo explicarlo; es gracioso. Pedí al consejero del castillo, que también trabaja en asuntos científicos, una poción o algo que tranquilizara a Korokoopa, ya que no soporta a Paratroopi, con tan mala suerte que me lo acabé tragando yo. Y ahora sus efectos los estoy disfrutando por error, ¿no es genial? (Se sienta tranquilamente en la mesa ante las miradas sorprendidas de su familia)

- Mujer de Koolorado. Hija, ¿por qué hiciste algo así?

- Kaproopa. Porque tengo que contaros algo muy importante y no quería que mi hermano se enfadara, ¿verdad, Korokoopa?

- Korokoopa. No sé de qué me hablas. ¿Qué es eso que tanto quieres contarnos?

- Kaproopa. Paratroopi y yo nos vamos a casar. (Los padres de Kaproopa se alegran, Paratroopi sonríe y Korokoopa se queda muy pálido mirando al infinito)

- Koolorado. ¡Eso es fantástico! Asistiremos orgullosísimos a la ceremonia sin ninguna duda. ¿Ya tenéis pensado el lugar en el que lo váis a hacer?

- Kaproopa. (Antes de responder a su padre, mira a Korokoopa y ve su gesto inmutable y pálido) Korokoopa, ¿te encuentras bien?

- Korokoopa. (Coge un cuchillo enfurecido y mira con cara de furia a Paratroopi) Te mato...

- Paratroopi. (Se levanta de la mesa nervioso) Eh, ahora sí creo que me marcho. Ha sido un placer verlos de nuevo, señores Blantuga.

- Korokoopa. ¡¡¡TE MATO!!! (Se levanta también y empieza a perseguir a Paratroopi por el pasillo de la segunda planta del castillo. Cuando ambos se han ido, se quedan solos Kaproopa, Koolorado y su mujer)

- Kaproopa. (Sonríe) Pues tan mal no se lo ha tomado.

(Koolorado y su mujer se miran mutuamente extrañados en el mismo momento en que llaman a la puerta. Kaproopa va a abrir y encuentra al otro lado de la puerta a Marta)

- Kaproopa. ¡Hola! ¿Qué quiere?

(Marta empuja a Kaproopa y entra en la habitación muy enfurecida)

- Marta. ¡¿Dónde está ese mentiroso?!

- Kaproopa. ¿Quién?

- Marta. ¡¡Paratroopi!! ¡Sé que ese idiota está aquí!

- Kaproopa. Se acaba de ir hace un momento. ¿Quiere que le diga algo cuando vuelva?

- Marta. No hace falta. Ya te lo digo yo a ti. (Coge a Kaproopa por la cabeza y ambas chicas empiezan a pelear) ¡¡Te vas a enterar!!

- Kaproopa. ¡¡Aaayy!! ¡¿Pero por qué...?! (Intenta resistirse) ¡Papá, mamá, ayudadme! (Koolorado y su mujer se acercan para acabar con la pelea)

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CB Local bajo izquierda
(Mientras todo el mundo pelea, Goombilón y Bombazulina cenan tranquila y románticamente en la planta baja del castillo. Se escucha una música dulce y embriagadora)

- Goombilón. Estamos pasando una magnífica velada aquí los dos juntitos, ¿verdad, Bomba?

- Bombazulina. Por supuesto.

- Goombilón. Aunque no entiendo por qué has plantado una mesa aquí en medio del centro de reclutamiento cerrado del castillo. Me recuerda al antiguo bar que había antes de que lo cerraran hace unos años.

- Bombazulina. Porque no quiero que nadie nos moleste en este día tan especial del año.

- Goombilón. (Alegre) Con tal de estar contigo me da igual dónde cenemos.

(A la planta baja del castillo empiezan a converger las diferentes peleas que se han provocado recientemente. Aparece Paratroopi bajando las escaleras a toda prisa perseguido por Korokoopa)

- Paratroopi. (Mira a Goombilón y a Bombazulina mientras corre por el largo pasillo) ¡¡Ayuda!! ¡¡Llamad a Kamek o al amo Bowser, por favor!!

- Korokoopa. ¡¡Ven aquí, maldito!!

