FANDOM


¿Creían que se iban a librar de mis historias locas? Pues NO. (??????) No ando segura del género de esta historia ni de ninguna que hago. Quizá... ¿Drama? ¿Misterio? Yo qué sé.

Perdón si llega a haber alguna flecha o algo. Maldito Word. Igualmente, quizá haya otra parte que muestre copypaste, cerca de la del mercader, lo siento por eso.

Historia: I accept it

Ese día… Fui asesinado. Asesinado por “mí, un ser despreciable entre los demás” — Una voz neutra narraba cierto acontecimiento.

Un caparazón rojo con bordes blancos tirado se ve en la escena de atardecer, mientras bajo él había un desconocido líquido rojo, mientras Toads de distintos colores veían el lugar con una sonrisa de tranquilidad y, podría decirse, felicidad. Uno se acercó al caparazón, sólo para patearlo lejos y dejar que choque con lo que sea en su camino, mientras algunos reían de una forma sádica, y los demás, se iban a sus casas para no quedarse hasta tarde viendo tal suceso.

… Una muerte estúpida. — Sonaba con un tono serio y ligeramente enojado.

Salió la luna lentamente, que con su ligera luz tocó al caparazón, y mientras la noche seguía, se escuchaban grillos que daban un ambiente de soledad. Los Toads fueron a dormir en ese pequeño pueblo en el que a lo lejos se puede ver el Reino Champiñón. Cabe destacar que en él se veía un gran teatro que era la atracción principal y hacía famoso al pueblo. En él, chocó por última vez el solitario caparazón.

Pero no puedo darles el gusto. Por lo tanto… Para volver al pasado y empezar de nuevo en la vida lo “acepté”.

Silencio total…


Andaba caminando a través del pueblo, un Yoshi verde con un caparazón rojo que reflejaba la luz de la luna aun siendo de día. Mientras pasaba con la mirada dirigida al suelo, los Toads a su alrededor lo veían con un aparente desprecio y quizá asco. Caminando, pensaba el por qué estaba en ese lugar y el por qué tenía que aguantar el odio de los demás.

Mi nombre es… Bueno, obviamente, Yoshi. Soy el Yoshi de siempre, no creas que soy otro. En el Reino Champiñón sucedió un problema con una transacción de unos objetos para el famosísimo teatro de este lugar de nombre Celestial Star, el cuál destaca por ser el más famoso del continente, teniendo por detrás uno de Sarasalandia para nada relevante. — Narraba Yoshi en su mente, mientras mostraba una expresión fría. — Al parecer, los trajes y objetos para una obra importante fueron robados. Mario y Luigi se ven ocupados últimamente con varios ataques de Bowser, por lo que inocentemente quise venir a investigar, pero… — Detuvo su narración, para luego ver al pueblo.

La zona donde estaba Yoshi iba volviéndose vacía, los Toads iban por otros caminos tratando de evitarlo, y veía cómo se creaba un círculo imaginario a su alrededor donde los Toads no pasaban, sólo mostraban una mirada de aborrecimiento, que sacaría a cualquiera de tal lugar.

Este pueblo odia cualquier ser que no sea un Toad, sólo respetando a la princesa Peach, ya que no quieren siquiera a Mario o a Luigi. Los odia totalmente. —Cerró los ojos tras pensar eso, hasta que recibió cierto empujón por atrás que lo hizo caer al suelo. Los Toads se reían de él.

— ¡Quítate del medio de una vez! ¡¿Qué no ves que estorbas en una vía pública o qué?! — Gritaba un Toad con manchas rojo claro y traje de policía.

— ¡Y-Ya voy! — Dijo Yoshi ligeramente nervioso, aunque por dentro mostraba enojo.

Se levantó y salió de ahí algo apresurado, para irse y meterse bajo a un árbol que creaba buena sombra a las afueras del pueblo, y se sentó bajo él, luego sacando una libreta con un lápiz en ella, y empezando a escribir algún plan para poder descubrir al ladrón tras todo esto, aunque se detuvo al recibir el golpe de una manzana en la cara, que le hizo soltar tanto la libreta como el lápiz, aunque no fue suficiente como para caer al suelo. Rápido, volteó al lugar de donde vino la manzana, viendo unos tres Toads de manchas color blanco, gris y negro respectivamente, los cuales portaban manzanas en una canasta.

