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Las aguas en calma es una historia de AA1918, que iba a ser publicada para el concurso The Master of Art.

Trama

Las nubes cubrían todo el cielo. El viento soplaba lentamente, pero con gran fuerza. Las hojas de los árboles andaban revoloteando por los aires, no había ninguna sola ave en las alturas. Las aguas del río se escuchaban rápidas, pequeñas gotas empezaban a caer desde los cúmulos en firmamento...la tormenta asechaba.

La princesa me había pedido que la acompañase a caminar por el parque real; me aclaro que necesitaba quitarse ciertas dudas que tenía sobre... ¿nosotros?... Si, nosotros, así lo había dicho; al principio me emocioné porque mencionó esa palabra tan simple...pero, ella no se veía contenta. Sus ojos, sus tiernos y hermosos ojos, solo reflejaban preocupación, tristeza, sufrimiento. ¿Habré obrado mal? ¿Hice algo que la pusiera triste? No lo sabía, y eso me estaba llenando de amargura.

Desde que andábamos por el parque, ella no dijo ni una sola palabra; mantenía la frente algo agachada, con la vista perdida en todas partes, menos en mis ojos. Presentía que yo debía iniciar la conversación...pero, ¿y si eso la fuese a enfadar? No lo podía saber, pero necesitaba correr el riesgo, porque, de lo contrario, la lluvia nos alcanzaría.

—Disculpe princesa —le pregunté titubeando un poco—, ¿necesitaba decirme algo?

Peach mantuvo el silencio un momento, un silencio incómodo.

—Si Mario —finalmente respondió—, requería tu presencia para... consultarte algunas cosas.

—¿Qué cosas?

—Verás, para mí no es sencillo preguntarte todo esto.

—¿A qué se refiere?

—Lo que sucede es que...

Un rayo sonó estrepitosamente.

— ¿Qué ocurre? —le cuestioné.

—Mira Mario, no te hagas el tonto, por favor —me exclamó ofendida

—Peach, ¿le sucede algo?

—Ya me cansé, si... no soy un juguete, ni menos una marioneta que puedas usar a tu antojo.

—Jamás he hecho o haría algo así, princesa.

—Todos son iguales, todos, ¡todos!

—Princesa, cálmese... por favor

— ¡No me voy a calmar hasta que me respondas!

— ¡Responderle qué! —Dios mío, le he gritado...¡¿Ahora qué hago?!

—Ahora me gritas —empezó a sacar lágrimas por sus ojos azules—, sabía que esto sucedería...

—Por favor princesa, intente relajar...

— ¡Relajarme!, ¡el único que está mal aquí eres tú!

—Ni siquiera he hecho nada y ya me está reclamando...

— ¿No has hecho nada?... ¡¿Qué no has hecho nada?!

—No, no he hecho absolutamente nada.

— ¿Y qué me dices de Rosalina?

— ¿Ella que tiene que ver en todo esto?

—Es tan obvio...

— ¿Tan obvio qué?

— ¡Tus sentimientos por ella!

—Por amor de...

—Lo sabía, ¡lo sabía!

— ¿Sabe qué? Me da igual, quédese con sus tontas dudas.

Peach me dio una fuerte bofetada; me dolía el golpe, pero me dolía más lo que estaba pasando.

—¡Estúpido!

—Princesa...

—No me vuelvas a hablar jamás —estaba empezando a derramar muchas lágrimas...me partía el alma verla en ese estado.

—Princesa, por favor...

...Continuará....

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