(Ahora aparecen casi a la vez peleándose Kammy y Sorprenrata por una parte, y Kamek y Ratónito por otra parte)

- Goombilón. (Anonadado) ¿Este espectáculo estaba previsto?

- Bombazulina. (Boquiabierta) Claro que no...

(Aparecen Fuzzya, Guydo, Rita-disc y Don Huesito bajando por las escaleras)

- Rita-disc. ¿Qué es todo este ruido? ¡No puedo dormir!

- Don Huesito. ¿En serio intentabas dormir antes del comienzo del año?

- Rita-disc. Siempre lo hago. No me gusta quedarme despierta hasta tarde...

- Guydo. (Se arrodilla en frente de Fuzzya) Fuzzya, celebra conmigo el año nuevo, te quiero.

- Fuzzya. ... ¿Pero no habías ligado?

- Guydo. Eh... Me han dejado un poquitín plantado...

- Don Huesito. (Se empieza a reir) ¡Jajaja! Pues has llegado tarde, porque Fuzzya me quiere a mi.

- Fuzzya. (Furiosa) ¿Pero de dónde sacáis esas conclusiones? Yo nunca he dicho nada.

- Don Huesito. Hay que hacerlo como en los viejos tiempos. Sargento Guydo, te reto a un duelo.

- Guydo. ¿Qué duelo ni qué duelo? ¡Esto se resuelve a puños! (Guydo y Don Huesito se suman a la gran pelea de la planta baja del castillo)

- Bombazulina. (Se ha puesto roja de furia) ¡¡¡YA ESTÁ BIEN!!! (Todos dejan de pelear y miran a Bombazulina) ¡¿Es que no os dáis cuenta de lo que estáis haciendo en un día tan especial como es este?! Deberíamos estar unidos más que nunca y dar gracias a que seguimos todavía vivos, pero no, en este castillo es imposible vivir medianamente feliz alejados del odio y la envidia... Si no sois capaces de disfrutar cada momento aquí, por molesto o insignificante que sea, ¿qué sentido tiene vivir?

(Silencio absoluto. Unos se miran a otros mutuamente algo arrepentidos)

- Bombazulina. Quedan apenas 20 minutos para que acabe este año en el que hemos vivido juntos tantas emociones, tantos sentimientos... Hemos reído, hemos llorado...

- Ratónito. (Diciendo en tono bajo para no interrumpir a Bombazulina) Yo creo que hemos llorado más que nada...

- Bombazulina. (Continúa) ...y ahora que podemos poner un punto final decente, miraos: peleando por tonterías y por cosas que se podrían evitar hablando como gente normal. Si no sois capaces de comportaros así no merece la pena que celebremos nada...

(Todos se vuelven a mirar unos a otros arrepentidos)

- Guydo. (Mira a Don Huesito) Eh... Siento haber perdido los papeles, Don Huesito. Yo antes no era así...

- Don Huesito. Yo también siento lo que ha pasado... Nunca he intentado conseguir mis objetivos por la fuerza, a menos que fuera atacar a Mario, claro está.

- Guydo. Esto no nos está haciendo ningún bien ni a ti ni a mi. Ni siquiera a Fuzzya.

- Fuzzya. A mi me da igual lo que hagáis; como si os hacéis amigos. ¿Tan difícil es de entender que quiero estar sola sin gente que me moleste?

(Guydo y Don Huesito se abrazan como gesto de reconciliación)

(Por otra parte, Kamek y Ratónito se miran arrepentidos)

- Kamek. (Intentando romper la tensión con una broma) Se nota que has hecho ejercicio. Te noto más fuerte que antes.

- Ratónito. Voy a dejarlo ya por mucho que me suplique Robert. No creo que pueda aguantar otro dia más con todo esto.

- Kamek. (Extiende la mano) ¿Amigos de nuevo?

- Ratónito. (Choca las cinco con Kamek) Nunca dejamos de serlo.

(A su lado están refunfuñando Kammy y Sorprenrata)

- Sorprenrata. (Se estira y se escucha cómo se recolocan algunos de sus huesos) Hacía tanto tiempo que no me metía en peleas que ya casi se me había olvidado cómo eran.

