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Resumen

El asteroide finalmente llegará a la Tierra como era de esperar. ¿Podrán los secuaces preferidos del Castillo de Bowser resistir tal catástrofe que está por venir o todo acabará con un triste y caótico final?

Música

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(Comienza la música 1)

(Año 1981. Kamek tiene 10 años y está en una de sus clases de la escuela de magia próxima al Castillo de Bowser. En la clase hay 4 filas de mesas, cada una con 4 asientos. Hay, por lo tanto y contando a Kamek, 16 alumnos en clase. Una profesora Magikoopa de mediana edad está impartiendo su clase diaria de magia a sus alumnos...)

- Profesora. Bien, con todo lo que os acabo de explicar hoy ya podéis comenzar a usar la bola mágica, un instrumento que todo mago debe saber manejar con destreza. Ver el pasado y el presente a través de esa bola es un requisito mínimo que os exigiré en el examen de marzo. Sin embargo ver el futuro es algo muy complejo que sólo los más hábiles Magikoopas son capaces de cumplir. Muchos de vosotros no lograréis ver más allá de unos meses, un par de años como mucho.

(Los alumnos usan cada uno sus respectivas bolas mágicas desplazando las manos alrededor de las esferas sin llegar a tocarlas. Aunque parece que no se ve ninguna imagen, cada alumno está visualizando en su mente diferentes situaciones del pasado, presente o incluso el futuro)

- Kamek. Hmmm... Hmmm... (Kamek está viendo el futuro, y sorprendentemente está visualizando el futuro)

- Profesora. (Se acerca a Kamek) ¿Qué tal va mi alumno más aventajado?

- Kamek. (Con los ojos cerrados, bastante concentrado) Estoy intentando ver hasta qué momento del futuro soy capaz de llegar... (De repente se para en seco y palidece)

- Profesora. ... Kamek, ¿te encuentras bien? Estás muy pálido.

(Las imágenes que Kamek visualiza en su mente empiezan a acelerarse de forma muy rápida)

- Kamek. Ah... Ah... ¡Ahhh!

- Profesora. ¡Kamek, dime algo!

(Kamek consigue visualizar hasta el año 2018 y ve un gran cráter en todo lo que parece ser el Reino Champiñón y sus alrededores, totalmente destruido y reducido a cenizas. Inconscientemente, retrocede algunas semanas antes en su mente y ve cómo un gran asteroide choca contra la Tierra)

- Kamek. Socorro... Socorro...

- Profesora. (Aparta con fuerza la bola mágica de Kamek, y Kamek vuelve al presente) ¡¿Te encuentras bien?!

- Kamek. (Temblando) Ha sido terrible...

- Profesora. ¿Qué has visto que tanto te ha horrorizado?

- Kamek. (Con lágrimas en los ojos) U-una roca gigante chocando contra el reino. Y luego fuego, explosiones y destrucción...

- Profesora. ... Eso no puede ser. Seguramente hayas viajado al pasado sin que te dieras cuenta. Lo más probable es que vieras el asteroide que acabó con los dinosaurios hace millones de años; no te preocupes.

- Kamek. ¿De verdad?

- Profesora. Sí. No te preocupes, Kamek. Tómate un descanso y más tarde vuelve a usar la bola mágica si tienes ganas. ¿Vale?

(Para la música 1)


Diálogo 1

Intro LTS Temp.7. Fregona


LTS Asteroide 9


(28 de diciembre de 2017. En la habitación hospitalaria donde se encuentra Korokoopa, este sigue tumbado en la cama y enganchado a un aparato que mide la frecuencia cardíaca. Junto con él se encuentran Kaproopa, Paratroopi y un doctor)

- Dr. Guy. El paciente Korokoopa Blantuga está casi recuperado. En unos días podrá salir de aquí totalmente recuperado.

