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Esta es una de las tantas historias que nos han llegado del pasado, la cual, de generación en generación, ha cautivado a toda clase de personas, desde el niño más inocente hasta al adulto más valiente, y que, en esta ocasión, tengo el honor de poder plasmar en este escrito, con la intención de que este maravilloso relato perdure para nuestra simiente.

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Hace mucho tiempo, cuando la Tribu de la Tortuga no era una amenaza para los reinos del continente y la paz reinaba por todos los rincones del Mundo Champiñón, una Hammer Sister, hija de un destacado Hammer Bro., quedó enamorada del príncipe Koopa, amigo de su niñez, y al cual siempre procuraba para hacerle el bien. Todas las noches, la Hammer Sister imploraba a los dioses que le dieran una oportunidad ante el Príncipe, que era una persona muy cerrada acerca de sus sentimientos, y que, obviamente, dejaba mucho que desear sobre su relación con la joven; ella, de todas forma, siempre era constante, y deseaba con todo su corazón que, algún día, el Príncipe se pudiera fijar en ella.

Llegados los días, el Príncipe Koopa le declaró su amor a la Hammer Sister, y comenzaron una muy hermosa relación amorosa; sin embargo, esta permaneció en secreto, pues era bien sabido que la madre del príncipe, la Reina Koopa, era una mujer cruel, que no permitiría que cualquiera se interpusiera en los planes que tenía para ella y su familia, y, de esta manera, no permitiría que su hijo se comprometiera con una plebeya, pues deseaba que este contrajera matrimonio con la Princesa de las Montañas.

Ante la adversidad, la Hammer Sister y el Príncipe continuaron con su secreta relación, y, de manera imprevista, la joven quedó embarazada; la Reina Koopa, enterada del suceso, exigió a su hijo que rompiera inmediatamente con la Hammer Sister, el cual, negándose rotundamente, fue embrujado por su madre para que cayera en un profundo sueño. La encintada, al saber esto, fue en búsqueda de su amado, pero los guardias le impidieron la entrada, y el Rey Koopa, apoyando los deseos de su mujer, mandó encerrar a la plebeya por “Alta traición”.

La Hammer Sister corrió a toda marcha en busca de su padre, el cual estaba a las afueras de la ciudad en un entrenamiento del Ejército; la hija del general se encontró con él, pidiéndole entre lágrimas ayuda ante su dilema. El Hammer Bro., envuelto en este grave problema, se puso a meditar, y, viendo la situación, compró un carruaje para que su hija saliera lo más rápido posible del país, para no volver jamás…

La joven alcanzaría llegar a la frontera con el Reino de la Selva en pocos días, decidida a olvidar todo lo que había sucedido en su tierra natal; lamentablemente, antes de conseguir cruzar al reino vecino, la Reina Koopa visitó a la indefensa Hammer Sister, a la cual felicitó por “actuar de la manera más sensata posible”. Sin embargo, debido a su “insolencia en contra del Reino y del Pueblo Koopa”, maldijo a la criatura que llevaba en su vientre: El hijo que esperaría sería único en su especie, y no lanzaría martillos, ni boomerangs, ni fuego, ni hielo; su hijo lanzaría partes de su alma y de su corazón, para que, de esta manera, fuese debilitándose lentamente hasta dejar de existir. En el acto, la malvada monarca desapareció de la escena.

La Hammer Sis, ante tal triste situación, y después de una amarga noche de llanto, decidió que lo mejor sería educar a su hijo de tal manera que evitase lanzar fragmentos de su naturaleza; llegado el día de parto, y ante la singular forma del bebé, las enfermeras preguntaron quien podría ser el padre de tan curiosa criatura. Ella, recordando aquel triste pasado, declaro que él había muerto para ella, y que, sin embargo, deseaba que estuviese en buenas manos...las enfermeras decidieron no seguir preguntaron, y le entregaron el bebé a la Hammer Sister, la cual lo decidió llamar Heart Brother.

Pasados los años, la Hammer Sister educó a su hijo para que este evitase lanzar fragmentos de su corazón, lo cual, en un principio, hacía enfadar mucho al Heart Brother, pues este se sentía realizado con el solo hecho de lanzar partes de su diminuto y pequeño corazón; para suerte de la madre, el niño aprendió a controlar sus inquietudes, y la vida de ambos empezó a mejorar: un buen empleo, un bonito hogar, educación, diversión, ¿qué más podrían desear?

Lamentablemente, llegando a la adolescencia, el Heart Brother empezó a rebelarse en contra de su madre, a la cual culpaba por no haberle permitido ser quién realmente era: un lanzador de corazones. La madre, totalmente colérica ante la actitud de su hijo, lo castigo por varios días, y le aclaró que no permitiría que desperdiciara su vida en un simple capricho infantil; el joven, sin embargo, continuaría insubordinándose a la autoridad de su madre, la que, ya no sabiendo que hacer (pues no deseaba que se cumpliera el deseo de la abuela de su hijo), optó por arrodillarse nuevamente ante la imagen de los dioses, a los cuales les imploró que le permitieran ver a su pequeño el mal que le causaría toda esa rebeldía.