- Kammy. Heh, pues debo reconocer que no ha estado nada mal esto. Deberíamos repetirlo algún día, ¿no crees?

- Sorprenrata. Estoy de acuerdo. No hay nada como una buena peleíta para ejercitar las articulaciones a nuestra edad.

- Kammy. ¿Perdona? Vieja lo serás tú, así que no me incluyas en ese grupo.

- Sorprenrata. ¿Acaso no te has visto en un espejo, momia?

(Aparecen Kamek y Ratónito sonrientes)

- Kamek. Dejad por un momento las pequeñas venganzas, anda...

- Ratónito. Eso, eso. Y vayamos preparando las uvas, que tengo mucha hambre.

(Por otra parte, Paratroopi y Korokoopa se encuentran de brazos cruzados y todavía enfadados. Todos se acercan a ellos)

- Goombilón. Venga, chicos, sólo quedáis vosotros.

- Korokoopa. No pienso decirle nada a este idiota.

- Paratroopi. Pues yo tampoco a este desequilibrado.

- Bombazulina. Pensad en Kaproopa; ella es la que más está sufriendo con vuestras discusiones, viendo cómo os odiáis hasta puntos inimaginables. ¿Acaso no os importan sus sentimientos?

- Korokoopa. (Deja de cruzarse de brazos) Argh... (Mira a Paratroopi) ¿Sabes qué? Haced lo que queráis, ya me he cansado. ¿Que queréis casaros? Pues venga, a mi me da igual. Creo que Kaproopa ya es mayorcita para decidir lo que hacer...

- Paratroopi. ¿En serio? (Korokoopa asiente y Paratroopi lo abraza feliz) ¡Sabía que en el fondo me querías, Korokoopa!

- Korokoopa. ¡¡Suelta!! No hagas que me arrepienta de mi decisión, pesado.

- Bombazulina. ¡¡Genial!! Pues ahora cada uno a su casa a terminar el año como se merece.

- Kamek. ¿Y por qué no aprovechamos que estamos casi todos juntos para celebrarlo todos?

- Fuzzya. Yo estoy alucinando con vuestros cambios repentinos de humor...

- Rita-disc. Y yo tengo un sueño tremendo.

- Ratónito. ¡Me parece buena idea! Yo me encargaré de traer las uvas.

- Goombilón. ¿Pero tendrás suficientes?

- Ratónito. Tranquilo. Compré muchísimas por si devoraba gran parte de ellas antes de finalizar el año.

- Kamek. Yo llamaré al amo Bowser para que se una al grupo. Necesitamos tener a la cabeza del castillo con nosotros en este momento tan especial.

- Bombazulina. ¡Perfecto! ¡Este día tiene que ser el mejor del año que hayamos vivido!

- Goombilón. (Mirando enamorado a Bombazulina) Has conseguido solucionar todo esto de forma tan inteligente... El tuyo es un verdadero espíritu de secuaz.

- Bombazulina. (Se sonroja) Ya será menos, je, je...

(Todos los secuaces comienzan a preparar la sala para despedir el año)


CB Kamek
(Al día siguiente por la mañana ya es 1 de enero de 2018. Kamek se encuentra en su habitación dando paseos nervioso)

- Goombi. Kamek, alegría, que es año nuevo.

- Kamek. No puedo estar alegre, no después de todo el agua que ha malgastado Robert durante días...

- Goombi. ¿Hay reservas suficientes?

- Kamek. Eso es lo que espero del informe de Fuzzya.

(Salen de una habitación Kammy y Kamek (padre) con maletas)

- Kamek (padre). Hijo, tu madre y yo nos vamos por fin.

- Kamek. ¿A dónde?

- Kammy. A la Isla Yoshi. Queremos volver a recordar viejos tiempos juntos, así que nos vamos a vivir lo que nos quede de vida allí.

- Goombi. ¿Por “recordar viejos tiempos” te refieres a secuestrar bebés?

- Kammy. No, yo ya estoy mayor para esas cosas, niñato insolente.

- Kamek. ¿Y por qué te quieres ir así de repente? Si te sirve de consuelo, no iba a meterte en un geriátrico pasara lo que pasara...