— ¡Fuera de aquí, idiota! ¡¿Qué no ves que este es nuestro árbol?! — Reclamó el Toad de color blanco.

— … Grrr… — Gruñó Yoshi, sin embargo, no podía hacer nada contra unos aparentemente niños.

Se levantó y agarró lo suyo, yéndose del árbol mientras sentía tras de él un gran odio, que para él era bastante estúpido realmente. Tras una corta caminata, volvió al pueblo y llenándose de valía caminó entre los Toads dirigiéndose al teatro, aunque tenía que soportar las mismas miradas, las mismas auras, y todo por investigar algo que no le incumbe realmente. Llegó al teatro, en el que los Toads vigilantes se encontraban dormidos, y para no molestarlos, pasó tranquilamente, y en la recepción se encontró a un Toad que no poseía la misma aura que los demás, con manchas azul grisáceo y una máscara de Shy Guy.

— ¡D-Disculpe! ¿Va a entrar sin comprar boleto? — Preguntó algo nervioso el Toad recepcionista.

— ¿Eh…? Pues, vine a investigar… — Respondió Yoshi, entregándole en mano un documento que decía que tenía permitido el acceso a todo lugar del pueblo para la investigación. — Supongo que sí. —

— Oh… — El Toad vio el documento atentamente y lo leyó en poco, para luego devolvérselo amablemente. — ¡Pues yo puedo ser tu guía por el teatro si deseas! —

— ¿Uh? ¿No que aquí odiaban a los de otra especie? — Susurró Yoshi.

— Tranquilo… ¡Yo provengo del Reino Champiñón! —Respondió el Toad, demostrando no ser de las mismas costumbres que los demás.

— … Oh ¿de verdad? ¡Pues claro! —Por fin, Yoshi hablaba con una sonrisa de posible alegría o tranquilidad.

El Toad salió de la zona de recepción con Yoshi guiándolo a donde sea que le diga él, mientras iban hablando en voz baja para que los demás Toads no escucharan que se volvieron, al parecer, amigos, aunque apenas acaban de conocerse.

— Nunca me dijiste tu nombre. — Dijo Yoshi, mostrándose tranquilo.

— ¿Mi nombre? Soy un anónimo, pero todos me llaman Frost. —Respondió el Toad oculto bajo el nombre de Frost.

— Oh, claro, Frost… ¡Ya mi nombre es obvio! —

— Pues es cierto, Yoshi. —

Seguían caminando, teniendo a Frost por delante. Llegaron a una oficina ubicada en lo alto del gran teatro que poseía 10 pisos, donde se encontraba el dueño caminando en círculos con un gran enojo que se mostraba en sus pesados pasos que parecía que marchaban. Al notar que la puerta era abierta por Frost, trató de mantener una expresión tranquila.

— ¿Q-Qué quieres Frost? — Hablaba con un tic en el ojo, tratando de desahogarse.

— Sr. Edward, aquí ha venido el investigador enviado por el Reino Champiñón… — Dijo apartándose y dejando pasar a Yoshi. — Su nombre es… Bueno, Yoshi. —

— … Oh… — “Edward” vio a Yoshi, tratando de aguantar más enojo al ser de otra especie. — Buenos días… Yoshi. —

— ¡Buenos días, señor…! ¿Edward? — Respondió ya tranquilo Yoshi, que al acostumbrarse a Frost, se acostumbró a los demás.

— Con su permiso, yo me retiro… — Dijo Frost, yéndose de la oficina.

— Siéntate. — Dijo Edward.

Edward se sentó en su asiento de jefe, mientras que Yoshi se sentó frente a su escritorio, sacando un documento que lo reconocía como investigador en esta ocasión, el cuál Edward agarró y lo leyó atentamente.

— Posiblemente me haya aguantado por ser… Un Yoshi ¿no? — Dijo Yoshi, con una voz irónica, ya que él también tenía que aguantar a esa población.

— Lamentablemente… — Respondió algo molesto Edward, devolviéndole el documento. — Bien, se ha identificado, le daré los detalles. —

— Finalmente… —Pensó Yoshi.