- Korokoopa. En unos días vamos a estar muertos todos. Si no fuera porque este (señala a Paratroopi) me tiró por las escaleras, ahora mi hermana y yo estaríamos lejos de este cementerio.

- Paratroopi. Y dale, que yo no he tirado a nadie.

- Dr. Guy. Señor Korokoopa, evite ponerse nervioso. Eso no hará más que ralentizar su mejora.

- Korokoopa. Pues va a ser difícil. Un asteroide va a aplastarnos y un asesino está saliendo con mi hermana. ¡¿Cómo quiere que esté?!

- Dr. Guy. Si no se calma tendré que suministrarle un calmante.

- Korokoopa. Vale, vale. Ya me callo...

(El doctor se va)

- Paratroopi. Tengo que ir al baño, ahora vuelvo... (se va también del lugar)

- Kaproopa. Menos mal que ya estás bien, hermano. ¿Sentiste algo mientras estabas dormido?

- Korokoopa. Spiriny vino a visitarme.

- Kaproopa. ... Eh... Vale... ¿Y qué quería?

- Korokoopa. Decía que él no era quien decía ser, y me pidió que investigara su pasado, o algo así.

- Kaproopa. Y supongo que no harás nada, ¿no?

- Korokoopa. La verdad es que me ha despertado curiosidad. ¿Y si por casualidad descubro algo importante?

- Kaproopa. Hermano, ese que viste no era Spiriny. Todo era producto de tu imaginación. Como érais buenos amigos aún le sigues llevando en tus recuerdos, pero no debes dejar que ellos controlen tu vida...

- Korokoopa. Pero es que era tan real... Y se le veía tan convencido... En fin, tengo que contarte algo más importante.

- Kaproopa. ¿Sobre quién?

- Korokoopa. Sobre tu querido Paratroopi. ¿Sabías que le pillé besando a Fuzzya?

(Aparece Paratroopi)

- Paratroopi. Ya estoy de vuelta.

- Kaproopa. Paratroopi, Korokoopa me ha dicho que estás con Fuzzya.

- Paratroopi. ... Ya está delirando tu hermano.

- Korokoopa. ¡No estoy delirando! (La máquina que emite pitidos sobre el ritmo cardíaco aumenta su frecuencia. Entran dos enfermeros y uno le inyecta un tranquilizante) Kaproopa, busca en mi ordenador y encontrarás la prueba... (se va durmiendo poco a poco) La contraseña es... 143... 532... 7... (se queda dormido)

- Paratroopi. Y el bello príncipe se quedó dormido...

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CB Sala de reuniones
(En la planta baja, Ratónito está decorando un gran árbol de Navidad y las paredes del castillo con bolas de Navidad y otras decoraciones variadas. Aparece Robert tomando café)

- Robert. Ratónito, ¿qué haces?

- Ratónito. Que estemos en peligro de muerte no significa que no siga siendo Navidad. ¿Te sirve como respuesta?

- Robert. Supongo. (Bebe café y ese café cae al suelo, ya que Robert es intangible)

- Ratónito. ¡¡Eh!! ¿Sabes lo que me ha costado limpiar eso?

- Robert. Que estemos en peligro de muerte no significa que deba seguir conservando mis modales.

- Ratónito. También es verdad. Para tres días que nos quedan de vida paso de limpiar nada más.

- Kamek. (Aparece mágicamente detrás de Robert) Robert, ¿qué tal van tus investigaciones?

- Robert. No van nada bien. Si no me traéis el secreto del Gran Hermano Martillo, ¿yo qué puedo hacer?

- Kamek. ¡Pues trabajar! Cada vez te estás volviendo más vago, como el resto de tus compañeros.

- Ratónito. Ey, perdona, yo no soy vago, así que no me incluyas dentro del “resto de tus compañeros”.

- Kamek. Habló el que se pasa la mitad del día comiendo y la otra mitad roncando.