- Kammy. No es eso, no te preocupes. A pesar de tu soberbia preponderancia el verdadero motivo por el que nos vamos es porque queremos pasar más tiempo juntos y con intimidad, ¿verdad?

- Kamek (padre). Verdad. No entiendo por qué lo has decidido tan de repente pero me parece bien.

- Kammy. (Mira a Kamek) Además me he dado cuenta de que por fin sois capaces de organizaros en este castillo medianamente bien sin mi ayuda.

- Goombi. (Hablando en tono bajo) Ni con tu ayuda nos organizábamos bien...

- Kammy. (Ignora las palabras de Goombi) En fin, siento que mi trabajo ya sí ha acabado en este castillo después de tanto tiempo, así que es hora de que descanse como me merezco. (Coge un pequeño bolso mientras Kamek (padre) carga con todas las maletas desesperado)

- Kamek (padre). (Cargado de maletas mientras Kammy solamente sostiene un ligero bolso) Ca-cariño... ¿No podrías llevar alguna maleta más?

- Kammy. ¡¿Estás loco?! ¡¿Acaso quieres que me rompa algún hueso, desagradecido?! Encima que te doy todo mi amor para ti y tú lo usas para aprovecharte... ¡¡En marcha!!

- Goombi. Kammy, ¿entonces es verdad que te marchas?

- Kammy. Sí. Y no hace falta que saltes de alegría por ello.

(Goombi se dirige a Kammy a abrazarla, sorprendiéndola)

- Goombi. Te echaré de menos. Los días no serán tan divertidos sin las peleas que teníamos...

- Kammy. Yo también echaré de menos insultarte... En fin, algún día vendremos de visita a recordar viejos tiempos, supongo.

- Kamek. (Mira con emoción cómo se abrazan) ¡Ohhh! ¡Esto es lo que siempre había querido! Parece raro que un sueño se haga realidad en este castillo...

- Kammy. En fin, lo único que me queda por decir es que sigáis trabajando duro y que dejéis de ser tan vagos, incompetentes, maleducados, pendencieros, inútiles, fracasados...

- Kamek (padre). (Interrumpe a Kammy) Bueeeno... Hora de irse. Un gusto haber estado estos días por aquí. ¡Hasta luego!

(Mientras se marchan, se pueden escuchar los gritos de Kammy)

- Kammy. ¡¿Cuántas veces te he dicho que no me interrumpas mientras estoy hablando?! (Los gritos se pierden con la lejanía)

- Kamek. (Mirando a Goombi) Bueeeno... Pues nos quedamos los dos solos.

- Goombi. Sí...

(Entra Fuzzya)

- Fuzzya. ¿Se puede?

- Kamek. Adelante, Fuzzya, te estaba esperando. ¿Cómo ha ido todo?

- Fuzzya. Tengo dos cosas que decirte, Kamek. Primero, no tienes que preocuparte del agua; todo está solucionado y hay agua de sobra para abastecer a todo el castillo durante este mes.

- Kamek. (Resopla) Uf, menos mal. El amo Bowser se pondrá contento. ¿Y qué es lo segundo?

- Fuzzya. Me marcho del castillo.

- Kamek. ... ¿Otra vez? ¿Qué ha ocurrido ahora?

- Fuzzya. No es por nada personal... Es que siento que desde que he vuelto aquí todo vuelve a salirme mal: he estado a punto de morir por un asteroide gigante, he perdido a los pocos amigos que tenía, he recuperado a los pesados de Guydo y Don Huesito y, para colmo, conservo este trabajo por un chantaje... Y ya no aguanto más.

- Kamek. ¿Y qué piensas hacer?

- Fuzzya. Cogeré todo el dinero que gané aquí y empezaré de cero en otro sitio. Y, por favor, no digáis a Don Huesito que me vuelva a buscar por todo el mundo como la vez anterior.

- Goombi. ¿Estás segura de lo que vas a hacer?

- Fuzzya. Necesito salir de esta espiral de fracasos que arruinan poco a poco mi vida... Así que sí. En fin, que tengáis la mejor de las suertes en este castillo, que tristemente la váis a necesitar...

