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Viaje es el segundo capítulo de The Lost Star.


La noticia del viaje de Mario se expandió en todo el reino. Incluso, llegaron hasta los oídos de Bowser. Todos estaban bastantes preocupados, pero aún conservaban la esperanza.

Pasaron algunos días y aún no habían noticias del fontanero.

Eran algo así como las cinco de la tarde, el cielo comenzaba a tornarse anaranjado, dando a conocer que pronto anochecerá. La princesa Peach, ordenada como siempre, se acercaba hasta la puerta de una casa un poco alejada del Pueblo Toad, y con toda la delicadeza del mundo, tocó dos veces la puerta. Se escuchó un murmuro, que ella asumió como un "pasa", así que abrió la puerta y entró.

Estaba todo muy desordenado: papeles, cosas viejas, e incluso un poco de comida se podía encontrar en el suelo. El mantel de la mesa estaba de alfombra, y algunos muebles estaban fuera de lugar. La princesa se limitó a preguntar "¿Luigi?", mientras investigaba evitando pisar algo del suelo. Había una puerta semi-abierta, con su mano izquierda la abrió un poco y asomó la parte superior de su cuerpo. Lo último que alcanzó a ver fue al hermano menor de Mario saltando por la ventana, como si escapara de Peach. Ella no hizo nada para evitarlo, dejó todo como estaba y salió de la casa.

Se volvió a encontrar a Luigi, que al parecer, se arrepintió de ir a buscar a Mario, y al apenas ver a la princesa, se le llenó la cara de lágrimas y la abrazó, mientras Peach sólo le acariciaba la espalda a modo de consuelo.

Ya era de noche, y en el castillo de Bowser, estaba su rey sentado en su trono, aburrido, con su cabeza apoyada en su mano izquierda. En eso, entra a la sala Kamek, el secuaz a quien más confianza le tiene, pues este le ha criado desde que era un bebé.

Kamek: ¡Amo Bowser! Tengo el plan perfecto para capturar a Peach, y esta vez nadie se la arrebatará. Sólo debemos usar este plano para construir una máquina que-- (es interrumpido).

Bowser: No tengo ganas... Además, ¿para qué?

Kamek: P-pero... ¿usted no se quería casar con ella? ¿Qué pasó con eso?

Bowser: No vale la pena, ¿de qué serviría tenerla de esposa si ella no quiere casarse conmigo? Y aunque lo hiciera, pronto se escaparía o algo. Ni siquiera puedo raptarla por aburrimiento, no hay... no hay nadie quien lo intente evitar...

Se formó un silencio incómodo en la sala. Kamek, sin decir absolutamente nada, retrocedió lentamente para irse y dejar al rey solo. Bowser sólo se levantó y se dirigió a un balcón a mirar las estrellas.

Bowser: ¿De qué sirve ser el malo si no hay un bueno...?

En otro lugar, estaba lloviendo. Mario caminaba algo cansado, mientras tosía por el frío. Se encontraba nervioso, repetidamente miraba hacia atrás viendo como su copia lo seguía. 

Mario: ¿Hablarás en algún minuto? ... ¿Qué es lo que realmente quieres hacer?

No recibía respuesta, al menos, no se sentía tan solo. Difícilmente, se intentó preparar un café especial (el que le dio Toad), para no dejarse golpear por aquel clon. Cuando terminó, lo bebía lentamente, y rápidamente su energía se restablecía, como si fuera magia. 

Caminó por un buen rato, hasta que divisó altos edificios, recordó la primera vez que estuvo en aquella ciudad: saltando barriles para rescatar a lo que sería su primer amor, Pauline. Se acordó de que ella era actualmente la alcaldesa de Nueva Donk, y esperanzado de que ella supiera de algo, se acercó a la ciudad. Pronto se dio cuenta de que estaba mucho más lejos de lo que pensaba, y que llegaría incluso en días. Se limitó a seguir avanzando.

Había amanecido, y Luigi al despertar, ve que todo estaba ordenado de nuevo. Algo extrañado, se levantó. Se estiró mientras bostezaba, y prosiguió a vestirse. Se asomó al comedor y vio a Peach comiendo cereales, quien le saludó.

Luigi: ¿Qué... haces acá?

Peach: Asegurarme de que no hagas alguna estupidez. Mira... sé que lo extrañas y lo haces con buenas intenciones, pero ya ha pasado un tiempo, y no es muy seguro ir a buscarlo así como así. Además, necesitamos a alguien que se quede cuidando el reino... ¿lo entiendes?

Luigi se quedó callado un rato, y afirmó con la cabeza. Luego del desayuno, el fontanero se encontraba con un Lakitu cartero.

Luigi: Tal vez funcione... intenta encontrarlo... por favor.

Lakitu: No te preocupes, haré todo lo posible.

Lakitu se fue, Luigi esperaba con muchas esperanzas comunicarse con él. En eso, se volteó a ver la princesa.

Luigi: ¿Y quién se encargará del castillo?

Silencio. Peach sólo corrió hacia su castillo, habiendo olvidado por completo su función como monarca...


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