- Ratónito. Estás muy equivocado. Yo más bien diría tres cuartos de día comiendo y un cuarto roncando. Hay que hablar con precisión, querido Kamek.

- Kamek. (Se lleva las manos a la cabeza) Ay... No puedo soportar tanta estupidez... ¡¡A trabajar!!

(Robert vuelve a su trabajo asustado, pero Ratónito no se inmuta)

- Ratónito. Kamek, cada vez te pareces más a tu madre. La mala leche se hereda...

- Kamek. ¿Y sabes qué se hereda también?

- Ratónito. ¿El qué?

- Kamek. El golpe que te voy a dar como no vea el suelo reluciente.

- Ratónito. Vale, vale, don Prisas. Ya me pongo a trabajar...

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(En una zona desconocida de la Tierra se encuentra un gran edificio gigante. En una de las muchas salas se encuentra el Gran Hermano Martillo amordazado y atado por las manos al respaldo de una silla. Todo está bastante oscuro, si bien hay una bombilla que débilmente ilumina la sala. El Gran Hermano Martillo tiene varias heridas y un ojo morado)

- GHM. Tengo que salir de aquí... Tengo que salir de aquí... (Raspa con uno de los bordes de la silla la cuerda que le tiene maniatado. Oye unos pasos que se acercan y deja de raspar. La cuerda se ha desgastado algo)

- Maestro. (Entra en la sala acompañado de dos guardias) Buenos días, querido compañero. ¿Qué tal se presenta la mañana?

- GHM. Púdrete... Tú y los tuyos... (comienza a raspar ligeramente la cuerda contra el borde sin que el resto lo note)

- Maestro. Teníamos un trato. Y cuando el otro no cumple su parte yo me enfado...

- GHM. ¿Y por qué no me matas y acabas ya con esto?

- Maestro. Porque eso sería lo fácil, y además no me divertiría, je, je...

- GHM. Hice todo lo que pude, ¿sabes? Si no fuera gracias a mi nunca habrías conseguido información de todos los secuaces de ese castillo.

- Maestro. Mira, en eso tengo que darte la razón. Ni Spiriny ni Clawdia Koopa me aportaron apenas esa información de la que hablas, aunque puse mucha confianza y esmero en ellos. Y míralos ahora, los dos muertos...

- GHM. ¿Y entonces por qué yo merezco esto?

- Maestro. Porque eres el típico malo de película que siempre pierde y vuelve, y pierde y vuelve, y pierde y regresa de nuevo. (Golpea en la cara al GHM) Yo me encargaré de que no vuelvas a darme más disgustos. (Justo cuando va a golpearle de nuevo, el GHM esquiva el golpe, consigue romper la cuerda, contraataca con un golpe al Maestro y lo tira al suelo) ¡¡Argh!! ¡¿Pero qué demonios...?!

- GHM. (Saca sus martillos de acero) En algo te doy yo también la razón. Te voy a dejar de dar disgustos, sí, porque pienso acabar contigo.

- Maestro. (Mirando a los guardias) ¡¡No os quedéis parados!! ¡¡Atacadlo!!

(Mientras los guardias se entretienen luchando contra el GHM, el Maestro presiona el botón de emergencia)

- GHM. (Nada más acabar con los dos guardias ve cómo decenas empiezan a entrar al otro extremo de la sala) ¡¡Rayos!! (Sale corriendo por otra salida que no parece estar vigilada)

- Guardia 1. Maestro, ¿le matamos?

- Maestro. Ni se os ocurra. Le quiero vivo.

- Guardia 2. Maestro, está sangrando. Le acompaño a que le curen.

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(En un pasillo en el que no hay nadie aparece el GHM. Ve a lo lejos un teléfono en la pared y corre hacia él para llamar)

- GHM. (Marca un número) Vamos... Vamos...

- Kammy (voz). ¿Sí? ¿Quién es?

- GHM. ¡¡Kamek!!