(Se despide y se marcha)

- Goombi. (Mira a Kamek) ¿No piensas hacer nada para que se quede? Al fin y al cabo una vez te enamoraste de ella.

- Kamek. Bah, volverá. Tarde o pronto todo el mundo vuelve a este castillo...

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(Por otra parte, en la primera planta del Castillo de Bowser, Paratroopi llama a la puerta de Korokoopa repetidas veces, pero no recibe respuesta)

- Paratroopi. (Tocando repetidas veces a la puerta) ¿Kaproopa? ¿Estás ahí? No te veo desde el año pasado.

(Abre la puerta Kaproopa llorando)

- Kaproopa. ...

- Paratroopi. ¿Ha ocurrido algo? ¿Por qué estás llorando?

- Kaproopa. ¿Cómo has podido mentirme, traidor? ¿En serio Korokoopa tenía razón?

- Paratroopi. ¿Qué? No entiendo.

- Kaproopa. Qué curioso. Cuando Marta me lo explicó todo a mi sí me quedó bastante claro.

(Paratroopi palidece)

- Paratroopi. E-escucha, Kaproopa, puedo explicártelo. (Se acerca a Kaproopa, pero ella le da un bofetón en la cara, dejándole una marca enrojecida)

- Kaproopa. (Llorando más fuerte) No quiero volver a verte en la vida, Cabo Paratroopi. (Cierra con fuerza la puerta y Paratroopi se queda sentado en el suelo, frustrado y decepcionado)

(La mañana sigue avanzando en un Reino Champiñón que ya no pertenece al 2017, sino que mira adelante hacia un nuevo 2018 lleno de nuevos retos y emociones)

Escena extra de fin de temporada

(Se enciende una televisión y se puede ver la introducción de las Noticias Champiñón en el canal Mushroom T.V. A continuación aparecen un presentador Toad y una presentadora Koopa iniciando el telediario)

- Toad. ¿Qué tal? Muy buenos días. Comenzamos este telediario de nuevo con el Castillo de Bowser. El Bowser ya conocido por todo el mundo como “El vil salvador” tras la destrucción del Champiewa 253, el terrorífico asteroide que casi impacta sobre la Tierra, ha aceptado firmar un Tratado de Paz con Peach.

- Koopa. Así es. Esta mañana la representante de los Todas y dueña del Castillo de Peach ha convocado una rueda de prensa para esclarecer los motivos de este acuerdo, afirmando que ya es hora de acabar con una guerra entre Todas y Koopas que durante varios siglos ha durado. También ha añadido que la destrucción del asteroide ha sido el motivo que ambos bandos necesitaban para dar un paso adelante en dicho acuerdo ya mencionado.

(Se empiezan a ver imágenes de Peach con micrófonos y Toads, Goombas, Koopas y demás criaturas atendiendo a su discurso con cámaras y apuntes. Después se centra la imagen de nuevo en el plató de televisión)

- Toad. Bowser expresó minutos después de la rueda de prensa vía redes sociales su aceptación para con el acuerdo.

(El canal se cambia a uno del Condado Tomate)

- Tomapón. (Algo oscurecido por la iluminación del plató) Hoy en Tomato Milenio profundizaremos en la vida de los secuaces de Bowser, esos héroes que han salvado el mundo dando el máximo de ellos mismos. ¿Podría haber alguien detrás de ellos habiendo intentado, de forma fracasada, destruir sus planes y dejarlos morir en tan desastroso final?

(El canal se vuelve a cambiar a uno de la Isla Almohada, en donde se encuentran sentados varios Bloques y algún Judía debatiendo)

- Judía. Yo creo que no hay que centrarse en lo que hicieron esos secuaces de Bowser, sino en por qué las autoridades y el gobierno no dieron con ninguna solución para acabar con ese asteroide.

- Bloque. Pero no hemos venido aquí a hablar de eso; por lo menos no es lo que ha dictado el presentador, ¿verdad?