— En la transacción de los objetos y los vestuarios al teatro, se reconoció que una persona de nuestro pueblo robó gran parte de las cosas sólo dejando las insignificantes y alguno Bob-Ombs que explotaron en el lugar y le dejaron escapar. Este poseía una máscara de las que venían con los vestuarios y no poseía sombrero, quizá para ocultar su identidad. Es todo lo que lograron ver, más no se sabe mucho más… —Habló Edward, con la poca información que tenía.

— … Con eso es suficiente. — Suspiró Yoshi al hablar, demostrando que en realidad no había conseguido mucho.

— De veras lo siento por la poca informaci- —

— ¡No, no importa! ¡Yo puedo conseguir la demás! Y con su permiso, me retiro... —

— Bien… Suerte “Yoshi”, con la investigación… — Dijo acabando la conversación.

Yoshi salió de la oficina algo insatisfecho, mientras que Edward sacó un celular, marcando a un número y llamando algo desesperado, aunque no fue atendido por nadie. De nuevo, volvió a marcar y llamar, ahora recibiendo una respuesta.

— … Ya hice lo que debía hacer. ¿Tienes las cosas todavía? — Dijo Edward.

— Sí, todo está como lo planeado, pero si ese Yoshi descubre algo… — Hablaba un desconocido a través del celular. — No, olvídalo, no dejaré que descubra algo. Actuaré ya. — Dijo y tras eso colgó, sin dejar hablar a Edward.

… ¿Qué hará…? Ugh, bueno, me libré de esto. — Pensó Edward, suspirando


Tras la charla, Yoshi bajó a la recepción donde volvió a encontrarse con Frost, el cuál estaba escribiendo lo que parecía un correo con una petición de vacaciones en una computadora. Yoshi se vio extrañado, pero no dijo nada. Finalmente, Frost terminó el correo y lo envió, para luego recibir una respuesta automática que aceptaba sus vacaciones, y salió de su puesto para ir hacia Yoshi.

— ¡Quiero acompañarte en esto, Yoshi! — Dijo Frost, alegre.

— Claro, acepto tu compañía. — Le aceptó Yoshi tranquilamente.

Con su nuevo compañero de investigación, Yoshi salió del teatro junto a Frost yendo al centro del pueblo, un parque que tiene a su alrededor una gran zona comercial. Fueron interrogando a varias personas sin conseguir buena información, además de que Yoshi era constantemente maltratado y eso le bajaba los ánimos. Tras un rato, se reunieron en el centro de todo, una gran fuente hermosa y limpia que tiene grabada en ella mensajes en un idioma antiguo, y se sentaron en ella.

No dijeron nada, sólo veían el pueblo. Parecían amargados, y lo estaban, pero en realidad estaban viendo a cada persona que pasara para ver si actuaba sospechoso, y entonces Yoshi miró en un callejón la luz de un espejo, que de inmediato se escondió y parecía que alguien corría. Rápido, se levantó y agarró a Frost de la mano y empezó a correr al callejón.

— ¡¿Waaaaaah?! ¿Qué pasa? — Preguntó Frost asustado.

— ¡Vi a alguien, juro que vi a alguien! — Decía Yoshi desesperado.

Tras llegar al callejón se adentró en él y empezó a correr, tropezándose un poco con sus propios pies de la velocidad y por la oscuridad que cada vez aumentaba más, hasta llegar al fondo, donde estaba un Toad mercader con una tienda de... Cosas extrañas. Mal hecha, se veían líquidos de diferentes colores tirados y cartas por doquier, además de cosas para brujería, que daban miedo con la extraña y perturbadora sonrisa del Toad.

— Bienvenidos, bienvenidos... — Decía tranquilamente el mercader, con su maníaca sonrisa.

— ... ¿Q-Que es e-este lugar? — Yoshi parecía asustado con lo que veía.

— Es mi tienda de pociones, donde también adivino el futuro de las personas que tienen el valor de venir... — Respondió el mercader.

— ... ¿Eso no es un truco para robar a la gente? — Decía Frost, viendo todo estando extrañado.

— ¡Claro que no! ¡Soy 100% confiable! ¡Todas las personas que han venido han podido comprobar su futuro! ¡Todo fue real! — Saltaba el Toad con un poco de furia.

— ... S-Supongo que... No estaría mal probar... — Susurró Yoshi, algo nervioso.