- Kammy (voz). No, soy su madre, imbécil. ¿Tengo yo voz de hombre?

- GHM. Escucha, tengo que contarte algo muy importante. Tengo la solución a todos vuestros problemas.

- Kammy (voz). No, gracias, mi aspirador no lo cambio por nada.

- GHM. ... ¡Déjese de bromas! No me queda mucho tiempo.

- Kammy (voz). Mira, no sé quién eres, pero no estoy para bromitas pesadas, ¿eh? Adiós. (Cuelga)

- GHM. ¡¡No!! ¡¡Espere!! ¡¡Maldita sea!!

(Aparecen al fondo de la sala decenas de guardias)

- Guardia 3. ¡¡Ahí está!!

- Guardia 4. ¡¡Cogedlo!!

(El GHM sale corriendo del lugar, dejando el teléfono descolgado)

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(Mientras tanto, en la habitación de Kamek...)

- Kamek (padre). ¿Quién llamaba, cariño?

- Kammy. El típico gracioso que te intenta vender algo... El mundo está lleno de tontos.

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CB Trío de Élite
(Al mediodía, en la habitación del Trío de Élite se encuentran los tres descansando. Guydo está asomado por la ventana)

- Guydo. Madre mía. El asteroide es más grande de lo que esperaba. ¿Habéis visto el cielo?

- Goombilón. No, no quiero deprimirme.

- Guydo. Vamos a morir, sí, pero va a estar muy chulo.

- Goombilón. Guydo, me sorprende tu optimismo... (Mira a Paratroopi) Cabo Paratroopi, estás muy callado. ¿Qué te pasa?

- Paratroopi. ¿Eh? N-no, nada...

- Guydo. Algo te pasa. ¿Es por lo que he dicho del asteroide?

- Paratroopi. No.

- Guydo. ¿Korokoopa ha vuelto a hacer de las suyas?

- Paratroopi. No...

- Guydo. ¿Entonces qué es? A nosotros puedes contárnoslo; somos tus amigos.

- Paratroopi. Estoy indeciso.

- Goombilón. Todos lo estamos. Si pudieras concretar un poco más...

- Paratroopi. Creo que... Estoy enamorado de otra persona...

(Goombilón y Guydo se miran mutuamente)

- Guydo. ... ¿Pero esa otra persona lo sabe?

- Paratroopi. Claro. De hecho fue ella la que me pidió salir.

- Goombilón. ¿Y lo sabe Kaproopa?

- Paratroopi. ¿Cómo lo va a saber? Sería estúpido por mi parte.

- Guydo. No me lo puedo creer. Aquí liga todo el mundo menos yo, ¡esto es injusto!

- Goombilón. ¿Y cómo se te ocurre dudar? A Kaproopa y a ti se os ve bien juntos. ¿Qué os ha pasado?

- Paratroopi. Nada, pero es que siento curiosidad...

- Guydo. ¿Y quién es la afortunada?

- Paratroopi. Trabaja en el hospital del sótano del castillo. La conocí hace una semana mientras visitaba a Korokoopa.

- Goombilón. ¿Pero ya ha habido beso o no?

- Paratroopi. Eh... Sí.

- Goombilón. (Intentando aguantar la risa) A ver si Korokoopa va a tener razón al final y eres un rompecorazones...

- Guydo. En estos casos lo que uno siempre dice es que hagas caso a tu corazón, supongo.

- Paratroopi. Es que temo perder a Kaproopa... No sé cómo puede reaccionar si se entera.

- Guydo. (Irónico) Muy bien no se lo va a tomar...

- Goombilón. Oye, ¿y por qué no preguntamos por el castillo para ver cómo reaccionaría la gente?

(Paratroopi y Guydo se miran confusos)

- Paratroopi. ¿Cómo? No entiendo...

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CB
(En el brazo derecho del castillo...)

- Guydo. Si tú estuvieras saliendo con alguien y ese alguien te dice que de repente se siente atraído por otra persona, ¿tú cómo reaccionarías?