Con el paso del tiempo, el Heart Brother empezó a debilitarse, pues cada vez eran más grandes los trozos de alma y de corazón que lanzaba a la deriva (los cuales eran, obviamente, muchos más poderosos que aquellos más pequeños), y esto hacía que su cuerpo no pudiese soportar la falta de estos dos elementos tan vitales para la supervivencia. De todas formas, el muchacho continuaría con su actitud egoísta, no permitiendo que su madre, aquella que durante tanto tiempo había cuidado de él, interviniera en su voluntad.

Finalmente, una mañana de invierno, el Heart Brother se desmayó en medio de una pelea con otros Hammer Bros., los cuales no dudaron en salir corriendo para evitar ser inculpados por este hecho; una amiga del desmayado corrió a su socorro, y lo llevó a la clínica más cercana, donde la madre no tardo en llegar, sumida en un llanto irremediable. Los médicos no daban nada bueno que desear: su corazón estaba muy dañado para alguien de su edad, y era muy posible que no sobreviviese más de dos semanas; la Hammer Sister se quedó paralizada, y, en medio de su angustia y desesperación, solo pensó en alguien que podría solucionar esto: el Rey de los Koopas, antiguo Príncipe Koopa, padre del Heart Brother.

A toda marcha, viajó como incógnito al Reino de los Koopas, donde consiguió llegar al Palacio del Rey, donde este estaba realizando los preparativos para un viaje al reino de sus suegros (el Reino de las Montañas); la Hammer Sister, ignorando todo eso, se apareció por sorpresa al monarca, el cual, sorprendido, blandió su espada para combatir en contra de un "enemigo". Sin embargo, pronto reconoció la cara familiar de aquella joven que fue la madre de su primer hijo, y que, según la perversa Reina Koopa, había sido asesinada por un grupo de bandidos al viajar hacia el norte; justo cuando estaba a punto de abrazarla, ella se negó, y le pidió que le ayudase con su hijo, al cual le quedaban pocos días de vida. El Rey quedó en un enorme dilema, al no saber poder elegir entre los suegros de una esposa que lo amaba con todo su corazón, o el hijo que jamás pudo criar debido a la crueldad de su progenitora; al final, el Rey solo pudo brindarle a su hechicero de más confianza, Kima, para poder curar a su hijo: la Hammer Sister le agradeció con una reverencia, y aclaró que siempre estaría en deuda "con su Majestad".

Rápidamente, la madre regresaría a la aldea donde vivía, viendo como su hijo yacía moribundo en medio de un montón de doctores que traban de mantenerlo con vida el mayor tiempo posible. Kima, al ver el estado del muchacho, declaro que la magia del maleficio de la reina era muy poderoso, y que, por ese mismo motivo, no se podía salvar; la Hammer Sister, enfadada al no saber que hacer, salió del hospital, y, junto a un roble viejo, empezó a llorar...se quedó dormida.

La Hammer Sister estaba en una enorme pradera, viendo a su hijo caminando hacia una luz; como si se tratase de un instinto maternal, le gritó a su "pequeño" que no continuara andando, y fue corriendo tras él. Al alcanzarlo, le exigió que se diera la vuelta, y que regresara a casa, a lo cual el Heart Brother respondió: Mamá, te amo, pero mi hora ha llegado. La madre, con lágrimas en los ojos y furia en el alma, le hizo retroceder, pero el hijo insistía: Madre, él me necesita. La madre, con una leve sonrisa en su rostro y empapada en llanto le susurró al oído: Yo iré en vez de ti, hijo mío, yo iré en vez de ti. La Hammer Sister le dio un beso en la frente a su hijo, e, instante después, una voz fuerte pero apacible exclamó: Que así sea...

Kima había despertado a la mujer, y le dijo que si había una forma de hacer que su hijo se salvara: dando su vida por la suya. La mujer no dudo ni un segundo, y, a toda prisa, fue hacia la recámara donde estaba su hijo, alistándose para el trasplante de corazón y de alma; sin embargo, antes de que el hechicero empezara a hacer su magia, la Hammer Sister pidió un momento a solas con su hijo, el cual le fue brindado: 

Hijo, dijo la madre, te amo, y esta es la prueba de mi amor hacia ti. No temas, que yo estaré contigo, y siempre te cuidaré, no importa en que lugar este, nunca te abandonaré. Cuídate mi niño, por favor, cuídate. Y nunca dejes de amar, porque el amor es lo más sagrado del mundo, es aquello que nos hace existir...no desaproveches la oportunidad que te doy hijo mío, por favor, prométeme que no lo harás...

El Heart Brother despertó asustado y tembloroso en su cama del hospital, y preguntó donde estaba su madre; su amiga de la infancia, con ojos llorosos, le aclaro que ella andaba en un mejor lugar. El muchacho se puso a llorar, mientras era consolado por su amiga, la cual también empezó a llorar junto a él...

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Cuenta la leyenda, que Heart Brother encontró el amor en su amiga, con la cual se casó y tuvo cuatro hermosos hijos: su historia no acabaría ahí, y muchos dicen que, tras la muerte de sus hermanos segundos (hijos de su padre, el Rey Koopa) durante una guerra contra el Reino de las Nubes, fue declarado heredero al trono Koopa ante la falta de herederos varones; según la tradición, Heart Brother sería un gobernante sabio, creando una dinastía que perduraría 8 décadas en el poder, con el regreso de la Familia Koopa al poder del reino.

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