Tras ese susurro, vio hacia atrás por un momento y luego miró al extrañado Frost, para luego mirar al mercader haciendo una seña de que quería dinero. Buscó dinero, pero recordó que él nunca llevaba alguna moneda, por lo que suspiró y le enseñó el documento que lo identifica como investigador a ver si servía.

— ¿Puedo ver con esto...? — Decía Yoshi preocupado.

— ... — El Toad se quedó callado y miró el documento, luego para soltar una carcajada. — ¡Jojojo! ¡Pero si es el famoso investigador que mandaron! Claro, claro, lo acepto... — Le devolvió el documento con una sonrisa de malicia.

Tras eso, empezó a barajar unas cartas y los objetos de brujería empezaron a flotar, al igual que las velas se encendieron y las antorchas de la pared soltaron fuego azul, pero tras un rato de barajar, lanzó las cartas como si no las quisiera y todo se apagó, mientras que el mercader sólo puso cara de "meh".

— ¿Quién necesita cartas? Sólo necesito hacerte una pregunta... — Dijo el mercader, con seriedad.

— ¡C-Claro! — Yoshi andaba algo sorprendido.

— ¿Lo aceptarás? — Dijo firmemente el mercader.

— ... — Dejó callado a Yoshi.

Tras un momento incómodo, Yoshi y el mercader se dieron miradas profundas como si se leyeran las mentes entre sí, más Yoshi entendió que de verdad leía el futuro, o más bien toda la historia, por lo que lentamente, Yoshi se acercó al mercader para darle un susurro.

— Sí. — Fue el susurro de Yoshi. — Lo aceptaré. —

— ... Jaja... Eres bastante valiente... — Decía el Toad entre una risa enfermiza. — Entonces no tengo el porqué decirte tu futuro. —

— ¿Eh? ¿Qué? ¡Pero eso es una esta-! — Reclamó Frost, pero fue interrumpido por Yoshi.

— ... Está bien. — Dando final a la conversación, Yoshi se fue con Frost, el cual mostraba estar algo enojado.

Caminando por el callejón, Frost aparentaba quererle hablar a Yoshi, el cual andaba amargado pero con una mirada decisiva, por lo que decidió dejarlo tranquilo hasta que salieron y vieron que ya estaba anocheciendo. Frost se vio dispuesto a ir a su casa, pero vio que Yoshi se dirigía a otro lado.

— ¡Yoshi! ¿A dónde vas? — Le gritó Frost, debido a que ya se había alejado.

— ... Debo hacer algo. — Yoshi decía, con una sonrisa extraña.

— ... ¿Okay...? — Frost terminó aceptando su decisión y se dirigió a su casa.

Sin nada más que decir, Yoshi fue hacia un único lugar con la luz interna encendida, y al llegar tocó la puerta, donde abrió... Un Boo, que extrañamente andaba en ese pueblo. Este sólo con ver a Yoshi puso una sonrisa y se apartó, dejándolo entrar, algo que no lo sorprendió y entró, para encontrarse con una Floro Piraña sentada, la cuál a través de señas invitó a Yoshi a sentarse, lo cual hizo.

— Buenas noches... He venido... A entregar unos documentos que necesitaré que lean si... Me voy. — Dijo Yoshi misteriosamente.

— Entréguelos, confíe en nosotros. — Dijo la Floro Piraña.

— Tome... — Le entregó en sus hojas unos documentos muy protegidos, los cuales la Floro Piraña mostró una expresión de que entendía lo que pasaba.

— ... Entonces... ¿Aceptas tu destino? ¿Aceptas... Que todo esto suceda tras tu ida? — Decía la Floro Piraña con misterio.

— ... —

— ... —

— Lo acepto. — Yoshi rompió el silencio.


Frost corría por el pueblo alegremente hasta llegar a la fuente, donde se encontró a Yoshi sentado en ella viendo a todos los habitantes seriamente, aguantando las miradas de odio dirigidas hacia él. Frost se sentó a su lado, sabiendo que él notó su presencia.

— ¡Hey Yoshi! ¿Ahora qué harás? — El Toad se mostraba activo.

— ... Frost... Yo sé quién es el ladrón. — Dijo Yoshi, sin siquiera mirarlo.