- Fuzzya. ... ¿Es otro truco de los tuyos para intentar enamorarme, Sargento Guydo? Ya te adelanto que no funciona ni de lejos.

- Guydo. Te prometo que no, Fuzzya. Tú sólo dinos qué harías.

- Fuzzya. Hmmm... Probablemente lo mataría al enterarme. No. Mejor lo torturaría primero hasta que me suplicara la muerte.

- Paratroopi. (Pálido) ¿E-en serio...?

- Fuzzya. (Riéndose) Pues claro que no... Venga, hasta la próxima. (Cierra la puerta)

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(En la habitación de Bombazulina...)

- Bombazulina. ¿Que cómo reaccionaría? Pues me enfadaría. Tampoco hace falta ser una eminencia para saberlo...

- Paratroopi. Vale, gracias.

- Bombazulina. ¿Y a qué viene esta pregunta?

- Goombilón. Eh... (mira a sus compañeros e intenta disimular) Es que tengo un primo que está muy indeciso y no sabe qué hacer, y por eso te preguntábamos.

- Bombazulina. ¿Tienes un primo? Nunca me lo habías contado.

- Goombilón. Eh... Porque no ha surgido la ocasión.

- Bombazulina. ... Os conozco y sé que me estáis ocultando algo. ¿Qué habéis hecho ahora?

- Paratroopi. ¡N-nada! Yo no estoy enamorado de otra que no sea Kaproopa.

- Bombazulina. ... ¿Le estás siendo infiel a Kaproopa?

- Paratroopi. Pero si te he dicho que no. ¿Cómo lo has descubierto? Esta chica es demasiado lista.

- Guydo. O tú demasiado tonto, Paratroopi...

- Bombazulina. Eso está muy feo, Paratroopi. En fin, es tu vida y tu decisión, aunque yo preferiría no arriesgarme tanto como lo estás haciendo.

- Paratroopi. Tú tampoco des tantas lecciones de moral. Recuerda lo que pasó en el Condado Tomate hace unos días.

- Bombazulina. No pasó nada, Paratroopi, no seas tan manipulador.

- Paratroopi. Bueno, nunca lo sabremos...

- Goombilón. Paratroopi, calla de una vez.

- Bombazulina. En fin, hasta luego.

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(En la habitación de Kamek...)

- Kammy. (Mira a Paratroopi con gesto de superioridad) Yo no sabría decirte... Nunca me ha sido infiel jamás ningún hombre, así que...

- Goombi. Claro, si nadie quiere salir contigo, normal que nadie te sea infiel, ¡jajaja!

- Kammy. ¡¿Qué mentiras son esas, niñato idiota?! Yo he tenido miles de pretendientes. ¡¡Miles!!

- Goombi. Kammy, los secuaces que vienen a pedirte la paga extra de Navidad cuando Kamek no está no cuentan como pretendientes... ¡¡Jajajaja!!

- Kammy. Se agotó mi paciencia. ¡Te vas a enterar! (Goombi y Kammy alzan sus respectivas varitas y empiezan a volar muebles por toda la casa)

- Guydo. Eh... Creo que deberíamos irnos...

- Goombilón. Sí, será lo mejor...

(El Trío de Élite sale corriendo de la habitación dominada por el caos)

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(En la habitación del Trío de Élite...)

- Goombilón. Pues bien. Ya que Rita-disc no nos abre la puerta, sólo queda una persona más a la que preguntar si de verdad quieres saber cómo podría reaccionar Kaproopa.

- Paratroopi. ¿Quién?

- Goombilón. La propia Kaproopa.

- Guydo. (Irónico) Claro, Goombilón, qué idea más buena. Dejemos que Paratroopi le diga: “Oye Kaproopa, mira... estoy enamorado de otra, ¿qué te parece?”