- Presentador. En verdad no. Pero compañeros, agradecería que dejáseis de hablar un momento porque ha venido a visitar nuestro plató ni más ni menos que uno de los secuaces de Bowser: Ratónito. Él nos contará sus experiencias vividas en primera persona cuando el resto del mundo les había dejado de lado a él y a sus compañeros abandonados a su suerte. (Se toca el pinganillo que tiene en su oído derecho) Uh, me dicen que Ratónito se encuentra comiendo en estos momentos y que no puede entrar en el plató. (Empieza a sonar música de anuncios) En unos minutos volvemos, ¡no se vayan, queridos telespectadores!

(La pantalla del televisor se apaga y se empieza a ver el entorno en el que estaba encendido. Se puede ver una sala bastante oscura y ancha en cuyo centro se sitúa una larga mesa rodeada por 11 asientos. En cada asiento se sienta una persona, y en uno de los extremos se encuentra el líder)

- Maestro. (Se ajusta sus gafas) Antes de comenzar a hablar de este tema, permitidme daros la bienvenida al vigésimoquinto consejo anual internacional de bandos. Como bien sabréis, el gran asteroide que nos amenazaba nos impidió tomar partido en la destrucción total del Castillo de Bowser, pero a día de hoy os comunico que la operación sigue en marcha.

- Miembro 5. ¿Debemos preparar tropas para el ataque?

- Maestro. No, ni se os ocurra. La destrucción del asteroide no ha hecho más que darnos problemas añadidos. Gracias a ello los grandes imperios malvados de todo el mundo se han dividido en dos grupos: los que siguen viendo el Castillo de Bowser como un gran foco del mal, y los que están en contra de ellos por haber hecho una buena acción salvando al mundo. Si se comunicara por los medios que ellos han sufrido un ataque, el resto de comunidades empezarían a matarse unas a otras y cundiría el caos.

- Miembro 3. ¿Entonces qué haremos para acabar con ellos?

- Maestro. Haremos lo mismo que hicieron previamente los agentes Clawdia, Gran Hermano Martillo y Spiriny: nos colaremos en el núcleo de ese castillo e iremos corrompiéndolo sutilmente hasta acabar con todos y cada uno de los secuaces de ese condenado Bowser. La única diferencia con el resto de intentos anteriores es que ahora yo mismo me encargaré de que todo salga como lo esperado.

- Miembro 6. ¿Alguna orden o misión que tengamos que cumplir?

- Maestro. Encontrad al Gran Hermano Martillo y matadlo, cueste lo que cueste. Y no dejéis que establezca ningún tipo de comunicación con nadie perteneciente al Castillo de Bowser; no podemos dejar que descubran que nosotros existimos. Si algo sale mal, aquí van a rodar cabezas, ¿entendido? (Todos asienten) ¡Pues en marcha! No hay tiempo que perder.

(Todos se levantan y salen de la sala apresurados)

Curiosidades

  • Este es el primer episodio de Los Tres Secuaces que cuenta una historia diferente al episodio anterior y que empieza el mismo día que que acaba el anterior.
  • En cierto momento del episodio se puede leer:

- Ratónito. Hmmm… Oye, Kamek. ¿Y si aprovechamos todo este agua y montamos una piscina cubierta aquí?

- Kamek. Claro, ¿entonces para qué nos gastamos tanto dinero en montar una piscina climatizada en la zona trasera del castillo el año pasado?

- Ratónito. Pues eso mismo me pregunto, porque nadie la usa ya...

Se hace referencia a la piscina que se construyó al lado del Centro de reclutamiento de secuaces en la temporada 6 (Episodio 3. Un vertedero, una piscina climatizada y una lucha en calzoncillos)

  • En otro momento se puede leer:

- Kammy. Caray, qué mal te ha sentado el accidente por las escaleras que tuviste, chico... ¿O acaso estás enfadado por el cuadro fraudulento que le compraste al gran artista Paratroopi? (Se empieza a reir a carcajadas)

Se hace referencia al episodio en el que Korokoopa es engañado por Kamek para comprar un cuadro de Paratroopi falso, acción que le hizo perder mucho dinero y que provocó que se endeudara con el castillo (LTS. Temporada 7. Episodio 3. Un museo, un estilo vanguardista y unas redes sociales)

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Cartel
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