— ... ¿De verdad...? — Frost se puso raro. — ¿Quién es? —

— Alguien que no puedo capturar. — Yoshi seguía serio, sólo mirando a la gente.

— ¡¿Q-Qué dices?! ¡Debes capturarlo! — Gritaba Frost sin importarle que la gente escuchara.

— Oh ¿en serio? Entonces sígueme. — Por fin, habló viéndolo a los ojos, con una sonrisa de confianza.

Yoshi agarró suavemente a Frost y fue caminando hacia el teatro, donde sin siquiera hablarle a los guardias pasó, y se adentró por un camino en el que no habían ido, que los llevó directo a unas escaleras que Frost nunca había visto. Empezaron a subirlas, pasando por cada piso del teatro hasta llegar al techo, donde estaba vacío y sin algún alma.

— Yoshi... ¿Qué estás haciendo? — Frost se veía confuso.

— Aceptando. — Dijo Yoshi en seco. — Yo no te puedo capturar, Frost. —

— ... ¿Qué? ¡¿C-Cómo insinúas que yo soy el ladrón?! — Le reclamó.

Con un suspiro tranquilo, lentamente, Yoshi se acercó y le quitó el sombrero a Frost, dejando suelto un cabello desordenado castaño, y Frost se confundía mucho más, especialmente cuando Yoshi lanzó el sombrero por el edificio.

— Yo era uno de los de la transacción. Eres exacto. — Afirmó Yoshi.

— ... ¡Eres... Un...! — Frost, ahora descubierto como el ladrón, se enojó.

Frost empezó a patear a Yoshi haciéndolo retroceder, este dejándose de forma aparentemente masoquista y sólo mantenía una sonrisa, hasta que llegó hasta el borde del edificio, donde Frost lo empujó fuertemente, haciéndolo hacer, pero justo al resbalar vio una maníaca sonrisa de parte del Yoshi que lo dejó perplejo, y vio cómo caía hasta el suelo, impactando fuertemente y haciendo un gran ruido, y en especial, soltando un líquido rojo de su cuerpo.

— ... Por fin... Me deshice de- — Frost estuvo tranquilo hasta que la puerta hacia las escaleras fue empujada por la Floro Piraña anteriormente vista.

— ¡Señor Frost Shawnedd, queda arrestado por homicidio y por robo de los objetos del teatro, además de estar evadiendo a la justicia! — Gritó Floro Piraña.

— ¡¿C-Cómo...!? — Frost andaba sorprendido, y más cuando vio un documento que Floro Piraña alzó.

— Este documento te delata culpable de esos tres crímenes, especialmente porque el evento que el que dejó esto sucedió... ¡Este es el último deseo de Yoshi! — Gritó Floro Piraña una vez más, revelando el acto de Yoshi.

Llegaron Boos que empezaron a rodear a Frost, y este, en acto de desesperación, empezó a correr hasta el borde, donde sin pensarlo saltó tratando de llegar a otro edificio, fallando en el intento y cayendo, hasta que justo antes de tocar el suelo, es atrapado por un Boo que lo esposa.

— ... ¡Bwahaha! ¡Tú no te libras de la justicia! — Reía el Boo.

— No... ¡NoooooooooooooOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! — Gritó Frost enfurecido.

Bajaron más Boos y la Floro Piraña, estos primeros llevándose a Frost a la comisaría más cercana, mientras que Floro Piraña volteó viendo el charco de sangre, aunque dándose cuenta de que ya no estaba Yoshi, y sólo sonrió.

— ... Hice lo que querías. Trabajo cumplido. — Susurró, retirándose de la escena.


Pisando Goombas y Koopas, golpeando bloques y entrando por tuberías, iba el fontanero rojo en otra aventura por salvar a Peach, pasando por varios mundos y derrotando varios jefes a su paso, como en todas sus travesías por rescatar a la princesa, y en un mundo, se vio obligado a saltar sobre un huevo, liberando así a Yoshi de él.

— ... ¿Yoshi? ¡Pensé que habías desaparecido! — Dijo Mario, alegre.

— Siempre voy a desaparecer y aparecer ¿no? — Sonrió Yoshi, así llevando a Mario por el resto del nivel tragándose a los enemigos...

El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.