- Goombilón. No, hombre. Me refería a decírselo indirectamente sin que se dé cuenta de lo que pasa en realidad...

- Paratroopi. Vale, pero Goombilón no uses de nuevo la técnica de que tienes un primo indeciso, por favor...

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(En la habitación de Korokoopa abre la puerta Kaproopa...)

- Kaproopa. Hola chicos. ¿Qué tal?

- Goombilón. Bien, gracias. ¿Y tú?

- Kaproopa. Bien. Preparando la habitación para el regreso de Korokoopa.

- Paratroopi. Kaproopa, qué te iba a decir... ¿Entraste en el ordenador de Korokoopa como él te había pedido?

- Kaproopa. Claro que no, seguro que era mentira. Yo confío en ti, Paratroopi, y se que nunca me traicionarías. ¿Verdad?

(El Trío de Élite se mira mutuamente)

- Guydo. Eh... S-sí. Paratroopi es un ángel.

- Goombilón. Verás, Kaproopa, hemos venido a verte porque tengo una duda...

- Kaproopa. Te escucho.

- Goombilón. (Ideando algo) Hmmm... Tengo un tío por parte de madre que está indeciso. (Guydo se lleva la mano a la cara) Está con su mujer, pero últimamente se ha visto atraído por otra persona y no sabe qué hacer. ¿Tú qué le aconsejas?

- Kaproopa. Me parece vergonzoso que se plantee eso ese tío tuyo. ¿Es que acaso no piensa en el daño que puede hacerle a su pareja?

- Goombilón. ¿Qué harías tú si fuera tu caso?

- Kaproopa. Primero tendría un poco de valentía y hablar las cosas. ¿A dónde llevan los secretos?

- Paratroopi. (Intentándose morder la lengua por el remordimiento) Kaproopa, tengo que contarte algo.

- Guydo. ¡¡No!! O-osea, Paratroopi, piénsatelo mejor.

(De repente todo el pasillo tiembla fuertemente y caen al suelo todos los secuaces que hay allí. Del techo surgen varias luces rojas de alerta)

- Goombilón. ¡¡Aaahhh!! ¡¿Qué está pasando?!

(Aparece un megáfono)

- Megáfono. Atención, el castillo está siendo dañado por una lluvia de meteoritos. Busquen un lugar seguro lejos de ventanas, debajo de mesas, muebles o en sitios estables y preparados para un ataque. Esto no es un simulacro, repito, esto no es un simulacro.

(Algunas rocas que forman el techo del pasillo caen al suelo. Estatuas, cuadros y antorchas no resisten el temblor y caen al suelo también)

- Paratroopi. ¡¿A dónde vamos?!

- Kaproopa. ¡Meteos en mi habitación! (Todos se meten)

(En el resto del castillo los secuaces buscan refugio donde pueden. Caen al suelo estatuas con la forma de Bowser, cuadros, antorchas... Minutos después la lluvia finaliza y el castillo deja de temblar)

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(Comienza la música 2)

CB Sala de reuniones
(Horas después, en la sala de reuniones hablan muchos secuaces preocupados)

- Ratónito. ¿Qué rayos ha pasado hace un rato? Estaba durmiendo tranquilamente y un temblor fuerte me despertó.

- Robert. Una lluvia de meteoritos. Tal vez una pequeña porción del asteroide se separó del resto y alcanzó la Tierra antes, desintegrándose en una lluvia de rocas en contacto con la atmósfera.

- Don Huesito. Vamos a morir... Vamos a morir... Qué desastre...

- Robert. Yo no; ya estoy muerto.

- Ratónito. ¿Nos lo piensas restregar?

- Kamek. ¿Por qué no os calláis ya? Me váis a dar dolor de cabeza incluso en mis últimos días de vida.

- Bowser. Kamek, ¿qué demonios te ocurre? ¿Por qué te comportas así?

- Kamek. Porque vamos a morir, amo Bowser, vamos a morir. Esta lluvia de meteoritos me acaba de abrir la mente.

- Paratroopi. No fastidies. ¿Te ha caído un meteorito en la cabeza?

- Kamek. ¡No! Con abrir la mente me refiero a que ahora lo veo todo más claro, o más oscuro según se vea, porque de la muerte no nos libra nadie.

(Todos se empiezan a poner más nerviosos)

- Bowser. Kamek, como no cierres el pico me voy a enfadar y vas a acabar mal.

- Kamek. Pues venga, adelante. Ya me da igual todo. ¡Estoy harto, ¡harto!!

- Kammy. Hijo, cálmate, que sólo nos vamos a morir, ni que fuera una pérdida importante.

- Kamek. (Enfurecido) Y tú cállate, que desde que viniste aquí todo no ha hecho más que empeorar. Me has arruinado la vida.

- Ratónito. A todos nos la ha arruinado Kammy gracias a su mal carácter.

- Kammy. ¡Uh! ¿Qué clase de mentira es esa? Yo también estoy harta de vosotros. ¡Y no pienso aguantar ni un segundo más en este castillo en donde no se me quiere! Ahí os quedáis, panda de rencorosos inútiles.

- Goombi. ¿Y a dónde vas a ir? No puedes salir del reino.

- Kammy. Kamek y yo nos volvemos a la Isla Yoshi.

- Kamek (padre). Pero si la explosión acabará alcanzando también esa isla. ¿Qué más te da quedarte aquí tranquilita?

- Kammy. He tomado una decisión. Buenos días. (Alza su varita y desaparece mágicamente de la sala)

- Rita-disc. (Con ojos llorosos) Ya lo habéis conseguido, ¿estáis contentos? Ahora ya todos tenemos bien claro que no vamos a poder hacer frente a ese asteroide. Lo malo es que os habéis dado cuenta tarde.

- Bombazulina. Compréndelo, Disc, teníamos esperanza. Mira a Clawdia, con lo temible que parecía y conseguimos derrotarla.

- Rita-disc. Ese asteroide es un millón de veces más poderoso que esa mujer, ¿es que no lo entendéis? Fuisteis muy crédulos cuando tuvisteis la oportunidad de abandonar el reino y la rechazasteis, y mirémonos ahora, esperando la muerte como tontos, que es lo que en definitiva somos. Por lo menos pasad el resto de horas que os quedan de vida en familia, sin rencores ni discusiones. (Se levanta de su asiento y se marcha)

- Don Huesito. Fuzzya, cásate conmigo.

- Fuzzya. Y dale, ¡que no!

- Don Huesito. ¿No quieres hacer feliz a tu amigo, con el que tanto tiempo te has llevado bien?

- Fuzzya. Don Huesito, dejaste de ser mi amigo cuando rompiste mi última relación. (Cierra los ojos triste) Ya nunca podré volver a ver al Ninjakoopa rojo...

- Bowser. Que se acabe la reunión. No sé ni por qué os he convocado si al final acabamos mal siempre.

- Bombazulina. ¿Volvemos al trabajo?

- Bowser. Haced lo que queráis. Yo quiero estar tranquilo.

(La gente empieza a levantarse)

(Para la música 2)

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CB Trío de Élite
(Por la tarde, en la habitación del Trío de Élite...)

- Goombilón. Esto es increíble. La cosa se pone peor por momentos y seguimos sin solución y nadie hace nada y yo me estoy poniendo cada vez más nervioso...

- Guydo. ¿Quieres un dardo tranquilizante? (Se cambia su máscara por la de un Snifit) Tengo buena puntería, ¿eh?

- Goombilón. Como si eso solucionara algo...

- Paratroopi. Ey, ahora que me acuerdo, ¿no tiene el amo Bowser un helipuerto en la zona trasera del castillo?

- Guydo. Ajá.

- Paratroopi. Pues cojamos un Helibote grande y marchémonos de aquí ahora que podemos.

- Goombilón. ... ¿Así sin avisar?

- Paratroopi. Si se enteran Kamek o Bowser será nuestra perdición.

- Guydo. ¿Pero cómo vamos a abandonarlos? Eso es de cobardes.

- Goombilón. Y además aquí hay gente a la que queremos.

- Paratroopi. Pues nos los llevamos también con nosotros.

- Goombilón. Yo hablaré con Bombazulina.

- Paratroopi. Yo con Kaproopa.

- Guydo. Y con Korokoopa también, porque no se separa de su hermano...

- Paratroopi. Y también con la chica que conocí en el hospital.

- Guydo. ... ¿Será una broma, no?

- Paratroopi. ¿Y si surge algo bonito entre nosotros?

- Guydo. ¡¿Entonces por qué te llevas también a Kaproopa?!

- Paratroopi. Porque tengo dudas, ya lo dije antes.

- Goombilón. ¿Y cómo piensas meter a las dos en un mismo Helibote? ¿Vas a decir que es novia de Guydo? ¡Jajajaja!

- Paratroopi. ¡Claro! Es buena idea, Goombilón.

- Goombilón. Eh... Era broma...

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(En el helipuerto hay una gran cantidad de Helibotes, entre los que se encuentra el Turbokoopa de Bowser. Todo está un poco oscuro...)

- Guydo. Bien, pues ya estamos aquí. ¿Qué Helibote preferís?

- Paratroopi. Uno normalito.

- Goombilón. El que sea pero vámonos ya; no vaya a haber otra lluvia de meteoritos.

- Guydo. Bien, pues vosotros id a por la gente que queráis llevaros con vosotros, intentando no despertar sospecha, y yo os espero en las Dunas Duales para recogeros con el Helibote. ¿Vale? (Goombilón y Paratroopi asienten) Pues en marcha.

(Cuando se dan la vuelta, ven a Kamek que enciende las luces del helipuerto. El Trío de Élite se pone nervioso)

- Goombilón. K-Kamek, qué sorpresa verte aquí...

- Kamek. Más sorpresa tengo yo de veros aquí.

- Paratroopi. Bu-bueno, habíamos venido a comprobar que estaban limpios y relucientes todos los Helibotes, pero ya nos íbamos...

- Kamek. ¿Os creéis que soy tonto? Os he escuchado todo lo que habéis hablado aquí; estaba escondido.

- Guydo. ¿Cuánto llevas aquí?

- Kamek. Un par de horas. Sabía que alguien intentaría huir del castillo.

- Guydo. ¿Y qué hay de malo en ello? Queremos escapar.

- Kamek. El problema es que no se puede. Vendimos todo el combustible de todos los Helibotes para pagar todos vuestros sueldos millonarios. Estábamos a punto de vender los Helibotes también, pero ya era tarde.

- Goombilón. (Pálido) Entonces estamos atrapados en este reino sin salida... No quiero morir...

- Kamek. Tuvisteis la oportunidad de iros y la malgastasteis.

- Paratroopi. Porque queríamos ayudaros a ti y al amo, para eso os servimos.

- Kamek. (Recapacitando) Vosotros no tenéis la culpa... Disculpadme por todo lo que he dicho hoy... No dejo de pensar en todas las vidas que estamos arriesgando el amo y yo... (Se pone más nervioso) Espero que no empiece a cundir el caos dentro del castillo, o si no será terrible... (De repente cae al suelo de cabeza ante los ojos del Trío de Élite)

- Trío de Élite. ¡¡Kamek!! ¡¿Qué te ocurre?!

- Kamek. ... (Tendido en el suelo sin responder)

- Guydo. ¡Le pasa algo...! ¡Rápido, hay que llevarlo al hospital!

(Entre los tres cogen a Kamek y se lo llevan del helipuerto)


Cartel
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